25 de mayo · El gozo que comparte porciones con el que no tiene
Nehemías 8:10: el gozo de Jehová es vuestra fortaleza
Oración del día, versículo del día y devocional de hoy para el 25 de mayo.
Versículo del día: Nehemías 8:8-12 RV1909
Tienes cuarenta y tres años y vendes pupusas de chicharrón y de loroco en un puesto frente al parque de Chalatenango. Desde que sacaste un préstamo para la plancha nueva vives haciendo cuentas: cuánta masa, cuánto gas, cuánto falta para la cuota del viernes. Ya no te ríes con las clientas como antes, regañas a tu hija cuando se come una pupusa “de las de vender” y, al cerrar, prefieres guardar las que sobran para recalentarlas mañana antes que regalarlas. Don Chepe, un anciano que vive solo detrás del mercado, se queda mirando la plancha cada noche, y tú finges no verlo. El domingo en el culto cantaste con todos “el gozo del Señor es mi fortaleza”, pero esa misma noche te acostaste con un nudo en el estómago y sin ganas de nada.
Oración de la noche
Señor, gracias por este día de trabajo, por las manos que tortean, por mi hija y por el techo donde descansamos. Me quedo en silencio delante de ti… Reconozco que he dejado que las cuentas me roben la alegría y que he cerrado la mano ante quien no tiene. No quiero un gozo que dependa de cuánto vendí. Pongo la deuda en tus manos; que se haga tu voluntad. Dame orden para administrar, paz para dormir y un corazón generoso para compartir mañana lo que me das. En el nombre de Jesús, amén.
Devocional de hoy: lectio divina en 5 pasos
No hay prisa. Este es tu espacio para estar con Dios, con libertad.
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Leer Lectio
Palabra de Dios para hoy
Lee el pasaje despacio, dos veces. Fíjate en la palabra o frase que más te llame la atención y, de manera especial, en el versículo resaltado.
8Y leían en el libro de la ley de Dios claramente, y ponían el sentido, de modo que entendiesen la lectura. 9Y Nehemías el Tirsatha, y el sacerdote Esdras, escriba, y los Levitas que hacían entender al pueblo, dijeron á todo el pueblo: Día santo es á Jehová nuestro Dios; no os entristezcáis, ni lloréis: porque todo el pueblo lloraba oyendo las palabras de la ley. 10Díjoles luego: Id, comed grosuras, y bebed vino dulce, y enviad porciones á los que no tienen prevenido; porque día santo es á nuestro Señor: y no os entristezcáis, porque el gozo de Jehová es vuestra fortaleza. 11Los Levitas pues, hacían callar á todo el pueblo, diciendo: Callad, que es día santo, y no os entristezcáis. 12Y todo el pueblo se fué á comer y á beber, y á enviar porciones, y á gozar de grande alegría, porque habían entendido las palabras que les habían enseñado.
Nehemías 8:8-12 RV1909
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Meditar Meditatio
Reflexión
El pueblo de Israel había vuelto del destierro en Babilonia. Con Nehemías al frente reconstruyeron los muros de Jerusalén, en medio de enemigos y de mucha pobreza. Después se reunieron todos en una plaza, y el sacerdote Esdras les leyó la ley de Dios desde el amanecer hasta el mediodía: «Y leían en el libro de la ley de Dios claramente, y ponían el sentido, de modo que entendiesen la lectura.» Al entender lo que escuchaban, la gente se echó a llorar, porque vio cuánto se había alejado de Dios. Pero los líderes les dijeron: «Y Nehemías el Tirsatha, y el sacerdote Esdras, escriba, y los Levitas que hacían entender al pueblo, dijeron á todo el pueblo: Día santo es á Jehová nuestro Dios; no os entristezcáis, ni lloréis: porque todo el pueblo lloraba oyendo las palabras de la ley.» Y añadieron: «Díjoles luego: Id, comed grosuras, y bebed vino dulce, y enviad porciones á los que no tienen prevenido; porque día santo es á nuestro Señor: y no os entristezcáis, porque el gozo de Jehová es vuestra fortaleza.» Las “grosuras” eran la mejor comida; y “los que no tienen prevenido” son los que no tenían nada preparado para la fiesta.
Esto revela algo de Dios: su gozo no es euforia ni la alegría de que todo salga bien. Los muros estaban recién levantados y el pueblo seguía pobre. Es la alegría de saber que Dios ha sido fiel y que su palabra nos alcanza, y esa alegría sostiene. Tampoco es una frase mágica para que los problemas desaparezcan al cantarla. Y fíjate en algo: en el texto, el gozo y el compartir van juntos. «Y todo el pueblo se fué á comer y á beber, y á enviar porciones, y á gozar de grande alegría, porque habían entendido las palabras que les habían enseñado.» Nadie celebró solo. La fiesta incluía mandar porciones a quien no tenía. Un gozo que se guarda para uno mismo se va secando; uno que se comparte se vuelve fortaleza.
Jesús enseñó lo mismo con palabras sencillas: «Mas cuando haces banquete, llama á los pobres, los mancos, los cojos, los ciegos;» «Y serás bienaventurado; porque no te pueden retribuir; mas te será recompensado en la resurrección de los justos.» Dar a quien no puede devolver es la manera de vivir del reino de Dios: la bendición que recibes no es para retenerla, sino para que pase por ti y llegue a otros.
Tu parte no es dejar de pagar la cuota ni administrar con descuido; el orden también es fidelidad. Pero las cuentas no pueden ocupar el lugar de la gratitud. Empieza por dar gracias cada noche por lo que sí hubo. Abre la mano: dos pupusas para don Chepe no hunden tu negocio, y quizá te devuelvan la alegría que perdiste. Ríe otra vez con tu hija. Y si la preocupación no te deja dormir semana tras semana, háblalo con alguien de confianza o con tu médico; cuidar tu salud también es parte de la fe.
¿Qué te ha robado el gozo, y a quién has dejado de ver por andar preocupada?
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Orar Oratio
Señor, gracias por mi puesto, por la masa y el fuego de cada día, por mi hija que me ayuda y por las clientas que vuelven, aunque casi no lo noto por andar haciendo cuentas. Tú sabes cuánto me pesa la deuda de la plancha y cómo se me ha ido la alegría. Si lo tienes a bien, ayúdame a salir de este préstamo; y si tarda, enséñame a vivir en paz mientras tanto. Muéstrame dónde se me cerró el corazón y dame valor para abrir la mano con quien no tiene. En el nombre de Jesús, amén.
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Contemplar Contemplatio
Ahora quédate en silencio, sin pedir nada. Orar también es escuchar y simplemente estar delante de Dios.
Es normal que tu mente se vaya a los pendientes, las responsabilidades, los compromisos o los problemas. No te culpes. Cuando notes que te fuiste, vuelve con suavidad a la presencia de Dios. Esa es la disciplina: aquietar la mente y estar aquí, con él.
Haz conciencia de que Dios está presente en el mundo y, de manera particular, en tu vida: en la salud, el alimento, tu familia, tu trabajo. Los problemas y las dificultades siguen ahí, pero no tienen que apartarte de su presencia.
Reconoce que Dios está presente aquí, junto a la plancha ya fría y a la libreta de cuentas. Deja que tu respiración se vuelva más lenta. Que el Espíritu de Dios te recuerde todo lo que has recibido y despierte en ti un gozo que no depende de la venta del día.
3:00Empieza con 3 minutos. Cuando te sientas listo, amplía el silencio poco a poco; tu teléfono recordará el tiempo que elijas.
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Vivir Actio
Lo que Dios me mostró
¿Qué te mostró Dios hoy sobre la relación entre el gozo y el compartir?
Lo que pongo en sus manos
¿Qué preocupación por el dinero o qué miedo a que no alcance necesitas poner en las manos de Dios esta noche? Entrégalo de corazón, no solo de palabra.
Mi paso de obediencia
Por ejemplo: “Mañana, al cerrar el puesto, le llevaré a don Chepe dos pupusas calientes y me sentaré un rato a conversar con él. Le pediré perdón a mi hija por regañarla por comer, y el domingo invitaremos a almorzar a la vecina que se quedó sin trabajo”.
Si deseas profundizar
Otros pasajes de la Biblia sobre este mismo tema:
- Lucas 21:1-4. La viuda pobre da de lo poco que tiene, y Jesús lo valora más que todo.
«Porque todos estos, de lo que les sobra echaron para las ofrendas de Dios; mas ésta de su pobreza echó todo el sustento que tenía.» (Lucas 21:4) - Salmo 126:1-6. El pueblo que volvió del destierro celebra con alegría lo que Dios hizo.
«Grandes cosas ha hecho Jehová con nosotros; estaremos alegres.» (Salmo 126:3) - Hechos 2:44-47. La primera comunidad compartía el pan con alegría y sencillez de corazón.
«Y perseverando unánimes cada día en el templo, y partiendo el pan en las casas, comían juntos con alegría y con sencillez de corazón,» (Hechos 2:46)
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