Oración de la Noche

Ora, medita y descansa en la Palabra

30 de junio · El cambio verdadero repara el daño

Zaqueo: hoy ha venido la salvación á esta casa

Oración del día, versículo del día y devocional de hoy para el 30 de junio.

Versículo del día: Lucas 19:1-10 RV1909

Tienes veintinueve años y eres cajera en un supermercado del tercer anillo de Santa Cruz de la Sierra. Durante casi un año, cuando los clientes pagaban en efectivo y no pedían factura, a veces les cobrabas unos bolivianos de más o no les dabas el cambio completo, sobre todo a los abuelos que no revisaban. Te decías que era “poquito” y que el sueldo no alcanza. Además le pasabas productos sin marcar a tu prima cuando venía a comprar. Hace unos meses empezaste a ir a una congregación y algo cambió en ti: ya no lo haces. Pero esta semana doña Elvira, una abuela que compra pan y leche todos los días, te dijo con cariño: “Usted es la única que me trata bien”. Te fuiste con un nudo en la garganta. Dejar de hacerlo no te ha dado paz.

Oración de la noche

Padre, gracias por este día, por mi trabajo, por mi familia y por la paz que empiezo a conocer desde que te busco. Me quedo en silencio delante de ti… No quiero esconder lo que hice ni quedarme en un arrepentimiento de palabras. Pongo en tus manos mi trabajo y las consecuencias que vengan; que se haga tu voluntad. Dame la valentía de Zaqueo para ponerme en pie, reparar lo que pueda y vivir con honestidad de ahora en adelante. En el nombre de Jesús, amén.

Devocional de hoy: lectio divina en 5 pasos

No hay prisa. Este es tu espacio para estar con Dios, con libertad.

  1. Leer Lectio

    Palabra de Dios para hoy

    Lee el pasaje despacio, dos veces. Fíjate en la palabra o frase que más te llame la atención y, de manera especial, en el versículo resaltado.

    1Y HABIENDO entrado Jesús, iba pasando por Jericó; 2Y he aquí un varón llamado Zaqueo, el cual era el principal de los publicanos, y era rico; 3Y procuraba ver á Jesús quién fuese; mas no podía á causa de la multitud, porque era pequeño de estatura. 4Y corriendo delante, subióse á un árbol sicómoro para verle; porque había de pasar por allí. 5Y como vino á aquel lugar Jesús, mirando, le vió, y díjole: Zaqueo, date priesa, desciende, porque hoy es necesario que pose en tu casa. 6Entonces él descendió apriesa, y le recibió gozoso. 7Y viendo esto, todos murmuraban, diciendo que había entrado á posar con un hombre pecador. 8Entonces Zaqueo, puesto en pie, dijo al Señor: He aquí, Señor, la mitad de mis bienes doy á los pobres; y si en algo he defraudado á alguno, lo vuelvo con el cuatro tanto. 9Y Jesús le dijo: Hoy ha venido la salvación á esta casa; por cuanto él también es hijo de Abraham. 10Porque el Hijo del hombre vino á buscar y á salvar lo que se había perdido.

    Lucas 19:1-10 RV1909

  2. Meditar Meditatio

    Reflexión

    Jericó era una ciudad rica, de mucho comercio. Lucas cuenta: «Y he aquí un varón llamado Zaqueo, el cual era el principal de los publicanos, y era rico;» Los publicanos cobraban impuestos para Roma y solían exigir más de lo debido para quedarse con la diferencia; por eso la gente los despreciaba como traidores y ladrones. Zaqueo, pequeño de estatura, se subió a un árbol para ver pasar a Jesús. Y Jesús se detuvo justo allí: «Y como vino á aquel lugar Jesús, mirando, le vió, y díjole: Zaqueo, date priesa, desciende, porque hoy es necesario que pose en tu casa.» Comer en la casa de alguien era aceptarlo, y por eso todos murmuraron.

    Esto revela algo de Dios: Zaqueo buscó ver a Jesús, y Jesús, que vino a buscar y salvar lo perdido, lo llamó por su nombre antes de que cambiara; su gracia fue primero. Pero ese encuentro produjo un cambio que se notó en los hechos: «Entonces Zaqueo, puesto en pie, dijo al Señor: He aquí, Señor, la mitad de mis bienes doy á los pobres; y si en algo he defraudado á alguno, lo vuelvo con el cuatro tanto.» La ley de Moisés pedía devolver lo tomado y añadir una quinta parte; Zaqueo fue mucho más allá. No lo hizo para ganarse el favor de Jesús, sino porque ya lo había recibido. El arrepentimiento verdadero no es solo sentir pena, ni solo dejar de hacer el mal: es reparar, en lo posible, el daño que hicimos.

    Jesús resumió así su misión: «Porque el Hijo del hombre vino á buscar y á salvar lo que se había perdido.» (Lucas 19:10). No vino a humillar a Zaqueo delante de la gente, sino a devolverle su lugar como hijo de Abraham.

    Tu parte es dar el paso que todavía falta. Haz una lista honesta de lo que tomaste, calculando lo mejor posible. No podrás devolverle a cada cliente, pero sí puedes reparar con creces: devolver lo que puedas a quienes recuerdas y dar el resto a los que tienen menos. Lo de los productos de tu prima también afecta a tu empresa; pide consejo a tu pastor o a una persona sabia sobre cómo reparar ese daño, y prepárate para asumir las consecuencias con valor. Y habla con tu prima, para que ella tampoco siga por ese camino.

    ¿A quién le debes todavía una reparación, aunque ya hayas dejado de hacer el mal?

  3. Orar Oratio

    Señor, gracias por mi trabajo en la caja, por el sueldo que, aunque poco, llega cada mes, por la congregación donde te he conocido mejor y por personas como doña Elvira, que me tratan con cariño. Tú sabes lo que hice y la vergüenza que siento, y te agradezco porque me buscaste para salvarme antes de que yo cambiara. Muéstrame cómo reparar el daño; si lo tienes a bien que conserve mi trabajo, te lo agradeceré, y si no, dame valor para asumir las consecuencias. Dame honestidad, valentía y disciplina para hacer lo correcto aunque me cueste. En el nombre de Jesús, amén.

  4. Contemplar Contemplatio

    Ahora quédate en silencio, sin pedir nada. Orar también es escuchar y simplemente estar delante de Dios.

    Es normal que tu mente se vaya a los pendientes, las responsabilidades, los compromisos o los problemas. No te culpes. Cuando notes que te fuiste, vuelve con suavidad a la presencia de Dios. Esa es la disciplina: aquietar la mente y estar aquí, con él.

    Haz conciencia de que Dios está presente en el mundo y, de manera particular, en tu vida: en la salud, el alimento, tu familia, tu trabajo. Los problemas y las dificultades siguen ahí, pero no tienen que apartarte de su presencia.

    Reconoce que Dios está presente aquí, como Jesús debajo del árbol, llamándote por tu nombre. Él no vino a humillarte, sino a buscar y salvar lo que se había perdido. Que el Espíritu de Dios te dé valor para reparar lo que puedas.

    3:00

    Empieza con 3 minutos. Cuando te sientas listo, amplía el silencio poco a poco; tu teléfono recordará el tiempo que elijas.

  5. Vivir Actio

    Lo que Dios me mostró

    ¿Qué te mostró Dios hoy sobre el arrepentimiento que repara?

    Lo que pongo en sus manos

    ¿Qué vergüenza, qué miedo a perder el trabajo o qué excusa necesitas poner en las manos de Dios? Entrégalo de corazón, no solo de palabra.

    Mi paso de obediencia

    Por ejemplo: “Esta semana haré una lista honesta de lo que tomé y separaré cada mes una parte de mi sueldo para devolverlo con creces: llevaré mercado a doña Elvira y a otros abuelos del barrio, y daré el resto a la olla común de la congregación. Le pediré consejo a mi pastor sobre cómo hablar con mi supervisora, y hablaré con mi prima para que ya no venga a pedirme favores”.

Si deseas profundizar

Otros pasajes de la Biblia sobre este mismo tema:

  • Lucas 3:10-14. Juan el Bautista pide a los publicanos no cobrar más de lo debido.
    «Y él les dijo: No exijáis más de lo que os está ordenado.» (Lucas 3:13)
  • Números 5:5-7. La ley pide confesar el pecado y devolver lo tomado con una quinta parte más.
    «Confesarán su pecado que cometieron, y compensarán su ofensa enteramente, y añadirán su quinto sobre ello, y lo darán á aquel contra quien pecaron.» (Números 5:7)
  • Mateo 5:23-26. Antes de presentar la ofrenda, reconciliarse con el hermano.
    «Deja allí tu presente delante del altar, y vete, vuelve primero en amistad con tu hermano, y entonces ven y ofrece tu presente.» (Mateo 5:24)
  • Proverbios 28:12-14. El que encubre su pecado no prospera; el que lo confiesa y se aparta alcanza misericordia.
    «El que encubre sus pecados, no prosperará: mas el que los confiesa y se aparta, alcanzará misericordia.» (Proverbios 28:13)

Puedes elegir cualquier fecha, pasada o futura, o moverte día por día.

Esta oración también está en el archivo: Zaqueo: hoy ha venido la salvación á esta casa.

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