25 de noviembre · Ser conocido por completo
Salmo 139: oh Jehová, tú me has examinado y conocido
Oración del día, versículo del día y devocional de hoy para el 25 de noviembre.
Versículo del día: Salmo 139:1-12 RV1909
En la casa todos están ocupados con sus cosas. Tu pareja mira el celular, los hijos están en su cuarto y tú cargas una tristeza que no sabes explicar. En el trabajo te preguntan '¿cómo vas?' y respondes 'bien', porque nadie tiene tiempo de escuchar la verdad. Hay pensamientos que no le has contado a nadie: miedos, dudas sobre tu fe, cosas de tu pasado que todavía te pesan. A veces sientes que si alguien te conociera de verdad, se alejaría. Esta noche, en la cama, piensas que nadie, absolutamente nadie, sabe quién eres por dentro.
Oración de la noche
Señor, gracias por las personas de mi casa, aunque a veces no nos entendamos, y gracias porque tú sí me conoces. Esta noche no tengo que esconderte nada. Me quedo en silencio delante de ti… Ayúdame a abrir mi corazón a ti y a alguien de confianza, y a estar atento a quienes también se sienten solos. En el nombre de Jesús, amén.
Devocional de hoy: lectio divina en 5 pasos
No hay prisa. Este es tu espacio para estar con Dios, con libertad.
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Leer Lectio
Palabra de Dios para hoy
Lee el pasaje despacio, dos veces. Fíjate en la palabra o frase que más te llame la atención y, de manera especial, en el versículo resaltado.
1Al Músico principal: Salmo de David. OH Jehová, tú me has examinado y conocido. 2Tú has conocido mi sentarme y mi levantarme, has entendido desde lejos mis pensamientos. 3Mi senda y mi acostarme has rodeado, y estás impuesto en todos mis caminos. 4Pues aun no está la palabra en mi lengua, y he aquí, oh Jehová, tú la sabes toda. 5Detrás y delante me guarneciste, y sobre mí pusiste tu mano. 6Más maravillosa es la ciencia que mi capacidad; alta es, no puedo comprenderla. 7¿Adónde me iré de tu espíritu? ¿y adónde huiré de tu presencia? 8Si subiere á los cielos, allí estás tú: y si en abismo hiciere mi estrado, he aquí allí tú estás. 9Si tomare las alas del alba, y habitare en el extremo de la mar, 10Aun allí me guiará tu mano, y me asirá tu diestra. 11Si dijere: Ciertamente las tinieblas me encubrirán; aun la noche resplandecerá tocante á mí. 12Aun las tinieblas no encubren de ti, y la noche resplandece como el día: lo mismo te son las tinieblas que la luz.
Salmo 139:1-12 RV1909
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Meditar Meditatio
Reflexión
David escribe este salmo maravillado de algo que a muchos nos asusta: ser conocidos del todo. «Al Músico principal: Salmo de David. OH Jehová, tú me has examinado y conocido.» «Tú has conocido mi sentarme y mi levantarme, has entendido desde lejos mis pensamientos.» Dios no conoce de nosotros solo lo que mostramos; conoce el pensamiento antes de que se vuelva palabra.
Esto revela la grandeza de Dios: está en todas partes y nada se le escapa. «¿Adónde me iré de tu espíritu? ¿y adónde huiré de tu presencia?» Pero lo asombroso no es solo que lo sepa todo, sino que, sabiéndolo todo, no se aleja. Su mano no está para aplastarnos, sino para guiarnos: «Aun allí me guiará tu mano, y me asirá tu diestra.» Ser conocido por Dios no es una amenaza; es el lugar más seguro donde podemos estar.
Jesús mostró esto con la mujer samaritana. Él le dijo todo lo que ella había hecho, y en lugar de huir avergonzada, ella corrió al pueblo a decir: «Venid, ved un hombre que me ha dicho todo lo que he hecho: ¿si quizás es éste el Cristo?» (Juan 4:29). Ser conocida por completo la liberó. La soledad que sientes es real y vale la pena hablarla con alguien de confianza, o con un profesional si te hunde. Pero no estás solo: hay Uno que te conoce del todo y siempre está allí; te toca a ti acercarte a él. Y quien se sabe conocido y amado por Dios aprende a mirar a otros con la misma atención.
¿Qué parte de ti has intentado esconderle a Dios, y qué pasaría si la pusieras delante de él?
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Orar Oratio
Señor, gracias porque me conoces del todo y aun así no te alejas. Ayúdame a ver con honestidad lo que hay en mi corazón, y dame valor para no seguir escondiéndome de ti ni de quienes me aman. En el nombre de Jesús, amén.
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Contemplar Contemplatio
Ahora quédate en silencio, sin pedir nada. Orar también es escuchar y simplemente estar delante de Dios.
Es normal que tu mente se vaya a los pendientes, las responsabilidades, los compromisos o los problemas. No te culpes. Cuando notes que te fuiste, vuelve con suavidad a la presencia de Dios. Esa es la disciplina: aquietar la mente y estar aquí, con él.
Haz conciencia de que Dios está presente en el mundo y, de manera particular, en tu vida: en la salud, el alimento, tu familia, tu trabajo. Los problemas y las dificultades siguen ahí, pero no tienen que apartarte de su presencia.
Reconoce que Dios está presente aquí y que te mira con verdad y con amor. No tienes que explicarte ni fingir. Que el Espíritu de Dios te enseñe en este silencio a dejarte conocer.
3:00Empieza con 3 minutos. Cuando te sientas listo, amplía el silencio poco a poco; tu teléfono recordará el tiempo que elijas.
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Vivir Actio
Lo que Dios me mostró
¿Qué te mostró Dios hoy sobre la manera en que él te conoce?
Lo que pongo en sus manos
¿Qué pensamiento, culpa o secreto necesitas poner delante de Dios, en lugar de seguir cargándolo solo?
Mi paso de obediencia
Por ejemplo: “Hablaré con una persona de confianza sobre lo que siento, y preguntaré de verdad a alguien de mi casa cómo está, dispuesto a escuchar”.
Si deseas profundizar
Otros pasajes de la Biblia sobre este mismo tema:
- Juan 4:13-29. La samaritana: ser conocida por completo y encontrar libertad.
«Venid, ved un hombre que me ha dicho todo lo que he hecho: ¿si quizás es éste el Cristo?» (Juan 4:29)
📖 Leer Juan 4:13-29 completo - Salmo 139:13-18. Dios nos formó y conoce nuestros días.
«Te alabaré; porque formidables, maravillosas son tus obras: estoy maravillado, y mi alma lo conoce mucho.» (Salmo 139:14)
📖 Leer Salmo 139:13-18 completo - Mateo 10:29-31. Jesús enseña que hasta los cabellos están contados.
«Pues aun vuestros cabellos están todos contados.» (Mateo 10:30)
📖 Leer Mateo 10:29-31 completo - Salmo 139:23-24. La oración final del salmo: examíname y guíame.
«Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón: pruébame y reconoce mis pensamientos:» (Salmo 139:23)
📖 Leer Salmo 139:23-24 completo
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