Oración de la Noche

Ora, medita y descansa en la Palabra

28 de julio · Los que andan perdidos y con hambre de sentido

Salmo 107:9: sació al alma menesterosa

Oración del día, versículo del día y devocional de hoy para el 28 de julio.

Versículo del día: Salmo 107:1-9 RV1909

Tienes veintinueve años y saliste de tu pueblo en los Altos de Chiapas hace tres temporadas para cosechar uva en los campos de Caborca, Sonora. Vives en un galerón con otros cuarenta jornaleros, duermes en una litera de fierro y te levantas a las cuatro para subir al camión. El calor pasa de cuarenta y cinco grados. Cada quincena mandas casi todo el dinero a tu mamá y a tu hija de seis años, que te conoce más por videollamada que en persona. Pero los sábados, con lo que queda, te vas con los compañeros a la cantina del ejido, y el domingo despiertas con la cabeza rota y el bolsillo vacío. Anoche, tirado en la litera, te preguntaste para qué trabajas tanto si por dentro te sientes cada vez más perdido, como si no tuvieras de dónde agarrarte.

Oración de la noche

Señor, gracias por este día de trabajo, por las manos que todavía me responden, por el agua y el pan, y por la voz de mi hija en el teléfono. Me quedo en silencio delante de ti… Tú conoces el vacío que llevo y las veces que lo he querido tapar con alcohol. No te pido que me quites el cansancio de un golpe; te pido que me enseñes a caminar por tu camino derecho. Hágase tu voluntad en mi vida, aquí o donde me lleves. Dame firmeza para decir que no el sábado y humildad para pedir ayuda si mi sola fuerza no alcanza. En el nombre de Jesús, amén.

Devocional de hoy: lectio divina en 5 pasos

No hay prisa. Este es tu espacio para estar con Dios, con libertad.

  1. Leer Lectio

    Palabra de Dios para hoy

    Lee el pasaje despacio, dos veces. Fíjate en la palabra o frase que más te llame la atención y, de manera especial, en el versículo resaltado.

    1Alabad á Jehová, porque es bueno; porque para siempre es su misericordia. 2Dígan lo los redimidos de Jehová, los que ha redimido del poder del enemigo, 3Y los ha congregado de las tierras, del oriente y del occidente, del aquilón y de la mar. 4Anduvieron perdidos por el desierto, por la soledad sin camino, no hallando ciudad de población. 5Hambrientos y sedientos, su alma desfallecía en ellos. 6Habiendo empero clamado á Jehová en su angustia, librólos de sus aflicciones: 7Y dirigiólos por camino derecho, para que viniesen á ciudad de población. 8Alaben la misericordia de Jehová, y sus maravillas para con los hijos de los hombres. 9Porque sació al alma menesterosa, y llenó de bien al alma hambrienta.

    Salmo 107:1-9 RV1909

  2. Meditar Meditatio

    Reflexión

    El Salmo 107 abre la última parte del libro de los Salmos. Es el canto de un pueblo que había vuelto del destierro, reunido desde todos los rumbos: «Y los ha congregado de las tierras, del oriente y del occidente, del aquilón y de la mar.» Luego describe a distintos grupos de personas en apuros, y el primero se parece mucho a ti: «Anduvieron perdidos por el desierto, por la soledad sin camino, no hallando ciudad de población.» «Hambrientos y sedientos, su alma desfallecía en ellos.» La “ciudad de población” es un lugar donde vivir, pertenecer y descansar. El salmista sabe que se puede tener hambre en el estómago y también en el alma, y que las dos desfallecen.

    Esto revela algo de Dios: escucha al que clama y no lo deja dando vueltas. «Habiendo empero clamado á Jehová en su angustia, librólos de sus aflicciones:» «Y dirigiólos por camino derecho, para que viniesen á ciudad de población.» Fíjate que no los saca del desierto por arte de magia: les da un camino derecho y ellos lo tienen que andar. Por eso el salmo termina con la frase que hoy te busca: «Porque sació al alma menesterosa, y llenó de bien al alma hambrienta.» “Menesterosa” quiere decir necesitada. El texto no promete que vas a dejar el jornal ni que te vas a hacer rico; promete que Dios puede llenar el hueco que la cantina solo agranda. Y pide algo más: que los que han sido ayudados lo cuenten. «Dígan lo los redimidos de Jehová, los que ha redimido del poder del enemigo,»

    Jesús habló de esa misma hambre a una multitud que lo buscaba porque había comido pan: «Y Jesús les dijo: Yo soy el pan de vida: el que á mí viene, nunca tendrá hambre; y el que en mí cree, no tendrá sed jamás.» (Juan 6:35). El pan del cuerpo se gana con el sudor en el surco; el pan del alma se recibe acercándose a él.

    Tu parte es reconocer que el sábado en la cantina es una “ciudad” falsa: promete compañía y descanso, y te deja más vacío. Puedes buscar otro camino: apartar un ahorro antes de que llegue el sábado, llamar a tu hija esa noche, buscar una congregación o un grupo de oración cerca del campo. Si sientes que ya no puedes parar de beber, pedir ayuda en el centro de salud o en un grupo de Alcohólicos Anónimos también es parte del cuidado de Dios. Y quizá haya en el galerón un muchacho recién llegado, tan perdido como tú, que necesita que alguien le cuente lo que Dios ha hecho.

    ¿Con qué estás tratando de llenar el hambre de tu alma?

  3. Orar Oratio

    Señor, gracias por la salud que me deja trabajar, por la cosecha, por el techo del galerón, por mi mamá y por mi hija que me esperan. Tú sabes que me siento perdido y que he buscado llenar el vacío donde no se llena. Muéstrame tu camino derecho y lo que esperas de mí. Si lo tienes a bien, que pueda volver pronto con los míos; y si no, dame sabiduría para vivir aquí con dignidad. Dame valor y disciplina para cuidar lo que gano y lo que soy. En el nombre de Jesús, amén.

  4. Contemplar Contemplatio

    Ahora quédate en silencio, sin pedir nada. Orar también es escuchar y simplemente estar delante de Dios.

    Es normal que tu mente se vaya a los pendientes, las responsabilidades, los compromisos o los problemas. No te culpes. Cuando notes que te fuiste, vuelve con suavidad a la presencia de Dios. Esa es la disciplina: aquietar la mente y estar aquí, con él.

    Haz conciencia de que Dios está presente en el mundo y, de manera particular, en tu vida: en la salud, el alimento, tu familia, tu trabajo. Los problemas y las dificultades siguen ahí, pero no tienen que apartarte de su presencia.

    Reconoce que Dios está presente aquí, en el galerón, entre el ruido de las literas y el cansancio del surco. No estás tan lejos de él como sientes. Que el Espíritu de Dios te muestre en este silencio de qué tiene hambre tu alma.

    3:00

    Empieza con 3 minutos. Cuando te sientas listo, amplía el silencio poco a poco; tu teléfono recordará el tiempo que elijas.

  5. Vivir Actio

    Lo que Dios me mostró

    ¿Qué te mostró Dios hoy sobre el hambre que llevas por dentro?

    Lo que pongo en sus manos

    ¿Qué costumbre, qué soledad o qué “ciudad falsa” necesitas poner en las manos de Dios esta noche, de corazón y no solo de palabra?

    Mi paso de obediencia

    Por ejemplo: “El viernes, al cobrar, apartaré primero un ahorro y no iré a la cantina el sábado. Esa noche llamaré a mi hija y le contaré algo bueno que Dios hizo esta semana. El domingo invitaré al muchacho nuevo del galerón a buscar juntos una congregación cerca del campo”.

Si deseas profundizar

Otros pasajes de la Biblia sobre este mismo tema:

  • Juan 7:37-38. Jesús invita al que tiene sed a venir a él y beber.
    «Mas en el postrer día grande de la fiesta, Jesús se ponía en pie y clamaba, diciendo: Si alguno tiene sed, venga á mí y beba.» (Juan 7:37)
    📖 Leer Juan 7:37-38 completo
  • Isaías 55:1-3. ¿Por qué gastar el dinero en lo que no sacia?
    «¿Por qué gastáis el dinero no en pan, y vuestro trabajo no en hartura? Oidme atentamente, y comed del bien, y deleitaráse vuestra alma con grosura.» (Isaías 55:2)
    📖 Leer Isaías 55:1-3 completo
  • Salmo 107:23-31. Los que están en la tormenta claman, y Dios los guía al puerto.
    «Claman empero á Jehová en su angustia, y líbralos de sus aflicciones.» (Salmo 107:28)
    📖 Leer Salmo 107:23-31 completo
  • Juan 4:31-34. Jesús tiene una comida que sus discípulos no conocen: hacer la voluntad del Padre.
    «Díceles Jesús: Mi comida es que haga la voluntad del que me envió, y que acabe su obra.» (Juan 4:34)
    📖 Leer Juan 4:31-34 completo

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Esta oración también está en el archivo: Salmo 107:9: sació al alma menesterosa.

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