Oración de la Noche

Ora, medita y descansa en la Palabra

22 de agosto · Dios ve el sufrimiento y me envía a hacer algo

La zarza ardiente: he visto la aflicción de mi pueblo

Oración del día, versículo del día y devocional de hoy para el 22 de agosto.

Versículo del día: Éxodo 3:1-10 RV1909

Tienes cuarenta y cuatro años y eres profesora de educación física en un liceo público de Rivera, en la frontera de Uruguay con Brasil. Desde hace un mes te preocupa Matías, un muchacho de trece años de segundo año. Nunca trae merienda, en la última clase se mareó corriendo y, aunque hace calor, no se saca el buzo. El jueves, al acomodarse la manga, le viste marcas moradas en el brazo; dijo que se había caído de la bicicleta y cambió de tema. En la sala de profesores lo comentaste y una colega te dijo: “No te metas, esa familia es complicada, después te traen problemas”. Desde entonces lo miras jugar al fútbol en el patio y no puedes sacártelo de la cabeza. Tienes miedo de equivocarte, de exagerar, de que te culpen.

Oración de la noche

Señor, gracias por este día, por mis alumnos, por mi salud y por los años que me has dejado enseñar. Me quedo en silencio delante de ti… Tú has visto lo que le pasa a Matías, y me has dejado verlo a mí también. Pongo en tus manos su vida y mi miedo. Ayúdame a entender cuál es mi parte, y dame la valentía de Moisés para ir aunque tiemble. No se haga mi voluntad, sino la tuya. En el nombre de Jesús, amén.

Devocional de hoy: lectio divina en 5 pasos

No hay prisa. Este es tu espacio para estar con Dios, con libertad.

  1. Leer Lectio

    Palabra de Dios para hoy

    Lee el pasaje despacio, dos veces. Fíjate en la palabra o frase que más te llame la atención y, de manera especial, en el versículo resaltado.

    1Y APACENTANDO Moisés las ovejas de Jethro su suegro, sacerdote de Madián, llevó las ovejas detrás del desierto, y vino á Horeb, monte de Dios. 2Y apareciósele el Angel de Jehová en una llama de fuego en medio de una zarza: y él miró, y vió que la zarza ardía en fuego, y la zarza no se consumía. 3Entonces Moisés dijo: Iré yo ahora, y veré esta grande visión, por qué causa la zarza no se quema. 4Y viendo Jehová que iba á ver, llamólo Dios de en medio de la zarza, y dijo: ¡Moisés, Moisés! Y él respondió: Heme aquí. 5Y dijo: No te llegues acá: quita tus zapatos de tus pies, porque el lugar en que tú estás, tierra santa es. 6Y dijo: Yo soy el Dios de tu padre, Dios de Abraham, Dios de Isaac, Dios de Jacob. Entonces Moisés cubrió su rostro, porque tuvo miedo de mirar á Dios. 7Y dijo Jehová: Bien he visto la aflicción de mi pueblo que está en Egipto, y he oído su clamor á causa de sus exactores; pues tengo conocidas sus angustias: 8Y he descendido para librarlos de mano de los Egipcios, y sacarlos de aquella tierra á una tierra buena y ancha, á tierra que fluye leche y miel, á los lugares del Cananeo, del Hetheo, del Amorrheo, del Pherezeo, del Heveo, y del Jebuseo. 9El clamor, pues, de los hijos de Israel ha venido delante de mí, y también he visto la opresión con que los Egipcios los oprimen. 10Ven por tanto ahora, y enviarte he á Faraón, para que saques á mi pueblo, los hijos de Israel, de Egipto.

    Éxodo 3:1-10 RV1909

  2. Meditar Meditatio

    Reflexión

    Moisés llevaba cuarenta años como pastor de ovejas en el desierto de Madián. Había crecido en el palacio de Egipto, había querido defender a su pueblo por su cuenta y había fracasado; ahora vivía lejos, tranquilo, olvidado. Un día vio una zarza que ardía sin consumirse y se acercó a mirar. Entonces Dios le habló: «Y dijo Jehová: Bien he visto la aflicción de mi pueblo que está en Egipto, y he oído su clamor á causa de sus exactores; pues tengo conocidas sus angustias:» Los “exactores” eran los capataces que obligaban a los israelitas a trabajos forzados. Dios ve, oye y conoce. Nada del dolor de los pequeños le es indiferente.

    Pero lo sorprendente viene después. Dios dice que ha descendido para librarlos, y enseguida añade: «Ven por tanto ahora, y enviarte he á Faraón, para que saques á mi pueblo, los hijos de Israel, de Egipto.» Esto revela algo de Dios: suele obrar por medio de personas. Su compasión no se queda en sentimiento; se convierte en un envío. Moisés respondió con miedo: “¿Quién soy yo?” (Éxodo 3:11), y Dios no le prometió que sería fácil, sino que le dijo: “Ve, porque yo seré contigo” (Éxodo 3:12). La zarza no se consumía: el fuego de Dios no destruye a quien envía.

    Jesús tuvo una ternura especial por los niños y defendió su lugar cuando otros los consideraban poca cosa: «Mirad no tengáis en poco á alguno de estos pequeños; porque os digo que sus ángeles en los cielos ven siempre la faz de mi Padre que está en los cielos.» (Mateo 18:10). Ningún niño es “un problema de otros”.

    Tu parte no es investigar sola ni hacerte la heroína, sino no mirar para otro lado. Lo que viste es suficiente para actuar: anota con fechas lo que observaste, habla con la dirección y sigue el protocolo del liceo para avisar a las autoridades de protección de la infancia (en Uruguay, el INAU). Ellos saben cómo intervenir sin ponerlo en más riesgo. Mientras tanto, puedes asegurarte de que Matías coma algo y ser para él un adulto seguro, que lo escucha sin presionarlo. El miedo es real; pero Dios no te pide que tengas todas las respuestas, solo que vayas.

    ¿Qué aflicción ha puesto Dios delante de tus ojos, y qué te está pidiendo hacer con ella?

  3. Orar Oratio

    Señor, gracias por mi trabajo con los muchachos, por la cancha, por mis colegas y por la oportunidad de estar cerca de tantas vidas. Tú sabes que me preocupa Matías y que tengo miedo de equivocarme o de meterme en problemas. Tú ves su aflicción mejor que yo. Muéstrame qué esperas de mí, dame sabiduría para actuar con prudencia y valor para no callar. Si lo tienes a bien, protégelo y dale un hogar seguro; y si el camino es difícil, sostenme para acompañarlo. En el nombre de Jesús, amén.

  4. Contemplar Contemplatio

    Ahora quédate en silencio, sin pedir nada. Orar también es escuchar y simplemente estar delante de Dios.

    Es normal que tu mente se vaya a los pendientes, las responsabilidades, los compromisos o los problemas. No te culpes. Cuando notes que te fuiste, vuelve con suavidad a la presencia de Dios. Esa es la disciplina: aquietar la mente y estar aquí, con él.

    Haz conciencia de que Dios está presente en el mundo y, de manera particular, en tu vida: en la salud, el alimento, tu familia, tu trabajo. Los problemas y las dificultades siguen ahí, pero no tienen que apartarte de su presencia.

    Reconoce que Dios está presente aquí, y que también mira a Matías esta noche, donde quiera que esté. Él ve lo que tú apenas alcanzas a ver. Que el Espíritu de Dios te dé en este silencio un corazón compasivo y valiente.

    3:00

    Empieza con 3 minutos. Cuando te sientas listo, amplía el silencio poco a poco; tu teléfono recordará el tiempo que elijas.

  5. Vivir Actio

    Lo que Dios me mostró

    ¿Qué te mostró Dios hoy sobre su manera de ver el sufrimiento y de enviarte?

    Lo que pongo en sus manos

    ¿Qué miedo a equivocarte, a los problemas o a lo que digan otros necesitas poner en las manos de Dios esta noche?

    Mi paso de obediencia

    Por ejemplo: “Esta noche escribiré con fechas todo lo que he observado. Mañana a primera hora pediré una reunión con la directora para seguir el protocolo y que se avise al INAU. En la clase, me acercaré a Matías con naturalidad, le llevaré una merienda y le diré que puede hablar conmigo cuando quiera”.

Si deseas profundizar

Otros pasajes de la Biblia sobre este mismo tema:

  • Marcos 10:13-16. Jesús se enoja cuando apartan a los niños, y los toma en sus brazos.
    «Y viéndolo Jesús, se enojó, y les dijo: Dejad los niños venir, y no se lo estorbéis; porque de los tales es el reino de Dios.» (Marcos 10:14)
  • Proverbios 31:8-9. Abrir la boca por el que no puede defenderse.
    «Abre tu boca por el mudo, en el juicio de todos los hijos de muerte.» (Proverbios 31:8)
  • Isaías 1:16-17. Aprender a hacer el bien y amparar al huérfano.
    «Aprended á hacer bien; buscad juicio, restituid al agraviado, oid en derecho al huérfano, amparad á la viuda.» (Isaías 1:17)
  • Santiago 1:26-27. La religión pura es visitar a los huérfanos y a las viudas en sus tribulaciones.
    «La religión pura y sin mácula delante de Dios y Padre es esta: Visitar los huérfanos y las viudas en sus tribulaciones, y guardarse sin mancha de este mundo.» (Santiago 1:27)

Puedes elegir cualquier fecha, pasada o futura, o moverte día por día.

Esta oración también está en el archivo: La zarza ardiente: he visto la aflicción de mi pueblo.

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