25 de abril · Leer la Biblia para ser formado, no para ganar discusiones
2 Timoteo 3:16: toda Escritura es inspirada divinamente
Oración del día, versículo del día y devocional de hoy para el 25 de abril.
Versículo del día: 2 Timoteo 3:14-17 RV1909
Tienes veintidós años, estudias derecho en una universidad de Santiago y te encanta argumentar. En los ramos de primer año aprendiste a armar un alegato, y ahora usas la misma técnica con la Biblia. En el grupo de WhatsApp de tu curso discutes con todos: con el compañero ateo, con la que defiende otra religión, hasta con un hermano de otra iglesia por una diferencia de doctrina. Te sabes muchos versículos de memoria y los disparas como pruebas en un juicio. La semana pasada le ganaste una discusión a Matías, tu amigo desde el colegio, delante de todo el grupo; él se salió del chat y ya no te saluda en el casino de la facultad. El domingo tu abuela, la que te enseñó a orar, te preguntó si la Biblia te está haciendo más manso. No supiste qué contestar.
Oración de la noche
Señor, gracias por este día, por la universidad, por mis compañeros, también por los que no creen como yo, y por tu Palabra que me ha acompañado desde niño. Me quedo en silencio delante de ti… Reconozco que he buscado tener la razón más que parecerme a Jesús, y que mis palabras han herido a un amigo. Pongo mis estudios, mis conversaciones y mi amistad con Matías en tus manos; que se haga tu voluntad y no la mía. Dame un corazón manso, humildad para dejarme formar por tu Palabra y valor para dar el primer paso hacia la reconciliación. En el nombre de Jesús, amén.
Devocional de hoy: lectio divina en 5 pasos
No hay prisa. Este es tu espacio para estar con Dios, con libertad.
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Leer Lectio
Palabra de Dios para hoy
Lee el pasaje despacio, dos veces. Fíjate en la palabra o frase que más te llame la atención y, de manera especial, en el versículo resaltado.
14Empero persiste tú en lo que has aprendido y te persuadiste, sabiendo de quién has aprendido; 15Y que desde la niñez has sabido las Sagradas Escrituras, las cuales te pueden hacer sabio para la salud por la fe que es en Cristo Jesús. 16Toda Escritura es inspirada divinamente y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instituir en justicia, 17Para que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente instruído para toda buena obra.
2 Timoteo 3:14-17 RV1909
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Meditar Meditatio
Reflexión
Pablo escribe esta carta desde la cárcel, sabiendo que le queda poco tiempo, a Timoteo, un joven líder al que quería como a un hijo. Timoteo había conocido las Escrituras en su casa, por su abuela Loida y su madre Eunice. Por eso Pablo le dice: «Empero persiste tú en lo que has aprendido y te persuadiste, sabiendo de quién has aprendido;» «Y que desde la niñez has sabido las Sagradas Escrituras, las cuales te pueden hacer sabio para la salud por la fe que es en Cristo Jesús.» Fíjate: las Escrituras hacen sabio, no solo informado. Y luego viene el versículo central: «Toda Escritura es inspirada divinamente y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instituir en justicia,» Redargüir es mostrar el error; corregir es enderezar lo torcido; instituir es formar, como se educa a un niño.
Esto revela algo de Dios: su Palabra tiene un propósito, y Pablo lo dice en el versículo siguiente: «Para que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente instruído para toda buena obra.» “Perfecto” aquí quiere decir completo, preparado. La meta no es ganar debates, sino ser formado para hacer el bien. Unos versículos antes, el mismo Pablo había advertido: «Empero las cuestiones necias y sin sabiduría desecha, sabiendo que engendran contiendas.» «Que el siervo del Señor no debe ser litigioso, sino manso para con todos, apto para enseñar, sufrido;» Antes de redargüir a otros, la Escritura nos redarguye a nosotros.
Jesús habló con los maestros más estudiosos de su tiempo, que se sabían la ley de memoria, y les dijo: «Escudriñad las Escrituras, porque á vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí.» «Y no queréis venir á mí, para que tengáis vida.» (Juan 5:39-40). Se puede saber mucha Biblia y estar lejos de lo que ella busca.
Tu parte no es dejar de pensar ni de estudiar; tu inteligencia es un regalo. Es cambiar el para qué. Puedes leer cada día preguntándote qué quiere formar Dios en ti, y no qué argumento te sirve para el próximo chat. Y hay un paso que no puede esperar: buscar a Matías, no para explicarle por qué tenías razón, sino para pedirle perdón por la forma en que lo humillaste. Cuando alguien te pregunte por tu fe, la Biblia misma te dice cómo responder: “con mansedumbre y reverencia” (1 Pedro 3:15). Tu abuela ya te dio la pista: la prueba de que lees bien es que te vas pareciendo más a Jesús.
¿Para qué estás leyendo la Biblia: para ser formado o para ganar discusiones?
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Orar Oratio
Señor, gracias por tu Palabra, por mi abuela que me enseñó a orar, por mis estudios y por la mente que me diste para pensar. Reconozco que he usado las Escrituras como armas, que he humillado a Matías y que me ha importado más ganar que amar. Muéstrame qué esperas de mí. Ayúdame a leer tu Palabra para dejarme enseñar, corregir y formar, y dame valor para pedir perdón y disciplina para callar cuando solo quiero tener la razón. Si lo tienes a bien, restaura mi amistad con él; y si no, que al menos vea en mí un cambio sincero. En el nombre de Jesús, amén.
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Contemplar Contemplatio
Ahora quédate en silencio, sin pedir nada. Orar también es escuchar y simplemente estar delante de Dios.
Es normal que tu mente se vaya a los pendientes, las responsabilidades, los compromisos o los problemas. No te culpes. Cuando notes que te fuiste, vuelve con suavidad a la presencia de Dios. Esa es la disciplina: aquietar la mente y estar aquí, con él.
Haz conciencia de que Dios está presente en el mundo y, de manera particular, en tu vida: en la salud, el alimento, tu familia, tu trabajo. Los problemas y las dificultades siguen ahí, pero no tienen que apartarte de su presencia.
Reconoce que Dios está presente aquí, sin necesidad de que le demuestres nada. Delante de él no hay debate que ganar. Que el Espíritu de Dios te enseñe en este silencio a escuchar antes de hablar.
3:00Empieza con 3 minutos. Cuando te sientas listo, amplía el silencio poco a poco; tu teléfono recordará el tiempo que elijas.
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Vivir Actio
Lo que Dios me mostró
¿Qué te mostró Dios hoy sobre la manera en que usas su Palabra con los demás?
Lo que pongo en sus manos
¿Qué orgullo, qué necesidad de ganar o de quedar bien quieres poner en las manos de Dios? Entrégalo de corazón, no solo de palabra.
Mi paso de obediencia
Por ejemplo: “Mañana buscaré a Matías en la facultad, lo invitaré a un café y le pediré perdón por cómo lo traté delante de todos, sin volver a discutir el tema. Esta semana no responderé discusiones religiosas en el chat, y el domingo le contaré a mi abuela lo que Dios me mostró”.
Si deseas profundizar
Otros pasajes de la Biblia sobre este mismo tema:
- 2 Timoteo 2:22-26. El siervo del Señor no debe ser litigioso, sino manso con todos.
«Que el siervo del Señor no debe ser litigioso, sino manso para con todos, apto para enseñar, sufrido;» (2 Timoteo 2:24) - Lucas 24:25-32. Jesús abre las Escrituras a dos discípulos, y el corazón les arde.
«Y decían el uno al otro: ¿No ardía nuestro corazón en nosotros, mientras nos hablaba en el camino, y cuando nos abría las Escrituras?» (Lucas 24:32) - 1 Pedro 3:13-16. Responder por la esperanza con mansedumbre y reverencia.
«Sino santificad al Señor Dios en vuestros corazones, y estad siempre aparejados para responder con mansedumbre y reverencia á cada uno que os demande razón de la esperanza que hay en vosotros:» (1 Pedro 3:15) - Esdras 7:6-10. Esdras preparó su corazón para estudiar la ley, cumplirla y luego enseñarla.
«Porque Esdras había preparado su corazón para inquirir la ley de Jehová, y para hacer y enseñar á Israel mandamientos y juicios.» (Esdras 7:10)
Puedes elegir cualquier fecha, pasada o futura, o moverte día por día.
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