Oración de la Noche

Ora, medita y descansa en la Palabra

21 de mayo · El cuerpo se desgasta y el interior se renueva

2 Corintios 4:7: tenemos este tesoro en vasos de barro

Oración del día, versículo del día y devocional de hoy para el 21 de mayo.

Versículo del día: 2 Corintios 4:7-18 RV1909

Tienes cincuenta y nueve años y eres técnico de mantenimiento en un edificio de condominios frente a la bahía, en Miami. Llegaste de Cuba hace treinta años y conoces cada tubería y cada motor del edificio. Pero las rodillas ya no te responden: subir escaleras te cuesta, y el mes pasado casi te caes de una escalera mientras arreglabas una lámpara del vestíbulo. La administración contrató a un técnico joven, Brian, para los trabajos de altura y para el aire acondicionado nuevo, que se maneja desde una tableta. Tú lo tratas con sequedad y no le enseñas ninguno de los trucos que sabes. Te miras al espejo y ves a un viejo que estorba. Tu esposa te pide que vayas al médico y descanses, pero sientes que, si dejas de servir con las manos, ya no vales nada.

Oración de la noche

Señor, gracias por este día, por mi esposa, por el trabajo que todavía puedo hacer y por la vida interior que renuevas aunque el cuerpo se canse. Me quedo en silencio delante de ti… Te entrego mi miedo a no servir y mi orgullo. Que se haga tu voluntad en esta etapa de mi vida. Dame humildad para aceptar ayuda, generosidad para enseñar lo que sé y alegría por los que vienen detrás. En el nombre de Jesús, amén.

Devocional de hoy: lectio divina en 5 pasos

No hay prisa. Este es tu espacio para estar con Dios, con libertad.

  1. Leer Lectio

    Palabra de Dios para hoy

    Lee el pasaje despacio, dos veces. Fíjate en la palabra o frase que más te llame la atención y, de manera especial, en el versículo resaltado.

    7Tenemos empero este tesoro en vasos de barro, para que la alteza del poder sea de Dios, y no de nosotros: 8Estando atribulados en todo, mas no angustiados; en apuros, mas no desesperamos; 9Perseguidos, mas no desamparados; abatidos, mas no perecemos; 10Llevando siempre por todas partes la muerte de Jesús en el cuerpo, para que también la vida de Jesús sea manifestada en nuestros cuerpos. 11Porque nosotros que vivimos, siempre estamos entregados á muerte por Jesús, para que también la vida de Jesús sea manifestada en nuestra carne mortal. 12De manera que la muerte obra en nosotros, y en vosotros la vida. 13Empero teniendo el mismo espíritu de fe, conforme á lo que está escrito: Creí, por lo cual también hablé: nosotros también creemos, por lo cual también hablamos; 14Estando ciertos que el que levantó al Señor Jesús, á nosotros también nos levantará por Jesús, y nos pondrá con vosotros. 15Porque todas estas cosas padecemos por vosotros, para que abundando la gracia por muchos, en el hacimiento de gracias sobreabunde á gloria de Dios. 16Por tanto, no desmayamos: antes aunque este nuestro hombre exterior se va desgastando, el interior empero se renueva de día en día. 17Porque lo que al presente es momentáneo y leve de nuestra tribulación, nos obra un sobremanera alto y eterno peso de gloria; 18No mirando nosotros á las cosas que se ven, sino á las que no se ven: porque las cosas que se ven son temporales, mas las que no se ven son eternas.

    2 Corintios 4:7-18 RV1909

  2. Meditar Meditatio

    Reflexión

    Pablo escribe a los corintios después de años de viajes, golpes, naufragios y cansancio. Usa una imagen de la vida diaria: «Tenemos empero este tesoro en vasos de barro, para que la alteza del poder sea de Dios, y no de nosotros:» Los vasos de barro eran las vasijas comunes, baratas y frágiles, en las que a veces se guardaban cosas de valor. El tesoro es la luz de Dios en el corazón, de la que ha hablado antes; el vaso es nuestro cuerpo, que se agrieta. Y Pablo describe esa fragilidad sin adornos: «Estando atribulados en todo, mas no angustiados; en apuros, mas no desesperamos;» «Perseguidos, mas no desamparados; abatidos, mas no perecemos;»

    Esto revela algo de Dios: no nos promete detener el desgaste del cuerpo, sino renovar lo de adentro. «Por tanto, no desmayamos: antes aunque este nuestro hombre exterior se va desgastando, el interior empero se renueva de día en día.» El “hombre exterior” es el cuerpo, la fuerza, la apariencia; el “interior” es el corazón y la vida con Dios. Tu valor nunca estuvo en tus rodillas. Por eso Pablo mira más lejos: «No mirando nosotros á las cosas que se ven, sino á las que no se ven: porque las cosas que se ven son temporales, mas las que no se ven son eternas.»

    Jesús enseñó a poner el corazón en lo que no se desgasta: «Mas haceos tesoros en el cielo, donde ni polilla ni orín corrompe, y donde ladrones no minan ni hurtan:» «Porque donde estuviere vuestro tesoro, allí estará vuestro corazón.» (Mateo 6:21). Si tu tesoro es lo que tus manos pueden hacer, cada año te sentirás más pobre; si tu tesoro está en Dios, cada año puede ser más rico por dentro.

    Tu parte es aceptar tus límites con humildad y cuidarte: ir al médico, hacer lo que te indiquen y no subirte a escaleras por orgullo. Y es buscar el servicio que hoy te toca. Lo que sabes no es para guardarlo: es una bendición que debe correr hacia otros. Enseñarle a Brian los trucos de treinta años es dar a fondo perdido, sin miedo a que te reemplace. Puede que ya no subas a las escaleras, pero puedes formar a quien sí sube.

    ¿Dónde has puesto tu valor: en lo que tu cuerpo puede hacer o en lo que Dios renueva por dentro?

  3. Orar Oratio

    Señor, gracias por los años de trabajo que me has dado, por las manos que arreglaron tantas cosas, por mi esposa que me cuida y por Brian, que llegó a ayudar. Tú sabes cuánto me cuesta aceptar que el cuerpo ya no responde como antes y cuánto miedo tengo de no servir. Muéstrame qué esperas de mí en esta etapa. Dame humildad para ir al médico, generosidad para enseñar lo que sé y paz para aceptar mis límites. Si lo tienes a bien, alivia mis rodillas; y si no, renueva mi interior de día en día. En el nombre de Jesús, amén.

  4. Contemplar Contemplatio

    Ahora quédate en silencio, sin pedir nada. Orar también es escuchar y simplemente estar delante de Dios.

    Es normal que tu mente se vaya a los pendientes, las responsabilidades, los compromisos o los problemas. No te culpes. Cuando notes que te fuiste, vuelve con suavidad a la presencia de Dios. Esa es la disciplina: aquietar la mente y estar aquí, con él.

    Haz conciencia de que Dios está presente en el mundo y, de manera particular, en tu vida: en la salud, el alimento, tu familia, tu trabajo. Los problemas y las dificultades siguen ahí, pero no tienen que apartarte de su presencia.

    Reconoce que Dios está presente aquí, y que sostiene este vaso de barro que eres con el mismo cuidado de siempre. Siente el cansancio del cuerpo sin pelear con él. Que el Espíritu de Dios renueve en este silencio tu interior.

    3:00

    Empieza con 3 minutos. Cuando te sientas listo, amplía el silencio poco a poco; tu teléfono recordará el tiempo que elijas.

  5. Vivir Actio

    Lo que Dios me mostró

    ¿Qué te mostró Dios hoy sobre tu cuerpo, tu valor y tu servicio?

    Lo que pongo en sus manos

    ¿Qué miedo a ser reemplazado, qué orgullo o qué tristeza por el desgaste necesitas poner en las manos de Dios? Entrégalo de corazón, no solo de palabra.

    Mi paso de obediencia

    Por ejemplo: “Mañana pediré cita con el médico para mis rodillas. En el trabajo invitaré a Brian a acompañarme al cuarto de máquinas y le enseñaré los trucos de las bombas de agua que nadie más conoce. Le pediré, a cambio, que me explique cómo funciona la tableta”.

Si deseas profundizar

Otros pasajes de la Biblia sobre este mismo tema:

  • Isaías 46:3-4. Hasta la vejez y las canas Dios sostiene y lleva a los suyos.
    «Y hasta la vejez yo mismo, y hasta las canas os soportaré yo: yo hice, yo llevaré, yo soportaré y guardaré.» (Isaías 46:4)
  • Salmo 92:12-15. Aun en la vejez fructificarán, vigorosos y verdes.
    «Aun en la vejez fructificarán; estarán vigorosos y verdes;» (Salmo 92:14)
  • Mateo 6:19-21. Hacer tesoros donde ni la polilla ni el orín corrompen.
    «Porque donde estuviere vuestro tesoro, allí estará vuestro corazón.» (Mateo 6:21)
  • Salmo 90:10-12. Aprender a contar nuestros días para traer sabiduría al corazón.
    «Enséñanos de tal modo á contar nuestros días, que traigamos al corazón sabiduría.» (Salmo 90:12)

Puedes elegir cualquier fecha, pasada o futura, o moverte día por día.

Esta oración también está en el archivo: 2 Corintios 4:7: tenemos este tesoro en vasos de barro.

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