Oración de la Noche

Ora, medita y descansa en la Palabra

23 de julio · La alabanza con todo el ser, no como espectáculo

Salmo 150: todo lo que respira alabe á JAH

Oración del día, versículo del día y devocional de hoy para el 23 de julio.

Versículo del día: Salmo 150:1-6 RV1909

Tienes veintinueve años y tocas la batería en el grupo de alabanza de una iglesia grande en Suba, en Bogotá. Estudiaste música y te tomas en serio cada ensayo: compraste platillos nuevos, ajustas los monitores y grabas cada domingo para subir los videos a tus redes. Últimamente todo te molesta: que la hermana del teclado se atrase, que el sonidista no te suba el volumen, que los videos tengan pocas reproducciones. El domingo pasado, en medio de una canción, viste a don Gilberto, un señor de ochenta años, cantando con los ojos cerrados y las manos levantadas, desafinado y feliz. Y te diste cuenta de que hace meses tú no cantas: tocas, cuentas compases y miras el celular para ver los comentarios. Esta noche te preguntas para quién estás tocando.

Oración de la noche

Señor, gracias por este día, por la música que llena mi vida, por mi familia y por los hermanos sencillos que me recuerdan qué es adorar. Me quedo en silencio delante de ti… Reconozco que he buscado mi gloria en el lugar donde debía buscar la tuya. Pongo en tus manos mis redes, mis ganas de destacar y mi impaciencia con los demás. Hágase tu voluntad en mi servicio. Dame un corazón sencillo, humildad para tocar sin ser visto y gozo para alabarte con todo lo que respira en mí. En el nombre de Jesús, amén.

Devocional de hoy: lectio divina en 5 pasos

No hay prisa. Este es tu espacio para estar con Dios, con libertad.

  1. Leer Lectio

    Palabra de Dios para hoy

    Lee el pasaje despacio, dos veces. Fíjate en la palabra o frase que más te llame la atención y, de manera especial, en el versículo resaltado.

    1Aleluya. ALABAD á Dios en su santuario: alabadle en la extensión de su fortaleza. 2Alabadle por sus proezas: alabadle conforme á la muchedumbre de su grandeza. 3Alabadle á son de bocina: alabadle con salterio y arpa. 4Alabadle con adufe y flauta: alabadle con cuerdas y órgano. 5Alabadle con címbalos resonantes: alabadle con címbalos de júbilo. 6Todo lo que respira alabe á JAH. Aleluya.

    Salmo 150:1-6 RV1909

  2. Meditar Meditatio

    Reflexión

    El Salmo 150 cierra todo el libro de los Salmos. Después de lamentos, súplicas, preguntas y acciones de gracias, el libro termina con una sola palabra repetida: alabadle. Y dice por qué: «Alabadle por sus proezas: alabadle conforme á la muchedumbre de su grandeza.» Luego nombra los instrumentos de Israel: la “bocina”, que era el cuerno de carnero que tocaban los sacerdotes; el salterio y el arpa de los levitas; el “adufe”, un pandero que tocaba el pueblo en sus fiestas; los címbalos. Todos caben. Y al final ya no menciona a ningún músico profesional: «Todo lo que respira alabe á JAH. Aleluya.» “JAH” es una forma breve del nombre de Dios. El último instrumento es el aliento de cada ser vivo.

    Lo que revela de Dios es que la alabanza es para él y por él, por quien él es y por lo que ha hecho. No necesita nuestro espectáculo ni se impresiona con el volumen. Cuando el rey David llevó el arca a Jerusalén, no cuidó su imagen: «Y David saltaba con toda su fuerza delante de Jehová; y tenía vestido David un ephod de lino.» (2 Samuel 6:14). Su esposa Mical lo despreció desde la ventana, porque le importaba más la apariencia del rey que la alegría delante de Dios. Hacer las cosas bien es una forma de honrar a Dios; pero la excelencia sin corazón se vuelve vitrina.

    Jesús le dijo a la mujer samaritana: «Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren.» (Juan 4:23). Y advirtió, citando al profeta Isaías: «Este pueblo de labios me honra; mas su corazón lejos está de mí.» (Mateo 15:8).

    Tu parte es revisar tus motivos con honestidad. Tu valor no depende de las reproducciones ni de los elogios después del culto, y tampoco de que el sonidista te suba el volumen. Quizá te haga bien dejar de grabar por un tiempo, cantar las canciones mientras tocas, orar con el grupo antes de ensayar y servir a tus compañeros en vez de corregirlos con fastidio. Don Gilberto, desafinado y con los ojos cerrados, te recordó lo que es alabar.

    Cuando tocas o cantas en la iglesia, ¿a quién estás buscando agradar?

  3. Orar Oratio

    Señor, gracias por la música, por las manos y el oído que me diste, por mis profesores y por el grupo con el que sirvo cada domingo. Reconozco que convertí la alabanza en un escenario y que me importan más los aplausos y las reproducciones que tu presencia. Muéstrame qué esperas de mí cuando toco. Dame humildad para servir sin ser visto, paciencia con mis compañeros y disciplina para cuidar mi corazón tanto como cuido el sonido. En el nombre de Jesús, amén.

  4. Contemplar Contemplatio

    Ahora quédate en silencio, sin pedir nada. Orar también es escuchar y simplemente estar delante de Dios.

    Es normal que tu mente se vaya a los pendientes, las responsabilidades, los compromisos o los problemas. No te culpes. Cuando notes que te fuiste, vuelve con suavidad a la presencia de Dios. Esa es la disciplina: aquietar la mente y estar aquí, con él.

    Haz conciencia de que Dios está presente en el mundo y, de manera particular, en tu vida: en la salud, el alimento, tu familia, tu trabajo. Los problemas y las dificultades siguen ahí, pero no tienen que apartarte de su presencia.

    Reconoce que Dios está presente aquí, sin público ni luces, y que tu respiración ya es una forma de alabarlo. Que el Espíritu de Dios te enseñe en este silencio a adorar con todo tu ser.

    3:00

    Empieza con 3 minutos. Cuando te sientas listo, amplía el silencio poco a poco; tu teléfono recordará el tiempo que elijas.

  5. Vivir Actio

    Lo que Dios me mostró

    ¿Qué te mostró Dios hoy sobre tu manera de alabarlo?

    Lo que pongo en sus manos

    ¿Qué deseo de ser visto, de recibir elogios o de destacar necesitas poner en las manos de Dios? Entrégalo de corazón, no solo de palabra.

    Mi paso de obediencia

    Por ejemplo: “El próximo domingo no grabaré el culto. Antes del ensayo oraré con el grupo, le agradeceré al sonidista su trabajo y le ofreceré a la hermana del teclado repasar juntos las canciones nuevas el sábado. Después del culto buscaré a don Gilberto para decirle que su manera de cantar me enseñó algo”.

Si deseas profundizar

Otros pasajes de la Biblia sobre este mismo tema:

  • Juan 4:19-24. Jesús enseña cómo son los adoradores que agradan al Padre: en espíritu y en verdad.
    «Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren.» (Juan 4:24)
  • Mateo 15:7-9. Honrar a Dios con los labios no basta si el corazón está lejos.
    «Este pueblo de labios me honra; mas su corazón lejos está de mí.» (Mateo 15:8)
  • 2 Samuel 6:12-16. David danza con todas sus fuerzas delante de Dios, sin cuidar su imagen.
    «Y David saltaba con toda su fuerza delante de Jehová; y tenía vestido David un ephod de lino.» (2 Samuel 6:14)
  • Efesios 5:18-20. Cantar y alabar al Señor en el corazón, dando gracias siempre.
    «Hablando entre vosotros con salmos, y con himnos, y canciones espirituales, cantando y alabando al Señor en vuestros corazones;» (Efesios 5:19)

Puedes elegir cualquier fecha, pasada o futura, o moverte día por día.

Esta oración también está en el archivo: Salmo 150: todo lo que respira alabe á JAH.

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