Oración de la Noche

Ora, medita y descansa en la Palabra

21 de abril · Invocarlo de verdad, no solo con palabras

Salmo 145:18: cercano está Jehová a todos los que le invocan

Oración del día, versículo del día y devocional de hoy para el 21 de abril.

Versículo del día: Salmo 145:13-21 RV1909

Tienes cincuenta y siete años, eres ama de casa en Querétaro y todos te conocen por tus bendiciones. Cada mañana mandas al grupo de la familia una imagen con flores y un versículo, oras antes de cada comida con las mismas frases de siempre y nunca te falta el “Dios te bendiga” al despedirte. Pero esta semana tu nieta, que vive contigo, te preguntó: “Abuela, ¿tú de verdad platicas con Dios, o nada más dices las palabras?”. Te ofendiste. Luego te diste cuenta de que no recuerdas la última vez que le dijiste a Dios lo que de verdad sientes: el enojo con tu esposo, que casi no te habla; el resentimiento con tu cuñada; el miedo a quedarte sola. Y doña Chela, la vecina viuda de enfrente, lleva semanas sin salir, y tú solo le mandas stickers.

Oración de la noche

Señor, gracias por este día, por la casa donde vivo, por la comida que preparé, por mi esposo, por mi nieta y por doña Chela, que me recuerda que no estoy tan sola como pienso. Hoy no quiero decirte frases de costumbre. Me quedo en silencio delante de ti… Tú sabes que estoy enojada con mi esposo, que guardo rencor contra mi cuñada y que tengo miedo de envejecer sola. Te lo digo como es, porque tú estás cerca de los que te invocan de veras. Si lo tienes a bien, ayúdame a recuperar la conversación con mi esposo; y si no cambia lo que yo quisiera, dame paz y un corazón sin rencor. Dame honestidad para hablarte, humildad para pedir perdón y valor para acercarme a los que me necesitan. En el nombre de Jesús, amén.

Devocional de hoy: lectio divina en 5 pasos

No hay prisa. Este es tu espacio para estar con Dios, con libertad.

  1. Leer Lectio

    Palabra de Dios para hoy

    Lee el pasaje despacio, dos veces. Fíjate en la palabra o frase que más te llame la atención y, de manera especial, en el versículo resaltado.

    13Tu reino es reino de todos los siglos, y tu señorío en toda generación y generación. 14Sostiene Jehová á todos los que caen, y levanta á todos los oprimidos. 15Los ojos de todos esperan en ti, y tú les das su comida en su tiempo. 16Abres tu mano, y colmas de bendición á todo viviente. 17Justo es Jehová en todos sus caminos, y misericordioso en todas sus obras. 18Cercano está Jehová á todos los que le invocan, á todos los que le invocan de veras. 19Cumplirá el deseo de los que le temen; oirá asimismo el clamor de ellos, y los salvará. 20Jehová guarda á todos los que le aman; empero destruirá á todos los impíos. 21La alabanza de Jehová hablará mi boca; y bendiga toda carne su santo nombre por siglo y para siempre.

    Salmo 145:13-21 RV1909

  2. Meditar Meditatio

    Reflexión

    El Salmo 145 es un canto de alabanza de David. En hebreo está escrito en forma de acróstico: cada verso empieza con una letra del alfabeto, como diciendo que a Dios se le alaba de la A a la Z, con toda la vida. En esta parte, David describe a un Dios que se ocupa de lo concreto: «Sostiene Jehová á todos los que caen, y levanta á todos los oprimidos.» «Los ojos de todos esperan en ti, y tú les das su comida en su tiempo.» Y entonces viene la frase central: «Cercano está Jehová á todos los que le invocan, á todos los que le invocan de veras.» “Invocar” es llamar a alguien por su nombre, buscarlo de verdad. Y “de veras” quiere decir en verdad, con sinceridad, sin máscaras.

    Esto revela algo de Dios: está cerca de todos, no solo de los que oran bonito. Pero esa cercanía se vive cuando dejamos de hablarle desde afuera y le abrimos lo que de verdad hay adentro. «Justo es Jehová en todos sus caminos, y misericordioso en todas sus obras.» Con un Dios así no hace falta fingir. Y conviene leer bien lo que sigue: «Cumplirá el deseo de los que le temen; oirá asimismo el clamor de ellos, y los salvará.» No promete cumplir cualquier capricho; habla del deseo de quienes le temen, es decir, de quienes lo reverencian y quieren lo que él quiere.

    Jesús denunció la oración que se queda en los labios, citando al profeta Isaías: «Este pueblo de labios me honra; mas su corazón lejos está de mí.» (Mateo 15:8). Y a una mujer que le preguntaba dónde había que adorar, le respondió que lo importante no es el lugar ni la fórmula, sino la verdad del corazón: «Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren.» (Juan 4:23).

    Tu parte no es dejar de bendecir ni de orar en la mesa, sino llenar esas palabras de verdad. Puedes empezar contándole a Dios, con tus propias palabras, lo que sientes por tu esposo, por tu cuñada y por tu soledad. Después, quizá, hablar con tu esposo con la misma honestidad. A tu nieta puedes agradecerle la pregunta en lugar de ofenderte: te hizo un favor. Y la fe verdadera se nota en lo que haces: cruzar la calle, tocar la puerta de doña Chela y sentarte con ella un rato vale más que cien stickers.

    ¿Tus oraciones dicen lo que de verdad hay en tu corazón, o se han quedado en palabras de costumbre?

  3. Orar Oratio

    Señor, gracias por mi casa, por mi esposo, por mi nieta y su pregunta valiente, y por todos los años que me has sostenido. Tú sabes que me he acostumbrado a hablarte con frases hechas y que te he escondido mi enojo, mi resentimiento y mi miedo. Quiero invocarte de veras. Muéstrame qué esperas de mí; dame honestidad para hablarte con la verdad, humildad para escuchar a los míos y disciplina para que mi fe se note en lo que hago. En el nombre de Jesús, amén.

  4. Contemplar Contemplatio

    Ahora quédate en silencio, sin pedir nada. Orar también es escuchar y simplemente estar delante de Dios.

    Es normal que tu mente se vaya a los pendientes, las responsabilidades, los compromisos o los problemas. No te culpes. Cuando notes que te fuiste, vuelve con suavidad a la presencia de Dios. Esa es la disciplina: aquietar la mente y estar aquí, con él.

    Haz conciencia de que Dios está presente en el mundo y, de manera particular, en tu vida: en la salud, el alimento, tu familia, tu trabajo. Los problemas y las dificultades siguen ahí, pero no tienen que apartarte de su presencia.

    Reconoce que Dios está presente aquí, en tu cocina, más cerca de lo que imaginas. No necesitas frases bonitas ni palabras de siempre: él quiere oír tu voz verdadera. Que el Espíritu de Dios te ayude en este silencio a abrirle tu corazón sin máscaras.

    3:00

    Empieza con 3 minutos. Cuando te sientas listo, amplía el silencio poco a poco; tu teléfono recordará el tiempo que elijas.

  5. Vivir Actio

    Lo que Dios me mostró

    ¿Qué te mostró Dios hoy sobre la verdad de tus oraciones?

    Lo que pongo en sus manos

    ¿Qué enojo, resentimiento o miedo has escondido detrás de las palabras y necesitas poner en las manos de Dios? Entrégalo de corazón, no solo de palabra.

    Mi paso de obediencia

    Por ejemplo: “Mañana le daré las gracias a mi nieta por su pregunta y le contaré que estoy aprendiendo a hablar con Dios de verdad. En la comida oraré con mis propias palabras, diciendo algo que de verdad agradezco. Y el jueves cruzaré la calle con un pan dulce y un café para visitar a doña Chela y escucharla, sin prisa”.

Si deseas profundizar

Otros pasajes de la Biblia sobre este mismo tema:

  • Juan 4:19-24. Jesús enseña a adorar al Padre en espíritu y en verdad.
    «Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren.» (Juan 4:24)
  • Mateo 15:7-9. Honrar a Dios con los labios mientras el corazón está lejos.
    «Este pueblo de labios me honra; mas su corazón lejos está de mí.» (Mateo 15:8)
  • Joel 2:12-13. Rasgad vuestro corazón, y no vuestros vestidos.
    «Y lacerad vuestro corazón, y no vuestros vestidos; y convertíos á Jehová vuestro Dios; porque misericordioso es y clemente, tardo para la ira, y grande en misericordia, y que se arrepiente del castigo.» (Joel 2:13)
  • Hebreos 10:19-22. Acercarnos a Dios con corazón verdadero.
    «Lleguémonos con corazón verdadero, en plena certidumbre de fe, purificados los corazones de mala conciencia, y lavados los cuerpos con agua limpia.» (Hebreos 10:22)

Puedes elegir cualquier fecha, pasada o futura, o moverte día por día.

Esta oración también está en el archivo: Salmo 145:18: cercano está Jehová a todos los que le invocan.

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