Oración de la Noche

Ora, medita y descansa en la Palabra

23 de agosto · Dejarme ayudar y sostener a quien está cansado

Aarón y Hur: los que sostienen los brazos cansados

Oración del día, versículo del día y devocional de hoy para el 23 de agosto.

Versículo del día: Éxodo 17:8-13 RV1909

Tienes setenta y seis años y eres profesor jubilado en Quilpué, Chile. Hace cuatro años a tu esposa Elena le diagnosticaron Alzheimer, y desde entonces la cuidas tú solo. La bañas, le das las pastillas, le cortas la comida y le respondes por décima vez qué día es. Algunas noches se levanta a las tres de la mañana buscando a su mamá, y otras no te reconoce y te pide que te vayas de su casa. Tu hija te ofreció contratar a una cuidadora por las tardes y las hermanas de la iglesia quieren turnarse para acompañarla, pero les dices que no, que tú prometiste “en la salud y en la enfermedad”. La semana pasada te caíste en el baño y no le contaste a nadie. El médico te dijo que tu presión está muy alta. Estás agotado.

Oración de la noche

Señor, gracias por este día, por haber podido cuidar a Elena, por el techo, por la comida y por las personas que me ofrecen su ayuda. Me quedo en silencio delante de ti… Tú sabes cuánto la amo y cuánto me pesa esta carga. Reconozco que he querido hacerlo todo solo, por orgullo y por miedo. Pongo en tus manos su vida y la mía. Ayúdame a aceptar los brazos que me sostienen y a descansar en ti. No se haga mi voluntad, sino la tuya. En el nombre de Jesús, amén.

Devocional de hoy: lectio divina en 5 pasos

No hay prisa. Este es tu espacio para estar con Dios, con libertad.

  1. Leer Lectio

    Palabra de Dios para hoy

    Lee el pasaje despacio, dos veces. Fíjate en la palabra o frase que más te llame la atención y, de manera especial, en el versículo resaltado.

    8Y vino Amalec, y peleó con Israel en Rephidim. 9Y dijo Moisés á Josué: Escógenos varones, y sal, pelea con Amalec: mañana yo estaré sobre la cumbre del collado, y la vara de Dios en mi mano. 10E hizo Josué como le dijo Moisés, peleando con Amalec; y Moisés y Aarón y Hur subieron á la cumbre del collado. 11Y sucedía que cuando alzaba Moisés su mano, Israel prevalecía; mas cuando él bajaba su mano, prevalecía Amalec. 12Y las manos de Moisés estaban pesadas; por lo que tomaron una piedra, y pusiéronla debajo de él, y se sentó sobre ella: y Aarón y Hur sustentaban sus manos, el uno de una parte y el otro de otra; así hubo en sus manos firmeza hasta que se puso el sol. 13Y Josué deshizo á Amalec y á su pueblo á filo de espada.

    Éxodo 17:8-13 RV1909

  2. Meditar Meditatio

    Reflexión

    Israel acababa de salir de Egipto y caminaba por el desierto cuando el pueblo de Amalec lo atacó en Refidim. Moisés envió a Josué a pelear y él subió a la cumbre del collado con la vara de Dios en la mano, junto a Aarón y Hur. El relato tiene un detalle muy humano: «Y sucedía que cuando alzaba Moisés su mano, Israel prevalecía; mas cuando él bajaba su mano, prevalecía Amalec.» Las manos alzadas eran señal de dependencia de Dios: la victoria no venía de la fuerza de Moisés. Pero Moisés era un hombre mayor, y los brazos se cansan.

    Entonces pasó algo hermoso: «Y las manos de Moisés estaban pesadas; por lo que tomaron una piedra, y pusiéronla debajo de él, y se sentó sobre ella: y Aarón y Hur sustentaban sus manos, el uno de una parte y el otro de otra; así hubo en sus manos firmeza hasta que se puso el sol.» Esto revela algo de Dios: no espera que sus siervos lo aguanten todo solos. El gran líder de Israel necesitó una piedra para sentarse y dos amigos que le sostuvieran los brazos, y no fue menos fiel por eso. Dios suele dar sus fuerzas por medio de otros. Y Moisés tuvo que hacer algo difícil: dejarse ayudar.

    Jesús mismo, en la noche más dura de su vida, pidió compañía a sus amigos: «Entonces Jesús les dice: Mi alma está muy triste hasta la muerte; quedaos aquí, y velad conmigo.» (Mateo 26:38). Si él no quiso cargar solo su angustia, tú tampoco tienes por qué hacerlo.

    Tu amor por Elena es admirable, y tu promesa es sagrada. Pero cumplirla no significa hacerlo todo solo hasta caer. Si te enfermas, ¿quién la cuidará? Dejarte sostener también es cuidarla a ella. Tu parte es aceptar la ayuda de tu hija y de las hermanas, contarle al médico lo de la caída, preguntar por un centro de día o un grupo de apoyo para cuidadores y darte espacios para descansar y orar. Aarón y Hur ya están ofreciéndote sus brazos; solo te falta decir que sí.

    ¿Por qué te cuesta tanto dejarte ayudar, y a quién estás rechazando?

  3. Orar Oratio

    Señor, gracias por los cincuenta años que he vivido con Elena, por su risa que todavía aparece a veces, por mi hija, por las hermanas de la iglesia y por los médicos. Tú sabes cuánto me duele verla apagarse y lo cansado que estoy. Muéstrame tu voluntad para este tiempo, y si lo tienes a bien, dale paz y días buenos; y si no, danos sabiduría para aceptarlo. Dame humildad para dejarme ayudar y disciplina para cuidar también mi salud. En el nombre de Jesús, amén.

  4. Contemplar Contemplatio

    Ahora quédate en silencio, sin pedir nada. Orar también es escuchar y simplemente estar delante de Dios.

    Es normal que tu mente se vaya a los pendientes, las responsabilidades, los compromisos o los problemas. No te culpes. Cuando notes que te fuiste, vuelve con suavidad a la presencia de Dios. Esa es la disciplina: aquietar la mente y estar aquí, con él.

    Haz conciencia de que Dios está presente en el mundo y, de manera particular, en tu vida: en la salud, el alimento, tu familia, tu trabajo. Los problemas y las dificultades siguen ahí, pero no tienen que apartarte de su presencia.

    Reconoce que Dios está presente aquí, junto a la cama donde duerme Elena y junto a ti. No tienes que sostenerlo todo con tus brazos cansados. Que el Espíritu de Dios te consuele en este silencio y te enseñe a recibir.

    3:00

    Empieza con 3 minutos. Cuando te sientas listo, amplía el silencio poco a poco; tu teléfono recordará el tiempo que elijas.

  5. Vivir Actio

    Lo que Dios me mostró

    ¿Qué te mostró Dios hoy sobre tu necesidad de ser sostenido por otros?

    Lo que pongo en sus manos

    ¿Qué orgullo, culpa o miedo a fallarle a tu esposa necesitas poner en las manos de Dios esta noche?

    Mi paso de obediencia

    Por ejemplo: “Mañana llamaré a mi hija para decirle que acepto la cuidadora por las tardes y le contaré lo de la caída. Después le escribiré a la hermana Marta para organizar los turnos de compañía, y pediré hora con el médico para revisar mi presión”.

Si deseas profundizar

Otros pasajes de la Biblia sobre este mismo tema:

  • Eclesiastés 4:9-12. Mejores son dos que uno: si uno cae, el otro lo levanta.
    «Porque si cayeren, el uno levantará á su compañero: mas ¡ay del solo! que cuando cayere, no habrá segundo que lo levante.» (Eclesiastés 4:10)
  • Gálatas 6:1-5. Sobrellevar los unos las cargas de los otros.
    «Sobrellevad los unos las cargas de los otros; y cumplid así la ley de Cristo.» (Gálatas 6:2)
  • Marcos 15:20-22. Simón de Cirene lleva la cruz de Jesús en el camino.
    «Y cargaron á uno que pasaba, Simón Cireneo, padre de Alejandro y de Rufo, que venía del campo, para que llevase su cruz.» (Marcos 15:21)
  • 2 Corintios 1:3-4. Dios nos consuela, y por medio de otros nos sostiene en la tribulación.
    «El cual nos consuela en todas nuestras tribulaciones, para que podamos también nosotros consolar á los que están en cualquiera angustia, con la consolación con que nosotros somos consolados de Dios.» (2 Corintios 1:4)

Puedes elegir cualquier fecha, pasada o futura, o moverte día por día.

Esta oración también está en el archivo: Aarón y Hur: los que sostienen los brazos cansados.

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