27 de mayo · Amar a Dios y al prójimo: toda la ley en dos mandamientos
Mateo 22:37-39: el gran mandamiento
Oración del día, versículo del día y devocional de hoy para el 27 de mayo.
Versículo del día: Mateo 22:34-40 RV1909
Tienes treinta y nueve años y das clases de matemáticas en un instituto de Quetzaltenango. En tu iglesia eres de los que más sirven: diriges la alabanza, das el estudio bíblico de los miércoles y te sabes capítulos enteros de memoria. Pero en el aula eres otra persona. Tienes un alumno, Josué, que llega tarde porque antes ayuda a su papá a descargar verduras en la terminal, y que casi siempre trae la tarea a medias. Ayer, delante de todos, le dijiste: “Usted no va a llegar a nada”. Los compañeros se rieron y él bajó la cabeza sin contestar. En la noche, mientras preparabas el estudio bíblico, abriste el pasaje del gran mandamiento y te quedaste mirando la frase “a tu prójimo como a ti mismo”. No te gustó lo que viste en ti.
Oración de la noche
Señor, gracias por este día, por los alumnos que me confiaste, por mi familia y por la paciencia que tienes conmigo cada vez que fallo. Me quedo en silencio delante de ti… Te traigo a Josué y a su familia; pongo en tus manos lo que mis palabras dañaron. No quiero un amor que solo cante en la iglesia. Muéstrame qué esperas de mí y dame valor para reparar mañana lo que hice. En el nombre de Jesús, amén.
Devocional de hoy: lectio divina en 5 pasos
No hay prisa. Este es tu espacio para estar con Dios, con libertad.
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Leer Lectio
Palabra de Dios para hoy
Lee el pasaje despacio, dos veces. Fíjate en la palabra o frase que más te llame la atención y, de manera especial, en el versículo resaltado.
34Entonces los Fariseos, oyendo que había cerrado la boca á los Saduceos, se juntaron á una. 35Y preguntó uno de ellos, intérprete de la ley, tentándole y diciendo: 36Maestro, ¿cuál es el mandamiento grande en la ley? 37Y Jesús le dijo: Amarás al Señor tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y de toda tu mente. 38Este es el primero y el grande mandamiento. 39Y el segundo es semejante á éste: Amarás á tu prójimo como á ti mismo. 40De estos dos mandamientos depende toda la ley y los profetas.
Mateo 22:34-40 RV1909
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Meditar Meditatio
Reflexión
Era la última semana de Jesús en Jerusalén, y los líderes religiosos lo ponían a prueba con preguntas difíciles. Los maestros de la ley contaban cientos de mandamientos y discutían cuál pesaba más. Un fariseo le preguntó: «Maestro, ¿cuál es el mandamiento grande en la ley?» Jesús respondió uniendo dos textos de la ley: «Y Jesús le dijo: Amarás al Señor tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y de toda tu mente.» «Este es el primero y el grande mandamiento.» Y sin que se lo pidieran, agregó un segundo: «Y el segundo es semejante á éste: Amarás á tu prójimo como á ti mismo.» “Semejante” quiere decir que tiene el mismo peso; no se pueden separar. «De estos dos mandamientos depende toda la ley y los profetas.» “Depende” es como colgar: toda la Escritura cuelga de estos dos mandamientos, como una puerta de sus bisagras.
Esto revela algo de Dios: no acepta un amor que se queda en el templo. Amarlo con todo el corazón, el alma y la mente abarca la vida entera, y se nota en cómo tratamos a las personas que tenemos delante. Juan lo dice sin rodeos: «Si alguno dice, Yo amo á Dios, y aborrece á su hermano, es mentiroso. Porque el que no ama á su hermano al cual ha visto, ¿cómo puede amar á Dios á quien no ha visto?» Y el “como a ti mismo” también enseña algo: tú vales por lo que eres ante Dios, no por tus logros; y Josué vale exactamente lo mismo. Tus palabras no pueden definir su vida, pero sí pueden herirla.
Jesús trató a los pequeños con un cuidado especial, y advirtió a sus discípulos: «Mirad no tengáis en poco á alguno de estos pequeños; porque os digo que sus ángeles en los cielos ven siempre la faz de mi Padre que está en los cielos.» Él, que era llamado Maestro, nunca usó su autoridad para aplastar a nadie, sino para levantar.
Tu parte es dejar que tu amor a Dios llegue al aula. Puedes servir mucho en la iglesia y, aun así, estar lejos del gran mandamiento. Pregúntate qué hay detrás de tu impaciencia con Josué: ¿cansancio, orgullo, un modelo de maestro que aprendiste? Pídele perdón, y como la humillación fue pública, que la reparación también se note. Conoce su historia, ofrécele apoyo y revisa si el tiempo que das a las actividades de la iglesia te está robando la energía para tu vocación y para los tuyos.
¿En qué lugar de tu vida tu amor a Dios no está llegando a tu prójimo?
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Orar Oratio
Señor, gracias por mi vocación de enseñar, por mis alumnos, por la iglesia donde te sirvo y por tu Palabra que hoy me confrontó. Reconozco que te alabo con los labios y que ayer humillé a Josué delante de todos. Muéstrame qué hay en mi corazón detrás de mi impaciencia, dame humildad para pedirle perdón y disciplina para tratar a cada alumno con el respeto con que tú me tratas. Hágase tu voluntad en mi aula. En el nombre de Jesús, amén.
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Contemplar Contemplatio
Ahora quédate en silencio, sin pedir nada. Orar también es escuchar y simplemente estar delante de Dios.
Es normal que tu mente se vaya a los pendientes, las responsabilidades, los compromisos o los problemas. No te culpes. Cuando notes que te fuiste, vuelve con suavidad a la presencia de Dios. Esa es la disciplina: aquietar la mente y estar aquí, con él.
Haz conciencia de que Dios está presente en el mundo y, de manera particular, en tu vida: en la salud, el alimento, tu familia, tu trabajo. Los problemas y las dificultades siguen ahí, pero no tienen que apartarte de su presencia.
Reconoce que Dios está presente aquí, y que te ama con el mismo amor con que ama a Josué. No tienes que demostrarle nada. Que el Espíritu de Dios una en ti lo que has separado: el amor a él y el amor a las personas que tienes delante.
3:00Empieza con 3 minutos. Cuando te sientas listo, amplía el silencio poco a poco; tu teléfono recordará el tiempo que elijas.
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Vivir Actio
Lo que Dios me mostró
¿Qué te mostró Dios hoy sobre la unión entre amarlo a él y amar a tu prójimo?
Lo que pongo en sus manos
¿Qué orgullo, qué impaciencia o qué necesidad de verte como el más espiritual necesitas poner en las manos de Dios? Entrégalo de corazón, no solo de palabra.
Mi paso de obediencia
Por ejemplo: “Mañana buscaré a Josué antes de la clase y le pediré perdón por lo que le dije; después, delante del grupo, reconoceré que me equivoqué. Le ofreceré quedarse conmigo dos tardes por semana para repasar, y le preguntaré con respeto cómo le va en la casa”.
Si deseas profundizar
Otros pasajes de la Biblia sobre este mismo tema:
- Marcos 12:28-34. Amar a Dios y al prójimo vale más que todos los sacrificios.
«Y que amarle de todo corazón, y de todo entendimiento, y de toda el alma, y de todas las fuerzas, y amar al prójimo como á sí mismo, más es que todos los holocaustos y sacrificios.» (Marcos 12:33) - Levítico 19:15-18. El origen del mandamiento: amar al prójimo sin rencor ni venganza.
«No te vengarás, ni guardarás rencor á los hijos de tu pueblo: mas amarás á tu prójimo como á ti mismo: Yo Jehová.» (Levítico 19:18) - Romanos 13:8-10. El amor no hace mal al prójimo; es el cumplimiento de la ley.
«La caridad no hace mal al prójimo: así que, el cumplimento de la ley es la caridad.» (Romanos 13:10) - Santiago 2:8-9. La ley real: amar al prójimo sin hacer acepción de personas.
«Si en verdad cumplís vosotros la ley real, conforme á la Escritura: Amarás á tu prójimo como á ti mismo, bien hacéis:» (Santiago 2:8)
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Esta oración también está en el archivo: Mateo 22:37-39: el gran mandamiento.