Oración de la Noche

Ora, medita y descansa en la Palabra

1 de abril ·

Dios ama al dador alegre

Oración del día, versículo del día y devocional de hoy para el 1 de abril.

Versículo del día: 2 Corintios 9:6-11 RV1909

Tienes cuarenta y cuatro años y eres administrativa en una clínica de Lanús, en el Gran Buenos Aires. Hace un año, en una transmisión por internet, un predicador aseguró que si “sembrabas” una ofrenda grande, Dios te la devolvería multiplicada en treinta días. Diste casi todo tu aguinaldo, con la ilusión de pagar las deudas de la tarjeta. No pasó nada: las deudas siguen y el sueldo no alcanza. Desde entonces te sientes engañada, y no solo por el predicador: también un poco por Dios. Dejaste de ofrendar en tu congregación y, cuando pasan pidiendo para el comedor del barrio, miras para otro lado. Esta semana la encargada del comedor, que es tu vecina, te pidió ayuda para cocinar los sábados. Le dijiste que lo ibas a pensar.

Oración de la noche

Señor, gracias por este día, por el pan de mi mesa y por todo lo que me das sin que yo lo merezca. Me quedo en silencio delante de ti… Pongo en tus manos mi desilusión, mis cuentas y la dureza que se me metió en el corazón. Hágase tu voluntad. Enséñame a dar como tú das: con alegría, con hechos y por amor, sin esperar nada a cambio. En el nombre de Jesús, amén.

Devocional de hoy: lectio divina en 5 pasos

No hay prisa. Este es tu espacio para estar con Dios, con libertad.

  1. Leer Lectio

    Palabra de Dios para hoy

    Lee el pasaje despacio, dos veces. Fíjate en la palabra o frase que más te llame la atención y, de manera especial, en el versículo resaltado.

    6Esto empero digo: El que siembra escasamente, también segará escasamente; y el que siembra en bendiciones, en bendiciones también segará. 7Cada uno dé como propuso en su corazón: no con tristeza, ó por necesidad; porque Dios ama el dador alegre. 8Y poderoso es Dios para hacer que abunde en vosotros toda gracia; á fin de que, teniendo siempre en todas las cosas todo lo que basta, abundéis para toda buena obra: 9Como está escrito: Derramó, dió á los pobres; su justicia permanece para siempre. 10Y el que da simiente al que siembra, también dará pan para comer, y multiplicará vuestra sementera, y aumentará los crecimientos de los frutos de vuestra justicia; 11Para que estéis enriquecidos en todo para toda bondad, la cual obra por nosotros hacimiento de gracias á Dios.

    2 Corintios 9:6-11 RV1909

  2. Meditar Meditatio

    Reflexión

    Pablo estaba organizando una colecta entre las iglesias de Grecia para ayudar a los creyentes pobres de Jerusalén, que pasaban hambre. Los corintios habían prometido participar, y Pablo les escribe para animarlos. Usa una imagen del campo que todos entendían: «Esto empero digo: El que siembra escasamente, también segará escasamente; y el que siembra en bendiciones, en bendiciones también segará.» En el contexto, la cosecha de esa siembra no es una cuenta bancaria más grande, sino hermanos sostenidos, necesidades suplidas y mucha gratitud a Dios (2 Corintios 9:12). Y enseguida aclara cómo se da: «Cada uno dé como propuso en su corazón: no con tristeza, ó por necesidad; porque Dios ama el dador alegre.» “Por necesidad” quiere decir por obligación o bajo presión.

    Esto revela algo de Dios: no le interesa una ofrenda arrancada con miedo ni comprada con promesas. Él ama la alegría de quien da porque ama. Pablo sí habla de abundancia, pero fíjate para qué: «Y poderoso es Dios para hacer que abunde en vosotros toda gracia; á fin de que, teniendo siempre en todas las cosas todo lo que basta, abundéis para toda buena obra:» La promesa es tener “lo que basta” y poder seguir haciendo el bien, no hacerse rico. El versículo once lo confirma: «Para que estéis enriquecidos en todo para toda bondad, la cual obra por nosotros hacimiento de gracias á Dios.» Dar a Dios para recibir más es tratarlo como una inversión. Lo que te pasó no muestra que Dios te haya fallado, sino que te prometieron algo que la Biblia no promete.

    Jesús estaba sentado frente al arca de las ofrendas del templo y vio a una viuda que echaba dos moneditas. Entonces dijo: «Porque todos han echado de lo que les sobra; mas ésta, de su pobreza echó todo lo que tenía, todo su alimento.» (Marcos 12:44). No le prometió que su dinero se multiplicaría; la honró porque dio con el corazón. Y Pablo recordaba otra enseñanza suya: «En todo os he enseñado que, trabajando así, es necesario sobrellevar á los enfermos, y tener presente las palabras del Señor Jesús, el cual dijo: Más bienaventurada cosa es dar que recibir.» (Hechos 20:35).

    Tu parte empieza por soltar el engaño sin soltar a Dios. Puedes contarle tu desilusión y pedirle perdón por haber dado con la intención de recibir; también es sabio dejar de seguir a quien promete lo que la Biblia no promete. Pon en orden tus finanzas, con un presupuesto y, si hace falta, con asesoría para las deudas: dar con alegría no es dar con imprudencia. Y luego vuelve a dar, pero de otra manera: lo que decidas en tu corazón, sin presión y sin esperar nada. Dar también es dar tiempo y manos. La invitación de tu vecina es una buena ocasión: cocinar los sábados en el comedor es amor con hechos, y la alegría de ver a un niño comer caliente no se compra con ninguna ofrenda.

    ¿Das para recibir algo, o das porque amas?

  3. Orar Oratio

    Señor, gracias por mi trabajo, por el sueldo que llega cada mes aunque no alcance para todo, por mi casa y por los vecinos que sirven en el comedor. Tú sabes cuánto me dolió sentirme engañada, y que en el fondo di esperando recibir más. Pongo en tus manos mi desilusión y mis deudas; que se haga tu voluntad. Dame sabiduría para ordenar mis finanzas, humildad para corregir mi manera de dar y un corazón alegre para servir con hechos, sin esperar nada a cambio. En el nombre de Jesús, amén.

  4. Contemplar Contemplatio

    Ahora quédate en silencio, sin pedir nada. Orar también es escuchar y simplemente estar delante de Dios.

    Es normal que tu mente se vaya a los pendientes, las responsabilidades, los compromisos o los problemas. No te culpes. Cuando notes que te fuiste, vuelve con suavidad a la presencia de Dios. Esa es la disciplina: aquietar la mente y estar aquí, con él.

    Haz conciencia de que Dios está presente en el mundo y, de manera particular, en tu vida: en la salud, el alimento, tu familia, tu trabajo. Los problemas y las dificultades siguen ahí, pero no tienen que apartarte de su presencia.

    Reconoce que Dios está presente aquí, y que no está esperando tu dinero, sino tu corazón. Su amor por ti no subió cuando diste ni bajó cuando dejaste de dar. Que el Espíritu de Dios te devuelva en este silencio la alegría de dar por amor.

    3:00

    Empieza con 3 minutos. Cuando te sientas listo, amplía el silencio poco a poco; tu teléfono recordará el tiempo que elijas.

  5. Vivir Actio

    Lo que Dios me mostró

    ¿Qué te mostró Dios hoy sobre la intención con que das?

    Lo que pongo en sus manos

    ¿Qué desilusión, qué deuda o qué deseo de recibir a cambio necesitas poner en las manos de Dios?

    Mi paso de obediencia

    Por ejemplo: “Mañana le diré a mi vecina que el sábado iré a cocinar al comedor. Esta semana haré un presupuesto con mis gastos y mis deudas, y decidiré en oración cuánto puedo dar cada mes, sin presión y sin esperar nada a cambio”.

Si deseas profundizar

Otros pasajes de la Biblia sobre este mismo tema:

  • Marcos 12:41-44. Jesús honra la ofrenda de la viuda pobre, dada con el corazón.
    «Porque todos han echado de lo que les sobra; mas ésta, de su pobreza echó todo lo que tenía, todo su alimento.» (Marcos 12:44)
  • 2 Corintios 8:1-5. Los macedonios, en su pobreza, se dieron primero al Señor.
    «Y no como lo esperábamos, mas aun á sí mismos se dieron primeramente al Señor, y á nosotros por la voluntad de Dios.» (2 Corintios 8:5)
  • Santiago 2:14-17. La fe sin obras no sirve al hermano que pasa necesidad.
    «Y alguno de vosotros les dice: Id en paz, calentaos y hartaos; pero no les diereis las cosas que son necesarias para el cuerpo: ¿qué aprovechará?» (Santiago 2:16)
  • 1 Corintios 13:1-3. Dar todo sin amor de nada sirve.
    «Y si repartiese toda mi hacienda para dar de comer á pobres, y si entregase mi cuerpo para ser quemado, y no tengo caridad, de nada me sirve.» (1 Corintios 13:3)

Puedes elegir cualquier fecha, pasada o futura, o moverte día por día.

Esta oración también está en el archivo: Dios ama al dador alegre.

Escríbenos

¿Quieres contarnos algo, compartir lo que Dios ha hecho en tu vida o que oremos por ti? Con gusto te leemos.

Tu mensaje llega solo a nuestro equipo de TuBiblia.co por WhatsApp. No se publica ni se guarda en esta página.