Oración de la Noche

Ora, medita y descansa en la Palabra

24 de abril · Dejar que la Palabra me examine a mí antes que a otros

Hebreos 4:12: la palabra de Dios es viva y eficaz

Oración del día, versículo del día y devocional de hoy para el 24 de abril.

Versículo del día: Hebreos 4:11-13 RV1909

Tienes cuarenta y cuatro años, eres profesora de primaria en una escuela de Huancayo y los jueves diriges el estudio bíblico de mujeres en tu congregación. Lees la Biblia todos los días, con resaltadores de colores. El problema es para quién la lees: cada versículo sobre el enojo te recuerda a tu esposo, cada uno sobre la pereza a tu hijo de dieciséis años, cada uno sobre la lengua a tu cuñada. Esta semana le mandaste a tu esposo, por WhatsApp, un pasaje sobre los maridos, sin escribir nada más. Él te respondió: “¿Y para ti no hay ningún versículo?”. Te dolió y te defendiste. Pero esta noche, con tu Biblia llena de subrayados, te das cuenta de que hace mucho que no lees una página pensando en ti.

Oración de la noche

Señor, gracias por este día, por mi trabajo con los niños, por mi familia y por la Biblia que tengo en mis manos. Me quedo en silencio delante de ti… Tú ves las intenciones de mi corazón mejor que yo. Reconozco que me ha sido más fácil ver las faltas de mi esposo, de mi hijo y de mi cuñada que las mías. Pongo mi casa en tus manos; que se haga tu voluntad y no la mía. Dame valor para pedir perdón, humildad para dejarme corregir por tu Palabra y paciencia para amar a los míos tal como son. En el nombre de Jesús, amén.

Devocional de hoy: lectio divina en 5 pasos

No hay prisa. Este es tu espacio para estar con Dios, con libertad.

  1. Leer Lectio

    Palabra de Dios para hoy

    Lee el pasaje despacio, dos veces. Fíjate en la palabra o frase que más te llame la atención y, de manera especial, en el versículo resaltado.

    11Procuremos pues de entrar en aquel reposo; que ninguno caiga en semejante ejemplo de desobediencia. 12Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más penetrante que toda espada de dos filos: y que alcanza hasta partir el alma, y aun el espíritu, y las coyunturas y tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón. 13Y no hay cosa criada que no sea manifiesta en su presencia; antes todas las cosas están desnudas y abiertas á los ojos de aquel á quien tenemos que dar cuenta.

    Hebreos 4:11-13 RV1909

  2. Meditar Meditatio

    Reflexión

    La carta a los Hebreos fue escrita a creyentes que estaban cansados y tentados a abandonar el camino. Poco antes de este pasaje, el autor recuerda a la generación que salió de Egipto: oyó la voz de Dios, pero endureció el corazón y no entró en la tierra prometida. Por eso exhorta: «Procuremos pues de entrar en aquel reposo; que ninguno caiga en semejante ejemplo de desobediencia.» Fíjate en la palabra “ninguno”: el autor no señala a otros, se incluye a sí mismo. Y enseguida explica por qué hay que tomarse en serio lo que Dios dice: «Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más penetrante que toda espada de dos filos: y que alcanza hasta partir el alma, y aun el espíritu, y las coyunturas y tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón.» Las coyunturas son las articulaciones y los tuétanos son la médula de los huesos: lo más escondido del cuerpo. La Palabra llega a donde nadie más ve, a las intenciones con que hacemos las cosas.

    Esto revela algo de Dios: él no habla para darnos munición contra los demás, sino para mostrarnos nuestro propio corazón. «Y no hay cosa criada que no sea manifiesta en su presencia; antes todas las cosas están desnudas y abiertas á los ojos de aquel á quien tenemos que dar cuenta.» Cada uno dará cuenta de sí mismo, no de su esposo ni de su cuñada. Y esa espada no corta para destruir, sino como el bisturí de un médico: para sanar lo que está enfermo por dentro.

    Jesús lo dijo sin rodeos: «¿o cómo puedes decir á tu hermano: Hermano, deja, echaré fuera la paja que está en tu ojo, no mirando tú la viga que está en tu ojo? Hipócrita, echa primero fuera de tu ojo la viga, y entonces verás bien para sacar la paja que está en el ojo de tu hermano.» (Lucas 6:42). No dice que nunca ayudemos al otro, sino que empecemos por nosotros.

    Tu parte es cambiar la pregunta con que abres la Biblia: no “¿a quién le sirve esto?”, sino “¿qué me dice esto a mí?”. Puedes leer despacio un pasaje y dejar que te examine antes de subrayar nada. Y puedes dar un paso con tu esposo: reconocer que su pregunta era justa y pedirle perdón por usar la Palabra como un dedo que acusa. Tu valor no depende de tener la razón; depende de lo que eres ante Dios, y por eso puedes reconocer tus faltas sin miedo. Quizá también el grupo de estudio necesite una maestra que hable más de su propia viga.

    ¿Cuándo fue la última vez que dejaste que la Palabra te examinara a ti antes que a los demás?

  3. Orar Oratio

    Padre, gracias por tu Palabra, por los años que llevo leyéndola, por mi esposo, mis hijos y las hermanas del estudio bíblico. Reconozco que he leído buscando las faltas de otros y que he usado los versículos para acusar en vez de dejarme corregir. Tú conoces mis pensamientos y mis intenciones. Muéstrame qué esperas de mí y qué debo cambiar: mis actitudes, mis palabras, mi manera de mirar a los míos. Dame humildad para reconocerlo y disciplina para leer con el corazón abierto. Hágase tu voluntad en mi casa. En el nombre de Jesús, amén.

  4. Contemplar Contemplatio

    Ahora quédate en silencio, sin pedir nada. Orar también es escuchar y simplemente estar delante de Dios.

    Es normal que tu mente se vaya a los pendientes, las responsabilidades, los compromisos o los problemas. No te culpes. Cuando notes que te fuiste, vuelve con suavidad a la presencia de Dios. Esa es la disciplina: aquietar la mente y estar aquí, con él.

    Haz conciencia de que Dios está presente en el mundo y, de manera particular, en tu vida: en la salud, el alimento, tu familia, tu trabajo. Los problemas y las dificultades siguen ahí, pero no tienen que apartarte de su presencia.

    Reconoce que Dios está presente aquí y que te mira con amor, también en lo que nadie ve. Delante de él no necesitas defenderte. Que el Espíritu de Dios te muestre en este silencio lo que hay en tu propio corazón.

    3:00

    Empieza con 3 minutos. Cuando te sientas listo, amplía el silencio poco a poco; tu teléfono recordará el tiempo que elijas.

  5. Vivir Actio

    Lo que Dios me mostró

    ¿Qué te mostró Dios hoy sobre la manera en que lees su Palabra?

    Lo que pongo en sus manos

    ¿Qué necesidad de tener la razón o de corregir a otros necesitas poner en las manos de Dios? Entrégala de corazón, no solo de palabra.

    Mi paso de obediencia

    Por ejemplo: “Esta noche le diré a mi esposo que su pregunta era justa y le pediré perdón por mandarle versículos como reproche. Durante esta semana leeré cada mañana un pasaje corto preguntándome solo qué me dice a mí, y en el próximo estudio contaré lo que Dios me mostró de mi propio corazón”.

Si deseas profundizar

Otros pasajes de la Biblia sobre este mismo tema:

  • Lucas 18:9-14. El fariseo se compara con otros; el publicano solo pide misericordia para sí.
    «Mas el publicano estando lejos no quería ni aun alzar los ojos al cielo, sino que hería su pecho, diciendo: Dios, sé propicio á mí pecador.» (Lucas 18:13)
  • Salmo 139:23-24. Pedirle a Dios que examine mi corazón y me guíe.
    «Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón: pruébame y reconoce mis pensamientos:» (Salmo 139:23)
  • 2 Samuel 12:5-7. David se indigna con el pecado ajeno hasta que el profeta le dice: tú eres aquel hombre.
    «Entonces dijo Nathán á David: Tú eres aquel hombre. Así ha dicho Jehová, Dios de Israel: Yo te ungí por rey sobre Israel, y te libré de la mano de Saúl;» (2 Samuel 12:7)

Puedes elegir cualquier fecha, pasada o futura, o moverte día por día.

Esta oración también está en el archivo: Hebreos 4:12: la palabra de Dios es viva y eficaz.

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