Oración de la Noche

Ora, medita y descansa en la Palabra

26 de noviembre · Esperar con un hijo enfermo

Oración por un hijo enfermo: Jesús tomó a la niña de la mano

Oración del día, versículo del día y devocional de hoy para el 26 de noviembre.

Versículo del día: Marcos 5:35-43 RV1909

Tu hijo de seis años lleva cuatro días hospitalizado por una infección que no cede. Los médicos cambiaron el antibiótico y piden esperar. Tú no te separas de la camilla, duermes en una silla y comes lo que te traen. En el pasillo, otra mamá llora porque a su bebé lo pasaron a cuidados intensivos. Por WhatsApp te llegan cadenas de oración y mensajes que dicen “decláralo sano” o “si tienes fe, mañana sale”. Tú oras con todo el corazón, pero tienes miedo de que, si no se sana, sea porque tu fe no alcanzó.

Oración de la noche

Padre, te doy gracias por la vida de mi hijo, por este día más a su lado, por los médicos que lo atienden y por quienes oran por nosotros. Lo amo y me duele su situación. Me quedo en silencio delante de ti… Muéstranos cuál es tu voluntad. Si lo tienes a bien, devuélvele la salud; si no, danos sabiduría y paz para aceptarlo. Ayúdame también a acompañar a las otras familias que esperan en este hospital. En el nombre de Jesús, amén.

Devocional de hoy: lectio divina en 5 pasos

No hay prisa. Este es tu espacio para estar con Dios, con libertad.

  1. Leer Lectio

    Palabra de Dios para hoy

    Lee el pasaje despacio, dos veces. Fíjate en la palabra o frase que más te llame la atención y, de manera especial, en el versículo resaltado.

    35Hablando aún él, vinieron de casa del príncipe de la sinagoga, diciendo: Tu hija es muerta; ¿para qué fatigas más al Maestro? 36Mas luego Jesús, oyendo esta razón que se decía, dijo al príncipe de la sinagoga: No temas, cree solamente. 37Y no permitió que alguno viniese tras él sino Pedro, y Jacobo, y Juan hermano de Jacobo. 38Y vino á casa del príncipe de la sinagoga, y vió el alboroto, los que lloraban y gemían mucho. 39Y entrando, les dice: ¿Por qué alborotáis y lloráis? La muchacha no es muerta, mas duerme. 40Y hacían burla de él: mas él, echados fuera todos, toma al padre y á la madre de la muchacha, y á los que estaban con él, y entra donde la muchacha estaba. 41Y tomando la mano de la muchacha, le dice: Talitha cumi; que es, si lo interpretares: Muchacha, á ti digo, levántate. 42Y luego la muchacha se levantó, y andaba; porque tenía doce años. Y se espantaron de grande espanto. 43Mas él les mandó mucho que nadie lo supiese, y dijo que le diesen de comer.

    Marcos 5:35-43 RV1909

  2. Meditar Meditatio

    Reflexión

    Jairo era un hombre importante en la sinagoga, pero ante la enfermedad de su hija era solo un padre desesperado. Había caído a los pies de Jesús rogándole por ella (Marcos 5:22-23). Mientras iban, llegó la peor noticia: «Hablando aún él, vinieron de casa del príncipe de la sinagoga, diciendo: Tu hija es muerta; ¿para qué fatigas más al Maestro?» Entonces Jesús le habló: «Mas luego Jesús, oyendo esta razón que se decía, dijo al príncipe de la sinagoga: No temas, cree solamente.» Y al llegar: «Y tomando la mano de la muchacha, le dice: Talitha cumi; que es, si lo interpretares: Muchacha, á ti digo, levántate.»

    Esto revela algo de Dios: tiene poder sobre la enfermedad y la muerte, y se acerca con ternura. Jesús toma de la mano a la niña y hasta se preocupa de que le den de comer. Pero “cree solamente” no es una fórmula para obligar a Dios. No fue la fe de Jairo la que sanó a su hija; fue Jesús quien obró. Creer es confiar en la bondad del Padre aunque no sepamos cómo terminará la historia. Jesús mismo, en el huerto, pidió algo con todo su corazón y añadió: «Diciendo: Padre, si quieres, pasa este vaso de mí; empero no se haga mi voluntad, sino la tuya.» (Lucas 22:42). Esa es la fe más honda: pedir con fuerza y someterse con amor.

    Mientras esperas, tu parte es acompañar con amor, seguir las indicaciones médicas, dejar que otros te reemplacen un rato para descansar y no cargar una culpa que Dios no te ha puesto: la salud de tu hijo no depende de cuánta fe acumules. Y mira a la mamá del pasillo: ella también es tu prójimo. Quizá hoy lo que Dios espera de ti es un abrazo, una oración con ella o un café.

    ¿Tu fe descansa en lo que esperas que pase, o en quién es Dios?

  3. Orar Oratio

    Padre, gracias por la vida de mi hijo, por cada día que me has permitido tenerlo y por los médicos y enfermeras que lo cuidan. Tú sabes cuánto lo amo y cuánto me duele verlo así. Muéstranos tu voluntad; si lo tienes a bien, devuélvele la salud, y si no, danos sabiduría y paz para aceptarlo. Ayúdame a acompañarlo con amor y sin miedo. En el nombre de Jesús, amén.

  4. Contemplar Contemplatio

    Ahora quédate en silencio, sin pedir nada. Orar también es escuchar y simplemente estar delante de Dios.

    Es normal que tu mente se vaya a los pendientes, las responsabilidades, los compromisos o los problemas. No te culpes. Cuando notes que te fuiste, vuelve con suavidad a la presencia de Dios. Esa es la disciplina: aquietar la mente y estar aquí, con él.

    Haz conciencia de que Dios está presente en el mundo y, de manera particular, en tu vida: en la salud, el alimento, tu familia, tu trabajo. Los problemas y las dificultades siguen ahí, pero no tienen que apartarte de su presencia.

    Reconoce que Dios está presente en esa habitación del hospital, junto a la camilla de tu hijo y junto a ti. Recuerda a Jesús tomando con ternura la mano de la niña. Que el Espíritu de Dios te consuele en este silencio y quite de ti la culpa que no te corresponde.

    3:00

    Empieza con 3 minutos. Cuando te sientas listo, amplía el silencio poco a poco; tu teléfono recordará el tiempo que elijas.

  5. Vivir Actio

    Lo que Dios me mostró

    ¿Qué te mostró Dios hoy sobre la diferencia entre confiar en él y exigirle un resultado?

    Lo que pongo en sus manos

    ¿Qué miedo, culpa o deseo de controlar el resultado necesitas poner en las manos de Dios? Es posible que tengas que entregarlo de nuevo mañana; eso también es fe.

    Mi paso de obediencia

    Por ejemplo: “Hoy aceptaré que un familiar me reemplace unas horas para descansar, y me acercaré a la mamá del pasillo para preguntarle cómo está y orar con ella”.

Si deseas profundizar

Otros pasajes de la Biblia sobre este mismo tema:

Puedes elegir cualquier fecha, pasada o futura, o moverte día por día.

Esta oración también está en el archivo: Oración por un hijo enfermo: Jesús tomó a la niña de la mano.

Escríbenos

¿Quieres contarnos algo, compartir lo que Dios ha hecho en tu vida o que oremos por ti? Con gusto te leemos.

Tu mensaje llega solo a nuestro equipo de TuBiblia.co por WhatsApp. No se publica ni se guarda en esta página.