Oración de la Noche

Ora, medita y descansa en la Palabra

23 de enero · Una mesa delante de quien me hirió

Salmo 23:5: aderezarás mesa delante de mí

Oración del día, versículo del día y devocional de hoy para el 23 de enero.

Versículo del día: Salmo 23:1-6 RV1909

Tienes cuarenta y siete años y vives en Ciudad de Guatemala. Hace nueve años tu esposo se fue con otra mujer, te dejó con las deudas de la casa y durante mucho tiempo les habló mal de ti a tus hijas. Saliste adelante vendiendo comida y con mucho esfuerzo. Ahora tu hija mayor se gradúa de enfermera y quiere una cena con toda la familia: también invitó a su papá, que vendrá con su esposa. Tu hermana te dice que no vayas, o que vayas y le digas sus verdades delante de todos. Tú solo piensas en qué ponerte para que él vea lo bien que estás. Y al mismo tiempo no quieres arruinarle la noche a tu hija, que se lo merece todo.

Oración de la noche

Padre, gracias por este día, por la vida de mis hijas, por el trabajo con que las he sacado adelante y por mi hermana, que siempre está a mi lado. Me quedo en silencio delante de ti… Pongo en tus manos la herida de estos años y la cena que viene. No quiero que la amargura decida por mí. Muéstrame qué esperas de mí, dame dignidad sin orgullo y un corazón capaz de no devolver mal por mal. Que esa noche sea para honrar a mi hija y para darte gracias a ti. En el nombre de Jesús, amén.

Devocional de hoy: lectio divina en 5 pasos

No hay prisa. Este es tu espacio para estar con Dios, con libertad.

  1. Leer Lectio

    Palabra de Dios para hoy

    Lee el pasaje despacio, dos veces. Fíjate en la palabra o frase que más te llame la atención y, de manera especial, en el versículo resaltado.

    1Salmo de David. JEHOVÁ es mi pastor; nada me faltará. 2En lugares de delicados pastos me hará yacer: junto á aguas de reposo me pastoreará. 3Confortará mi alma; guiaráme por sendas de justicia por amor de su nombre. 4Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno; porque tú estarás conmigo: tu vara y tu cayado me infundirán aliento. 5Aderezarás mesa delante de mí, en presencia de mis angustiadores: ungiste mi cabeza con aceite: mi copa está rebosando. 6Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida: y en la casa de Jehová moraré por largos días.

    Salmo 23:1-6 RV1909

  2. Meditar Meditatio

    Reflexión

    En el versículo 5 la escena del salmo pasa del campo a una casa: «Aderezarás mesa delante de mí, en presencia de mis angustiadores: ungiste mi cabeza con aceite: mi copa está rebosando.» En el mundo antiguo, sentar a alguien a la mesa era ponerlo bajo tu protección: mientras estaba bajo tu techo, nadie podía hacerle daño. El anfitrión honraba al huésped derramando aceite perfumado sobre su cabeza y mantenía su copa llena como señal de generosidad. Jesús mismo le hizo notar a un fariseo que lo había invitado sin esos gestos: «No ungiste mi cabeza con óleo; mas ésta ha ungido con ungüento mis pies.» (Lucas 7:46). Lo llamativo es que la mesa está servida “en presencia de mis angustiadores”: los que hicieron daño siguen ahí, mirando, pero no pueden quitar el lugar que Dios dio.

    Esto revela algo de Dios: la honra viene de él; no tengo que fabricarla ni demostrarla. Dios no borra a los adversarios de la escena ni me pide que los humille; me sienta a su mesa delante de ellos. Por eso este versículo no es una invitación a la revancha. Quien sabe que su copa rebosa no necesita que el otro lo vea. Pablo lo dijo así: «No seas vencido de lo malo; mas vence con el bien el mal.» (Romanos 12:21). Esto no significa fingir que nada pasó, ni volver a confiar en quien te hirió, ni aceptar maltrato: perdonar no es lo mismo que reconciliarse, y poner límites sanos también es parte de amar.

    La última noche, Jesús compartió la cena con los doce sabiendo que uno de ellos lo iba a entregar: «Entonces él respondiendo, dijo: El que mete la mano conmigo en el plato, ése me ha de entregar.» (Mateo 26:23). No lo echó de la mesa ni lo humilló delante de todos; esa misma noche le lavó los pies junto con los demás (Juan 13:2-5). No aprobó la traición, pero no dejó que ella decidiera cómo iba a actuar él.

    Tu parte es revisar tu corazón antes de la cena: ¿vas a celebrar a tu hija o a ganarle una batalla a tu exesposo? Puedes ir con dignidad, saludar con educación, sentarte donde estés en paz y poner toda tu atención en ella. Si la herida sigue abierta, hablarlo con una consejera o un psicólogo puede ayudarte a sanar sin cargar a tus hijas con ella. Y tu hermana, que te quiere y por eso está enojada, necesita que le cuentes por qué decides no pelear. Tu mejor victoria será que tu hija recuerde su graduación como una fiesta y no como un campo de batalla.

    ¿Necesitas que quien te hirió vea que te va bien, o te basta con la honra que viene de Dios?

  3. Orar Oratio

    Padre, gracias por mis hijas, por la graduación de mi hija mayor y por todo lo que me has permitido sacar adelante en estos años. Tú conoces la herida que todavía me duele y las ganas que tengo de demostrar que gané. Ayúdame a ver lo que hay en mi corazón, dame dominio propio para no buscar revancha y sabiduría para honrar a mi hija esa noche. En el nombre de Jesús, amén.

  4. Contemplar Contemplatio

    Ahora quédate en silencio, sin pedir nada. Orar también es escuchar y simplemente estar delante de Dios.

    Es normal que tu mente se vaya a los pendientes, las responsabilidades, los compromisos o los problemas. No te culpes. Cuando notes que te fuiste, vuelve con suavidad a la presencia de Dios. Esa es la disciplina: aquietar la mente y estar aquí, con él.

    Haz conciencia de que Dios está presente en el mundo y, de manera particular, en tu vida: en la salud, el alimento, tu familia, tu trabajo. Los problemas y las dificultades siguen ahí, pero no tienen que apartarte de su presencia.

    Reconoce que Dios está presente y que ya preparó un lugar para ti en su mesa, sin que tengas que ganártelo ni demostrar nada. Quédate un momento en esa certeza. Que el Espíritu de Dios te llene de paz y te dé un corazón libre de revancha.

    3:00

    Empieza con 3 minutos. Cuando te sientas listo, amplía el silencio poco a poco; tu teléfono recordará el tiempo que elijas.

  5. Vivir Actio

    Lo que Dios me mostró

    ¿Qué te mostró Dios hoy sobre la honra que viene de él y sobre tu deseo de demostrar algo?

    Lo que pongo en sus manos

    ¿Qué deseo de revancha, qué herida o qué necesidad de que el otro reconozca su daño necesitas poner en las manos de Dios, de corazón y no solo de palabra?

    Mi paso de obediencia

    Por ejemplo: “Antes de la cena llamaré a mi hermana para agradecerle que me cuide y pedirle que me ayude a que sea una noche en paz; en la cena saludaré con respeto a mi exesposo y a su esposa, me sentaré junto a mi hija y le diré delante de todos lo orgullosa que estoy de ella”.

Si deseas profundizar

Otros pasajes de la Biblia sobre este mismo tema:

  • Lucas 7:44-47. Jesús echa de menos los gestos de hospitalidad del anfitrión y honra a la mujer que lo recibió con amor.
    «No ungiste mi cabeza con óleo; mas ésta ha ungido con ungüento mis pies.» (Lucas 7:46)
  • Juan 13:1-5. Jesús lava los pies de sus discípulos, aun sabiendo que Judas lo entregaría.
    «Luego puso agua en un lebrillo, y comenzó á lavar los pies de los discípulos, y á limpiarlos con la toalla con que estaba ceñido.» (Juan 13:5)
  • 2 Samuel 9:1-7. David sienta a su mesa a un nieto de Saúl, el rey que lo había perseguido.
    «Y díjole David: No tengas temor, porque yo á la verdad haré contigo misericordia por amor de Jonathán tu padre, y te haré volver todas las tierras de Saúl tu padre; y tú comerás siempre pan á mi mesa.» (2 Samuel 9:7)
  • Romanos 12:17-21. No vengarse, sino vencer con el bien el mal.
    «No seas vencido de lo malo; mas vence con el bien el mal.» (Romanos 12:21)

Puedes elegir cualquier fecha, pasada o futura, o moverte día por día.

Esta oración también está en el archivo: Salmo 23:5: aderezarás mesa delante de mí.

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