26 de abril · No basta oír ni decir "Señor, Señor": hacer su voluntad
La casa sobre la roca: oír y hacer
Oración del día, versículo del día y devocional de hoy para el 26 de abril.
Versículo del día: Mateo 7:21-27 RV1909
Tienes cuarenta y siete años y eres ingeniero civil en Lima. Sabes mejor que nadie lo que es una cimentación: en una ciudad que tiembla, las zapatas y las columnas no se negocian. En tu congregación eres de los más activos: diriges la alabanza, oras en público y das clases a los jóvenes. Pero en la obra de San Juan de Lurigancho que supervisas, les estás pagando a los obreros con tres semanas de retraso porque prefieres cuidar el presupuesto para asegurar tu bono, y cuando reclaman les gritas delante de todos. Hoy don Teófilo, el maestro de obra, que también es creyente, te dijo con respeto: “Ingeniero, usted canta bonito el domingo, pero acá la gente no come canciones”. Te dio rabia. Esta noche, revisando planos, no puedes sacarte esa frase de la cabeza.
Oración de la noche
Señor, gracias por este día, por mi familia, por mi trabajo y por la casa donde descanso, levantada también por manos de obreros como los míos. Me quedo en silencio delante de ti… Reconozco que he sido oidor de tu Palabra y no hacedor, que he cuidado mi imagen en la iglesia más que la justicia en la obra. Pongo mi trabajo y mi ambición en tus manos; que se haga tu voluntad y no la mía. Dame valor para corregir lo que hice mal, un corazón justo con los que dependen de mí y la constancia de edificar mi vida sobre lo que tú enseñas. En el nombre de Jesús, amén.
Devocional de hoy: lectio divina en 5 pasos
No hay prisa. Este es tu espacio para estar con Dios, con libertad.
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Leer Lectio
Palabra de Dios para hoy
Lee el pasaje despacio, dos veces. Fíjate en la palabra o frase que más te llame la atención y, de manera especial, en el versículo resaltado.
21No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos: mas el que hiciere la voluntad de mi Padre que está en los cielos. 22Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre lanzamos demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? 23Y entonces les protestaré: Nunca os conocí; apartaos de mí, obradores de maldad. 24Cualquiera, pues, que me oye estas palabras, y las hace, le compararé á un hombre prudente, que edificó su casa sobre la peña; 25Y descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y combatieron aquella casa; y no cayó: porque estaba fundada sobre la peña. 26Y cualquiera que me oye estas palabras, y no las hace, le compararé á un hombre insensato, que edificó su casa sobre la arena; 27Y descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, é hicieron ímpetu en aquella casa; y cayó, y fué grande su ruina.
Mateo 7:21-27 RV1909
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Meditar Meditatio
Reflexión
Estas palabras cierran el Sermón del Monte, la enseñanza más larga de Jesús en el evangelio de Mateo. Después de hablar del perdón, de la oración, del dinero y del juicio a los demás, Jesús advierte que todo eso puede quedarse en palabras: «No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos: mas el que hiciere la voluntad de mi Padre que está en los cielos.» Y menciona a personas muy religiosas, que hasta hicieron cosas grandes en su nombre: «Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre lanzamos demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros?» La actividad religiosa, por impresionante que sea, no reemplaza la obediencia.
Luego viene la imagen de las dos casas: «Cualquiera, pues, que me oye estas palabras, y las hace, le compararé á un hombre prudente, que edificó su casa sobre la peña;» En Galilea había cauces secos que en verano parecían terreno firme y plano para construir; pero con las lluvias de invierno bajaban de golpe ríos de agua y lodo. Desde afuera, las dos casas se ven iguales en un día de sol; la diferencia está en lo que no se ve, en el cimiento. Esto revela algo de Dios: no mira la fachada, sino el fundamento. Y fíjate en que la lluvia cae sobre las dos casas. Edificar sobre la peña no garantiza que no vengan tormentas; garantiza que la casa no se caiga cuando lleguen. La peña es oír a Jesús y hacer lo que dice: «Y cualquiera que me oye estas palabras, y no las hace, le compararé á un hombre insensato, que edificó su casa sobre la arena;»
El mismo Jesús, después de lavar los pies de sus discípulos, les dijo: «Si sabéis estas cosas, bienaventurados seréis, si las hiciereis.» (Juan 13:17). La bendición no está en saber, sino en hacer. Y el profeta Jeremías ya había hablado de quien construye a costa de otros: «¡Ay del que edifica su casa y no en justicia, y sus salas y no en juicio, sirviéndose de su prójimo de balde, y no dándole el salario de su trabajo!»
Tu parte es poner por obra lo que ya sabes. No hace falta una gran revelación: los obreros tienen familias que esperan ese pago, y tu bono no vale más que su comida. Puedes ordenar mañana mismo que se les pague, pedirles perdón por los gritos y agradecerle a don Teófilo que te dijera la verdad. Lo que cantas el domingo se vuelve cimiento cuando se nota el lunes en la obra.
¿Qué palabra de Jesús ya conoces bien, pero todavía no estás poniendo por obra?
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Orar Oratio
Señor, gracias por mi profesión, por el trabajo que nunca me ha faltado, por los obreros que levantan cada piso y por don Teófilo, que tuvo el valor de decirme la verdad. Reconozco que he oído tu Palabra muchas veces y que no la he hecho: he pensado en mi bono más que en las familias de los que trabajan conmigo, y les he hablado con dureza. Muéstrame qué esperas de mí. Dame humildad para reconocerlo delante de ellos, valor para corregir lo que está mal y disciplina para que mi fe se vea en mis decisiones de cada día. En el nombre de Jesús, amén.
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Contemplar Contemplatio
Ahora quédate en silencio, sin pedir nada. Orar también es escuchar y simplemente estar delante de Dios.
Es normal que tu mente se vaya a los pendientes, las responsabilidades, los compromisos o los problemas. No te culpes. Cuando notes que te fuiste, vuelve con suavidad a la presencia de Dios. Esa es la disciplina: aquietar la mente y estar aquí, con él.
Haz conciencia de que Dios está presente en el mundo y, de manera particular, en tu vida: en la salud, el alimento, tu familia, tu trabajo. Los problemas y las dificultades siguen ahí, pero no tienen que apartarte de su presencia.
Reconoce que Dios está presente aquí, y que también estaba hoy en la obra, mirando a cada trabajador con el mismo amor con que te mira a ti. Él conoce tu cimiento. Que el Espíritu de Dios te muestre en este silencio dónde debes empezar a hacer lo que ya sabes.
3:00Empieza con 3 minutos. Cuando te sientas listo, amplía el silencio poco a poco; tu teléfono recordará el tiempo que elijas.
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Vivir Actio
Lo que Dios me mostró
¿Qué te mostró Dios hoy sobre la distancia entre lo que oyes y lo que haces?
Lo que pongo en sus manos
¿Qué ambición, qué imagen de buen creyente o qué orgullo necesitas poner en las manos de Dios? Entrégalo de corazón, no solo de palabra.
Mi paso de obediencia
Por ejemplo: “Mañana a primera hora daré la orden para que se pague a los obreros lo que se les debe, aunque eso afecte mi bono. Reuniré a la cuadrilla, les pediré perdón por haberles gritado y le agradeceré a don Teófilo, delante de ellos, que me haya hablado con franqueza”.
Si deseas profundizar
Otros pasajes de la Biblia sobre este mismo tema:
- Mateo 21:28-31. El hijo que dijo “voy” y no fue: decir no es lo mismo que hacer.
«Y llegando al otro, le dijo de la misma manera; y respondiendo él, dijo: Yo, señor, voy. Y no fué.» (Mateo 21:30) - Juan 13:12-17. Jesús lava los pies a sus discípulos y les dice que la bendición está en hacerlo.
«Si sabéis estas cosas, bienaventurados seréis, si las hiciereis.» (Juan 13:17) - Jeremías 22:13-16. ¡Ay del que edifica sin justicia y no paga el salario de su prójimo!
«¡Ay del que edifica su casa y no en justicia, y sus salas y no en juicio, sirviéndose de su prójimo de balde, y no dándole el salario de su trabajo!» (Jeremías 22:13) - Santiago 2:14-17. La fe que no tiene obras está muerta en sí misma.
«Así también la fe, si no tuviere obras, es muerta en sí misma.» (Santiago 2:17)
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Esta oración también está en el archivo: La casa sobre la roca: oír y hacer.