Oración de la Noche

Ora, medita y descansa en la Palabra

2 de abril ·

Lo mejor para mis hijos no es el mejor colegio

Oración del día, versículo del día y devocional de hoy para el 2 de abril.

Versículo del día: Deuteronomio 6:4-9 RV1909

Tienes cuarenta años, eres ingeniera civil en San Salvador y tu esposo es contador. Hace dos años pasaron a sus hijos, de nueve y doce, al colegio bilingüe más caro de la zona, porque querían darles “lo mejor”. Para pagarlo, él lleva contabilidades por las noches y tú aceptaste supervisar obras los sábados. Los niños tienen además clases de robótica, de natación y de francés. En la casa casi no coinciden: cenan cada uno a su hora frente a una pantalla, la oración antes de dormir se perdió y a la iglesia van cuando se puede. Anoche tu hija menor te dijo, sin pelear, que extraña cuando cenaban todos juntos y su papá les contaba historias. Te fuiste a dormir con un nudo en la garganta.

Oración de la noche

Padre, gracias por este día, por mis hijos, por mi esposo, por el trabajo y por el techo que nos cubre. Me quedo en silencio delante de ti… Pongo en tus manos a mi familia, nuestras decisiones y nuestro deseo de darles lo mejor. Si lo tienes a bien, muéstranos el camino para recuperar el tiempo juntos; y si hay que renunciar a algo, danos paz para hacerlo. Que en nuestra casa se hable de ti al acostarnos y al levantarnos. En el nombre de Jesús, amén.

Devocional de hoy: lectio divina en 5 pasos

No hay prisa. Este es tu espacio para estar con Dios, con libertad.

  1. Leer Lectio

    Palabra de Dios para hoy

    Lee el pasaje despacio, dos veces. Fíjate en la palabra o frase que más te llame la atención y, de manera especial, en el versículo resaltado.

    4Oye, Israel: Jehová nuestro Dios, Jehová uno es: 5Y amarás á Jehová tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y con todo tu poder. 6Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón: 7Y las repetirás á tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes: 8Y has de atarlas por señal en tu mano, y estarán por frontales entre tus ojos: 9Y las escribirás en los postes de tu casa, y en tus portadas.

    Deuteronomio 6:4-9 RV1909

  2. Meditar Meditatio

    Reflexión

    Moisés habla al pueblo de Israel antes de que entre en la tierra prometida. Les repite la ley porque sabe que allá vendrán casas, cosechas y comodidades, y que en medio de la abundancia sería fácil olvidar lo esencial (Deuteronomio 6:10-12). Por eso empieza con el pasaje que los judíos llaman, hasta hoy, Shemá, que significa “oye”: «Oye, Israel: Jehová nuestro Dios, Jehová uno es:» «Y amarás á Jehová tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y con todo tu poder.» Lo primero no es una técnica de crianza, sino un corazón que ama a Dios.

    Luego viene la manera de pasarlo a los hijos: «Y las repetirás á tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes:» Fíjate en los momentos: en la casa, en el camino, al acostarse, al levantarse. Son los ratos comunes del día. La fe no se enseña solo en una clase ni se puede contratar como una actividad más: se transmite en la convivencia, cuando los hijos ven a sus padres amar a Dios en lo cotidiano. Esto revela algo de Dios: no quiere solo hijos instruidos, sino hijos que lo conozcan, y escogió a los padres como sus primeros maestros. Un buen colegio puede darles idiomas y oportunidades, y eso es valioso. Pero ningún colegio puede reemplazar el tiempo, la conversación y la oración en la casa. Y aun así, cada hijo tomará sus propias decisiones; los padres no pueden garantizar el resultado, pero sí sembrar con fidelidad y tener la paz de haber decidido de la mano de Dios.

    Cuando le preguntaron a Jesús cuál era el gran mandamiento, respondió con estas mismas palabras: «Y Jesús le dijo: Amarás al Señor tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y de toda tu mente.» (Mateo 22:37). Y a Marta, que corría con muchos quehaceres mientras él estaba en su casa, le recordó con cariño que una sola cosa era necesaria (Lucas 10:42).

    Tu parte no es culparte ni sacar a los niños del colegio de un día para otro, sino revisar con tu esposo qué es lo mejor de verdad y cuánto les está costando. Quizá haya que dejar alguna actividad, buscar un colegio más sencillo o reorganizar los horarios para recuperar la cena juntos y la oración de la noche. Esa decisión les toca a ustedes, delante de Dios, con paz y sin miedo a lo que digan las otras familias. Lo que tus hijos necesitan, más que el nombre de un colegio, es a sus padres: unos padres que les enseñen con su vida a decidir de la mano de Dios. Y escucha a tu hija: lo que te dijo no es un reproche, es una invitación.

    ¿Qué estás sacrificando para darles a tus hijos “lo mejor”, y qué es lo mejor de verdad?

  3. Orar Oratio

    Padre, gracias por mis hijos, por su salud y su inteligencia, por mi esposo, por nuestros trabajos y por el colegio donde aprenden. Tú sabes que queríamos darles lo mejor y que, sin darnos cuenta, les quitamos nuestro tiempo y dejamos de orar con ellos. Pongo a mi familia en tus manos; muéstranos tu voluntad. Danos sabiduría para decidir juntos qué debemos cambiar, valor para hacerlo aunque otros no lo entiendan y disciplina para volver a hablar de ti en la casa, en el camino y al acostarnos. En el nombre de Jesús, amén.

  4. Contemplar Contemplatio

    Ahora quédate en silencio, sin pedir nada. Orar también es escuchar y simplemente estar delante de Dios.

    Es normal que tu mente se vaya a los pendientes, las responsabilidades, los compromisos o los problemas. No te culpes. Cuando notes que te fuiste, vuelve con suavidad a la presencia de Dios. Esa es la disciplina: aquietar la mente y estar aquí, con él.

    Haz conciencia de que Dios está presente en el mundo y, de manera particular, en tu vida: en la salud, el alimento, tu familia, tu trabajo. Los problemas y las dificultades siguen ahí, pero no tienen que apartarte de su presencia.

    Reconoce que Dios está presente aquí, en tu casa y en los cuartos donde duermen tus hijos. Él los ama todavía más que tú. Que el Espíritu de Dios te dé en este silencio la paz para ver qué es lo mejor de verdad.

    3:00

    Empieza con 3 minutos. Cuando te sientas listo, amplía el silencio poco a poco; tu teléfono recordará el tiempo que elijas.

  5. Vivir Actio

    Lo que Dios me mostró

    ¿Qué te mostró Dios hoy sobre lo que tus hijos necesitan de ti?

    Lo que pongo en sus manos

    ¿Qué miedo a que a tus hijos les falte algo, o qué presión por lo que hacen otras familias, necesitas poner en las manos de Dios?

    Mi paso de obediencia

    Por ejemplo: “El domingo me sentaré con mi esposo a revisar los gastos y las actividades de los niños, y decidiremos qué dejar para recuperar la cena juntos. Desde mañana apagaremos las pantallas a la hora de comer y oraremos con ellos antes de dormir. Y el sábado invitaremos a almorzar a la compañera de mi hija cuya mamá trabaja hasta tarde”.

Si deseas profundizar

Otros pasajes de la Biblia sobre este mismo tema:

  • Lucas 10:38-42. Entre muchos quehaceres, una sola cosa es necesaria.
    «Empero una cosa es necesaria; y María escogió la buena parte, la cual no le será quitada.» (Lucas 10:42)
  • Mateo 22:35-40. Jesús resume la ley en el amor a Dios y al prójimo.
    «Y Jesús le dijo: Amarás al Señor tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y de toda tu mente.» (Mateo 22:37)
  • Efesios 6:1-4. Criar a los hijos en la disciplina y amonestación del Señor.
    «Y vosotros, padres, no provoquéis á ira á vuestros hijos; sino criadlos en disciplina y amonestación del Señor.» (Efesios 6:4)
  • 2 Timoteo 3:14-15. Desde la niñez, Timoteo conoció las Escrituras.
    «Y que desde la niñez has sabido las Sagradas Escrituras, las cuales te pueden hacer sabio para la salud por la fe que es en Cristo Jesús.» (2 Timoteo 3:15)

Puedes elegir cualquier fecha, pasada o futura, o moverte día por día.

Esta oración también está en el archivo: Lo mejor para mis hijos no es el mejor colegio.

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