21 de octubre · Restauración después del fracaso: apacienta mis ovejas
Juan 21: Simón, ¿me amas?
Oración del día, versículo del día y devocional de hoy para el 21 de octubre.
Versículo del día: Juan 21:15-19 RV1909
Tienes veintiún años y estudias enfermería en una universidad de Cuenca. Ayer publicaron las notas del examen práctico de cuarto ciclo: reprobaste. Los nervios te bloquearon frente a la docente y te equivocaste en la toma de signos vitales, algo que habías hecho bien cien veces. Tendrás que repetir la materia y te atrasarás un semestre. Tu mamá vende hortalizas en el mercado Diez de Agosto y ha pagado cada pasaje y cada uniforme. No le has dicho nada. Te saliste del grupo de WhatsApp del curso para no ver los mensajes de felicitación entre tus compañeros, y anoche buscaste trabajos en almacenes del centro. Te repites que no sirves para esto, que quizá Dios nunca te llamó a cuidar enfermos. Tu compañera Daniela, que también reprobó, te escribió dos veces, y no le has respondido.
Oración de la noche
Señor, gracias por este día, aunque haya sido difícil, por mi salud, por mi mamá y por la oportunidad de estudiar que muchos no tienen. Gracias porque una nota no cambia lo que soy para ti. Me quedo en silencio delante de ti… Pongo en tus manos este examen, mi carrera y mi futuro; que se haga tu voluntad y no la mía. Dame paz para dormir, valor para levantarme mañana y disciplina para prepararme mejor, y no permitas que la vergüenza me aleje de quienes me quieren. En el nombre de Jesús, amén.
Devocional de hoy: lectio divina en 5 pasos
No hay prisa. Este es tu espacio para estar con Dios, con libertad.
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Leer Lectio
Palabra de Dios para hoy
Lee el pasaje despacio, dos veces. Fíjate en la palabra o frase que más te llame la atención y, de manera especial, en el versículo resaltado.
15Y cuando hubieron comido, Jesús dijo á Simón Pedro: Simón, hijo de Jonás, ¿me amas más que éstos? Dícele: Sí, Señor: tú sabes que te amo. Dícele: Apacienta mis corderos. 16Vuélvele á decir la segunda vez: Simón, hijo de Jonás, ¿me amas? Respóndele: Sí, Señor: tú sabes que te amo. Dícele: Apacienta mis ovejas. 17Dícele la tercera vez: Simón, hijo de Jonás, ¿me amas? Entristecióse Pedro de que le dijese la tercera vez: ¿Me amas? y dícele: Señor, tú sabes todas las cosas; tú sabes que te amo. Dícele Jesús: Apacienta mis ovejas. 18De cierto, de cierto te digo: Cuando eras más mozo, te ceñías, é ibas donde querías; mas cuando ya fueres viejo, extenderás tus manos, y te ceñirá otro, y te llevará á donde no quieras. 19Y esto dijo, dando á entender con qué muerte había de glorificar á Dios. Y dicho esto, dícele: Sígueme.
Juan 21:15-19 RV1909
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Meditar Meditatio
Reflexión
Este encuentro sucede junto al mar de Galilea, después de la resurrección. Pedro había vuelto a pescar, como si todo hubiera terminado, y Jesús lo esperaba en la orilla con un fuego encendido y pan. Después de comer, le hizo tres veces la misma pregunta, una por cada negación de aquella noche: «Dícele la tercera vez: Simón, hijo de Jonás, ¿me amas? Entristecióse Pedro de que le dijese la tercera vez: ¿Me amas? y dícele: Señor, tú sabes todas las cosas; tú sabes que te amo. Dícele Jesús: Apacienta mis ovejas.» Apacentar es cuidar, alimentar, guiar al rebaño: la tarea del pastor.
Esto revela algo de Dios: Jesús no le pidió a Pedro un informe de su fracaso ni le recordó lo que había hecho mal. Le preguntó por su amor y le devolvió una tarea. La primera vez le había preguntado si lo amaba “más que éstos”; al final, Pedro ya no se compara con nadie, solo dice: “tú sabes todas las cosas”. El fracaso lo había hecho más humilde y más honesto. Restaurar no es borrar lo que pasó: es volver a ponerse en camino con lo que uno aprendió. Por eso Jesús termina así: «Y esto dijo, dando á entender con qué muerte había de glorificar á Dios. Y dicho esto, dícele: Sígueme.» Pedro no recibió una vida fácil, sino un camino junto a Jesús.
Jesús miraba a las personas con ese mismo corazón de pastor: «Y viendo las gentes, tuvo compasión de ellas; porque estaban derramadas y esparcidas como ovejas que no tienen pastor.» (Mateo 9:36). Cuidar enfermos es una forma muy concreta de apacentar ovejas.
Reprobar un examen no es un pecado, pero puede doler como si lo fuera, y la vergüenza empuja a esconderse, como Pedro volvió a sus redes. Tu parte es dejar que Jesús te pregunte otra vez: ¿amas este llamado? Si la respuesta es sí, el examen no te descalifica: te muestra qué debes trabajar. Puedes hablar hoy con tu mamá, pedir una cita con la docente para entender tus errores, practicar con otros y aprender a manejar los nervios; si la ansiedad te paraliza, el servicio de bienestar estudiantil o un psicólogo pueden ayudarte. Tu valor no lo define una nota. Y Daniela, que reprobó contigo, también necesita a alguien que la acompañe.
¿Qué te respondería tu corazón si Jesús te preguntara hoy: “¿me amas?”
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Orar Oratio
Señor, gracias por mi mamá y su esfuerzo en el mercado, por la universidad, por mis docentes y por cada paciente con el que he aprendido. Tú sabes cuánto me duele haber reprobado y cuánta vergüenza siento. Muéstrame tu voluntad: si este es el camino que tienes para mí, dame humildad para volver a empezar; y si no lo es, dame claridad para entenderlo sin huir. Dame valor para hablar con mi mamá, disciplina para estudiar mejor y serenidad para manejar los nervios. En el nombre de Jesús, amén.
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Contemplar Contemplatio
Ahora quédate en silencio, sin pedir nada. Orar también es escuchar y simplemente estar delante de Dios.
Es normal que tu mente se vaya a los pendientes, las responsabilidades, los compromisos o los problemas. No te culpes. Cuando notes que te fuiste, vuelve con suavidad a la presencia de Dios. Esa es la disciplina: aquietar la mente y estar aquí, con él.
Haz conciencia de que Dios está presente en el mundo y, de manera particular, en tu vida: en la salud, el alimento, tu familia, tu trabajo. Los problemas y las dificultades siguen ahí, pero no tienen que apartarte de su presencia.
Reconoce que Dios está presente aquí, como Jesús en la orilla, esperando sin reproches. No necesitas explicarle tu nota. Que el Espíritu de Dios te ayude en este silencio a escuchar su pregunta: “¿me amas?”.
3:00Empieza con 3 minutos. Cuando te sientas listo, amplía el silencio poco a poco; tu teléfono recordará el tiempo que elijas.
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Vivir Actio
Lo que Dios me mostró
¿Qué te mostró Dios hoy sobre tu fracaso y sobre tu llamado?
Lo que pongo en sus manos
¿Qué vergüenza, qué miedo a decepcionar o qué deseo de abandonarlo todo necesitas poner en las manos de Dios? Entrégalo de corazón, no solo de palabra.
Mi paso de obediencia
Por ejemplo: “Mañana iré al mercado a ayudarle a mi mamá a cerrar el puesto y le contaré la verdad. El lunes pediré una cita con la docente para revisar mis errores. Y hoy mismo le responderé a Daniela y le propondré que practiquemos juntas los procedimientos cada semana hasta el próximo examen”.
Si deseas profundizar
Otros pasajes de la Biblia sobre este mismo tema:
- Juan 21:1-14. Jesús espera en la orilla a los discípulos que no pescaron nada y los invita a comer.
«Díceles Jesús: Venid, comed. Y ninguno de los discípulos osaba preguntarle: ¿Tú, quién eres? sabiendo que era el Señor.» (Juan 21:12) - Proverbios 24:15-16. Siete veces cae el justo, y vuelve a levantarse.
«Porque siete veces cae el justo, y se torna á levantar; mas los impíos caerán en el mal.» (Proverbios 24:16) - Filipenses 3:12-14. Olvidar lo que queda atrás y extenderse a lo que está delante.
«Hermanos, yo mismo no hago cuenta de haber lo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome á lo que está delante,» (Filipenses 3:13)
Puedes elegir cualquier fecha, pasada o futura, o moverte día por día.
Esta oración también está en el archivo: Juan 21: Simón, ¿me amas?.