30 de julio · Seguir sembrando en medio del dolor, sin promesas de riqueza
Salmo 126: los que sembraron con lágrimas, con regocijo segarán
Oración del día, versículo del día y devocional de hoy para el 30 de julio.
Versículo del día: Salmo 126:1-6 RV1909
Tienes cincuenta años y eres apicultor en un pueblo maya del sur de Yucatán, cerca de Oxkutzcab, como lo fueron tu papá y tu abuelo. Tenías noventa colmenas entre el monte y los naranjales. En agosto fumigaron con avioneta los sembradíos de soya de al lado, y en una semana encontraste sesenta cajas muertas: el piso cubierto de abejas. Lloraste solo en el apiario. La cooperativa ya pagaba poco por la miel, y tu hijo mayor te dice que lo dejes y te vayas con él a trabajar a un hotel de Cancún. Desde entonces no has vuelto a revisar las treinta colmenas que sobrevivieron; algunas ya tienen polilla. Tu sobrino Wilberth, que estaba aprendiendo contigo, pregunta cuándo van a dividir los enjambres, y tú le contestas de mal modo que para qué, si todo se va a perder.
Oración de la noche
Señor, gracias por este día, por la lluvia que vuelve, por las flores del monte, por mi esposa y mis hijos, y por la vida que todavía zumba en mis colmenas. Me quedo en silencio delante de ti… Tú conoces mis lágrimas de estos meses. No te pido una cosecha grande; te pido un corazón que no se rinda y que no se llene de odio. Hágase tu voluntad con mi apiario y con mi familia. Dame disciplina para volver al trabajo y humildad para enseñar a Wilberth lo que mi padre me enseñó. En el nombre de Jesús, amén.
Devocional de hoy: lectio divina en 5 pasos
No hay prisa. Este es tu espacio para estar con Dios, con libertad.
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Leer Lectio
Palabra de Dios para hoy
Lee el pasaje despacio, dos veces. Fíjate en la palabra o frase que más te llame la atención y, de manera especial, en el versículo resaltado.
1Cántico gradual. CUANDO Jehová hiciere tornar la cautividad de Sión, seremos como los que sueñan. 2Entonces nuestra boca se henchirá de risa, y nuestra lengua de alabanza; entonces dirán entre las gentes: Grandes cosas ha hecho Jehová con éstos. 3Grandes cosas ha hecho Jehová con nosotros; estaremos alegres. 4Haz volver nuestra cautividad, oh Jehová, como los arroyos en el austro. 5Los que sembraron con lágrimas, con regocijo segarán. 6Irá andando y llorando el que lleva la preciosa simiente; mas volverá á venir con regocijo, trayendo sus gavillas.
Salmo 126:1-6 RV1909
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Meditar Meditatio
Reflexión
El Salmo 126 es un “cántico gradual”, uno de los cantos que entonaban los peregrinos mientras subían a Jerusalén. Comienza recordando la vuelta del destierro: «Cántico gradual. CUANDO Jehová hiciere tornar la cautividad de Sión, seremos como los que sueñan.» Fue tan inesperado que parecía un sueño. Pero a mitad del salmo el tono cambia y el pueblo vuelve a pedir: «Haz volver nuestra cautividad, oh Jehová, como los arroyos en el austro.» El “austro” es el Neguev, el desierto del sur, donde los cauces pasan casi todo el año secos y de pronto, con la lluvia, se llenan. El salmo nace de gente que ya vio a Dios obrar y que, sin embargo, está otra vez en sequía.
Esto revela algo de Dios: no desprecia las lágrimas del que trabaja la tierra. «Los que sembraron con lágrimas, con regocijo segarán.» «Irá andando y llorando el que lleva la preciosa simiente; mas volverá á venir con regocijo, trayendo sus gavillas.» En tiempos de escasez, la semilla era “preciosa” porque podía comerse; sembrarla era arriesgar lo poco que quedaba, y por eso se sembraba llorando. El salmo no promete riqueza ni una gran cosecha cada año, y no es una fórmula para que el negocio prospere. Promete que el dolor sembrado en Dios no se pierde, y que el que sigue sembrando no camina solo. La cosecha, su tamaño y su tiempo están en las manos de Dios.
Jesús habló de la semilla que parece perderse: «De cierto, de cierto os digo, que si el grano de trigo no cae en la tierra y muere, él solo queda; mas si muriere, mucho fruto lleva.» (Juan 12:24). Lo que hoy se ve como pérdida no es necesariamente el final de la historia.
Tu parte es volver al apiario, aunque sea llorando. Las treinta colmenas que quedan necesitan tus manos, y Wilberth necesita un maestro, no un hombre amargado. Puedes reunirte con los otros apicultores que también perdieron colmenas, documentar el daño y reclamar por los caminos que da la ley, sin dejar que el odio te gane. Y decidir con tu familia, en oración y sin prisa, si sigues o cambias de rumbo. Seguir sembrando no es terquedad; es confiar en que el fruto le pertenece a Dios.
¿Qué semilla has dejado de sembrar porque te duele seguir intentándolo?
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Orar Oratio
Señor, gracias por las treinta colmenas que quedaron, por el monte que florece, por el oficio que aprendí de mi padre y por Wilberth, que quiere aprender. Tú sabes cuánto me dolió ver morir a mis abejas y lo enojado que estoy. Pongo esta pérdida en tus manos. Muéstrame tu voluntad: si lo tienes a bien, que el apiario vuelva a crecer, y si no, dame sabiduría para ver otro camino. Dame valor para volver al trabajo y paciencia para enseñar con amor. En el nombre de Jesús, amén.
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Contemplar Contemplatio
Ahora quédate en silencio, sin pedir nada. Orar también es escuchar y simplemente estar delante de Dios.
Es normal que tu mente se vaya a los pendientes, las responsabilidades, los compromisos o los problemas. No te culpes. Cuando notes que te fuiste, vuelve con suavidad a la presencia de Dios. Esa es la disciplina: aquietar la mente y estar aquí, con él.
Haz conciencia de que Dios está presente en el mundo y, de manera particular, en tu vida: en la salud, el alimento, tu familia, tu trabajo. Los problemas y las dificultades siguen ahí, pero no tienen que apartarte de su presencia.
Reconoce que Dios está presente aquí, en el monte, entre las flores que tus abejas visitan y también en el silencio de las cajas vacías. Él ve tus lágrimas. Que el Espíritu de Dios te dé fuerzas en este silencio para volver a sembrar.
3:00Empieza con 3 minutos. Cuando te sientas listo, amplía el silencio poco a poco; tu teléfono recordará el tiempo que elijas.
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Vivir Actio
Lo que Dios me mostró
¿Qué te mostró Dios hoy sobre sembrar en medio del dolor?
Lo que pongo en sus manos
¿Qué pérdida, qué enojo o qué deseo de asegurar la cosecha necesitas poner en las manos de Dios esta noche?
Mi paso de obediencia
Por ejemplo: “Mañana temprano iré con Wilberth al apiario, le pediré perdón por cómo le hablé y revisaremos juntos las colmenas que quedaron. Esta semana buscaré a los otros apicultores del pueblo que también perdieron abejas, para orar juntos y ver cómo reclamar el daño”.
Si deseas profundizar
Otros pasajes de la Biblia sobre este mismo tema:
- Marcos 4:26-29. La semilla crece de noche y de día, aunque el sembrador no sabe cómo.
«Y duerme, y se levanta de noche y de día, y la simiente brota y crece como él no sabe.» (Marcos 4:27) - Eclesiastés 11:4-6. Por la mañana siembra tu simiente, porque no sabes qué prosperará.
«Por la mañana siembra tu simiente, y á la tarde no dejes reposar tu mano: porque tú no sabes cuál es lo mejor, si esto ó lo otro, ó si ambas á dos cosas son buenas.» (Eclesiastés 11:6) - Santiago 5:7-8. El labrador espera con paciencia el precioso fruto de la tierra.
«Pues, hermanos, tened paciencia hasta la venida del Señor. Mirad cómo el labrador espera el precioso fruto de la tierra, aguardando con paciencia, hasta que reciba la lluvia temprana y tardía.» (Santiago 5:7) - Juan 16:20-22. Jesús promete a los suyos que su tristeza se tornará en gozo.
«De cierto, de cierto os digo, que vosotros lloraréis y lamentaréis, y el mundo se alegrará: empero aunque vosotros estaréis tristes, vuestra tristeza se tornará en gozo.» (Juan 16:20)
Puedes elegir cualquier fecha, pasada o futura, o moverte día por día.
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