29 de junio · Jesús rompe barreras y no humilla
La mujer samaritana: el agua que salta para vida eterna
Oración del día, versículo del día y devocional de hoy para el 29 de junio.
Versículo del día: Juan 4:7-15 RV1909
Tienes treinta y nueve años y un pequeño taller de costura en el Mercado 4 de Asunción, donde haces arreglos y uniformes escolares. Desde que tu esposo se fue, hace dos años, llenas las noches como puedes: compras ropa por internet que después no usas, pasas horas en las redes esperando que alguien comente tus fotos y empezaste a salir con un hombre casado que te escribe solo cuando le conviene. Nada te llena; a la mañana siguiente el vacío es más grande. En el taller trabaja contigo Nilda, una muchacha de una comunidad indígena del Chaco que habla poco castellano. Cuando se equivoca, le gritas delante de las clientas y a veces te burlas de su manera de hablar. Hoy la viste llorar en el baño, y te acordaste de cómo te humillaban a ti cuando eras niña.
Oración de la noche
Padre, gracias por este día, por mi casa, por mi trabajo y por la vida que me sigues dando aunque me sienta vacía. Me quedo en silencio delante de ti… Tú sabes dónde he buscado llenar mi sed y cuánto me pesa haber humillado a Nilda. Pongo en tus manos mi soledad y mis deseos; que se haga tu voluntad y no la mía. Ayúdame a recordar que mi valor viene de ti, a dejar los pozos que no llenan y a tratar a otros con la misma dignidad con que Jesús trató a la mujer del pozo. En el nombre de Jesús, amén.
Devocional de hoy: lectio divina en 5 pasos
No hay prisa. Este es tu espacio para estar con Dios, con libertad.
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Leer Lectio
Palabra de Dios para hoy
Lee el pasaje despacio, dos veces. Fíjate en la palabra o frase que más te llame la atención y, de manera especial, en el versículo resaltado.
7Vino una mujer de Samaria á sacar agua: y Jesús le dice: Dame de beber. 8(Porque sus discípulos habían ido á la ciudad á comprar de comer.) 9Y la mujer Samaritana le dice: ¿Cómo tú, siendo Judío, me pides á mí de beber, que soy mujer Samaritana? porque los Judíos no se tratan con los Samaritanos. 10Respondió Jesús y díjole: Si conocieses el don de Dios, y quién es el que te dice: Dame de beber: tú pedirías de él, y él te daría agua viva. 11La mujer le dice: Señor, no tienes con qué sacar la, y el pozo es hondo: ¿de dónde, pues, tienes el agua viva? 12¿Eres tú mayor que nuestro padre Jacob, que nos dió este pozo, del cual él bebió, y sus hijos, y sus ganados? 13Respondió Jesús y díjole: Cualquiera que bebiere de esta agua, volverá á tener sed; 14Mas el que bebiere del agua que yo le daré, para siempre no tendrá sed: mas el agua que yo le daré, será en él una fuente de agua que salte para vida eterna. 15La mujer le dice: Señor, dame esta agua, para que no tenga sed, ni venga acá á sacar la.
Juan 4:7-15 RV1909
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Meditar Meditatio
Reflexión
Jesús viajaba de Judea a Galilea y pasó por Samaria. Cansado, se sentó junto al pozo de Jacob cerca del mediodía, la hora de más calor, cuando casi nadie iba por agua. Entonces llegó una mujer. Entre ellos había varias barreras: judíos y samaritanos no se trataban, un maestro no conversaba a solas con una mujer, y ella cargaba una historia que la gente comentaba. Jesús empieza pidiendo: «Vino una mujer de Samaria á sacar agua: y Jesús le dice: Dame de beber.» Ella se sorprende: «Y la mujer Samaritana le dice: ¿Cómo tú, siendo Judío, me pides á mí de beber, que soy mujer Samaritana? porque los Judíos no se tratan con los Samaritanos.» Jesús se pone en el lugar del que necesita, y así cruza la barrera sin humillarla.
Luego le habla del “agua viva”. En aquel tiempo, el agua viva era la de manantial, que corre y se renueva, distinta del agua quieta de un pozo. Jesús usa esa imagen para hablar de una vida que viene de Dios y brota desde adentro: «Respondió Jesús y díjole: Cualquiera que bebiere de esta agua, volverá á tener sed;» «Mas el que bebiere del agua que yo le daré, para siempre no tendrá sed: mas el agua que yo le daré, será en él una fuente de agua que salte para vida eterna.» Esto revela algo de Dios: conoce toda nuestra historia y aun así se acerca y ofrece su don. No es una promesa de que nunca más sentirás soledad o tristeza; es la certeza de que la sed más profunda del corazón tiene su fuente en Dios, y no en lo que compramos ni en quien nos busca por conveniencia.
Jesús hizo esta misma invitación a todos, en voz alta, en medio de una fiesta: «Mas en el postrer día grande de la fiesta, Jesús se ponía en pie y clamaba, diciendo: Si alguno tiene sed, venga á mí y beba.» (Juan 7:37).
Tu parte es ponerle nombre a tus pozos y dejar los que te hacen daño. Esa relación con un hombre casado te vacía a ti y hiere a otra familia; cortarla duele, pero es un paso de dignidad. Tu valor no depende de los comentarios en las redes ni de quien te escriba: viene de Dios. Busca compañía sana en la congregación, y si el dolor de la separación sigue muy vivo, una consejería o un psicólogo pueden ayudarte. Y mira a Nilda: quien fue humillado a veces termina humillando, pero Jesús te muestra otro camino. Puedes pedirle perdón y tratarla con la misma dignidad con que él trató a la mujer del pozo.
¿En qué pozos estás buscando calmar tu sed, y a quién estás tratando como no quisieras que te traten a ti?
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Orar Oratio
Señor, gracias por mi taller, por las manos que me permiten coser, por el trabajo que no me ha faltado y por Nilda, que me ayuda cada día aunque no se lo agradezca. Tú conoces mi soledad desde que se fue mi esposo y los pozos donde he querido llenarla. Reconozco que también he humillado a quien no lo merece. Si lo tienes a bien, dame compañía sana y una familia en la fe; y si no, enséñame a encontrar en ti lo que me falta. Dame valor para cortar lo que me hace daño y daña a otros, humildad para pedir perdón y disciplina para buscarte cuando llegue la sed. En el nombre de Jesús, amén.
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Contemplar Contemplatio
Ahora quédate en silencio, sin pedir nada. Orar también es escuchar y simplemente estar delante de Dios.
Es normal que tu mente se vaya a los pendientes, las responsabilidades, los compromisos o los problemas. No te culpes. Cuando notes que te fuiste, vuelve con suavidad a la presencia de Dios. Esa es la disciplina: aquietar la mente y estar aquí, con él.
Haz conciencia de que Dios está presente en el mundo y, de manera particular, en tu vida: en la salud, el alimento, tu familia, tu trabajo. Los problemas y las dificultades siguen ahí, pero no tienen que apartarte de su presencia.
Reconoce que Dios está presente aquí, como Jesús junto al pozo, esperando sin reproches. Él conoce tu historia y no te humilla. Que el Espíritu de Dios sea en ti esa fuente que calma la sed más honda.
3:00Empieza con 3 minutos. Cuando te sientas listo, amplía el silencio poco a poco; tu teléfono recordará el tiempo que elijas.
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Vivir Actio
Lo que Dios me mostró
¿Qué te mostró Dios hoy sobre tu sed y sobre la manera en que tratas a otros?
Lo que pongo en sus manos
¿Qué pozo vacío, qué relación que te hace daño o qué herida de tu infancia necesitas poner en las manos de Dios? Entrégalo de corazón, no solo de palabra.
Mi paso de obediencia
Por ejemplo: “Esta noche dejaré de responder los mensajes de ese hombre y bloquearé su número. Mañana, antes de abrir el taller, le pediré perdón a Nilda por mis gritos y mis burlas, y le enseñaré con calma a pegar los cuellos. El domingo buscaré a la hermana Teresa, de la congregación, para contarle cómo estoy y pedirle que ore conmigo”.
Si deseas profundizar
Otros pasajes de la Biblia sobre este mismo tema:
- Juan 7:37-38. Jesús invita a todo el que tiene sed a venir a él y beber.
«Mas en el postrer día grande de la fiesta, Jesús se ponía en pie y clamaba, diciendo: Si alguno tiene sed, venga á mí y beba.» (Juan 7:37) - Isaías 55:1-3. Dios llama a los sedientos a venir a las aguas sin dinero y sin precio.
«A TODOS los sedientos: Venid á las aguas; y los que no tienen dinero, venid, comprad, y comed. Venid, comprad, sin dinero y sin precio, vino y leche.» (Isaías 55:1) - Gálatas 3:26-28. En Cristo Jesús caen las barreras de origen, condición y género.
«No hay Judío, ni Griego; no hay siervo, ni libre; no hay varón, ni hembra: porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús.» (Gálatas 3:28) - Santiago 2:1-5. No hacer acepción de personas ni despreciar al humilde.
«Hermanos míos, no tengáis la fe de nuestro Señor Jesucristo glorioso en acepción de personas.» (Santiago 2:1)
Puedes elegir cualquier fecha, pasada o futura, o moverte día por día.
Esta oración también está en el archivo: La mujer samaritana: el agua que salta para vida eterna.