30 de mayo · Ayudar con la carga del otro y llevar la mía
Gálatas 6:2: sobrellevad los unos las cargas de los otros
Oración del día, versículo del día y devocional de hoy para el 30 de mayo.
Versículo del día: Gálatas 6:1-5 RV1909
Tienes treinta y seis años y trabajas en una maquila de Choloma, cosiendo cuellos de camisetas en una línea que no para. Eres a la que todas buscan: le prestas a Dania para pagar la luz, le cubres la meta a la muchacha nueva cuando se atrasa y le cuidas los niños a tu hermana los sábados. Nunca dices que no. Pero llevas meses con dolor en las muñecas y no has ido al médico porque “no hay tiempo”, tu propia cuota en la cooperativa está atrasada y tu hijo de catorce años te dijo el domingo: “Usted tiene tiempo para todos, menos para mí”. Te dolió. Ahora andas resentida: sientes que nadie te ayuda a ti, y en el bus de regreso vas contando en silencio todo lo que haces por los demás.
Oración de la noche
Señor, gracias por este día, por la fuerza que me diste en la línea, por mi hijo y por el bus que me trajo a casa. Me quedo en silencio delante de ti… Reconozco que he cargado lo que no me tocaba y he dejado tirado lo que sí. Te entrego el resentimiento y la cuenta de favores que llevo en la cabeza. Quiero dar con libertad, no para que me necesiten. Dame sabiduría para decir que sí y que no, y amor para empezar por mi propia casa. En el nombre de Jesús, amén.
Devocional de hoy: lectio divina en 5 pasos
No hay prisa. Este es tu espacio para estar con Dios, con libertad.
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Leer Lectio
Palabra de Dios para hoy
Lee el pasaje despacio, dos veces. Fíjate en la palabra o frase que más te llame la atención y, de manera especial, en el versículo resaltado.
1Hermanos, si alguno fuere tomado en alguna falta, vosotros que sois espirituales, restaurad al tal con el espíritu de mansedumbre; considerándote á ti mismo, porque tú no seas también tentado. 2Sobrellevad los unos las cargas de los otros; y cumplid así la ley de Cristo. 3Porque el que estima de sí que es algo, no siendo nada, á sí mismo se engaña. 4Así que cada uno examine su obra, y entonces tendrá gloria sólo respecto de sí mismo, y no en otro. 5Porque cada cual llevará su carga.
Gálatas 6:1-5 RV1909
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Meditar Meditatio
Reflexión
Pablo escribe a las iglesias de Galacia, divididas por discusiones, y al final de la carta les da consejos muy prácticos sobre cómo vivir en comunidad. Empieza por el que ha caído: «Hermanos, si alguno fuere tomado en alguna falta, vosotros que sois espirituales, restaurad al tal con el espíritu de mansedumbre; considerándote á ti mismo, porque tú no seas también tentado.» Luego dice: «Sobrellevad los unos las cargas de los otros; y cumplid así la ley de Cristo.» Las “cargas” de este versículo son pesos que aplastan, demasiado grandes para una sola persona: una enfermedad, una crisis, una caída. Pero tres versículos después parece decir lo contrario: «Porque cada cual llevará su carga.» En el idioma original son dos palabras distintas: aquí “carga” es la mochila personal de un viajero, lo que a cada uno le toca llevar: sus responsabilidades, sus decisiones, su propia conciencia.
Esto revela la sabiduría de Dios para la vida en comunidad: nadie debe quedar aplastado solo, y nadie puede cargar la vida de otro en su lugar. Pablo también advierte sobre el orgullo: «Porque el que estima de sí que es algo, no siendo nada, á sí mismo se engaña.» «Así que cada uno examine su obra, y entonces tendrá gloria sólo respecto de sí mismo, y no en otro.» A veces ayudamos a todos porque sentirnos indispensables nos da valor. Pero tu valor no depende de cuánto te necesiten: viene de Dios. Amar no es decir que sí a todo; a veces ayudar de más impide que el otro aprenda a llevar su propia mochila.
Jesús ayudó a multitudes, pero no dejó que la necesidad de todos le robara su comunión con el Padre: «Empero tanto más se extendía su fama: y se juntaban muchas gentes á oir y ser sanadas de sus enfermedades.» «Mas él se apartaba á los desiertos, y oraba.» El que más dio también supo apartarse.
Tu parte es revisar tu propia mochila: tus muñecas, tu hijo, tu cuota. Ve al médico; ese dolor puede empeorar si lo ignoras. Aprende a decir que no con cariño, y ayuda donde de verdad hay una carga que aplasta. Y fíjate en el resentimiento: la cuenta que llevas en el bus muestra que, sin darte cuenta, esperabas algo a cambio. Lo que des, dalo libre; lo que no puedas dar libre, mejor no lo des. También te toca dejar que otros te ayuden a ti.
¿Qué parte de tu propia carga has dejado tirada por cargar la de los demás?
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Orar Oratio
Señor, gracias por mi trabajo en la línea, por mis manos, por mi hijo, por mi hermana y por las compañeras que has puesto a mi lado. Tú sabes que estoy cansada, que me duelen las muñecas y que se me metió el resentimiento. Muéstrame qué cargas me toca ayudar a llevar y cuál es la mochila de cada uno. Dame valor para decir que no cuando haga falta, humildad para pedir ayuda y disciplina para cuidar mi salud y a mi hijo. Hágase tu voluntad. En el nombre de Jesús, amén.
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Contemplar Contemplatio
Ahora quédate en silencio, sin pedir nada. Orar también es escuchar y simplemente estar delante de Dios.
Es normal que tu mente se vaya a los pendientes, las responsabilidades, los compromisos o los problemas. No te culpes. Cuando notes que te fuiste, vuelve con suavidad a la presencia de Dios. Esa es la disciplina: aquietar la mente y estar aquí, con él.
Haz conciencia de que Dios está presente en el mundo y, de manera particular, en tu vida: en la salud, el alimento, tu familia, tu trabajo. Los problemas y las dificultades siguen ahí, pero no tienen que apartarte de su presencia.
Reconoce que Dios está presente aquí, y que tu valor ante él no depende de cuánto haces por los demás. Suelta las manos, deja que descansen las muñecas. Que el Espíritu de Dios te enseñe a distinguir lo que te toca cargar y lo que debes soltar.
3:00Empieza con 3 minutos. Cuando te sientas listo, amplía el silencio poco a poco; tu teléfono recordará el tiempo que elijas.
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Vivir Actio
Lo que Dios me mostró
¿Qué te mostró Dios hoy sobre la diferencia entre ayudar con la carga del otro y llevar la tuya?
Lo que pongo en sus manos
¿Qué resentimiento, qué necesidad de sentirte indispensable o qué cuenta de favores necesitas poner en las manos de Dios? Entrégalo de corazón, no solo de palabra.
Mi paso de obediencia
Por ejemplo: “Mañana pediré la cita en el seguro para que me revisen las muñecas. El sábado le diré a mi hermana, con cariño, que esta vez no podré cuidar a los niños, y saldré a comer baleadas con mi hijo para escucharlo. A la muchacha nueva, en vez de hacerle la meta, le enseñaré en el almuerzo el truco que a mí me sirvió”.
Si deseas profundizar
Otros pasajes de la Biblia sobre este mismo tema:
- Lucas 5:12-16. Jesús atiende a las multitudes y se aparta a orar.
«Mas él se apartaba á los desiertos, y oraba.» (Lucas 5:16) - Éxodo 18:13-23. Jetro le enseña a Moisés que no puede llevar solo toda la carga.
«Desfallecerás del todo, tú, y también este pueblo que está contigo; porque el negocio es demasiado pesado para ti; no podrás hacerlo tú solo.» (Éxodo 18:18) - Marcos 1:35-38. Jesús ora de madrugada y, aunque todos lo buscan, sigue el camino que le toca.
«Y les dice: Vamos á los lugares vecinos, para que predique también allí; porque para esto he venido.» (Marcos 1:38)
Puedes elegir cualquier fecha, pasada o futura, o moverte día por día.
Esta oración también está en el archivo: Gálatas 6:2: sobrellevad los unos las cargas de los otros.