Oración de la Noche

Ora, medita y descansa en la Palabra

28 de junio · Permanecer en él

Juan 15:5: yo soy la vid, vosotros los pámpanos

Oración del día, versículo del día y devocional de hoy para el 28 de junio.

Versículo del día: Juan 15:1-8 RV1909

Tienes cincuenta y dos años y fabricas charangos en tu taller de Sucre, como te enseñó tu papá. Hace dos años un comprador de Europa empezó a pedirte cien instrumentos por temporada, y tu vida se llenó de pedidos: trabajabas de domingo a domingo, contrataste dos ayudantes, dejaste de ir a la congregación y ya no leías la Biblia con tu esposa en las noches. Hace un mes el comprador canceló todo. Tuviste que despedir a los ayudantes, y en el taller quedaron maderas y clavijas que no sabes a quién vender. Te sientes humillado, como una planta a la que le cortaron las ramas. Pasas el día lijando sin ganas y le reclamas a Dios: “Te serví tantos años y así me pagas”. Tu esposa, con cuidado, te dijo que quizá es tiempo de volver a lo esencial.

Oración de la noche

Padre, gracias por este día, por el pan en mi mesa aunque sea más sencillo, por mi esposa y por el taller que todavía tengo. Me quedo en silencio delante de ti… Reconozco que confié más en los pedidos que en ti. Pongo en tus manos lo que se perdió y lo que queda; que se haga tu voluntad. Si hay algo en mí que necesita ser podado, ayúdame a no resistirme, y dame la disciplina de permanecer en ti, en tu palabra y en la oración, para llevar el fruto que tú quieres. En el nombre de Jesús, amén.

Devocional de hoy: lectio divina en 5 pasos

No hay prisa. Este es tu espacio para estar con Dios, con libertad.

  1. Leer Lectio

    Palabra de Dios para hoy

    Lee el pasaje despacio, dos veces. Fíjate en la palabra o frase que más te llame la atención y, de manera especial, en el versículo resaltado.

    1Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el labrador. 2Todo pámpano que en mí no lleva fruto, le quitará: y todo aquel que lleva fruto, le limpiará, para que lleve más fruto. 3Ya vosotros sois limpios por la palabra que os he hablado. 4Estad en mí, y yo en vosotros. Como el pámpano no puede llevar fruto de sí mismo, si no estuviere en la vid; así ni vosotros, si no estuviereis en mí. 5Yo soy la vid, vosotros los pámpanos: el que está en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque sin mí nada podéis hacer. 6El que en mí no estuviere, será echado fuera como mal pámpano, y se secará; y los cogen, y los echan en el fuego, y arden. 7Si estuviereis en mí, y mis palabras estuvieren en vosotros, pedid todo lo que quisiereis, y os será hecho. 8En esto es glorificado mi Padre, en que llevéis mucho fruto, y seáis así mis discípulos.

    Juan 15:1-8 RV1909

  2. Meditar Meditatio

    Reflexión

    Jesús dice estas palabras la noche antes de su muerte, después de la cena, mientras prepara a sus discípulos para lo que viene. En el Antiguo Testamento el pueblo de Israel ya era descrito como una viña plantada por Dios. Jesús toma esa imagen y la hace personal: «Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el labrador.» El pámpano es la rama que da uvas; mientras está unida al tronco recibe la savia, y si se separa, se seca. Y el labrador trabaja la viña: «Todo pámpano que en mí no lleva fruto, le quitará: y todo aquel que lleva fruto, le limpiará, para que lleve más fruto.» “Limpiar” aquí es podar: cortar lo que le roba fuerza a la planta para que dé mejor fruto. La poda duele, pero no es un castigo.

    Esto revela algo de Dios: el Padre es un labrador atento, que cuida y trabaja con propósito. Eso no significa que cada pérdida sea una poda enviada por él; muchas veces las cosas pasan por decisiones de otros o por el mercado, y no hace falta explicarlo todo. Lo que sí podemos preguntarnos es qué estaba creciendo en nosotros que nos secaba por dentro. También el versículo 7 se ha leído como un cheque en blanco: «Si estuviereis en mí, y mis palabras estuvieren en vosotros, pedid todo lo que quisiereis, y os será hecho.» Pero la condición es permanecer en él y dejar que sus palabras habiten en nosotros; cuando eso pasa, lo que pedimos se va pareciendo a lo que él quiere.

    El centro del pasaje es la invitación de Jesús: «Yo soy la vid, vosotros los pámpanos: el que está en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque sin mí nada podéis hacer.» No quiere decir que sin él no puedas fabricar un charango; quiere decir que el fruto que de verdad importa (el amor, la paz, la fidelidad) no nace solo de nuestro esfuerzo. Y Jesús mismo dice cuál es ese fruto: «Este es mi mandamiento: Que os améis los unos á los otros, como yo os he amado.» (Juan 15:12).

    Tu parte es permanecer, y permanecer se hace con hábitos concretos: volver a leer la Biblia con tu esposa, regresar a la congregación, orar cada día aunque no sientas nada. También es dejar de reclamarle a Dios como si te debiera algo, y preguntarle con humildad qué espera de ti. Trabaja con lo que tienes, busca nuevos compradores aquí cerca y no te olvides de los dos ayudantes que tuvieron que irse: ellos también perdieron su sustento.

    ¿De qué te habías desconectado mientras crecían los pedidos, y qué te pide Dios recuperar?

  3. Orar Oratio

    Señor, gracias por mis manos, por el oficio que aprendí de mi papá, por los años de trabajo y por mi esposa, que me ha esperado con paciencia. Tú sabes cuánto me duele haber perdido ese pedido y lo humillado que me siento. Reconozco que me alejé de ti cuando me iba bien y que ahora te he reclamado. Si lo tienes a bien, abre nuevas puertas para el taller; y si no, enséñame a llevar fruto donde me pongas. Dame humildad para volver a lo esencial y disciplina para permanecer en ti cada día. En el nombre de Jesús, amén.

  4. Contemplar Contemplatio

    Ahora quédate en silencio, sin pedir nada. Orar también es escuchar y simplemente estar delante de Dios.

    Es normal que tu mente se vaya a los pendientes, las responsabilidades, los compromisos o los problemas. No te culpes. Cuando notes que te fuiste, vuelve con suavidad a la presencia de Dios. Esa es la disciplina: aquietar la mente y estar aquí, con él.

    Haz conciencia de que Dios está presente en el mundo y, de manera particular, en tu vida: en la salud, el alimento, tu familia, tu trabajo. Los problemas y las dificultades siguen ahí, pero no tienen que apartarte de su presencia.

    Reconoce que Dios está presente aquí, en tu taller silencioso y en tu corazón herido. Como el labrador con su viña, él no te ha soltado. Que el Espíritu de Dios te ayude a quedarte unido a la vid.

    3:00

    Empieza con 3 minutos. Cuando te sientas listo, amplía el silencio poco a poco; tu teléfono recordará el tiempo que elijas.

  5. Vivir Actio

    Lo que Dios me mostró

    ¿Qué te mostró Dios hoy sobre permanecer en él?

    Lo que pongo en sus manos

    ¿Qué pérdida, reclamo contra Dios u orgullo herido necesitas poner en sus manos? Entrégalo de corazón, no solo de palabra.

    Mi paso de obediencia

    Por ejemplo: “Esta noche volveré a leer la Biblia con mi esposa, aunque sea un capítulo corto, y el domingo iremos juntos a la congregación. El lunes llamaré a los dos ayudantes que despedí para recomendarlos en otros talleres y, si les debo algo, pagárselo. También ofreceré enseñar el oficio a los muchachos del barrio que no tienen trabajo”.

Si deseas profundizar

Otros pasajes de la Biblia sobre este mismo tema:

  • Juan 15:9-12. Permanecer en el amor de Jesús y amarnos unos a otros.
    «Como el Padre me amó, también yo os he amado: estad en mi amor.» (Juan 15:9)
  • Lucas 13:6-9. El viñador pide un año más para cuidar la higuera que no daba fruto.
    «El entonces respondiendo, le dijo: Señor, déjala aún este año, hasta que la excave, y estercole.» (Lucas 13:8)
  • Jeremías 17:5-8. El que confía en Dios es como árbol junto a las aguas que no deja de dar fruto.
    «Porque él será como el árbol plantado junto á las aguas, que junto á la corriente echará sus raices, y no verá cuando viniere el calor, sino que su hoja estará verde; y en el año de sequía no se fatigará, ni dejará de hacer fruto.» (Jeremías 17:8)
  • Salmo 92:12-15. Los plantados en la casa de Dios dan fruto aun en la vejez.
    «Aun en la vejez fructificarán; estarán vigorosos y verdes;» (Salmo 92:14)

Puedes elegir cualquier fecha, pasada o futura, o moverte día por día.

Esta oración también está en el archivo: Juan 15:5: yo soy la vid, vosotros los pámpanos.

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