Oración de la Noche

Ora, medita y descansa en la Palabra

24 de julio · Clamar desde lo más hondo y esperar más que los centinelas a la mañana

Salmo 130: de los profundos, oh Jehová, á ti clamo

Oración del día, versículo del día y devocional de hoy para el 24 de julio.

Versículo del día: Salmo 130:1-8 RV1909

Tienes cuarenta y cuatro años y trabajas de noche como auxiliar de enfermería en un hogar de ancianos en Pasto. Cambias pañales, das medicinas, acomodas cobijas porque el frío se cuela por las ventanas y tomas de la mano a doña Rosario cuando grita llamando a su mamá. Los residentes te quieren y tus compañeras admiran tu paciencia. Pero nadie sabe que, desde que tu esposo se fue de la casa hace un año, lloras en el baño del segundo piso, duermes poco de día y se te quitaron las ganas de todo. Te sientes culpable por no haber salvado el matrimonio y vacía por dentro. A las cinco de la mañana, al terminar la ronda, te quedas mirando por la ventana hacia el Galeras, esperando que aclare, y le dices a Dios que ya no puedes más.

Oración de la noche

Señor, gracias por este día, por las personas que cuido, por el techo y el pan, y por las veces que me has sostenido sin que yo me diera cuenta. Me quedo en silencio delante de ti… Desde lo profundo te llamo: tú conoces mi tristeza, mi soledad y mi culpa. No te pido que me lo quites todo de una vez; te pido que me enseñes a esperarte como el centinela espera la mañana. Hágase tu voluntad. Dame valor para buscar ayuda, humildad para recibir tu perdón y fuerza para dar el siguiente paso. En el nombre de Jesús, amén.

Devocional de hoy: lectio divina en 5 pasos

No hay prisa. Este es tu espacio para estar con Dios, con libertad.

  1. Leer Lectio

    Palabra de Dios para hoy

    Lee el pasaje despacio, dos veces. Fíjate en la palabra o frase que más te llame la atención y, de manera especial, en el versículo resaltado.

    1Cántico gradual. DE los profundos, oh Jehová, á ti clamo. 2Señor, oye mi voz; estén atentos tus oídos á la voz de mi súplica. 3Jah, si mirares á los pecados, ¿quién, oh Señor, podrá mantenerse? 4Empero hay perdón cerca de ti, para que seas temido. 5Esperé yo á Jehová, esperó mi alma; en su palabra he esperado. 6Mi alma espera á Jehová más que los centinelas á la mañana, más que los vigilantes á la mañana. 7Espere Israel á Jehová; porque en Jehová hay misericordia, y abundante redención con él. 8Y él redimirá á Israel de todos sus pecados.

    Salmo 130:1-8 RV1909

  2. Meditar Meditatio

    Reflexión

    Este es un “cántico gradual”, uno de los salmos que cantaban los peregrinos mientras subían a Jerusalén. Empieza desde “los profundos”: en la Biblia, las aguas profundas son la imagen de quien se ahoga, de quien siente que no toca fondo. Desde allí, el salmista solo pide ser escuchado: «Señor, oye mi voz; estén atentos tus oídos á la voz de mi súplica.» Y no esconde su culpa: «Jah, si mirares á los pecados, ¿quién, oh Señor, podrá mantenerse?» «Empero hay perdón cerca de ti, para que seas temido.» El perdón de Dios no produce miedo, sino reverencia: una confianza humilde en quien pudo condenarnos y prefirió perdonar.

    Luego viene la imagen central: «Mi alma espera á Jehová más que los centinelas á la mañana, más que los vigilantes á la mañana.» Los centinelas hacían guardia en las murallas durante la noche. No podían apresurar el amanecer, pero sabían que llegaría. Eso revela de Dios: es fiel aunque la noche sea larga. El salmo no promete que la tristeza se irá esta misma noche; enseña a esperar con Dios en medio de la oscuridad, apoyados en su palabra: «Espere Israel á Jehová; porque en Jehová hay misericordia, y abundante redención con él.»

    Jesús también conoció la noche del alma. En el huerto de Getsemaní dijo a sus amigos: «Y les dice: Está muy triste mi alma, hasta la muerte: esperad aquí y velad.» (Marcos 14:34). No escondió su tristeza ni fingió fortaleza; la llevó al Padre y pidió compañía. Sentirte así no es falta de fe.

    Tu parte es dejarte cuidar, tú que cuidas a todos. Llorar a diario, dormir mal y perder las ganas de todo durante meses pueden ser señales de depresión: buscar a un médico y a un psicólogo es parte del cuidado de Dios, no una derrota. Cuéntale a alguien de confianza lo que estás viviendo. Lleva la culpa a Dios, que perdona, y si te ayuda, busca consejería para entender lo que pasó en tu matrimonio sin cargar sola con todo. Y algún día, el consuelo que recibas será el que lleves a otros, como ya lo haces con doña Rosario.

    ¿Desde qué profundidad clamas esta noche, y a quién le has permitido acompañarte en ella?

  3. Orar Oratio

    Señor, gracias por mi trabajo con los abuelos, por las compañeras del turno, por mi casa y por la fuerza que me has dado para llegar hasta aquí. Tú sabes que estoy cansada, triste y vacía, y que cargo con culpa por lo que pasó en mi matrimonio. Te traigo lo que siento sin adornos. Si lo tienes a bien, devuélveme la alegría; y si este tiempo debe durar, enséñame a esperarte. Dame valor para pedir ayuda, humildad para dejarme cuidar y disciplina para atender mi salud. En el nombre de Jesús, amén.

  4. Contemplar Contemplatio

    Ahora quédate en silencio, sin pedir nada. Orar también es escuchar y simplemente estar delante de Dios.

    Es normal que tu mente se vaya a los pendientes, las responsabilidades, los compromisos o los problemas. No te culpes. Cuando notes que te fuiste, vuelve con suavidad a la presencia de Dios. Esa es la disciplina: aquietar la mente y estar aquí, con él.

    Haz conciencia de que Dios está presente en el mundo y, de manera particular, en tu vida: en la salud, el alimento, tu familia, tu trabajo. Los problemas y las dificultades siguen ahí, pero no tienen que apartarte de su presencia.

    Reconoce que Dios está presente aquí, también en lo profundo, y que la noche no es oscura para él. Que el Espíritu de Dios te consuele en este silencio y te sostenga mientras esperas la mañana.

    3:00

    Empieza con 3 minutos. Cuando te sientas listo, amplía el silencio poco a poco; tu teléfono recordará el tiempo que elijas.

  5. Vivir Actio

    Lo que Dios me mostró

    ¿Qué te mostró Dios hoy sobre tu manera de esperar en medio de la tristeza?

    Lo que pongo en sus manos

    ¿Qué culpa, cansancio o tristeza necesitas poner en las manos de Dios? Entrégalo de corazón, no solo de palabra.

    Mi paso de obediencia

    Por ejemplo: “Esta semana pediré una cita con el médico de mi EPS, le diré con honestidad cómo me siento y le pediré que me remita a psicología. También le contaré a Marcela, mi compañera de turno, lo que estoy pasando, le preguntaré cómo está ella y le pediré que oremos juntas antes de la ronda de las cinco”.

Si deseas profundizar

Otros pasajes de la Biblia sobre este mismo tema:

  • Marcos 14:32-38. Jesús no esconde su tristeza en Getsemaní y pide a sus amigos que velen con él.
    «Y les dice: Está muy triste mi alma, hasta la muerte: esperad aquí y velad.» (Marcos 14:34)
  • Jonás 2:1-7. Jonás clama desde lo más hondo, y Dios lo oye.
    «Y dijo: Clamé de mi tribulación á Jehová, y él me oyó; del vientre del sepulcro clamé, y mi voz oiste.» (Jonás 2:3)
  • Lamentaciones 3:55-58. Desde la cárcel profunda, el profeta descubre que Dios se acerca y le dice que no tema.
    «Acercástete el día que te invoqué: dijiste: No temas.» (Lamentaciones 3:57)
  • 2 Corintios 1:3-4. El consuelo que recibimos de Dios nos permite consolar a otros.
    «El cual nos consuela en todas nuestras tribulaciones, para que podamos también nosotros consolar á los que están en cualquiera angustia, con la consolación con que nosotros somos consolados de Dios.» (2 Corintios 1:4)

Puedes elegir cualquier fecha, pasada o futura, o moverte día por día.

Esta oración también está en el archivo: Salmo 130: de los profundos, oh Jehová, á ti clamo.

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