27 de octubre · El miedo a lo que no sabemos
Isaías 41:10: no temas, que yo soy contigo
Oración del día, versículo del día y devocional de hoy para el 27 de octubre.
Versículo del día: Isaías 41:1-10 RV1909
Vives con tu esposo y tus tres hijos en una casa de ladrillo que construyeron poco a poco, durante quince años, en un barrio de ladera en Medellín. Después de las lluvias de este invierno se abrieron grietas en las paredes y la calle de arriba se hundió. Vinieron los técnicos de la alcaldía, tomaron fotos y dijeron que en un mes les avisan si la zona queda declarada de alto riesgo y tienen que salir. Nadie sabe para dónde, ni con qué plata. En el grupo de los vecinos circulan rumores cada noche: que los van a sacar sin pagarles, que es mentira, que hay que hacer marchas. Tú los lees todos y no duermes. Cada vez que llueve te levantas a mirar las grietas. Lo que más te angustia no es una mala noticia, sino no saber.
Oración de la noche
Señor, gracias por este día, por el techo que todavía tenemos, por mi familia reunida y por cada momento en que pudimos reír a pesar del miedo. Me quedo en silencio delante de ti… No sé qué dirá la alcaldía, pero sé que tú estás allí antes que nosotros. Pongo en tus manos esta casa y lo que no puedo controlar. Muéstranos tu voluntad y danos paz para aceptarla; ayúdame a dormir esta noche sin adelantar el mañana, y a acompañar a mis vecinos que también esperan. En el nombre de Jesús, amén.
Devocional de hoy: lectio divina en 5 pasos
No hay prisa. Este es tu espacio para estar con Dios, con libertad.
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Leer Lectio
Palabra de Dios para hoy
Lee el pasaje despacio, dos veces. Fíjate en la palabra o frase que más te llame la atención y, de manera especial, en el versículo resaltado.
1Escuchadme, islas, y esfuércense los pueblos; alléguense, y entonces hablen: estemos juntamente á juicio. 2¿Quién despertó del oriente al justo, lo llamó para que le siguiese, entregó delante de él naciones, é hízolo enseñorear de reyes; entrególos á su espada como polvo, y á su arco como hojarascas arrebatadas? 3Siguiólos, pasó en paz por camino por donde sus pies nunca habían entrado. 4¿Quién obró é hizo esto? ¿Quién llama las generaciones desde el principio? Yo Jehová, el primero, y yo mismo con los postreros. 5Las islas vieron, y tuvieron temor; los términos de la tierra se espantaron: congregáronse, y vinieron. 6Cada cual ayudó á su cercano; y á su hermano dijo: Esfuérzate. 7El carpintero animó al platero, y el que alisa con martillo al que batía en el yunque, diciendo, Buena está la soldadura; y afirmólo con clavos, porque no se moviese. 8Mas tú, Israel, siervo mío eres; tú, Jacob, á quien yo escogí, simiente de Abraham mi amigo. 9Porque te tomé de los extremos de la tierra, y de sus principales te llamé, y te dije: Mi siervo eres tú; te escogí, y no te deseché. 10No temas, que yo soy contigo; no desmayes, que yo soy tu Dios que te esfuerzo: siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia.
Isaías 41:1-10 RV1909
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Meditar Meditatio
Reflexión
Isaías 41 presenta un momento de gran incertidumbre: un conquistador venía del oriente derribando reinos, y nadie sabía qué iba a pasar. Los pueblos, asustados, reaccionaron fabricando ídolos: «El carpintero animó al platero, y el que alisa con martillo al que batía en el yunque, diciendo, Buena está la soldadura; y afirmólo con clavos, porque no se moviese.» Hay ironía en la escena: un dios al que hay que clavar para que no se caiga. Entonces Dios se vuelve hacia su pueblo: «Mas tú, Israel, siervo mío eres; tú, Jacob, á quien yo escogí, simiente de Abraham mi amigo.» Y le dice: «No temas, que yo soy contigo; no desmayes, que yo soy tu Dios que te esfuerzo: siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia.»
También nosotros, frente a lo que no sabemos, fabricamos “ídolos con clavos”: leer todos los rumores, querer controlarlo todo, aferrarnos a lo que se nos puede ir de las manos. Pero Dios no le dice a Israel cómo terminará la historia; le dice quién estará en ella. Esto revela algo de Dios: él no espera en el futuro a ver qué pasa; ya está allí, porque es “el primero” y está también “con los postreros” (versículo 4). Por eso este versículo no es una garantía de que no tendrán que dejar la casa. Es la promesa de que, se queden o se vayan, no irán solos. Una casa se puede perder; la mano que te sostiene, no.
Jesús conocía nuestra tendencia a vivir el mañana antes de tiempo: «Así que, no os congojéis por el día de mañana; que el día de mañana traerá su fatiga: basta al día su afán.» (Mateo 6:34). No niega que el mañana traiga dificultades; te invita a vivir el hoy con el Padre.
Tu parte es soltar los “clavos” que no te sostienen y hacer lo que sí te toca: dejar los rumores de la noche, ir a las reuniones oficiales, preguntar por tus derechos, ordenar los papeles de la casa y conversar en familia, con calma, sobre qué harían en cada caso. Si la angustia no te deja dormir, hablarlo con alguien, también con un profesional, es parte del cuidado de Dios. Y mira a tu cuadra: hay vecinos con el mismo miedo, como la señora mayor que vive sola dos casas más abajo.
¿Qué “ídolos con clavos” estás usando para sentirte segura frente a lo que no sabes?
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Orar Oratio
Señor, gracias por esta casa que nos ha dado techo tantos años, por mi esposo y mis hijos, por los vecinos y porque en estas lluvias nadie salió herido. Tú conoces el miedo que tengo de lo que no sé, y ya estás en el día de esa respuesta. Si lo tienes a bien, permite que nos quedemos; y si no, danos sabiduría para aceptarlo y valor para empezar en otro lugar. Ayúdame a vivir este día sin adelantar el de mañana, y dame disciplina para soltar lo que no puedo controlar. En el nombre de Jesús, amén.
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Contemplar Contemplatio
Ahora quédate en silencio, sin pedir nada. Orar también es escuchar y simplemente estar delante de Dios.
Es normal que tu mente se vaya a los pendientes, las responsabilidades, los compromisos o los problemas. No te culpes. Cuando notes que te fuiste, vuelve con suavidad a la presencia de Dios. Esa es la disciplina: aquietar la mente y estar aquí, con él.
Haz conciencia de que Dios está presente en el mundo y, de manera particular, en tu vida: en la salud, el alimento, tu familia, tu trabajo. Los problemas y las dificultades siguen ahí, pero no tienen que apartarte de su presencia.
Reconoce que Dios ya está presente en el día que tanto temes, y también aquí, ahora, en tu casa con grietas. No tienes que adivinar nada en este momento. Que el Espíritu de Dios te dé reposo en medio de lo que no sabes.
3:00Empieza con 3 minutos. Cuando te sientas listo, amplía el silencio poco a poco; tu teléfono recordará el tiempo que elijas.
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Vivir Actio
Lo que Dios me mostró
¿Qué te mostró Dios hoy sobre la manera en que enfrentas lo que no sabes?
Lo que pongo en sus manos
¿Qué escenario imaginado, o qué apego a lo que temes perder, necesitas poner en las manos de Dios? Es posible que tengas que entregarlo de nuevo mañana; eso también es fe.
Mi paso de obediencia
Por ejemplo: “Esta semana dejaré de leer los rumores en la noche, iré con mi esposo a la próxima reunión de la alcaldía y ordenaremos los papeles de la casa. Además visitaré a la vecina que vive sola para preguntarle cómo está y ofrecerle ayuda con sus trámites”.
Si deseas profundizar
Otros pasajes de la Biblia sobre este mismo tema:
- Mateo 6:31-34. Jesús enseña a no vivir el mañana antes de tiempo, porque el Padre sabe lo que necesitamos.
«Así que, no os congojéis por el día de mañana; que el día de mañana traerá su fatiga: basta al día su afán.» (Mateo 6:34) - Isaías 43:1-3. Dios no promete que no habrá aguas ni fuego, sino que estará con nosotros al pasar por ellos.
«Cuando pasares por las aguas, yo seré contigo; y por los ríos, no te anegarán. Cuando pasares por el fuego, no te quemarás, ni la llama arderá en ti.» (Isaías 43:2) - Salmo 46:1-3. Dios es amparo aun cuando la tierra misma se mueve bajo los pies.
«Por tanto no temeremos aunque la tierra sea removida; aunque se traspasen los montes al corazón de la mar.» (Salmo 46:2) - Juan 14:1-3. Jesús anima a sus discípulos ante un futuro que todavía no entendían.
«No se turbe vuestro corazón: creéis en Dios, creed también en mí.» (Juan 14:1)
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Esta oración también está en el archivo: Isaías 41:10: no temas, que yo soy contigo.