31 de mayo · El cansancio de hacer el bien
Gálatas 6:9: no nos cansemos de hacer bien
Oración del día, versículo del día y devocional de hoy para el 31 de mayo.
Versículo del día: Gálatas 6:6-10 RV1909
Tienes cuarenta y cuatro años y desde hace once eres el médico del centro de salud de San Pedro Carchá, en Alta Verapaz. Atiendes a cuarenta pacientes al día, a veces en q'eqchi' con ayuda de la enfermera, y sales a las aldeas cuando hay brotes. Pero este año te sientes vacío. Los pacientes no terminan los tratamientos, faltan medicinas, las autoridades prometen y no cumplen, y una familia te culpó a gritos por la muerte de su abuelo. Tu compañero de promoción tiene una clínica privada en la capital, cambia de carro cada dos años y te dijo: “Vos sembraste en tierra que no da”. Además, un predicador de la radio asegura que quien siembra en la obra de Dios cosecha riqueza. Estás pensando en renunciar, y ya casi no oras.
Oración de la noche
Señor, gracias por este día, por las vidas que pude atender, por la salud que me sostiene y por mi familia que me espera. Me quedo en silencio delante de ti… Pongo en tus manos a mis pacientes, a la familia que me culpó y mi deseo de renunciar. No quiero hacer el bien para que me paguen ni para que me aplaudan. Si lo tienes a bien, renueva mis fuerzas; enséñame a descansar y muéstrame qué esperas de mí. En el nombre de Jesús, amén.
Devocional de hoy: lectio divina en 5 pasos
No hay prisa. Este es tu espacio para estar con Dios, con libertad.
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Leer Lectio
Palabra de Dios para hoy
Lee el pasaje despacio, dos veces. Fíjate en la palabra o frase que más te llame la atención y, de manera especial, en el versículo resaltado.
6Y el que es enseñado en la palabra, comunique en todos los bienes al que lo instruye. 7No os engañéis: Dios no puede ser burlado: que todo lo que el hombre sembrare, eso también segará. 8Porque el que siembra para su carne, de la carne segará corrupción; mas el que siembra para el Espíritu, del Espíritu segará vida eterna. 9No nos cansemos, pues, de hacer bien; que á su tiempo segaremos, si no hubiéremos desmayado. 10Así que, entre tanto que tenemos tiempo, hagamos bien á todos, y mayormente á los domésticos de la fe.
Gálatas 6:6-10 RV1909
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Meditar Meditatio
Reflexión
Pablo termina su carta a los gálatas con una imagen que cualquier campesino entendía: la siembra. «No os engañéis: Dios no puede ser burlado: que todo lo que el hombre sembrare, eso también segará.» «Porque el que siembra para su carne, de la carne segará corrupción; mas el que siembra para el Espíritu, del Espíritu segará vida eterna.» “Sembrar para la carne” es vivir para los propios deseos y el propio interés; “sembrar para el Espíritu” es vivir guiado por Dios, haciendo el bien. Y luego anima a los que ya están cansados: «No nos cansemos, pues, de hacer bien; que á su tiempo segaremos, si no hubiéremos desmayado.» Entre la siembra y la cosecha hay un tiempo largo de espera en el que no se ve nada. “Desmayar” es perder el ánimo, aflojar los brazos.
Este pasaje se usa a menudo para prometer dinero: “siembra una ofrenda y Dios te la devolverá multiplicada”. Pero Pablo no habla de inversiones, sino de hacer el bien, y la cosecha que menciona es “vida eterna”. Además dice “a su tiempo”: el tiempo de Dios, que no siempre es visible aquí ni llega en forma de riqueza. Esto revela algo de Dios: él no lleva cuentas como un banco, pero tampoco olvida nada. Cada consulta, cada caminata a una aldea, queda delante de él. Y Pablo amplía el horizonte: «Así que, entre tanto que tenemos tiempo, hagamos bien á todos, y mayormente á los domésticos de la fe.» A todos, también a los que no agradecen.
Jesús conoció la ingratitud. Sanó a diez leprosos y solo uno volvió a darle las gracias: «Y respondiendo Jesús, dijo: ¿No son diez los que fueron limpios? ¿Y los nueve dónde están?» Le dolió, y aun así siguió sanando. Su bien no dependía de la respuesta de los demás.
Tu cansancio es real, y no es falta de fe. El agotamiento de quienes cuidan a otros tiene nombre y necesita atención: descanso, vacaciones, límites y, si hace falta, un profesional de salud mental con quien hablarlo. Si después de orar y conversar con tu familia sientes que Dios te llama a otro lugar, irte no es pecado; pero que no sea la amargura ni la comparación la que decida. Vuelve a orar, aunque sea con pocas palabras. Y mira a tu lado: la enfermera que te traduce también está cansada y quizá nadie le ha dado las gracias.
¿Qué esperabas cosechar cuando empezaste a hacer el bien, y qué te ha hecho desmayar?
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Orar Oratio
Señor, gracias por mi profesión, por los años que me has dejado servir en este pueblo, por la enfermera que trabaja a mi lado y por cada paciente que sí se recuperó. Tú sabes cuánto me pesan el cansancio, la falta de medicinas y la familia que me culpó. Si es tu voluntad que siga aquí, dame fuerzas para continuar; y si me llamas a otro lugar, muéstramelo con claridad. Dame humildad para pedir ayuda, disciplina para descansar y un corazón que haga el bien sin esperar aplausos. En el nombre de Jesús, amén.
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Contemplar Contemplatio
Ahora quédate en silencio, sin pedir nada. Orar también es escuchar y simplemente estar delante de Dios.
Es normal que tu mente se vaya a los pendientes, las responsabilidades, los compromisos o los problemas. No te culpes. Cuando notes que te fuiste, vuelve con suavidad a la presencia de Dios. Esa es la disciplina: aquietar la mente y estar aquí, con él.
Haz conciencia de que Dios está presente en el mundo y, de manera particular, en tu vida: en la salud, el alimento, tu familia, tu trabajo. Los problemas y las dificultades siguen ahí, pero no tienen que apartarte de su presencia.
Reconoce que Dios está presente aquí, y que estuvo en cada consulta, también en las que nadie te agradeció. No tienes que cargar con todo el sistema de salud. Que el Espíritu de Dios te dé descanso y renueve en ti el gusto de servir.
3:00Empieza con 3 minutos. Cuando te sientas listo, amplía el silencio poco a poco; tu teléfono recordará el tiempo que elijas.
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Vivir Actio
Lo que Dios me mostró
¿Qué te mostró Dios hoy sobre el cansancio de hacer el bien?
Lo que pongo en sus manos
¿Qué frustración, qué comparación o qué expectativa de recompensa necesitas poner en las manos de Dios? Entrégalo de corazón, no solo de palabra.
Mi paso de obediencia
Por ejemplo: “Esta semana pediré los días de vacaciones que tengo acumulados y buscaré a un psicólogo para hablar de este cansancio. Mañana le daré las gracias a la enfermera delante de todo el equipo, y le ofreceré a la familia del abuelo que murió un espacio para conversar con calma y escucharlos sin defenderme”.
Si deseas profundizar
Otros pasajes de la Biblia sobre este mismo tema:
- Marcos 6:30-34. Jesús invita a sus discípulos cansados a descansar un poco.
«Y él les dijo: Venid vosotros aparte al lugar desierto, y reposad un poco. Porque eran muchos los que iban y venían, que ni aun tenían lugar de comer.» (Marcos 6:31) - Lucas 17:11-19. De diez leprosos sanados, solo uno vuelve a dar gracias.
«Y respondiendo Jesús, dijo: ¿No son diez los que fueron limpios? ¿Y los nueve dónde están?» (Lucas 17:17) - Hebreos 6:10-12. Dios no olvida el trabajo de amor.
«Porque Dios no es injusto para olvidar vuestra obra y el trabajo de amor que habéis mostrado á su nombre, habiendo asistido y asistiendo aún á los santos.» (Hebreos 6:10) - 1 Corintios 15:57-58. El trabajo en el Señor no es vano.
«Así que, hermanos míos amados, estad firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es vano.» (1 Corintios 15:58)
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Esta oración también está en el archivo: Gálatas 6:9: no nos cansemos de hacer bien.