Oración de la Noche

Ora, medita y descansa en la Palabra

24 de mayo · Del Dios que conocía de oídas al Dios que conozco en la prueba

Job 42:5: de oídas te había oído; mas ahora mis ojos te ven

Oración del día, versículo del día y devocional de hoy para el 24 de mayo.

Versículo del día: Job 42:1-6 RV1909

Tienes cincuenta y seis años y cultivas café en una finca pequeña de La Democracia, Huehuetenango, la misma que trabajó tu papá. Este año la roya entró en los cafetales, la cosecha fue la mitad y lo que te pagó el intermediario no alcanzó ni para cubrir a los cortadores. Tuviste que vender la camioneta y tu hijo mayor ya habla de irse al norte. Toda la vida fuiste a la iglesia, diste tu ofrenda y oíste decir que al que es fiel a Dios siempre le va bien. Ahora, de noche, sentado en el corredor, le reclamas: “¿Para qué te serví tanto?”. En la iglesia sonríes y dices “todo bien, hermano”, pero por dentro sientes que el Dios que conocías se te quedó en las palabras de otros, y que no sabes dónde está.

Oración de la noche

Señor, gracias por este día, por mis manos que todavía pueden trabajar la tierra, por mi familia dormida bajo este techo y por tantos años en que me sostuviste sin que yo lo notara. Me quedo en silencio delante de ti… No entiendo por qué se perdió la cosecha, y no voy a fingir que no me duele. Pongo el cafetal, la deuda y a mi hijo en tus manos; no se haga mi voluntad, sino la tuya. Quiero conocerte de verdad, no solo de oídas. Dame paz para dormir, sabiduría para decidir y fuerza para levantarme mañana a hacer lo que me toca. En el nombre de Jesús, amén.

Devocional de hoy: lectio divina en 5 pasos

No hay prisa. Este es tu espacio para estar con Dios, con libertad.

  1. Leer Lectio

    Palabra de Dios para hoy

    Lee el pasaje despacio, dos veces. Fíjate en la palabra o frase que más te llame la atención y, de manera especial, en el versículo resaltado.

    1Y RESPONDIÓ Job á Jehová, y dijo: 2Yo conozco que todo lo puedes, y que no hay pensamiento que se esconda de ti. 3¿Quién es el que oscurece el consejo sin ciencia? por tanto yo denunciaba lo que no entendía; cosas que me eran ocultas, y que no las sabía. 4Oye, te ruego, y hablaré: te preguntaré, y tú me enseñarás. 5De oídas te había oído; mas ahora mis ojos te ven. 6Por tanto me aborrezco, y me arrepiento en el polvo y en la ceniza.

    Job 42:1-6 RV1909

  2. Meditar Meditatio

    Reflexión

    Job era un hombre recto que lo perdió todo: sus bienes, sus hijos y su salud. Durante muchos capítulos discute con tres amigos que le repiten una idea sencilla: si sufres, es porque algo hiciste; a los buenos siempre les va bien. Job no acepta esa explicación y le reclama a Dios con toda franqueza. Al final Dios le habla desde un torbellino, pero no le explica por qué sufrió: le muestra la grandeza de la creación y la pequeñez del entendimiento humano. Entonces Job responde: «Yo conozco que todo lo puedes, y que no hay pensamiento que se esconda de ti.» Y reconoce que había hablado de lo que no entendía: «¿Quién es el que oscurece el consejo sin ciencia? por tanto yo denunciaba lo que no entendía; cosas que me eran ocultas, y que no las sabía.» Y dice la frase que resume su camino: «De oídas te había oído; mas ahora mis ojos te ven.» “De oídas” es conocer a Dios por lo que otros cuentan; “mis ojos te ven” es encontrarse con él en persona, en medio del dolor, aunque las preguntas sigan abiertas.

    Esto revela algo de Dios: no le debe explicaciones a nadie, y sin embargo no desprecia al que le reclama con sinceridad. Al terminar el libro, Dios corrige a los amigos, no a Job: «Y aconteció que después que habló Jehová estas palabras á Job, Jehová dijo á Eliphaz Temanita: Mi ira se encendió contra ti y tus dos compañeros: porque no habéis hablado por mí lo recto, como mi siervo Job.» Los amigos defendían una fórmula; Job buscaba a Dios. Cuidado con leer el final del libro, cuando Job recibe el doble de lo que tenía, como una promesa automática de que todo dolor termina en abundancia. Job dijo «De oídas te había oído; mas ahora mis ojos te ven.» antes de recuperar nada. Lo que cambió primero no fue su cosecha, sino su manera de conocer a Dios. Y cuando dice que se arrepiente “en el polvo y en la ceniza”, no se está despreciando a sí mismo: está retirando sus palabras con humildad delante de alguien más grande.

    Jesús desmontó la misma idea de los amigos de Job. Cuando sus discípulos vieron a un ciego de nacimiento y preguntaron quién había pecado, él respondió que ni el hombre ni sus padres (Juan 9:3). Y en el huerto, la noche antes de morir, oró con honestidad y con rendición a la vez: «Y yéndose un poco más adelante, se postró sobre su rostro, orando, y diciendo: Padre mío, si es posible, pase de mí este vaso; empero no como yo quiero, sino como tú.» Se puede decir “me duele” y “hágase tu voluntad” en la misma oración.

    Tu parte empieza por dejar de fingir. Dios prefiere tu reclamo sincero a tu “todo bien” de domingo. Revisa también qué creías de él: si tu fe dependía de que el café diera, esta prueba puede llevarte a conocerlo de verdad. Y luego trabaja con lo que tienes: busca asesoría técnica para renovar las matas, escucha a tu hijo sin decidir desde el miedo y acércate a los vecinos que también perdieron la cosecha. A lo mejor, juntos, encuentran salidas que solos no ven.

    ¿Qué parte de lo que creías de Dios la conocías solo de oídas?

  3. Orar Oratio

    Señor, gracias por la tierra que me dejó mi papá, por las matas que todavía quedan en pie, por mi esposa y mis hijos, y por el pan que no ha faltado en la mesa, aunque esta temporada ha sido dura. Tú sabes cuánto me duele ver el cafetal enfermo y cuánto te he reclamado en el corredor. Reconozco que te conocía más de oídas que de verdad. Si lo tienes a bien, danos una mejor cosecha; y si no, enséñame a seguir confiando en ti. Dame humildad para escucharte, honestidad para dejar de fingir y valor para buscar consejo y trabajar con lo que tengo. En el nombre de Jesús, amén.

  4. Contemplar Contemplatio

    Ahora quédate en silencio, sin pedir nada. Orar también es escuchar y simplemente estar delante de Dios.

    Es normal que tu mente se vaya a los pendientes, las responsabilidades, los compromisos o los problemas. No te culpes. Cuando notes que te fuiste, vuelve con suavidad a la presencia de Dios. Esa es la disciplina: aquietar la mente y estar aquí, con él.

    Haz conciencia de que Dios está presente en el mundo y, de manera particular, en tu vida: en la salud, el alimento, tu familia, tu trabajo. Los problemas y las dificultades siguen ahí, pero no tienen que apartarte de su presencia.

    Reconoce que Dios está presente aquí, en el corredor oscuro, junto al cafetal que te preocupa. No necesitas palabras bonitas ni respuestas completas. Que el Espíritu de Dios te ayude a pasar del Dios del que te hablaron al Dios que te acompaña en la prueba.

    3:00

    Empieza con 3 minutos. Cuando te sientas listo, amplía el silencio poco a poco; tu teléfono recordará el tiempo que elijas.

  5. Vivir Actio

    Lo que Dios me mostró

    ¿Qué te mostró Dios hoy sobre la manera como lo conocías?

    Lo que pongo en sus manos

    ¿Qué idea equivocada de Dios, qué reclamo o qué miedo por el futuro de tu familia necesitas poner en sus manos? Entrégalo de corazón, no solo de palabra.

    Mi paso de obediencia

    Por ejemplo: “Mañana iré a la cooperativa a pedir asesoría para renovar las matas enfermas, y esta semana me sentaré con mi hijo a escuchar, sin regañarlo, por qué quiere irse. El domingo le contaré la verdad a un hermano de confianza en lugar de responder ‘todo bien’, y visitaré a don Efraín, el vecino que también perdió la cosecha, para ver cómo nos ayudamos”.

Si deseas profundizar

Otros pasajes de la Biblia sobre este mismo tema:

  • Juan 9:1-7. Jesús rechaza la idea de que todo sufrimiento es castigo por un pecado.
    «Respondió Jesús: Ni éste pecó, ni sus padres: mas para que las obras de Dios se manifiesten en él.» (Juan 9:3)
  • Job 38:1-7. Dios responde a Job mostrándole la grandeza de la creación.
    «¿Dónde estabas cuando yo fundaba la tierra? házme lo saber, si tienes inteligencia.» (Job 38:4)
  • Salmo 73:21-26. Cuando el corazón desfallece, Dios sigue siendo la porción del creyente.
    «Mi carne y mi corazón desfallecen: mas la roca de mi corazón y mi porción es Dios para siempre.» (Salmo 73:26)
  • Job 23:8-10. Aunque Job no logra ver a Dios, confía en que Dios sí conoce su camino.
    «Mas él conoció mi camino: probaráme, y saldré como oro.» (Job 23:10)

Puedes elegir cualquier fecha, pasada o futura, o moverte día por día.

Esta oración también está en el archivo: Job 42:5: de oídas te había oído; mas ahora mis ojos te ven.

Escríbenos

¿Quieres contarnos algo, compartir lo que Dios ha hecho en tu vida o que oremos por ti? Con gusto te leemos.

Tu mensaje llega solo a nuestro equipo de TuBiblia.co por WhatsApp. No se publica ni se guarda en esta página.