29 de agosto · Una vejez con propósito y fe
Caleb: dame, pues, ahora este monte
Oración del día, versículo del día y devocional de hoy para el 29 de agosto.
Versículo del día: Josué 14:6-12 RV1909
Tienes setenta y dos años y fuiste enfermera durante cuarenta y uno en el hospital de Jaén. Te jubilaste hace siete y al principio lo disfrutaste: dormir sin despertador, cuidar los geranios del balcón, llevar a los nietos al parque. Pero los nietos ya son adolescentes, tu marido murió hace dos años y los días se te hacen iguales: el café, la tele, la siesta y otra vez la tele. Cuando en tu iglesia te pidieron ayudar a enseñar a unas cuidadoras a mover a un enfermo sin hacerse daño, contestaste: “Hija, yo ya hice lo mío; eso es para gente joven”. En tu mismo rellano vive Encarna, de noventa años, sola, que confunde las pastillas. La oyes toser por las noches. Y tú, que sabes exactamente qué hacer, te quedas en el sofá preguntándote para qué sirves ya.
Oración de la noche
Señor, gracias por este día, por mi casa, por mis vecinos, por mis manos que todavía pueden ayudar y por tu fidelidad de toda una vida. Me quedo en silencio delante de ti… Reconozco que me he encerrado en mi tristeza y que he dicho que ya hice lo mío. Pongo en tus manos estos años que me quedan; que se haga tu voluntad y no la mía. Dame un corazón que siga cumpliendo en pos de ti, humildad para aceptar mis límites y valor para servir con lo que tengo. En el nombre de Jesús, amén.
Devocional de hoy: lectio divina en 5 pasos
No hay prisa. Este es tu espacio para estar con Dios, con libertad.
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Leer Lectio
Palabra de Dios para hoy
Lee el pasaje despacio, dos veces. Fíjate en la palabra o frase que más te llame la atención y, de manera especial, en el versículo resaltado.
6Y los hijos de Judá vinieron á Josué en Gilgal; y Caleb, hijo de Jephone Cenezeo, le dijo: Tú sabes lo que Jehová dijo á Moisés, varón de Dios, en Cades-barnea, tocante á mí y á ti. 7Yo era de edad de cuarenta años, cuando Moisés siervo de Jehová me envió de Cades-barnea á reconocer la tierra; y yo le referí el negocio como lo tenía en mi corazón: 8Mas mis hermanos, los que habían subido conmigo, menguaron el corazón del pueblo; empero yo cumplí siguiendo á Jehová mi Dios. 9Entonces Moisés juró, diciendo: Si la tierra que holló tu pie no fuere para ti, y para tus hijos en herencia perpetua: por cuanto cumpliste siguiendo á Jehová mi Dios. 10Ahora bien, Jehová me ha hecho vivir, como él dijo, estos cuarenta y cinco años, desde el tiempo que Jehová habló estas palabras á Moisés, cuando Israel andaba por el desierto: y ahora, he aquí, soy hoy día de ochenta y cinco años: 11Pero aun hoy estoy tan fuerte como el día que Moisés me envió: cual era entonces mi fuerza, tal es ahora, para la guerra, y para salir y para entrar. 12Dame, pues, ahora este monte, del cual habló Jehová aquel día; porque tú oiste en aquel día que los Anaceos están allí, y grandes y fuertes ciudades. Quizá Jehová será conmigo, y los echaré como Jehová ha dicho.
Josué 14:6-12 RV1909
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Meditar Meditatio
Reflexión
Han pasado cuarenta y cinco años desde que Moisés envió a los espías a Canaán. Ahora el pueblo ha entrado en la tierra y Josué la está repartiendo entre las tribus. Entonces se acerca Caleb, el único compañero que le queda de aquella misión, y le recuerda lo que vivieron: «Yo era de edad de cuarenta años, cuando Moisés siervo de Jehová me envió de Cades-barnea á reconocer la tierra; y yo le referí el negocio como lo tenía en mi corazón:» «Mas mis hermanos, los que habían subido conmigo, menguaron el corazón del pueblo; empero yo cumplí siguiendo á Jehová mi Dios.» Y a los ochenta y cinco años no pide un lugar tranquilo para retirarse, sino el territorio más difícil, el de los mismos gigantes que asustaron a su generación: «Dame, pues, ahora este monte, del cual habló Jehová aquel día; porque tú oiste en aquel día que los Anaceos están allí, y grandes y fuertes ciudades. Quizá Jehová será conmigo, y los echaré como Jehová ha dicho.»
Esto revela la fidelidad de Dios a lo largo de toda una vida: lo que prometió en el desierto lo cumplió cuarenta y cinco años después. Pero hay que leer con cuidado. Cuando Caleb dice que a su edad está tan fuerte como a los cuarenta, da testimonio de una gracia que recibió; no es una promesa de que todo anciano tendrá esa fuerza. Fíjate también en su humildad: “quizá Jehová será conmigo”. No exige ni da nada por hecho. Lo que la Biblia destaca de él no son sus músculos, sino su corazón: «Por tanto Hebrón fué de Caleb, hijo de Jephone Cenezeo, en heredad hasta hoy; porque cumplió siguiendo á Jehová Dios de Israel.» (Josué 14:14). Las fuerzas cambian con los años; seguir a Dios no se jubila.
Jesús, cuando le reprocharon que sanara a un enfermo en un día de reposo, respondió: «Y Jesús les respondió: Mi Padre hasta ahora obra, y yo obro.» (Juan 5:17). Dios no deja de obrar, y nos invita a obrar con él mientras tengamos vida, cada uno a la medida de lo que puede.
Tu parte no es negar el cansancio ni la tristeza del duelo, ni cargarte de compromisos que tu cuerpo ya no aguanta. Es preguntarle a Dios cuál es tu monte en esta etapa. Tal vez no sean turnos de noche, sino el pastillero de Encarna, una tarde a la semana enseñando a las cuidadoras lo que sabes, una visita a quien está solo. Cuarenta años de oficio son un regalo que Dios te dio para que corra hacia otros, no para guardarlo en el sofá. Y si desde que murió tu marido la tristeza no se va y nada te ilusiona, cuéntaselo a tu médico de cabecera: el duelo y la depresión en la vejez también se tratan, y pedir ayuda es parte del cuidado de Dios.
¿Cuál es el “monte” que Dios pone delante de ti en esta etapa de tu vida, a la medida de tus fuerzas?
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Orar Oratio
Señor, gracias por los años que me has dado, por mi oficio, por los enfermos que pude cuidar, por el recuerdo de mi marido y por mis nietos. Tú sabes que desde que me quedé sola siento que ya no sirvo para nada. Muéstrame qué esperas de mí en esta etapa. Si lo tienes a bien, dame fuerzas para servir; y si mis fuerzas son pocas, dame sabiduría para usarlas bien. Ayúdame a vencer la desgana y dame valor para abrir la puerta a quien me necesita. En el nombre de Jesús, amén.
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Contemplar Contemplatio
Ahora quédate en silencio, sin pedir nada. Orar también es escuchar y simplemente estar delante de Dios.
Es normal que tu mente se vaya a los pendientes, las responsabilidades, los compromisos o los problemas. No te culpes. Cuando notes que te fuiste, vuelve con suavidad a la presencia de Dios. Esa es la disciplina: aquietar la mente y estar aquí, con él.
Haz conciencia de que Dios está presente en el mundo y, de manera particular, en tu vida: en la salud, el alimento, tu familia, tu trabajo. Los problemas y las dificultades siguen ahí, pero no tienen que apartarte de su presencia.
Reconoce que Dios está presente aquí, en tu casa y en el rellano donde vive Encarna. Él te ha acompañado en cada turno, en cada pérdida y en cada año. Que el Espíritu de Dios te muestre en este silencio que tu vida todavía tiene propósito.
3:00Empieza con 3 minutos. Cuando te sientas listo, amplía el silencio poco a poco; tu teléfono recordará el tiempo que elijas.
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Vivir Actio
Lo que Dios me mostró
¿Qué te mostró Dios hoy sobre el propósito de tu vida en esta etapa?
Lo que pongo en sus manos
¿Qué desgana, tristeza o idea de “ya no sirvo” necesitas poner en las manos de Dios? Entrégalo de corazón, no solo de palabra.
Mi paso de obediencia
Por ejemplo: “Mañana llamaré a la puerta de Encarna, le ordenaré las pastillas en un pastillero por días y le dejaré mi número. Esta semana le diré a la hermana de la iglesia que sí puedo enseñar a las cuidadoras una tarde, y pediré cita con mi médico para contarle cómo me siento desde que enviudé”.
Si deseas profundizar
Otros pasajes de la Biblia sobre este mismo tema:
- Lucas 2:36-38. Ana, viuda de ochenta y cuatro años, sirve a Dios y habla de él a los que esperan.
«Y era viuda de hasta ochenta y cuatro años, que no se apartaba del templo, sirviendo de noche y de día con ayunos y oraciones.» (Lucas 2:37) - Josué 14:13-14. Caleb recibe su heredad porque siguió a Dios de todo corazón.
«Por tanto Hebrón fué de Caleb, hijo de Jephone Cenezeo, en heredad hasta hoy; porque cumplió siguiendo á Jehová Dios de Israel.» (Josué 14:14) - Filipenses 3:12-14. Pablo, ya mayor, sigue extendiéndose a lo que está delante.
«Prosigo al blanco, al premio de la soberana vocación de Dios en Cristo Jesús.» (Filipenses 3:14) - Proverbios 16:31. La vejez es corona de honra en el camino de justicia.
«Corona de honra es la vejez, que se hallará en el camino de justicia.» (Proverbios 16:31)
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Esta oración también está en el archivo: Caleb: dame, pues, ahora este monte.