Oración de la Noche

Ora, medita y descansa en la Palabra

28 de octubre · Cuidar a los hijos sin querer controlarlo todo

Oración de protección para mis hijos: guárdalos en tus caminos

Oración del día, versículo del día y devocional de hoy para el 28 de octubre.

Versículo del día: Salmo 91:9-12 RV1909

Tu hijo tiene once años y desde este año va solo al colegio en el transporte público de Santiago. Fue idea de tu esposa: dice que el niño necesita aprender a valerse por sí mismo. Tú aceptaste, pero le instalaste una aplicación para ver su ubicación y lo llamas al salir, al llegar y a la hora del recreo. El martes la ubicación se quedó quieta un buen rato y saliste de la oficina en pánico, sin avisarle a nadie; resulta que se le había descargado el celular. Esa noche tu hijo te dijo, con los ojos aguados: “Papá, ¿tú no confías en mí?”. Cada mañana oras por él con el Salmo 91, pero te das cuenta de que vives como si todo dependiera de ti.

Oración de la noche

Padre, gracias por este día, por mi hijo que llegó bien a casa, por su risa en la cena y por mi esposa. Me quedo en silencio delante de ti… Reconozco que he querido controlar lo que solo tú puedes guardar. Te entrego a mi hijo, sus caminos y su futuro. Dame paz para dormir, sabiduría para enseñarle a cuidarse y valor para dejarlo crecer. En el nombre de Jesús, amén.

Devocional de hoy: lectio divina en 5 pasos

No hay prisa. Este es tu espacio para estar con Dios, con libertad.

  1. Leer Lectio

    Palabra de Dios para hoy

    Lee el pasaje despacio, dos veces. Fíjate en la palabra o frase que más te llame la atención y, de manera especial, en el versículo resaltado.

    9Porque tú has puesto á Jehová, que es mi esperanza, al Altísimo por tu habitación, 10No te sobrevendrá mal, ni plaga tocará tu morada. 11Pues que á sus ángeles mandará acerca de ti, que te guarden en todos tus caminos. 12En las manos te llevarán, porque tu pie no tropiece en piedra.

    Salmo 91:9-12 RV1909

  2. Meditar Meditatio

    Reflexión

    El Salmo 91 tiene una de las imágenes más tiernas de la Biblia para un papá o una mamá: «Pues que á sus ángeles mandará acerca de ti, que te guarden en todos tus caminos.» «En las manos te llevarán, porque tu pie no tropiece en piedra.» Los caminos de entonces eran senderos de piedra, y tropezar podía ser grave. Fíjate en la palabra “todos”: todos tus caminos, también los que tú no ves. El salmista habla a alguien que sale y va de un lugar a otro, y le recuerda que Dios lo cuida donde ningún ser humano puede estar. Ese es exactamente el límite de un padre: no puede acompañar a su hijo en todos sus caminos.

    Esto revela algo de Dios: él ama a tus hijos más que tú, y los cuida de maneras que no ves. Pero este versículo no promete que nunca les pasará nada, ni te pide desentenderte. Te invita a cambiar el control por la confianza. El control dice: “todo depende de mí”. La confianza dice: “hago mi parte con amor, y lo demás lo pongo en las manos de Dios”. Tu parte es enseñarle a cuidarse: qué hacer si se pierde, a quién pedir ayuda, qué calles evitar; y luego soltar poco a poco, para que crezca. Proverbios, después de aconsejar al hijo que guarde la sabiduría recibida, le dice: «Entonces andarás por tu camino confiadamente, y tu pie no tropezará.» (Proverbios 3:23).

    Jesús, la noche antes de dejar a sus discípulos, oró por ellos al Padre. No pidió que vivieran encerrados y a salvo de todo: «No ruego que los quites del mundo, sino que los guardes del mal.» (Juan 17:15). Él los había preparado, y luego los confió al Padre. Orar así por tus hijos es pedirle a Dios que los guarde mientras crecen en el mundo real, no en una burbuja. Quizá lo que más protege hoy a tu hijo no es la aplicación, sino saber que su papá confía en él y que puede contarle cualquier cosa. Si el miedo por él te quita la paz todos los días, hablarlo con alguien, incluso con un profesional, también es parte de cuidarlo. Y abre los ojos a otros niños del camino: el que va solo porque nadie puede acompañarlo también es tu prójimo.

    ¿Tu oración por tus hijos nace de la confianza en Dios, o del deseo de controlarlo todo?

  3. Orar Oratio

    Padre, gracias por mi hijo, por su salud, por su alegría y por las ganas que tiene de crecer; gracias por mi esposa, que me ayuda a ver lo que yo no veo. Tú sabes cuánto miedo me da que le pase algo. Ayúdame a hacer mi parte y a soltar lo que no me corresponde; dame valor para confiar en él y humildad para pedirle perdón. Lo pongo en tus manos: hágase tu voluntad. En el nombre de Jesús, amén.

  4. Contemplar Contemplatio

    Ahora quédate en silencio, sin pedir nada. Orar también es escuchar y simplemente estar delante de Dios.

    Es normal que tu mente se vaya a los pendientes, las responsabilidades, los compromisos o los problemas. No te culpes. Cuando notes que te fuiste, vuelve con suavidad a la presencia de Dios. Esa es la disciplina: aquietar la mente y estar aquí, con él.

    Haz conciencia de que Dios está presente en el mundo y, de manera particular, en tu vida: en la salud, el alimento, tu familia, tu trabajo. Los problemas y las dificultades siguen ahí, pero no tienen que apartarte de su presencia.

    Reconoce que Dios está presente en cada camino de tu hijo: en el bus, en la calle, en el salón de clase. Él lo ve cuando tú no puedes verlo. Que el Espíritu de Dios te enseñe en este silencio a cambiar el control por la confianza.

    3:00

    Empieza con 3 minutos. Cuando te sientas listo, amplía el silencio poco a poco; tu teléfono recordará el tiempo que elijas.

  5. Vivir Actio

    Lo que Dios me mostró

    ¿Qué te mostró Dios hoy sobre la manera en que cuidas a tus hijos?

    Lo que pongo en sus manos

    ¿Qué miedo o necesidad de control sobre tus hijos necesitas poner en las manos de Dios, de corazón y no solo de palabra?

    Mi paso de obediencia

    Por ejemplo: “Esta semana le pediré perdón a mi hijo por no haber confiado en él. Repasaremos juntos qué hacer si algo pasa en el camino y acordaremos una sola llamada al llegar. Le preguntaré si algún compañero hace el trayecto solo, para que vayan juntos, y cada mañana oraré con él antes de que salga, en lugar de vigilarlo”.

Si deseas profundizar

Otros pasajes de la Biblia sobre este mismo tema:

  • Juan 17:11-19. Jesús pide al Padre que guarde a los suyos en el mundo, no que los saque de él.
    «No ruego que los quites del mundo, sino que los guardes del mal.» (Juan 17:15)
  • Proverbios 3:21-26. La sabiduría recibida permite andar por el camino con confianza.
    «Entonces andarás por tu camino confiadamente, y tu pie no tropezará.» (Proverbios 3:23)
  • Job 1:1-5. Job oraba por sus hijos cada día, aunque no podía controlar sus vidas.
    «Y acontecía que, habiendo pasado en turno los días del convite, Job enviaba y santificábalos, y levantábase de mañana y ofrecía holocaustos conforme al número de todos ellos. Porque decía Job: Quizá habrán pecado mis hijos, y habrán blasfemado á Dios en sus corazones. De esta manera hacía todos los días.» (Job 1:5)
  • Isaías 54:11-14. Dios promete enseñar a los hijos y multiplicar su paz.
    «Y todos tus hijos serán enseñados de Jehová; y multiplicará la paz de tus hijos.» (Isaías 54:13)

Puedes elegir cualquier fecha, pasada o futura, o moverte día por día.

Esta oración también está en el archivo: Oración de protección para mis hijos: guárdalos en tus caminos.

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