Oración de la Noche

Ora, medita y descansa en la Palabra

25 de octubre · Empezar el día escuchando

Oración de la mañana para empezar el día: de mañana oirás mi voz

Oración del día, versículo del día y devocional de hoy para el 25 de octubre.

Versículo del día: Salmo 5:1-8 RV1909

Eres maestra de primaria en Guadalajara y llevas veinte años orando cada mañana. Lo haces en la cocina, mientras hierve el agua del café: una lista rápida de pedidos. Que alcance la quincena, que tu hijo pase el examen de manejo, que la directora no te cambie de grupo y, desde hace un mes, que trasladen de escuela a Matías, el niño de tercero que llega sin desayunar, pelea con todos y ayer te gritó delante de la clase. Dices “amén” con la taza en la mano y sales corriendo. Esta semana una compañera te preguntó, sin mala intención: “¿Y tú qué has escuchado de Dios últimamente?”. Te quedaste callada. Te diste cuenta de que hablas mucho con Dios, pero no recuerdas la última vez que te quedaste a escucharlo.

Oración de la noche

Padre, gracias por el día que termina: por mis alumnos, por los que me hicieron reír y también por el que me hizo perder la paciencia. Gracias por el pan, por el techo y por la salud. Me quedo en silencio delante de ti… Reconozco que hoy hablé mucho y escuché poco, a ti y a los demás. Pongo en tus manos a Matías y a su familia; muéstrame qué esperas de mí con él. Dame mañana disciplina para presentarme a ti y esperar. En el nombre de Jesús, amén.

Devocional de hoy: lectio divina en 5 pasos

No hay prisa. Este es tu espacio para estar con Dios, con libertad.

  1. Leer Lectio

    Palabra de Dios para hoy

    Lee el pasaje despacio, dos veces. Fíjate en la palabra o frase que más te llame la atención y, de manera especial, en el versículo resaltado.

    1Al Músico principal: sobre Nehiloth: Salmo de David. ESCUCHA, oh Jehová, mis palabras; considera la meditación mía. 2Está atento á la voz de mi clamor, Rey mío y Dios mío, porque á ti oraré. 3Oh Jehová, de mañana oirás mi voz; de mañana me presentaré á ti, y esperaré. 4Porque tú no eres un Dios que ame la maldad: el malo no habitará junto á ti. 5No estarán los insensatos delante de tus ojos: aborreces á todos los que obran iniquidad. 6Destruirás á los que hablan mentira: al hombre de sangres y de engaño abominará Jehová. 7Y yo en la multitud de tu misericordia entraré en tu casa: adoraré hacia el templo de tu santidad en tu temor. 8Guíame, Jehová, en tu justicia á causa de mis enemigos; endereza delante de mí tu camino.

    Salmo 5:1-8 RV1909

  2. Meditar Meditatio

    Reflexión

    El Salmo 5 es una oración de David para el comienzo del día. Empieza pidiendo ser escuchado: «Al Músico principal: sobre Nehiloth: Salmo de David. ESCUCHA, oh Jehová, mis palabras; considera la meditación mía.» Y enseguida dice la frase que da nombre a este devocional: «Oh Jehová, de mañana oirás mi voz; de mañana me presentaré á ti, y esperaré.» La palabra que se traduce “me presentaré” se usaba para poner en orden la ofrenda sobre el altar, y también para exponer un caso delante de un juez. David coloca su día delante de Dios, en orden, como quien lo deja en sus manos. Y luego hace lo más difícil: espera. El verbo “esperar” aquí es el del centinela que vigila desde la muralla, atento a lo que llegue.

    Esto revela algo de Dios: no es un empleado que recibe pedidos, sino el Rey. David lo llama “Rey mío y Dios mío”: «Está atento á la voz de mi clamor, Rey mío y Dios mío, porque á ti oraré.» Ante un rey uno no llega solo a dictar una lista; llega a escuchar lo que él dispone. Por eso la oración de la mañana de David no pide que Dios bendiga sus planes, sino que le muestre el camino de Dios: «Guíame, Jehová, en tu justicia á causa de mis enemigos; endereza delante de mí tu camino.» Fíjate: “tu camino”, no “mi camino”. Orar de mañana no garantiza un día sin problemas; nos dispone a vivirlo como Dios quiere.

    Jesús no prohibió pedir; él mismo nos enseñó a pedir el pan de cada día. Pero nos advirtió: «Y orando, no seáis prolijos, como los Gentiles; que piensan que por su parlería serán oídos.» «No os hagáis, pues, semejantes á ellos; porque vuestro Padre sabe de qué cosas tenéis necesidad, antes que vosotros le pidáis.» (Mateo 6:7-8). Si el Padre ya conoce la lista, el tiempo de oración puede ser, sobre todo, un tiempo para escucharlo.

    Escuchar a Dios casi nunca es oír una voz del cielo. Es leer despacio un pasaje, quedarse en silencio y dejar que su Palabra ilumine la conciencia. Y eso requiere disciplina: levantarse un poco antes, apagar el ruido, preguntar con sinceridad “¿qué esperas de mí hoy?”. A veces la respuesta no es quitarte el problema, sino enseñarte a mirarlo distinto. Quizá Dios no te pide que oren para que Matías se vaya, sino que te preguntes por qué llega sin desayunar y qué puedes hacer tú por él.

    ¿Tus oraciones de la mañana dejan espacio para que Dios te hable, o solo para que tú le hables a él?

  3. Orar Oratio

    Padre, gracias por este nuevo día, por el trabajo que tengo, por mis alumnos y por mi familia, aunque muchas veces lo doy por hecho. Tú conoces mis pendientes antes de que te los diga. Hoy quiero presentarme a ti y esperar. Muéstrame qué esperas de mí, dame disciplina para guardar silencio antes de hablar y ojos para ver a quien me necesita. En el nombre de Jesús, amén.

  4. Contemplar Contemplatio

    Ahora quédate en silencio, sin pedir nada. Orar también es escuchar y simplemente estar delante de Dios.

    Es normal que tu mente se vaya a los pendientes, las responsabilidades, los compromisos o los problemas. No te culpes. Cuando notes que te fuiste, vuelve con suavidad a la presencia de Dios. Esa es la disciplina: aquietar la mente y estar aquí, con él.

    Haz conciencia de que Dios está presente en el mundo y, de manera particular, en tu vida: en la salud, el alimento, tu familia, tu trabajo. Los problemas y las dificultades siguen ahí, pero no tienen que apartarte de su presencia.

    Reconoce que Dios ya está aquí, antes que tus palabras. No le presentes la lista todavía; quédate atenta, como el centinela que espera en la muralla. Que el Espíritu de Dios te enseñe a escuchar.

    3:00

    Empieza con 3 minutos. Cuando te sientas listo, amplía el silencio poco a poco; tu teléfono recordará el tiempo que elijas.

  5. Vivir Actio

    Lo que Dios me mostró

    ¿Qué te mostró Dios hoy sobre la manera en que oras por las mañanas?

    Lo que pongo en sus manos

    ¿Qué pedido insistente, quizá sobre una persona difícil, necesitas poner en las manos de Dios para estar dispuesta a escuchar lo que él quiere? Entrégalo de corazón, no solo de palabra.

    Mi paso de obediencia

    Por ejemplo: “Mañana leeré despacio el Salmo 5 antes de pedir nada y me quedaré un momento en silencio preguntando: ¿qué esperas de mí hoy? En la escuela hablaré con la orientadora para saber por qué Matías llega sin desayunar y cómo puedo ayudarlo”.

Si deseas profundizar

Otros pasajes de la Biblia sobre este mismo tema:

  • Mateo 6:5-8. Jesús enseña que el Padre sabe lo que necesitamos antes de que se lo pidamos.
    «No os hagáis, pues, semejantes á ellos; porque vuestro Padre sabe de qué cosas tenéis necesidad, antes que vosotros le pidáis.» (Mateo 6:8)
  • 1 Samuel 3:1-10. El joven Samuel aprende a decir: Habla, que tu siervo oye.
    «Y vino Jehová, y paróse, y llamó como las otras veces: ¡Samuel, Samuel! Entonces Samuel dijo: Habla, que tu siervo oye.» (1 Samuel 3:10)
  • Eclesiastés 5:1-2. Acercarse a Dios más para oír que para hablar.
    «Cuando fueres á la casa de Dios, guarda tu pie; y acércate más para oir que para dar el sacrificio de los necios: porque no saben que hacen mal.» (Eclesiastés 5:1)
  • Santiago 1:22-25. Escuchar la Palabra lleva a ponerla por obra.
    «Mas sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos á vosotros mismos.» (Santiago 1:22)

Puedes elegir cualquier fecha, pasada o futura, o moverte día por día.

Esta oración también está en el archivo: Oración de la mañana para empezar el día: de mañana oirás mi voz.

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