29 de mayo · Lo que Dios pide no son ofrendas, sino justicia, misericordia y humildad
Miqueas 6:8: hacer juicio, amar misericordia y humillarte
Oración del día, versículo del día y devocional de hoy para el 29 de mayo.
Versículo del día: Miqueas 6:6-8 RV1909
Tienes veintinueve años y eres agente de policía en Tegucigalpa. Trabajas en un retén a la salida hacia el sur, y desde el primer mes aprendiste cómo funcionan las cosas: al conductor que no tiene los papeles en regla se le cobra “para el fresco” y al final del turno el dinero se reparte. Tú no lo pides, pero recibes tu parte, porque el que la rechaza termina en los peores turnos. Con eso completas la cuota de la moto y el diezmo, que das fielmente. Cantas en el grupo de alabanza y este año hasta diste una ofrenda especial para el techo del templo. Pero anoche pararon a una señora que lleva verduras al mercado, le cobraron lo poco que traía y se fue llorando. Tú recibiste tu parte y no has podido dejar de pensar en ella.
Oración de la noche
Señor, gracias por este día, por el pan en mi mesa, por mis compañeros y por tu paciencia conmigo. Me quedo en silencio delante de ti… Pongo en tus manos a la señora de las verduras, mi trabajo y el miedo que siento. Reconozco que mis ofrendas no tapan lo que hice. No quiero comprar tu favor; quiero andar contigo con humildad. Dame valor para hacer lo justo mañana y sabiduría para cuidarme y cuidar a los míos mientras lo hago. En el nombre de Jesús, amén.
Devocional de hoy: lectio divina en 5 pasos
No hay prisa. Este es tu espacio para estar con Dios, con libertad.
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Leer Lectio
Palabra de Dios para hoy
Lee el pasaje despacio, dos veces. Fíjate en la palabra o frase que más te llame la atención y, de manera especial, en el versículo resaltado.
6¿Con qué prevendré á Jehová, y adoraré al alto Dios? ¿vendré ante él con holocaustos, con becerros de un año? 7¿Agradaráse Jehová de millares de carneros, ó de diez mil arroyos de aceite? ¿daré mi primogénito por mi rebelión, el fruto de mi vientre por el pecado de mi alma? 8Oh hombre, él te ha declarado qué sea lo bueno, y qué pida de ti Jehová: solamente hacer juicio, y amar misericordia, y humillarte para andar con tu Dios.
Miqueas 6:6-8 RV1909
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Meditar Meditatio
Reflexión
Miqueas fue un profeta de un pueblo pequeño de Judá, en tiempos de prosperidad para unos pocos y de abuso para los pobres. Denunció a los líderes que hacían negocio con la justicia y que, aun así, se sentían seguros de Dios: «Sus cabezas juzgan por cohecho, y sus sacerdotes enseñan por precio, y sus profetas adivinan por dinero; y apóyanse en Jehová diciendo: ¿No está Jehová entre nosotros? No vendrá mal sobre nosotros.» En el capítulo 6, Dios lleva a su pueblo a una especie de juicio, y el pueblo pregunta qué ofrecerle para quedar bien: «¿Con qué prevendré á Jehová, y adoraré al alto Dios? ¿vendré ante él con holocaustos, con becerros de un año?» «¿Agradaráse Jehová de millares de carneros, ó de diez mil arroyos de aceite? ¿daré mi primogénito por mi rebelión, el fruto de mi vientre por el pecado de mi alma?» Las ofertas van creciendo hasta lo absurdo, como si Dios se pudiera comprar.
La respuesta desarma esa lógica: «Oh hombre, él te ha declarado qué sea lo bueno, y qué pida de ti Jehová: solamente hacer juicio, y amar misericordia, y humillarte para andar con tu Dios.» “Hacer juicio” es practicar la justicia, sobre todo con el que no se puede defender. “Amar misericordia” es tratar a los demás con bondad fiel, no solo de vez en cuando. Y “humillarte para andar con tu Dios” es caminar con él cada día, sin creerte dueño de nada. Esto revela algo de Dios: no se deja impresionar por ofrendas que tapan injusticias. El diezmo no santifica el dinero mal habido, y ninguna alabanza borra las lágrimas de la señora de las verduras. Dios ve a quien sale perdiendo.
Jesús denunció lo mismo en los religiosos de su tiempo: «¡Ay de vosotros, escribas y Fariseos, hipócritas! porque diezmáis la menta y el eneldo y el comino, y dejasteis lo que es lo más grave de la ley, es á saber, el juicio y la misericordia y la fe: esto era menester hacer, y no dejar lo otro.» No despreció la ofrenda; dijo que no puede reemplazar lo más importante. Y cuando Zaqueo se encontró con él, lo primero que hizo fue devolver lo que había quitado.
El sistema en el que trabajas es duro y negarte puede costarte. Pero la justicia empieza por lo que sí está en tu mano: dejar de recibir tu parte. Busca consejo con tu pastor y con alguien honesto que conozca la institución, para dar cada paso con prudencia y conocer las vías internas para denunciar. Repara lo que puedas, como Zaqueo. Y ajusta tus gastos para vivir de lo que es justamente tuyo, confiando en que Dios puede sostenerte sin que tengas que quitarle a nadie.
¿Con qué “ofrenda” has querido tapar algo que Dios te pide hacer con justicia?
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Orar Oratio
Señor, gracias por mi trabajo, por el uniforme que me da sustento, por mi familia y por cada turno en que regreso con vida. Tú sabes que he recibido dinero que no era justo y que he querido taparlo con mis ofrendas. Me duele la señora que se fue llorando. Muéstrame qué esperas de mí, dame valor para dejar de recibir lo que no es mío, sabiduría para dar cada paso con prudencia y humildad para andar contigo aunque me cueste. Hágase tu voluntad. En el nombre de Jesús, amén.
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Contemplar Contemplatio
Ahora quédate en silencio, sin pedir nada. Orar también es escuchar y simplemente estar delante de Dios.
Es normal que tu mente se vaya a los pendientes, las responsabilidades, los compromisos o los problemas. No te culpes. Cuando notes que te fuiste, vuelve con suavidad a la presencia de Dios. Esa es la disciplina: aquietar la mente y estar aquí, con él.
Haz conciencia de que Dios está presente en el mundo y, de manera particular, en tu vida: en la salud, el alimento, tu familia, tu trabajo. Los problemas y las dificultades siguen ahí, pero no tienen que apartarte de su presencia.
Reconoce que Dios está presente aquí, y que no necesitas comprar su atención con nada. Él ya conoce tu corazón y aun así te llama a andar con él. Que el Espíritu de Dios te dé claridad para ver lo justo y fuerza para practicarlo.
3:00Empieza con 3 minutos. Cuando te sientas listo, amplía el silencio poco a poco; tu teléfono recordará el tiempo que elijas.
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Vivir Actio
Lo que Dios me mostró
¿Qué te mostró Dios hoy sobre lo que él realmente pide de ti?
Lo que pongo en sus manos
¿Qué miedo a perder ingresos, a quedar mal con tus jefes o a las represalias necesitas poner en las manos de Dios? Entrégalo de corazón, no solo de palabra.
Mi paso de obediencia
Por ejemplo: “Desde el próximo turno no recibiré mi parte, aunque me cambien de puesto. Esta semana buscaré a la señora de las verduras en el mercado y le devolveré lo que le quitaron, y hablaré con mi pastor y con un compañero honesto para pensar con prudencia cómo actuar en el retén”.
Si deseas profundizar
Otros pasajes de la Biblia sobre este mismo tema:
- Lucas 3:10-14. Juan el Bautista a los soldados: no hagáis extorsión a nadie.
«Y le preguntaron también los soldados, diciendo: Y nosotros, ¿qué haremos? Y les dice: No hagáis extorsión á nadie, ni calumniéis; y contentaos con vuestras pagas.» (Lucas 3:14) - Isaías 1:11-17. Dios rechaza los sacrificios sin justicia y pide amparar al débil.
«Aprended á hacer bien; buscad juicio, restituid al agraviado, oid en derecho al huérfano, amparad á la viuda.» (Isaías 1:17) - Amós 5:21-24. Que corra el juicio como las aguas.
«Antes corra el juicio como las aguas, y la justicia como impetuoso arroyo.» (Amós 5:24) - Proverbios 21:1-3. Hacer justicia agrada a Dios más que el sacrificio.
«Hacer justicia y juicio es á Jehová más agradable que sacrificio.» (Proverbios 21:3)
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Esta oración también está en el archivo: Miqueas 6:8: hacer juicio, amar misericordia y humillarte.