22 de octubre · Jesús no rechaza al que duda
Tomás: no seas incrédulo, sino fiel
Oración del día, versículo del día y devocional de hoy para el 22 de octubre.
Versículo del día: Juan 20:24-29 RV1909
Tienes diecinueve años y vives con tu abuela en Quetzaltenango. Hace seis meses una psicóloga del centro de salud te dijo que tienes depresión. Empezaste el tratamiento, pero lo dejaste a medias porque en el grupo de jóvenes de la iglesia te dijeron que eso era falta de fe y que debías orar más. Oraste, y no sentiste nada. Ahora pasas las madrugadas en la cama, mirando el teléfono sin ver nada, y durante el día casi no sales del cuarto. Dejaste la universidad este ciclo. Ya no sabes si Dios existe, o si existe y no le importas. Tu abuela sigue orando por ti cada noche, en voz baja, y eso a veces te da rabia y a veces ternura. Esta tarde tu primo Mynor te escribió: “Te extrañamos el sábado, vos”. No le has contestado.
Oración de la noche
Señor, gracias por este día, por la cama donde descanso, por mi abuela y por cada persona que todavía me busca. Tú sabes cuánto me pesa todo y cuántas preguntas tengo. Me quedo en silencio delante de ti… No sé qué decirte, y aquí estoy. Pongo en tus manos mis dudas y mi tristeza; que se haga tu voluntad en mi vida. Dame fuerzas para levantarme mañana, valor para pedir ayuda y la disciplina de no aislarme, aunque me cueste. En el nombre de Jesús, amén.
Devocional de hoy: lectio divina en 5 pasos
No hay prisa. Este es tu espacio para estar con Dios, con libertad.
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Leer Lectio
Palabra de Dios para hoy
Lee el pasaje despacio, dos veces. Fíjate en la palabra o frase que más te llame la atención y, de manera especial, en el versículo resaltado.
24Empero Tomás, uno de los doce, que se dice el Dídimo, no estaba con ellos cuando Jesús vino. 25Dijéronle pues los otros discípulos: Al Señor hemos visto. Y él les dijo: Si no viere en sus manos la señal de los clavos, y metiere mi dedo en el lugar de los clavos, y metiere mi mano en su costado, no creeré. 26Y ocho días después, estaban otra vez sus discípulos dentro, y con ellos Tomás. Vino Jesús, las puertas cerradas, y púsose en medio, y dijo: Paz á vosotros. 27Luego dice á Tomás: Mete tu dedo aquí, y ve mis manos: y alarga acá tu mano, y métela en mi costado: y no seas incrédulo, sino fiel. 28Entonces Tomás respondió, y díjole: ¡Señor mío, y Dios mío! 29Dícele Jesús: Porque me has visto, Tomás, creiste: bienaventurados los que no vieron y creyeron.
Juan 20:24-29 RV1909
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Meditar Meditatio
Reflexión
Tomás no estaba con los demás discípulos cuando Jesús se les apareció después de la resurrección. Cuando le contaron, él respondió con honestidad brutal: «Dijéronle pues los otros discípulos: Al Señor hemos visto. Y él les dijo: Si no viere en sus manos la señal de los clavos, y metiere mi dedo en el lugar de los clavos, y metiere mi mano en su costado, no creeré.» Tomás había visto morir a su Maestro, y su dolor no le permitía creer de segunda mano. Pero algo importante: ocho días después, Tomás estaba otra vez con el grupo. No había resuelto sus dudas, pero no se fue.
Esto revela algo de Dios: Jesús no rechazó a Tomás por dudar. Volvió al mismo lugar, saludó con paz a todos y se dirigió a él con lo que había pedido: «Luego dice á Tomás: Mete tu dedo aquí, y ve mis manos: y alarga acá tu mano, y métela en mi costado: y no seas incrédulo, sino fiel.» Fíjate que Jesús le mostró sus heridas: no escondió sus marcas. “No seas incrédulo, sino fiel” no es una condena, es una invitación hecha desde la cercanía. Dudar no es lo contrario de la fe; a veces es el camino honesto por el que la fe vuelve a nacer.
Jesús había dicho: «Todo lo que el Padre me da, vendrá á mí; y al que á mí viene, no le hecho fuera.» (Juan 6:37). Eso incluye al que viene con preguntas, con rabia o sin sentir nada.
La depresión no es falta de fe. Es una enfermedad real, que afecta el cuerpo, el ánimo y también la manera de sentir a Dios. Tu parte es cuidarte: volver con la psicóloga, retomar el tratamiento completo y contarle con sinceridad cómo estás. Buscar ayuda profesional es parte del cuidado de Dios. Si en algún momento piensas en hacerte daño o en no seguir viviendo, díselo hoy mismo a tu abuela o a alguien de confianza y busca atención urgente. Y haz como Tomás: no te alejes de todos. Quizá baste con responderle a Mynor.
¿Qué duda o qué herida te gustaría poner delante de Jesús, con la misma honestidad de Tomás?
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Orar Oratio
Señor, gracias por mi abuela, que no deja de orar por mí, por mi primo que me busca, por la psicóloga que me escuchó y por este día, aunque haya sido pesado. Tú sabes que no te siento y que a veces dudo de que estés. Si lo tienes a bien, dame un poco de luz en esta oscuridad; y si no la siento todavía, dame paciencia para seguir buscándote. Dame valor para volver al tratamiento, humildad para aceptar ayuda y disciplina para cuidar mi cuerpo y mi mente. En el nombre de Jesús, amén.
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Contemplar Contemplatio
Ahora quédate en silencio, sin pedir nada. Orar también es escuchar y simplemente estar delante de Dios.
Es normal que tu mente se vaya a los pendientes, las responsabilidades, los compromisos o los problemas. No te culpes. Cuando notes que te fuiste, vuelve con suavidad a la presencia de Dios. Esa es la disciplina: aquietar la mente y estar aquí, con él.
Haz conciencia de que Dios está presente en el mundo y, de manera particular, en tu vida: en la salud, el alimento, tu familia, tu trabajo. Los problemas y las dificultades siguen ahí, pero no tienen que apartarte de su presencia.
Reconoce que Dios está presente aquí, aunque no lo sientas. Jesús entró a un cuarto cerrado donde había miedo y dudas, y dijo: paz. Que el Espíritu de Dios te acompañe en este silencio, sin exigirte nada.
3:00Empieza con 3 minutos. Cuando te sientas listo, amplía el silencio poco a poco; tu teléfono recordará el tiempo que elijas.
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Vivir Actio
Lo que Dios me mostró
¿Qué te mostró Dios hoy sobre tus dudas y sobre cómo te trata Jesús?
Lo que pongo en sus manos
¿Qué duda, qué rabia o qué cansancio necesitas poner en las manos de Dios? Entrégalo de corazón, tal como está, no solo de palabra.
Mi paso de obediencia
Por ejemplo: “Mañana llamaré al centro de salud para pedir una nueva cita con la psicóloga y le contaré que dejé el tratamiento. Esta noche le responderé a Mynor y le diré la verdad, que no he estado bien. Y antes de dormir le daré las gracias a mi abuela por orar por mí”.
Si deseas profundizar
Otros pasajes de la Biblia sobre este mismo tema:
- Mateo 28:16-18. Aun delante de Jesús resucitado, algunos dudaban, y él se acercó a ellos.
«Y como le vieron, le adoraron: mas algunos dudaban.» (Mateo 28:17) - Mateo 11:2-6. Juan el Bautista, desde la cárcel, también preguntó si Jesús era el que había de venir.
«Diciendo: ¿Eres tú aquél que había de venir, ó esperaremos á otro?» (Mateo 11:3) - Salmo 73:21-26. Mi carne y mi corazón desfallecen, mas la roca de mi corazón es Dios.
«Mi carne y mi corazón desfallecen: mas la roca de mi corazón y mi porción es Dios para siempre.» (Salmo 73:26)
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Esta oración también está en el archivo: Tomás: no seas incrédulo, sino fiel.