Oración de la Noche

Ora, medita y descansa en la Palabra

23 de octubre · Querer de verdad salir de lo que me ata

Betesda: ¿quieres ser sano?

Oración del día, versículo del día y devocional de hoy para el 23 de octubre.

Versículo del día: Juan 5:1-9 RV1909

Tienes cuarenta y ocho años y eres enfermero en la unidad renal de una clínica de Cúcuta. Cada día conectas pacientes a la máquina de hemodiálisis y les repites lo mismo: menos sal, menos líquido, tomar la pastilla, controlarse la presión. Y tú fumas desde los dieciséis. Ya tienes la presión alta, una tos que no se quita y te ahogas al subir las escaleras del parqueadero. Has intentado dejarlo varias veces: la última duraste nueve días. Ahora fumas a escondidas detrás de la clínica en el cambio de turno y te dices: “Ya es tarde”, “es mi único gusto”. Tu esposa te ruega que consultes. La semana pasada empezó diálisis don Hernando, de cincuenta y dos años, fumador como tú, y mientras lo conectabas te dijo: “Si me hubiera cuidado a tiempo…”. Esa frase no te deja dormir.

Oración de la noche

Señor, gracias por este día, por cada paciente que atendí, por mi esposa, por la casa y por la comida de esta noche. Gracias por la frase de don Hernando, que me sacudió. Me quedo en silencio delante de ti… Pongo en tus manos mi salud y mis años; que se haga tu voluntad y no la mía. Dame la honestidad de dejar las excusas, el valor de pedir ayuda y la disciplina de cuidarme cada día, como cuido a otros. En el nombre de Jesús, amén.

Devocional de hoy: lectio divina en 5 pasos

No hay prisa. Este es tu espacio para estar con Dios, con libertad.

  1. Leer Lectio

    Palabra de Dios para hoy

    Lee el pasaje despacio, dos veces. Fíjate en la palabra o frase que más te llame la atención y, de manera especial, en el versículo resaltado.

    1Después de estas cosas, era un día de fiesta de los Judíos, y subió Jesús á Jerusalem. 2Y hay en Jerusalem á la puerta del ganado un estanque, que en hebraico es llamado Bethesda, el cual tiene cinco portales. 3En éstos yacía multitud de enfermos, ciegos, cojos, secos, que estaban esperando el movimiento del agua. 4Porque un ángel descendía á cierto tiempo al estanque, y revolvía el agua; y el que primero descendía en el estanque después del movimiento del agua, era sano de cualquier enfermedad que tuviese. 5Y estaba allí un hombre que había treinta y ocho años que estaba enfermo. 6Como Jesús vió á éste echado, y entendió que ya había mucho tiempo, dícele: ¿Quieres ser sano? 7Señor, le respondió el enfermo, no tengo hombre que me meta en el estanque cuando el agua fuere revuelta; porque entre tanto que yo vengo, otro antes de mí ha descendido. 8Dícele Jesús: Levántate, toma tu lecho, y anda. 9Y luego aquel hombre fué sano, y tomó su lecho, é íbase. Y era sábado aquel día.

    Juan 5:1-9 RV1909

  2. Meditar Meditatio

    Reflexión

    Juan cuenta que en Jerusalén, junto a la puerta del ganado, había un estanque llamado Betesda, rodeado de cinco pórticos llenos de enfermos que esperaban un movimiento del agua. Allí estaba un hombre que llevaba treinta y ocho años enfermo, casi una vida entera. Jesús lo vio, y le hizo una pregunta que parece obvia: «Como Jesús vió á éste echado, y entendió que ya había mucho tiempo, dícele: ¿Quieres ser sano?» El hombre no respondió “sí”. Respondió con una explicación: «Señor, le respondió el enfermo, no tengo hombre que me meta en el estanque cuando el agua fuere revuelta; porque entre tanto que yo vengo, otro antes de mí ha descendido.» Su dolor era real y su soledad también; pero después de tantos años, quizá se había acostumbrado a explicar por qué nada podía cambiar.

    Esto revela algo de Dios: él respeta nuestra voluntad y nos invita a participar. Jesús no lo sanó sin pedirle nada; le dio una orden que exigía moverse: «Dícele Jesús: Levántate, toma tu lecho, y anda.» Este relato no enseña que basta con orar para que Dios nos sane sin médicos ni cambios, ni que la salud es premio para los que tienen más fe. Enseña que Dios mira al que lleva mucho tiempo tirado, y que su gracia nos llama a levantarnos y a hacer nuestra parte.

    Jesús mismo usó la imagen del médico: «Y oyéndolo Jesús, les dijo: Los que están sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos.» (Mateo 9:12). Reconocer que uno está enfermo y necesita ayuda no es debilidad; es el primer paso para ser sanado.

    La pregunta de Jesús es para ti esta noche: ¿quieres ser sano? Querer de verdad no es sentir ganas; es dejar de dar excusas. “Ya es tarde” y “es mi único gusto” se parecen mucho a “no tengo hombre que me meta en el estanque”. Tu parte es pedir hoy la cita con el médico, hacerte revisar la presión y los pulmones, y no intentarlo solo otra vez: los programas para dejar de fumar, el acompañamiento médico y, si el cigarrillo es tu manera de calmar la ansiedad, un psicólogo, son parte de la ayuda que Dios pone en tu camino. Recaer no es el final; es una razón para pedir más ayuda. Cuéntale la verdad a tu esposa y deja que te acompañe. Y quizá don Hernando, que ya no puede volver atrás, necesite que alguien se siente un rato a su lado sin sermones.

    ¿Qué excusa has repetido tanto que ya te impide levantarte?

  3. Orar Oratio

    Señor, gracias por mi trabajo, por los pacientes que me enseñan cada día, por mi esposa que me cuida y por el cuerpo que me has dado, aunque lo he descuidado. Reconozco que he puesto excusas y que sé lo que debo hacer y no lo hago. Si lo tienes a bien, dame tiempo y salud para corregir el rumbo; y si las consecuencias ya llegaron, dame valor para enfrentarlas. Dame disciplina para cuidarme, humildad para dejarme atender y constancia para no volver atrás. En el nombre de Jesús, amén.

  4. Contemplar Contemplatio

    Ahora quédate en silencio, sin pedir nada. Orar también es escuchar y simplemente estar delante de Dios.

    Es normal que tu mente se vaya a los pendientes, las responsabilidades, los compromisos o los problemas. No te culpes. Cuando notes que te fuiste, vuelve con suavidad a la presencia de Dios. Esa es la disciplina: aquietar la mente y estar aquí, con él.

    Haz conciencia de que Dios está presente en el mundo y, de manera particular, en tu vida: en la salud, el alimento, tu familia, tu trabajo. Los problemas y las dificultades siguen ahí, pero no tienen que apartarte de su presencia.

    Reconoce que Dios está presente aquí, y que te mira como Jesús miró al hombre de Betesda: con paciencia, pero sin dejarte donde estás. Que el Espíritu de Dios te ayude en este silencio a escuchar su pregunta sin excusas.

    3:00

    Empieza con 3 minutos. Cuando te sientas listo, amplía el silencio poco a poco; tu teléfono recordará el tiempo que elijas.

  5. Vivir Actio

    Lo que Dios me mostró

    ¿Qué te mostró Dios hoy sobre tu salud y sobre tu responsabilidad?

    Lo que pongo en sus manos

    ¿Qué excusa, qué hábito como el cigarrillo o qué miedo a enfrentar la verdad necesitas poner en las manos de Dios? Entrégalo de corazón, no solo de palabra.

    Mi paso de obediencia

    Por ejemplo: “Mañana pediré la cita con el médico de la EPS y preguntaré por el programa para dejar de fumar. Esta noche le diré a mi esposa que tiene razón, botaré la cajetilla que tengo en el carro y le pediré que me acompañe a la consulta. Y el lunes, en el turno, me sentaré un rato con don Hernando para escucharlo, sin darle consejos”.

Si deseas profundizar

Otros pasajes de la Biblia sobre este mismo tema:

  • Juan 5:10-15. Jesús vuelve a encontrar al hombre sanado y le pide que cuide su nueva vida.
    «Después le halló Jesús en el templo, y díjole: He aquí, has sido sanado; no peques más, porque no te venga alguna cosa peor.» (Juan 5:14)
  • Mateo 9:10-13. Los enfermos son los que necesitan médico.
    «Y oyéndolo Jesús, les dijo: Los que están sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos.» (Mateo 9:12)
  • 1 Corintios 9:24-27. Todo aquel que lucha, de todo se abstiene: la disciplina del cuerpo.
    «Y todo aquel que lucha, de todo se abstiene: y ellos, á la verdad, para recibir una corona corruptible; mas nosotros, incorruptible.» (1 Corintios 9:25)

Puedes elegir cualquier fecha, pasada o futura, o moverte día por día.

Esta oración también está en el archivo: Betesda: ¿quieres ser sano?.

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