22 de abril · El activismo, incluso en la iglesia, frente a sentarse a escuchar a Jesús
Marta y María: sólo una cosa es necesaria
Oración del día, versículo del día y devocional de hoy para el 22 de abril.
Versículo del día: Lucas 10:38-42 RV1909
Tienes treinta y nueve años y eres la única maestra de una escuela rural en una vereda de Boyacá. Das clase a dieciocho niños de primero a quinto, y por las tardes bajas al pueblo a la iglesia: diriges la escuela dominical, organizas el bazar, llevas las cuentas, preparas el refrigerio y ensayas con el grupo de danza. El pastor dice que sin ti “esto no funciona”, y te gusta oírlo. Pero hace meses que no abres la Biblia si no es para preparar una clase, y oras de afán, mientras caminas. El domingo, mientras corrías con las ollas del almuerzo, viste a tu compañera Lucía sentada escuchando la predicación y le soltaste, de mal genio: “Claro, mientras unas trabajamos, otras descansan”. En la noche no pudiste dormir: te sientes agotada, resentida y, aunque no lo dices, lejos de Dios.
Oración de la noche
Señor, gracias por este día, por los niños de la escuela, por mi iglesia, por Lucía y por el pastor, y por la salud para caminar por la vereda. Tú sabes que estoy agotada y que me he llenado de tareas hasta olvidarme de estar contigo. Me quedo en silencio delante de ti… Hoy no te traigo una lista; solo quiero sentarme a tus pies. Reconozco que me gusta sentirme necesaria y que eso me ha llevado a juzgar a otros. Si lo tienes a bien, muéstrame qué tareas debo soltar, y si alguna debo seguir, que la haga desde tu paz y no desde el afán. Dame humildad para pedir perdón, valor para decir que no y disciplina para escogerte primero cada día. En el nombre de Jesús, amén.
Devocional de hoy: lectio divina en 5 pasos
No hay prisa. Este es tu espacio para estar con Dios, con libertad.
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Leer Lectio
Palabra de Dios para hoy
Lee el pasaje despacio, dos veces. Fíjate en la palabra o frase que más te llame la atención y, de manera especial, en el versículo resaltado.
38Y aconteció que yendo, entró él en una aldea: y una mujer llamada Marta, le recibió en su casa. 39Y ésta tenía una hermana que se llamaba María, la cual sentándose á los pies de Jesús, oía su palabra. 40Empero Marta se distraía en muchos servicios; y sobreviniendo, dice: Señor, ¿no tienes cuidado que mi hermana me deja servir sola? Dile pues, que me ayude. 41Pero respondiendo Jesús, le dijo: Marta, Marta, cuidadosa estás, y con las muchas cosas estás turbada: 42Empero una cosa es necesaria; y María escogió la buena parte, la cual no le será quitada.
Lucas 10:38-42 RV1909
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Meditar Meditatio
Reflexión
Jesús iba de camino hacia Jerusalén y llegó a una aldea, Betania. «Y aconteció que yendo, entró él en una aldea: y una mujer llamada Marta, le recibió en su casa.» Recibir a un maestro con sus discípulos era un honor y un trabajo enorme: cocinar, servir, atender a todos. María, en cambio, hizo algo inesperado: «Y ésta tenía una hermana que se llamaba María, la cual sentándose á los pies de Jesús, oía su palabra.» Sentarse a los pies de un maestro era la postura del discípulo, algo que en ese tiempo casi no se esperaba de una mujer. Marta no aguantó más: «Empero Marta se distraía en muchos servicios; y sobreviniendo, dice: Señor, ¿no tienes cuidado que mi hermana me deja servir sola? Dile pues, que me ayude.» “Se distraía” tiene el sentido de estar jalada en muchas direcciones a la vez.
La respuesta de Jesús es tierna y firme: «Pero respondiendo Jesús, le dijo: Marta, Marta, cuidadosa estás, y con las muchas cosas estás turbada:» «Empero una cosa es necesaria; y María escogió la buena parte, la cual no le será quitada.» Esto revela algo de Dios: no desprecia el servicio, pero no quiere que lo sirvamos sin estar con él. Jesús no regaña a Marta por cocinar, sino por la ansiedad, la comparación y la queja que nacen de un corazón que no se ha sentado a escuchar. La “buena parte” es como la mejor porción de una comida: estar con él. Y Marta aprendió: más adelante la vemos confesar su fe ante Jesús junto a la tumba de su hermano, y servir otra vez en una cena, ya sin quejas (Juan 12:2).
Jesús mismo vivía así. En medio de días llenos de gente, enfermos y necesidades, buscaba primero a su Padre: «Y levantándose muy de mañana, aun muy de noche, salió y se fué á un lugar desierto, y allí oraba.» (Marcos 1:35). Su servicio nacía de esos encuentros, no los reemplazaba.
Tu parte es revisar desde dónde sirves. Que el pastor diga que sin ti nada funciona puede inflar tu ego, pero tu valor no está en ser indispensable, sino en ser hija amada de Dios. Quizá te toque soltar algunas tareas, enseñar a otros a hacerlas y aprender a decir que no. Y te toca algo más difícil: buscar a Lucía y pedirle perdón por tu comentario. Ella escogió la buena parte; tú también puedes escogerla. Apartar un momento cada día para sentarte, abrir la Biblia sin preparar ninguna clase y escuchar, no es tiempo perdido: es lo único necesario. Y si el agotamiento ya te quita el sueño y la alegría, habla con alguien de confianza o con un profesional; descansar también es obedecer.
¿Tu servicio a Dios nace de estar con él, o lo ha reemplazado?
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Orar Oratio
Padre, gracias por mi escuela, por los dieciocho niños que me confías, por mi iglesia y por las fuerzas que me has dado para servir. Tú sabes lo cansada que estoy y lo lejos que me siento de ti. Reconozco que me he afanado en muchas cosas, que me he comparado con otros y que herí a Lucía. Muéstrame qué esperas de mí; dame humildad para pedir perdón, valor para soltar tareas y disciplina para sentarme a escucharte cada día. En el nombre de Jesús, amén.
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Contemplar Contemplatio
Ahora quédate en silencio, sin pedir nada. Orar también es escuchar y simplemente estar delante de Dios.
Es normal que tu mente se vaya a los pendientes, las responsabilidades, los compromisos o los problemas. No te culpes. Cuando notes que te fuiste, vuelve con suavidad a la presencia de Dios. Esa es la disciplina: aquietar la mente y estar aquí, con él.
Haz conciencia de que Dios está presente en el mundo y, de manera particular, en tu vida: en la salud, el alimento, tu familia, tu trabajo. Los problemas y las dificultades siguen ahí, pero no tienen que apartarte de su presencia.
Reconoce que Dios está presente aquí, y que no te pide nada en este momento: solo que te sientes a sus pies. Las listas, el bazar y las clases pueden esperar. Que el Espíritu de Dios te enseñe en este silencio a escoger la buena parte.
3:00Empieza con 3 minutos. Cuando te sientas listo, amplía el silencio poco a poco; tu teléfono recordará el tiempo que elijas.
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Vivir Actio
Lo que Dios me mostró
¿Qué te mostró Dios hoy sobre tu manera de servir?
Lo que pongo en sus manos
¿Qué tarea, deseo de ser necesaria o queja contra otros necesitas poner en las manos de Dios? Entrégalo de corazón, no solo de palabra.
Mi paso de obediencia
Por ejemplo: “Esta semana buscaré a Lucía para pedirle perdón por lo que le dije y le preguntaré cómo está. Hablaré con el pastor para entregar la organización del bazar a otra persona y enseñarle lo que sé. Y cada mañana, antes de que lleguen los niños, me sentaré en el salón vacío con la Biblia abierta, sin preparar ninguna clase, solo para escuchar a Dios”.
Si deseas profundizar
Otros pasajes de la Biblia sobre este mismo tema:
- Marcos 1:32-39. Después de un día lleno de enfermos, Jesús se levanta de madrugada para orar.
«Y levantándose muy de mañana, aun muy de noche, salió y se fué á un lugar desierto, y allí oraba.» (Marcos 1:35) - Lucas 5:15-16. Mientras crecía su fama, Jesús se apartaba a lugares solitarios para orar.
«Mas él se apartaba á los desiertos, y oraba.» (Lucas 5:16) - Juan 11:20-27. Marta, en medio del dolor, confiesa su fe ante Jesús.
«Dícele: Sí, Señor; yo he creído que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios, que has venido al mundo.» (Juan 11:27) - Juan 12:1-3. Marta sirve en la cena y María unge los pies de Jesús.
«E hiciéronle allí una cena: y Marta servía, y Lázaro era uno de los que estaban sentados á la mesa juntamente con él.» (Juan 12:2)
Puedes elegir cualquier fecha, pasada o futura, o moverte día por día.
Esta oración también está en el archivo: Marta y María: sólo una cosa es necesaria.