22 de mayo · El sufrimiento que forma el carácter, sin romantizar el dolor
Romanos 5:3-5: la tribulación produce paciencia
Oración del día, versículo del día y devocional de hoy para el 22 de mayo.
Versículo del día: Romanos 5:1-5 RV1909
Tienes cuarenta y tres años, eres argentina y das clases de español a extranjeros en una academia de Madrid. Este ha sido el año más duro de tu vida: a tu marido le diagnosticaron una enfermedad renal y va a diálisis tres veces por semana; tú lo acompañas por las tardes y, para cubrir los gastos, das clases particulares por videollamada hasta tarde. Estás agotada. El domingo, una hermana de la iglesia te abrazó y te dijo: “Alégrate, Dios te está puliendo; la tribulación produce paciencia”. Sonreíste, pero por dentro te sentiste culpable por no sentir ninguna alegría, solo cansancio y miedo. Esta semana le contestaste mal a un alumno japonés que no entendía el subjuntivo, y lloraste en el metro de vuelta a casa.
Oración de la noche
Señor, gracias por este día, por cada sesión de diálisis que mantiene vivo a mi marido, por el techo que tenemos y por tu amor derramado en mi corazón aunque hoy casi no lo sienta. Me quedo en silencio delante de ti… Te entrego mi cansancio, mi miedo y la culpa por no estar alegre. Que se haga tu voluntad en nuestra vida. Dame esperanza para mañana, valor para pedir ayuda y ternura con los que me rodean. En el nombre de Jesús, amén.
Devocional de hoy: lectio divina en 5 pasos
No hay prisa. Este es tu espacio para estar con Dios, con libertad.
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Leer Lectio
Palabra de Dios para hoy
Lee el pasaje despacio, dos veces. Fíjate en la palabra o frase que más te llame la atención y, de manera especial, en el versículo resaltado.
1Justificados pues por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo: 2Por el cual también tenemos entrada por la fe á esta gracia en la cual estamos firmes, y nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios. 3Y no sólo esto, mas aun nos gloriamos en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación produce paciencia; 4Y la paciencia, prueba; y la prueba, esperanza; 5Y la esperanza no avergüenza; porque el amor de Dios está derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos es dado.
Romanos 5:1-5 RV1909
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Meditar Meditatio
Reflexión
Pablo escribe a los creyentes de Roma y, antes de hablar del sufrimiento, pone el fundamento: «Justificados pues por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo:» Desde esa paz dice algo que suena difícil: «Y no sólo esto, mas aun nos gloriamos en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación produce paciencia;» «Y la paciencia, prueba; y la prueba, esperanza;» “Tribulación” es presión, aprieto, como el peso de una prensa. “Paciencia” es aguante, la capacidad de seguir en pie; y “prueba” es el carácter que ha pasado por el fuego. Gloriarse en las tribulaciones no es disfrutar el dolor ni fingir alegría: es saber que el dolor no tiene la última palabra.
Esto revela algo de Dios: no es alguien que se divierte puliéndonos con sufrimiento, ni la enfermedad de tu marido es buena en sí misma. Pablo no dice que el dolor sea bueno; dice “sabiendo”: sabemos lo que Dios puede formar en medio de él. Y la cadena no termina en tu esfuerzo por estar contenta, sino en el amor de Dios: «Y la esperanza no avergüenza; porque el amor de Dios está derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos es dado.» El carácter crece como un fruto, despacio y regado por ese amor; no se fabrica con una sonrisa obligada.
Jesús llegó a la tumba de su amigo Lázaro sabiendo lo que iba a hacer, y aun así no le dijo a nadie “alégrate”. El evangelio cuenta: «Jesús entonces, como la vió llorando, y á los Judíos que habían venido juntamente con ella llorando, se conmovió en espíritu, y turbóse,» Y luego, en el versículo más corto de la Biblia: «Y lloró Jesús.» (Juan 11:35).
Tu parte es ser honesta con Dios y contigo: estás cansada y tienes miedo, y puedes decirlo. Puedes pedir ayuda concreta a tu iglesia y a tu familia, hablar con la trabajadora social del hospital sobre los apoyos que existen y buscar un grupo de familiares de pacientes en diálisis; si el agotamiento se vuelve tristeza constante, consultar con un profesional es cuidar lo que Dios te dio. Tu alumno merece una disculpa, y quizá también tus propias fuerzas merecen descanso. La paciencia que Pablo describe no se forma huyendo del dolor ni romantizándolo, sino caminando dentro de él de la mano de Dios y de los hermanos.
¿Qué necesitas decirle a Dios con honestidad sobre este tiempo difícil?
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Orar Oratio
Señor, gracias por la vida de mi marido, por los médicos y enfermeras de la diálisis, por mi trabajo y por mis alumnos, y por la hermana que quiso animarme aunque sus palabras me pesaron. Tú sabes que estoy agotada y que tengo miedo. No siento alegría, y te lo digo con honestidad. Muéstrame tu voluntad en esta enfermedad: si lo tienes a bien, dale salud a mi marido, y si no, danos fuerza para recorrer este camino juntos. Dame humildad para pedir ayuda, disciplina para descansar y paciencia con mis alumnos. En el nombre de Jesús, amén.
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Contemplar Contemplatio
Ahora quédate en silencio, sin pedir nada. Orar también es escuchar y simplemente estar delante de Dios.
Es normal que tu mente se vaya a los pendientes, las responsabilidades, los compromisos o los problemas. No te culpes. Cuando notes que te fuiste, vuelve con suavidad a la presencia de Dios. Esa es la disciplina: aquietar la mente y estar aquí, con él.
Haz conciencia de que Dios está presente en el mundo y, de manera particular, en tu vida: en la salud, el alimento, tu familia, tu trabajo. Los problemas y las dificultades siguen ahí, pero no tienen que apartarte de su presencia.
Reconoce que Dios está presente aquí, y que no te pide fingir. Puedes traerle tu cansancio tal como está. Que el Espíritu de Dios derrame en este silencio un poco de esperanza en tu corazón, sin prisa y sin exigencias.
3:00Empieza con 3 minutos. Cuando te sientas listo, amplía el silencio poco a poco; tu teléfono recordará el tiempo que elijas.
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Vivir Actio
Lo que Dios me mostró
¿Qué te mostró Dios hoy sobre el sufrimiento y la esperanza?
Lo que pongo en sus manos
¿Qué culpa por no sentir alegría, qué miedo por tu marido o qué agotamiento necesitas poner en las manos de Dios? Entrégalo de corazón, no solo de palabra.
Mi paso de obediencia
Por ejemplo: “Mañana le pediré disculpas a mi alumno y le ofreceré repasar el subjuntivo con calma. Hablaré con la trabajadora social del hospital sobre las ayudas para cuidadores, y le pediré a una hermana de la iglesia que acompañe a mi marido a la diálisis un día por semana. En la sala de espera saludaré a la señora que siempre está sola”.
Si deseas profundizar
Otros pasajes de la Biblia sobre este mismo tema:
- Juan 11:32-36. Jesús llora con los que lloran ante la tumba de su amigo.
«Y lloró Jesús.» (Juan 11:35) - Santiago 1:2-5. La prueba de la fe obra paciencia; pedir sabiduría a Dios.
«Sabiendo que la prueba de vuestra fe obra paciencia.» (Santiago 1:3) - 2 Corintios 1:3-7. Dios nos consuela para que podamos consolar a otros.
«El cual nos consuela en todas nuestras tribulaciones, para que podamos también nosotros consolar á los que están en cualquiera angustia, con la consolación con que nosotros somos consolados de Dios.» (2 Corintios 1:4) - Salmo 34:15-19. Cercano está Jehová a los quebrantados de corazón.
«Cercano está Jehová á los quebrantados de corazón; y salvará á los contritos de espíritu.» (Salmo 34:18)
Puedes elegir cualquier fecha, pasada o futura, o moverte día por día.
Esta oración también está en el archivo: Romanos 5:3-5: la tribulación produce paciencia.