1 de junio · El que emigró y el que recibe al extranjero
Oración por los migrantes: amaréis al extranjero
Oración del día, versículo del día y devocional de hoy para el 1 de junio.
Versículo del día: Deuteronomio 10:12-19 RV1909
Tienes cuarenta y ocho años y hace dos te deportaron de Estados Unidos, después de diecinueve años trabajando en techos en Carolina del Norte. Volviste a Ahuachapán con una maleta y una deuda, y tus hijos se quedaron allá. Te costó encontrar trabajo; en tu propio pueblo te dicen “el deportado” y algunos creen que vienes con dinero o con problemas. Ahora trabajas de albañil, y en la obra contrataron a dos muchachos nicaragüenses y a un hondureño que van de paso hacia el norte. Ayer te sorprendiste diciendo lo mismo que te decían a ti allá: “vienen a quitarnos el trabajo, quién sabe qué traen”. Uno de ellos, Eliezer, te preguntó si sabías dónde podía dormir porque lo sacaron del cuarto, y le contestaste que no sabías, aunque sí sabías.
Oración de la noche
Señor, gracias por este día, por el trabajo en la obra, por mi familia aquí y allá, y por haberme sostenido en tantos caminos. Me quedo en silencio delante de ti… Pongo en tus manos a Eliezer, a todos los migrantes que esta noche duermen lejos de su casa y a mis hijos al otro lado de la frontera. No quiero devolver el desprecio que recibí. Ayúdame a trabajar en lo que se endureció en mí y dame valor para ser para otros lo que yo necesité. En el nombre de Jesús, amén.
Devocional de hoy: lectio divina en 5 pasos
No hay prisa. Este es tu espacio para estar con Dios, con libertad.
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Leer Lectio
Palabra de Dios para hoy
Lee el pasaje despacio, dos veces. Fíjate en la palabra o frase que más te llame la atención y, de manera especial, en el versículo resaltado.
12Ahora pues, Israel, ¿qué pide Jehová tu Dios de ti, sino que temas á Jehová tu Dios, que andes en todos sus caminos, y que lo ames, y sirvas á Jehová tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma; 13Que guardes los mandamientos de Jehová y sus estatutos, que yo te prescribo hoy, para que hayas bien? 14He aquí, de Jehová tu Dios son los cielos, y los cielos de los cielos: la tierra, y todas las cosas que hay en ella. 15Solamente de tus padres se agradó Jehová para amarlos, y escogió su simiente después de ellos, á vosotros, de entre todos los pueblos, como en este día. 16Circuncidad pues el prepucio de vuestro corazón, y no endurezcáis más vuestra cerviz. 17Porque Jehová vuestro Dios es Dios de dioses, y Señor de señores, Dios grande, poderoso, y terrible, que no acepta persona, ni toma cohecho; 18Que hace justicia al huérfano y á la viuda; que ama también al extranjero dándole pan y vestido. 19Amaréis pues al extranjero: porque extranjeros fuisteis vosotros en tierra de Egipto.
Deuteronomio 10:12-19 RV1909
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Meditar Meditatio
Reflexión
Deuteronomio recoge las palabras de Moisés al pueblo de Israel antes de entrar en la tierra prometida, después de cuarenta años en el desierto. Moisés les recuerda quiénes son y qué espera Dios de ellos: «Ahora pues, Israel, ¿qué pide Jehová tu Dios de ti, sino que temas á Jehová tu Dios, que andes en todos sus caminos, y que lo ames, y sirvas á Jehová tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma;» Ese Dios es dueño de todo: «He aquí, de Jehová tu Dios son los cielos, y los cielos de los cielos: la tierra, y todas las cosas que hay en ella.» Y aun así escogió a un pueblo de esclavos. Por eso les pide “circuncidar el corazón”: que no tengan un corazón cerrado ni duro, sino abierto a Dios y a los demás.
Y enseguida dice cómo es este Dios: «Porque Jehová vuestro Dios es Dios de dioses, y Señor de señores, Dios grande, poderoso, y terrible, que no acepta persona, ni toma cohecho;» «Que hace justicia al huérfano y á la viuda; que ama también al extranjero dándole pan y vestido.» El huérfano, la viuda y el extranjero eran las personas más desprotegidas de aquel tiempo, y Dios se pone de su lado. Luego viene el mandato y su razón: «Amaréis pues al extranjero: porque extranjeros fuisteis vosotros en tierra de Egipto.» La razón es la memoria. Israel sabía lo que era vivir en tierra ajena. Dios no les pide olvidar ese dolor, sino convertirlo en compasión. Esto revela algo de Dios: no desperdicia nuestras heridas; las puede volver puente hacia otros.
Jesús mismo fue extranjero desde niño. Cuando Herodes buscaba matarlo, su familia tuvo que huir: «Y él despertando, tomó al niño y á su madre de noche, y se fué á Egipto;» El que enseñó a amar al prójimo conoció en carne propia lo que es salir de noche hacia otro país.
Tu historia te ha dejado heridas: la vergüenza, el rechazo, la familia partida. Es un duelo que merece atención, y buscar acompañamiento en un programa para migrantes retornados o con un consejero es parte del cuidado de Dios. Tu valor no lo define la palabra “deportado”. Pero esa misma historia te hace la persona que mejor puede entender a Eliezer. No tienes que meterlo en tu casa si no es prudente, pero sí puedes ayudarle a encontrar un albergue o una iglesia que lo reciba. Y esta noche puedes orar por los migrantes que están en el camino, por las familias separadas y por los pueblos que los reciben.
¿Qué hizo en tu corazón el haber sido extranjero: te endureció o te enseñó compasión?
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Orar Oratio
Señor, gracias por mi vida, por haber regresado con salud, por los años de trabajo allá que dieron pan a mi familia y por mis hijos, aunque estén lejos. Tú conoces la vergüenza y la tristeza que traje en la maleta. Te pido por todos los migrantes que esta noche están en el camino, por los deportados y por las familias separadas; si lo tienes a bien, guárdalos y que encuentren un techo. Muéstrame en qué se me endureció el corazón y dame valor para tratar a Eliezer como yo hubiera querido que me trataran. En el nombre de Jesús, amén.
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Contemplar Contemplatio
Ahora quédate en silencio, sin pedir nada. Orar también es escuchar y simplemente estar delante de Dios.
Es normal que tu mente se vaya a los pendientes, las responsabilidades, los compromisos o los problemas. No te culpes. Cuando notes que te fuiste, vuelve con suavidad a la presencia de Dios. Esa es la disciplina: aquietar la mente y estar aquí, con él.
Haz conciencia de que Dios está presente en el mundo y, de manera particular, en tu vida: en la salud, el alimento, tu familia, tu trabajo. Los problemas y las dificultades siguen ahí, pero no tienen que apartarte de su presencia.
Reconoce que Dios está presente aquí, el mismo que ama al extranjero y que te acompañó en cada frontera. Ante él no eres “el deportado”; eres alguien a quien él ama. Que el Espíritu de Dios ablande tu corazón y te recuerde lo que viviste, para que se convierta en misericordia.
3:00Empieza con 3 minutos. Cuando te sientas listo, amplía el silencio poco a poco; tu teléfono recordará el tiempo que elijas.
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Vivir Actio
Lo que Dios me mostró
¿Qué te mostró Dios hoy sobre tu historia y sobre el extranjero que tienes cerca?
Lo que pongo en sus manos
¿Qué herida del rechazo, qué vergüenza o qué desconfianza hacia los que llegan necesitas poner en las manos de Dios? Entrégalo de corazón, no solo de palabra.
Mi paso de obediencia
Por ejemplo: “Mañana le preguntaré a Eliezer cómo está y lo acompañaré al albergue de migrantes o a la iglesia para que consiga dónde dormir. En el almuerzo les contaré a los muchachos lo que yo viví allá, y esta semana llamaré a mis hijos para decirles cuánto los quiero”.
Si deseas profundizar
Otros pasajes de la Biblia sobre este mismo tema:
- Mateo 2:13-15. La familia de Jesús huye a Egipto.
«Y él despertando, tomó al niño y á su madre de noche, y se fué á Egipto;» (Mateo 2:14) - Levítico 19:33-34. Amar al extranjero como a uno mismo, porque Israel también fue peregrino.
«Como á un natural de vosotros tendréis al extranjero que peregrinare entre vosotros; y ámalo como á ti mismo; porque peregrinos fuisteis en la tierra de Egipto: Yo Jehová vuestro Dios.» (Levítico 19:34) - Salmo 146:5-9. Dios guarda a los extranjeros y levanta al huérfano y a la viuda.
«Jehová guarda á los extranjeros; al huérfano y á la viuda levanta; y el camino de los impíos trastorna.» (Salmo 146:9)
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