Oración de la Noche

Ora, medita y descansa en la Palabra

29 de julio · El corazón roto

Salmo 147:3: él sana á los quebrantados de corazón

Oración del día, versículo del día y devocional de hoy para el 29 de julio.

Versículo del día: Salmo 147:1-6 RV1909

Tienes cuarenta y dos años y vives en Tlaquepaque, Jalisco. Durante diecinueve años fuiste ama de casa: dejaste la carrera de contabilidad cuando nació tu primer hijo y te dedicaste a la comida y a las tareas de tus tres muchachos. Hace cuatro meses firmaste el divorcio. Tu esposo llevaba dos años con una compañera de su trabajo, y te enteraste por un mensaje que apareció en la tableta de tu hija. Ahora él vive con ella, y tú cuentas cada peso de la pensión. En las noches, cuando los muchachos se duermen, abres las redes de esa mujer y miras las fotos una por una hasta la madrugada. Luego te odias por hacerlo. Hace dos semanas le preguntaste a tu hijo menor qué habían cenado en casa de su papá y con quién, y él se quedó callado.

Oración de la noche

Señor, gracias por este día, aunque haya sido largo; gracias por mis hijos dormidos en la otra habitación, por el techo y por la fuerza que me diste para levantarme. Me quedo en silencio delante de ti… Tú cuentas las estrellas y conoces cada pedazo de mi corazón. No te pido olvidar esta noche; te pido que vendes lo que está roto y que me enseñes a no volver a abrirlo. Si lo tienes a bien, dame paz para dormir; y si el dolor sigue, acompáñame en él. Dame dominio propio para dejar el celular y paciencia conmigo misma en este camino. En el nombre de Jesús, amén.

Devocional de hoy: lectio divina en 5 pasos

No hay prisa. Este es tu espacio para estar con Dios, con libertad.

  1. Leer Lectio

    Palabra de Dios para hoy

    Lee el pasaje despacio, dos veces. Fíjate en la palabra o frase que más te llame la atención y, de manera especial, en el versículo resaltado.

    1Alabad á JAH, porque es bueno cantar salmos á nuestro Dios; porque suave y hermosa es la alabanza. 2Jehová edifica á Jerusalem; á los echados de Israel recogerá. 3El sana á los quebrantados de corazón, y liga sus heridas. 4El cuenta el número de las estrellas; á todas ellas llama por sus nombres. 5Grande es el Señor nuestro, y de mucha potencia; y de su entendimiento no hay número. 6Jehová ensalza á los humildes; humilla los impíos hasta la tierra.

    Salmo 147:1-6 RV1909

  2. Meditar Meditatio

    Reflexión

    El Salmo 147 se cantó cuando el pueblo de Israel volvía del destierro y reconstruía Jerusalén sobre las ruinas. Por eso dice: «Jehová edifica á Jerusalem; á los echados de Israel recogerá.» Los “echados” son los desterrados, los que fueron arrancados de su casa. Y enseguida, sin cambiar de tono, pasa de la ciudad al corazón: «El sana á los quebrantados de corazón, y liga sus heridas.» “Ligar” es vendar, como lo hace quien cura una herida con paciencia: limpia, cubre, aprieta con cuidado y vuelve a revisar. No es un arreglo instantáneo; es un cuidado que toma tiempo.

    Esto revela algo de Dios: el que se inclina sobre tu herida es el mismo que gobierna el universo. «El cuenta el número de las estrellas; á todas ellas llama por sus nombres.» «Grande es el Señor nuestro, y de mucha potencia; y de su entendimiento no hay número.» Si conoce cada estrella por su nombre, conoce el tuyo; y si su entendimiento no tiene medida, entiende tu dolor mejor que tú. El salmo no dice que la traición no duele, ni que vas a olvidar de un día para otro. Dice que Dios sana y venda. Y una herida vendada sana mejor cuando no se le arranca la venda cada noche para mirarla. Lo que él hizo es real y fue injusto, pero no define lo que vales: tu valor viene de Dios, no de quien te dejó.

    Jesús, en la sinagoga de Nazaret, leyó del profeta Isaías estas palabras sobre su propia misión: «El Espíritu del Señor es sobre mí, por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas á los pobres: me ha enviado para sanar á los quebrantados de corazón; para pregonar á los cautivos libertad, y á los ciegos vista; para poner en libertad á los quebrantados:» (Lucas 4:18). Los quebrantados de corazón estaban desde el principio en el centro de lo que vino a hacer.

    Tu parte es dejar de abrir la herida. Bloquear esas redes no es debilidad; es cuidarte. También te toca proteger a tus hijos: ellos no son mensajeros ni espías, y ya cargan con su propio dolor. Pedirle perdón a tu hijo menor puede ser el primer vendaje. Busca una consejera, una psicóloga o un grupo de apoyo para personas divorciadas; acompañarte así es parte del cuidado de Dios. El perdón llegará como un camino, no como una orden. Y quizá sea tiempo de pensar en terminar la carrera que dejaste: no para demostrarle nada a nadie, sino porque Dios te dio dones que siguen siendo tuyos.

    ¿Qué haces cada noche que vuelve a abrir tu herida en lugar de dejarla sanar?

  3. Orar Oratio

    Padre, gracias por mis tres hijos, por la casa donde vivimos, por la comida de cada día y por las amigas que no me han soltado. Tú sabes cuánto me duele la traición y lo humillada que me siento. Pongo mi corazón roto en tus manos; véndalo a tu manera y a tu tiempo. Muéstrame qué debo cambiar en mí, dame disciplina para dejar de mirar lo que me hace daño y valor para pedir ayuda. No se haga mi voluntad, sino la tuya. En el nombre de Jesús, amén.

  4. Contemplar Contemplatio

    Ahora quédate en silencio, sin pedir nada. Orar también es escuchar y simplemente estar delante de Dios.

    Es normal que tu mente se vaya a los pendientes, las responsabilidades, los compromisos o los problemas. No te culpes. Cuando notes que te fuiste, vuelve con suavidad a la presencia de Dios. Esa es la disciplina: aquietar la mente y estar aquí, con él.

    Haz conciencia de que Dios está presente en el mundo y, de manera particular, en tu vida: en la salud, el alimento, tu familia, tu trabajo. Los problemas y las dificultades siguen ahí, pero no tienen que apartarte de su presencia.

    Reconoce que Dios está presente aquí, el mismo que llama a las estrellas por su nombre y que ahora se inclina sobre tu herida. No tienes que explicarle nada. Que el Espíritu de Dios te consuele en este silencio y te recuerde cuánto vales para él.

    3:00

    Empieza con 3 minutos. Cuando te sientas listo, amplía el silencio poco a poco; tu teléfono recordará el tiempo que elijas.

  5. Vivir Actio

    Lo que Dios me mostró

    ¿Qué te mostró Dios hoy sobre tu herida y sobre lo que vales ante él?

    Lo que pongo en sus manos

    ¿Qué rencor, qué humillación o qué costumbre de volver a mirar lo que te hiere necesitas poner en las manos de Dios esta noche?

    Mi paso de obediencia

    Por ejemplo: “Esta noche bloquearé las redes de esa mujer y dejaré el celular fuera del cuarto. Mañana le pediré perdón a mi hijo menor por ponerlo en medio y le diré que puede querer a su papá sin culpa. Esta semana buscaré un grupo de apoyo en mi iglesia o una psicóloga en el centro de salud”.

Si deseas profundizar

Otros pasajes de la Biblia sobre este mismo tema:

  • Mateo 12:18-21. La caña cascada no quebrará: así trata Jesús a los heridos.
    «La caña cascada no quebrará, y el pábilo que humea no apagará, hasta que saque á victoria el juicio.» (Mateo 12:20)
  • Isaías 54:4-8. Dios llama con misericordia a la mujer dejada y triste de espíritu.
    «Porque como á mujer dejada y triste de espíritu te llamó Jehová, y como á mujer moza que es repudiada, dijo el Dios tuyo.» (Isaías 54:6)
  • 2 Corintios 1:3-5. El Dios de toda consolación nos consuela para que consolemos a otros.
    «El cual nos consuela en todas nuestras tribulaciones, para que podamos también nosotros consolar á los que están en cualquiera angustia, con la consolación con que nosotros somos consolados de Dios.» (2 Corintios 1:4)
  • Salmo 147:7-11. Dios se complace en los que esperan en su misericordia.
    «Complácese Jehová en los que le temen, y en los que esperan en su misericordia.» (Salmo 147:11)

Puedes elegir cualquier fecha, pasada o futura, o moverte día por día.

Esta oración también está en el archivo: Salmo 147:3: él sana á los quebrantados de corazón.

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