Oración de la Noche

Ora, medita y descansa en la Palabra

23 de mayo · La pérdida, la adoración y la honestidad

Job 1:21: Jehová dió, y Jehová quitó

Oración del día, versículo del día y devocional de hoy para el 23 de mayo.

Versículo del día: Job 1:13-22 RV1909

Tienes treinta y seis años, eres salvadoreña y trabajas de noche en un almacén de paquetería en Phoenix, Arizona; de día duermes a ratos mientras tus dos hijos están en la escuela. Hace tres semanas murió tu mamá en San Miguel, y no pudiste viajar al entierro por tu situación migratoria. Lo viste por videollamada, en el descanso de tu turno, sentada en el carro. Desde entonces sigues trabajando como si nada. El domingo, cuando el pastor te dio el pésame, respondiste con una sonrisa: “El Señor dio y el Señor quitó”. Pero por dentro estás rota y enojada, y no le has dicho a nadie que te sientes culpable por haberte ido hace doce años. Tu hija de diez años te preguntó por qué no lloras por la abuela, y no supiste qué contestarle.

Oración de la noche

Señor, gracias por este día, por los años que tuve a mi mamá, por mis hijos que duermen tranquilos y por tu presencia en esta casa. Me quedo en silencio delante de ti… Te entrego mis lágrimas guardadas, mi enojo y mi culpa. Tú diste y tú quitaste, y aunque no lo entiendo, quiero confiar en ti. Que se haga tu voluntad. Dame valor para llorar con mis hijos, descanso para mi cuerpo y consuelo para mi hermana y para mí. En el nombre de Jesús, amén.

Devocional de hoy: lectio divina en 5 pasos

No hay prisa. Este es tu espacio para estar con Dios, con libertad.

  1. Leer Lectio

    Palabra de Dios para hoy

    Lee el pasaje despacio, dos veces. Fíjate en la palabra o frase que más te llame la atención y, de manera especial, en el versículo resaltado.

    13Y un día aconteció que sus hijos é hijas comían y bebían vino en casa de su hermano el primogénito, 14Y vino un mensajero á Job, que le dijo: Estando arando los bueyes, y las asnas paciendo cerca de ellos, 15Acometieron los Sabeos, y tomáronlos, é hirieron á los mozos á filo de espada: solamente escapé yo para traerte las nuevas. 16Aun estaba éste hablando, y vino otro que dijo: Fuego de Dios cayó del cielo, que quemó las ovejas y los mozos, y los consumió: solamente escapé yo solo para traerte las nuevas. 17Todavía estaba éste hablando, y vino otro que dijo: Los Caldeos hicieron tres escuadrones, y dieron sobre los camellos, y tomáronlos, é hirieron á los mozos á filo de espada; y solamente escapé yo solo para traerte las nuevas. 18Entre tanto que éste hablaba, vino otro que dijo: Tus hijos y tus hijas estaban comiendo y bebiendo vino en casa de su hermano el primogénito; 19Y he aquí un gran viento que vino del lado del desierto, é hirió las cuatro esquinas de la casa, y cayó sobre los mozos, y murieron; y solamente escapé yo solo para traerte las nuevas. 20Entonces Job se levantó, y rasgó su manto, y trasquiló su cabeza, y cayendo en tierra adoró; 21Y dijo: Desnudo salí del vientre de mi madre, y desnudo tornaré allá. Jehová dió, y Jehová quitó: sea el nombre de Jehová bendito. 22En todo esto no pecó Job, ni atribuyó á Dios despropósito alguno.

    Job 1:13-22 RV1909

  2. Meditar Meditatio

    Reflexión

    El libro de Job cuenta la historia de un hombre recto que, en un solo día, recibe cuatro mensajeros con noticias terribles: le roban el ganado, matan a sus siervos y una casa cae sobre sus hijos. El último mensajero dice: «Y he aquí un gran viento que vino del lado del desierto, é hirió las cuatro esquinas de la casa, y cayó sobre los mozos, y murieron; y solamente escapé yo solo para traerte las nuevas.» La reacción de Job es muy honesta: «Entonces Job se levantó, y rasgó su manto, y trasquiló su cabeza, y cayendo en tierra adoró;» Rasgar el manto y raparse la cabeza eran señales de duelo en su cultura. Job no fingió serenidad: lloró y adoró al mismo tiempo.

    Entonces dijo: «Y dijo: Desnudo salí del vientre de mi madre, y desnudo tornaré allá. Jehová dió, y Jehová quitó: sea el nombre de Jehová bendito.» Esto revela algo de Dios: todo lo que tenemos lo hemos recibido de él, y aun en la pérdida sigue siendo digno de confianza. Pero la frase de Job no es una explicación de por qué pasan las cosas, ni una fórmula para cerrar el dolor con una sonrisa: el mismo libro muestra que Job no sabía lo que estaba pasando. Es un acto de confianza en medio de la herida. El texto dice: «En todo esto no pecó Job, ni atribuyó á Dios despropósito alguno.» Y poco después cuenta: «Después de esto abrió Job su boca, y maldijo su día.» Job se quejó con fuerza durante muchos capítulos, y al final Dios dijo que Job había hablado lo recto. La adoración y la queja honesta caben en la misma fe.

    Jesús no pidió a nadie que escondiera su dolor. Al contrario, enseñó: «Bienaventurados los que lloran: porque ellos recibirán consolación.» (Mateo 5:4). La consolación es para los que lloran, no para los que fingen que no les duele.

    Tu parte es darte permiso para llorar a tu mamá, delante de Dios y delante de tus hijos. Ellos necesitan ver que la fe no es esconder la tristeza. Cuéntales quién era la abuela y lloren juntos. Lleva a Dios tu enojo y tu culpa; puedes hablar con tu pastor sobre lo que sientes por haberte ido. Llama a tu hermana, que cuidó a tu mamá hasta el final, y agradécele. Y descansa: trabajar de noche sin dormir y sin llorar es una carga que el cuerpo no aguanta mucho tiempo. Si la tristeza te quita el sueño, las ganas de vivir o la fuerza para cuidar a tus hijos, busca a un consejero o a un médico; es parte del cuidado de Dios.

    ¿Estás usando palabras de fe para no sentir tu dolor delante de Dios?

  3. Orar Oratio

    Señor, gracias por la vida de mi mamá, por todo lo que me enseñó, por mi hermana que la cuidó, por mis hijos y por el trabajo que nos sostiene. Tú sabes que estoy rota, que no pude despedirme y que me siento culpable por haberme ido. No quiero fingir delante de ti. Ayúdame a llorar lo que tengo que llorar y a entender qué esperas de mí ahora. Dame valor para hablar con mis hijos de la abuela, humildad para pedir ayuda y disciplina para descansar. No se haga mi voluntad, sino la tuya. En el nombre de Jesús, amén.

  4. Contemplar Contemplatio

    Ahora quédate en silencio, sin pedir nada. Orar también es escuchar y simplemente estar delante de Dios.

    Es normal que tu mente se vaya a los pendientes, las responsabilidades, los compromisos o los problemas. No te culpes. Cuando notes que te fuiste, vuelve con suavidad a la presencia de Dios. Esa es la disciplina: aquietar la mente y estar aquí, con él.

    Haz conciencia de que Dios está presente en el mundo y, de manera particular, en tu vida: en la salud, el alimento, tu familia, tu trabajo. Los problemas y las dificultades siguen ahí, pero no tienen que apartarte de su presencia.

    Reconoce que Dios está presente aquí, y que tus lágrimas no lo ofenden. Él estaba en el entierro que viste desde el carro, y está contigo ahora. Que el Espíritu de Dios te consuele en este silencio y te dé permiso para llorar.

    3:00

    Empieza con 3 minutos. Cuando te sientas listo, amplía el silencio poco a poco; tu teléfono recordará el tiempo que elijas.

  5. Vivir Actio

    Lo que Dios me mostró

    ¿Qué te mostró Dios hoy sobre tu dolor y tu manera de vivirlo con él?

    Lo que pongo en sus manos

    ¿Qué tristeza, qué enojo o qué culpa por la distancia necesitas poner en las manos de Dios? Entrégalo de corazón, no solo de palabra.

    Mi paso de obediencia

    Por ejemplo: “Mañana, al despertar, me sentaré con mis hijos a ver fotos de la abuela y les contaré historias de ella, aunque llore. En la tarde llamaré a mi hermana para agradecerle todo lo que hizo por mamá. Y el domingo le pediré al pastor un momento para hablar de lo que siento”.

Si deseas profundizar

Otros pasajes de la Biblia sobre este mismo tema:

  • Juan 11:17-27. Jesús acompaña a Marta en su duelo y le habla de la resurrección y la vida.
    «Dícele Jesús: Yo soy la resurrección y la vida: el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá.» (Juan 11:25)
  • Job 2:11-13. Los amigos de Job se sientan con él en silencio porque el dolor era muy grande.
    «Así se sentaron con él en tierra por siete días y siete noches, y ninguno le hablaba palabra, porque veían que el dolor era muy grande.» (Job 2:13)
  • Salmo 13:1-6. David le pregunta a Dios hasta cuándo, y aun así confía en su misericordia.
    «Al Músico principal: Salmo de David. ¿HASTA cuándo, Jehová? ¿me olvidarás para siempre? ¿hasta cuándo esconderás tu rostro de mí?» (Salmo 13:1)
  • Lamentaciones 3:19-26. En medio del duelo, las misericordias de Dios son nuevas cada mañana.
    «Es por la misericordia de Jehová que no somos consumidos, porque nunca decayeron sus misericordias.» (Lamentaciones 3:22)

Puedes elegir cualquier fecha, pasada o futura, o moverte día por día.

Esta oración también está en el archivo: Job 1:21: Jehová dió, y Jehová quitó.

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