26 de octubre · Un refugio, no un amuleto
Salmo 91 completo Reina-Valera: el que habita al abrigo del Altísimo
Oración del día, versículo del día y devocional de hoy para el 26 de octubre.
Versículo del día: Salmo 91:1-6 RV1909
Hace diez días te hicieron una mamografía y apareció una masa. Te tomaron una biopsia y el resultado estará listo el próximo jueves. Eres secretaria en una notaría de Ciudad de Guatemala, y en la oficina haces lo posible por concentrarte, pero en las noches no logras dormir. Tu hermana te mandó el Salmo 91 impreso y plastificado, con la indicación de llevarlo siempre en la cartera y leerlo tres veces al día “para que no te toque nada malo”. Lo cumples como si fuera un tratamiento. Anoche se te olvidó la lectura antes de dormir y te despertaste angustiada, con la sensación de haber dejado una puerta abierta. Tu esposo te abraza, pero no sabe qué decir. Y tú te preguntas, con algo de vergüenza, si estás confiando en Dios o en un papel.
Oración de la noche
Padre, gracias por este día: por el trabajo, por el abrazo de mi esposo y por las personas que oran por mí. Me quedo en silencio delante de ti… No quiero esconderme en un papel, sino en ti. Pongo en tus manos el resultado del jueves. Muéstranos tu voluntad; si lo tienes a bien, que haya buenas noticias, y si no, danos fortaleza y sabiduría para aceptarlo. Dame descanso esta noche bajo tu sombra. En el nombre de Jesús, amén.
Devocional de hoy: lectio divina en 5 pasos
No hay prisa. Este es tu espacio para estar con Dios, con libertad.
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Leer Lectio
Palabra de Dios para hoy
Lee el pasaje despacio, dos veces. Fíjate en la palabra o frase que más te llame la atención y, de manera especial, en el versículo resaltado.
1El que habita al abrigo del Altísimo, morará bajo la sombra del Omnipotente. 2Diré yo á Jehová: Esperanza mía, y castillo mío; mi Dios, en él confiaré. 3Y él te librará del lazo del cazador: de la peste destruidora. 4Con sus plumas te cubrirá, y debajo de sus alas estarás seguro: escudo y adarga es su verdad. 5No tendrás temor de espanto nocturno, ni de saeta que vuele de día; 6Ni de pestilencia que ande en oscuridad, ni de mortandad que en medio del día destruya.
Salmo 91:1-6 RV1909
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Meditar Meditatio
Reflexión
El Salmo 91 es uno de los textos más amados de la Biblia, y por eso mismo uno de los que más fácilmente se usan como amuleto. Es un canto de confianza para tiempos de peligro: peste, trampas, noches de miedo. Y no empieza con una fórmula, sino con un lugar: «El que habita al abrigo del Altísimo, morará bajo la sombra del Omnipotente.» El “abrigo” es el lugar escondido, el refugio; la “sombra”, en una tierra de desierto, era alivio y protección frente al sol que mata. Luego viene una confesión personal: «Diré yo á Jehová: Esperanza mía, y castillo mío; mi Dios, en él confiaré.» El castillo era la fortaleza en lo alto, adonde el pueblo corría cuando llegaba el enemigo.
Esto revela algo de Dios: la protección del salmo no está en el papel ni en las palabras repetidas, sino en una persona. “Habitar” es quedarse a vivir, no visitar solo cuando hay miedo. El salmo nombra “la peste destruidora” y la “pestilencia que ande en oscuridad” porque quien lo escribió conocía esos peligros de cerca; no los niega. Usa imágenes poéticas de cuidado, no un contrato que garantiza que nunca enfermaremos. Muchos hombres y mujeres fieles se han enfermado, y Dios no dejó de ser su refugio. Leer el salmo tres veces o ninguna no cambia el amor de Dios por ti; lo que sí cambia es dónde descansa tu corazón.
Jesús no prometió a sus discípulos una vida sin dolor; les prometió su paz en medio de él: «Estas cosas os he hablado, para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción: mas confiad, yo he vencido al mundo.» (Juan 16:33). Tu parte en estos días es seguir las indicaciones médicas, no quedarte sola con el miedo, contarle a tu esposo lo que sientes y dejar que otros oren contigo. Puedes seguir leyendo el salmo, pero como quien conversa con su Padre, no como quien cumple una receta. Y quizá el jueves, en la sala de espera, haya otra mujer con el mismo miedo que tú: ella también es tu prójimo.
¿Tu confianza está puesta en las palabras del salmo, o en el Dios del que habla el salmo?
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Orar Oratio
Padre, gracias por mi vida, por mi esposo, por mi trabajo y por los médicos que me están atendiendo, aunque hoy me cueste ver lo bueno. Tú sabes cuánto miedo tengo de ese resultado. Si lo tienes a bien, que todo salga bien; y si no, danos sabiduría y paz para aceptarlo. Ayúdame a descansar en ti y no en un papel, y dame valor para no cargar sola este miedo. En el nombre de Jesús, amén.
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Contemplar Contemplatio
Ahora quédate en silencio, sin pedir nada. Orar también es escuchar y simplemente estar delante de Dios.
Es normal que tu mente se vaya a los pendientes, las responsabilidades, los compromisos o los problemas. No te culpes. Cuando notes que te fuiste, vuelve con suavidad a la presencia de Dios. Esa es la disciplina: aquietar la mente y estar aquí, con él.
Haz conciencia de que Dios está presente en el mundo y, de manera particular, en tu vida: en la salud, el alimento, tu familia, tu trabajo. Los problemas y las dificultades siguen ahí, pero no tienen que apartarte de su presencia.
Reconoce que Dios está presente aquí, ahora, sin que tengas que decir ninguna fórmula para que se acerque. Imagina la sombra fresca de un refugio en medio del calor. Que el Espíritu de Dios te enseñe a habitar en él, y no solo a buscarlo cuando tienes miedo.
3:00Empieza con 3 minutos. Cuando te sientas listo, amplía el silencio poco a poco; tu teléfono recordará el tiempo que elijas.
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Vivir Actio
Lo que Dios me mostró
¿Qué te mostró Dios hoy sobre la diferencia entre un refugio y un amuleto?
Lo que pongo en sus manos
¿Qué miedo, o qué costumbre con la que intentas controlar lo que va a pasar, necesitas poner en las manos de Dios? Entrégalo de corazón, no solo de palabra.
Mi paso de obediencia
Por ejemplo: “Esta noche leeré el salmo despacio, una sola vez, como una conversación con Dios. Le contaré a mi esposo cómo me siento de verdad, y el jueves, en la sala de espera, saludaré y escucharé a quien esté a mi lado”.
Si deseas profundizar
Otros pasajes de la Biblia sobre este mismo tema:
- Juan 16:31-33. Jesús no promete una vida sin aflicción, sino su paz en medio de ella.
«Estas cosas os he hablado, para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción: mas confiad, yo he vencido al mundo.» (Juan 16:33) - Salmo 46:1-3. Dios es amparo y pronto auxilio en las tribulaciones, no la ausencia de ellas.
«Al Músico principal: de los hijos de Coré: Salmo sobre Alamoth. DIOS es nuestro amparo y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones.» (Salmo 46:1) - 2 Corintios 4:7-10. Atribulados en todo, mas no angustiados: la fuerza viene de Dios.
«Estando atribulados en todo, mas no angustiados; en apuros, mas no desesperamos;» (2 Corintios 4:8) - Isaías 43:1-3. Cuando pases por las aguas y por el fuego, Dios estará contigo.
«Cuando pasares por las aguas, yo seré contigo; y por los ríos, no te anegarán. Cuando pasares por el fuego, no te quemarás, ni la llama arderá en ti.» (Isaías 43:2)
Puedes elegir cualquier fecha, pasada o futura, o moverte día por día.
Esta oración también está en el archivo: Salmo 91 completo Reina-Valera: el que habita al abrigo del Altísimo.