Oración de la Noche

Ora, medita y descansa en la Palabra

3 de mayo · Los cambios y despedidas: Moisés no entra y Josué sigue

Deuteronomio 31:6: esforzaos y cobrad ánimo

Oración del día, versículo del día y devocional de hoy para el 3 de mayo.

Versículo del día: Deuteronomio 31:1-8 RV1909

Tienes cincuenta y dos años y eres docente de Historia en la Universidad Nacional de Córdoba. Durante veinte años fuiste la mano derecha del profesor Ferreyra, el titular de la cátedra, que te enseñó casi todo lo que sabes. Este año le diagnosticaron Parkinson, y en la última reunión del departamento anunció que se jubila en diciembre y que quiere que tú te hagas cargo de la cátedra. Todos te felicitaron, pero esa noche no dormiste. Te sientes chiquita a su lado: los alumnos lo adoran, sus libros están en todas las bibliotecas y tú todavía te pones nerviosa antes de cada clase. Además te duele verlo apagarse; cuando entras a su oficina y lo ves guardar sus carpetas en cajas, se te hace un nudo en la garganta. Pediste unos días para responder, y ya pasaron dos semanas.

Oración de la noche

Señor, gracias por este día, por mi casa, por la salud que tengo y por las personas que me formaron. Me quedo en silencio delante de ti… Pongo en tus manos al profesor Ferreyra, su enfermedad y su despedida; acompáñalo como acompañaste a Moisés hasta el final. Pongo también en tus manos mi miedo a lo que viene. No quiero decidir por orgullo, ni dejar de decidir por temor. Muéstrame qué esperas de mí y, si es tu voluntad que siga adelante, dame el ánimo y la constancia para caminar contigo. En el nombre de Jesús, amén.

Devocional de hoy: lectio divina en 5 pasos

No hay prisa. Este es tu espacio para estar con Dios, con libertad.

  1. Leer Lectio

    Palabra de Dios para hoy

    Lee el pasaje despacio, dos veces. Fíjate en la palabra o frase que más te llame la atención y, de manera especial, en el versículo resaltado.

    1Y FUÉ Moisés, y habló estas palabras á todo Israel, 2Y díjoles: De edad de ciento y veinte años soy hoy día; no puedo más salir ni entrar: á más de esto Jehová me ha dicho: No pasarás este Jordán. 3Jehová tu Dios, él pasa delante de ti; él destruirá estas gentes de delante de ti, y las heredarás: Josué será el que pasará delante de ti, como Jehová ha dicho. 4Y hará Jehová con ellos como hizo con Sehón y con Og, reyes de los Amorrheos, y con su tierra, que los destruyó. 5Y los entregará Jehová delante de vosotros, y haréis con ellos conforme á todo lo que os he mandado. 6Esforzaos y cobrad ánimo; no temáis, ni tengáis miedo de ellos: que Jehová tu Dios es el que va contigo: no te dejará ni te desamparará. 7Y llamó Moisés á Josué, y díjole á vista de todo Israel: Esfuérzate y anímate; porque tú entrarás con este pueblo á la tierra que juró Jehová á sus padres que les había de dar, y tú se la harás heredar. 8Y Jehová es el que va delante de ti; él será contigo, no te dejará, ni te desamparará; no temas, ni te intimides.

    Deuteronomio 31:1-8 RV1909

  2. Meditar Meditatio

    Reflexión

    Deuteronomio recoge las últimas palabras de Moisés al pueblo, a orillas del Jordán, frente a la tierra que había esperado durante cuarenta años. Es una despedida, y Moisés la empieza con una honestidad que conmueve: «Y díjoles: De edad de ciento y veinte años soy hoy día; no puedo más salir ni entrar: á más de esto Jehová me ha dicho: No pasarás este Jordán.» El hombre que guió al pueblo por el desierto no entraría. Otro seguiría el camino. Y Moisés no se aferra al cargo: aclara que el verdadero guía nunca fue él, sino Dios, y que Josué sería el nuevo instrumento. «Jehová tu Dios, él pasa delante de ti; él destruirá estas gentes de delante de ti, y las heredarás: Josué será el que pasará delante de ti, como Jehová ha dicho.»

    Esto revela algo de Dios: las personas cambian, las etapas terminan, pero él permanece. Por eso Moisés puede decirle al pueblo: «Esforzaos y cobrad ánimo; no temáis, ni tengáis miedo de ellos: que Jehová tu Dios es el que va contigo: no te dejará ni te desamparará.» Y luego se lo repite a Josué, delante de todos: «Y Jehová es el que va delante de ti; él será contigo, no te dejará, ni te desamparará; no temas, ni te intimides.» “Cobrar ánimo” no es dejar de sentir miedo; es avanzar con el miedo, apoyado en Alguien más grande. La promesa no es que todo será fácil (a Josué le esperaban batallas), ni que Josué sería igual a Moisés. La promesa es la compañía de Dios. Y esa compañía también abrazaba a Moisés, que terminaba su camino en las manos del mismo Dios.

    Jesús también preparó a sus discípulos para su partida. Sabía que tendrían miedo de seguir sin él, y les dijo: «No os dejaré huérfanos: vendré á vosotros.» (Juan 14:18). El maestro no los dejaba solos; les prometió la compañía del Espíritu de verdad, que les enseñaría y les recordaría sus palabras.

    Tu parte no es convertirte en el profesor Ferreyra. Dios no te pide que llenes sus zapatos, sino que camines con los tuyos. Tu valor no depende de cuánto te aplaudan los alumnos ni de compararte con él; viene de Dios. Ora, consulta, y decide sin orgullo y sin miedo. Y mientras tanto, no te olvides de tu maestro: él también está viviendo una despedida, y quizá tenga tanto miedo como tú. Acompañarlo, agradecerle y dejar que te bendiga en esta transición puede ser parte de lo que Dios espera de ti.

    ¿Qué te está costando más: despedir lo que fue, o atreverte a lo que viene?

  3. Orar Oratio

    Señor, gracias por los años que aprendí al lado del profesor Ferreyra, por mi trabajo en la universidad, por mis alumnos y por la confianza que hoy me ofrecen, aunque me asuste. Tú sabes cuánto me duele ver a mi maestro enfermo y cuánto miedo tengo de no estar a la altura. Muéstrame tu voluntad: si lo tienes a bien que tome esta cátedra, dame valor para aceptarla y disciplina para prepararme; y si no, dame paz para decir que no sin culpa. Ayúdame a recordar que tú vas delante. En el nombre de Jesús, amén.

  4. Contemplar Contemplatio

    Ahora quédate en silencio, sin pedir nada. Orar también es escuchar y simplemente estar delante de Dios.

    Es normal que tu mente se vaya a los pendientes, las responsabilidades, los compromisos o los problemas. No te culpes. Cuando notes que te fuiste, vuelve con suavidad a la presencia de Dios. Esa es la disciplina: aquietar la mente y estar aquí, con él.

    Haz conciencia de que Dios está presente en el mundo y, de manera particular, en tu vida: en la salud, el alimento, tu familia, tu trabajo. Los problemas y las dificultades siguen ahí, pero no tienen que apartarte de su presencia.

    Reconoce que Dios está presente aquí, el mismo que acompañó a Moisés hasta el final y a Josué en el comienzo. No tienes que cargar con todo el futuro esta noche. Que el Espíritu de Dios te recuerde, en este silencio, que no vas sola hacia lo que viene.

    3:00

    Empieza con 3 minutos. Cuando te sientas listo, amplía el silencio poco a poco; tu teléfono recordará el tiempo que elijas.

  5. Vivir Actio

    Lo que Dios me mostró

    ¿Qué te mostró Dios hoy sobre los finales y los comienzos de tu vida?

    Lo que pongo en sus manos

    ¿Qué miedo a no estar a la altura, o qué tristeza por lo que termina, necesitas poner en las manos de Dios? Entrégalo de corazón, no solo de palabra.

    Mi paso de obediencia

    Por ejemplo: “Mañana iré a la oficina del profesor Ferreyra con dos cafés, le ayudaré a ordenar sus cajas y le diré cuánto le agradezco lo que me enseñó. Le pediré que me acompañe en algunas clases el próximo año, y antes del viernes, después de orar, le daré mi respuesta al departamento”.

Si deseas profundizar

Otros pasajes de la Biblia sobre este mismo tema:

  • Deuteronomio 34:5-9. Moisés impuso sus manos sobre Josué: la tarea pasa de unas manos a otras, y Dios permanece.
    «Y Josué hijo de Nun fué lleno de espíritu de sabiduría, porque Moisés había puesto sus manos sobre él: y los hijos de Israel le obedecieron, é hicieron como Jehová mandó á Moisés.» (Deuteronomio 34:9)
  • Juan 14:15-18. Jesús prepara a sus discípulos para su partida: no los deja huérfanos.
    «No os dejaré huérfanos: vendré á vosotros.» (Juan 14:18)
  • 2 Timoteo 2:1-3. Pablo le encarga a Timoteo enseñar a otros lo que recibió.
    «Y lo que has oído de mí entre muchos testigos, esto encarga á los hombres fieles que serán idóneos para enseñar también á otros.» (2 Timoteo 2:2)
  • Hechos 20:32-38. La despedida de Pablo: encomendar a los suyos a Dios, orar y llorar juntos.
    «Y ahora, hermanos, os encomiendo á Dios, y á la palabra de su gracia: el cual es poderoso para sobreedificar, y daros heredad con todos los santificados.» (Hechos 20:32)

Puedes elegir cualquier fecha, pasada o futura, o moverte día por día.

Esta oración también está en el archivo: Deuteronomio 31:6: esforzaos y cobrad ánimo.

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