4 de abril ·
¿Buscas a Dios por quién es o por lo que da?
Oración del día, versículo del día y devocional de hoy para el 4 de abril.
Versículo del día: Juan 6:24-35 RV1909
Tienes cuarenta y ocho años y eres soldador en un astillero de Colón, Panamá. Tu hijo Kevin tiene diecinueve, estudia en la universidad y casi nunca te escribe. Cuando lo hace, ya sabes cómo empieza el mensaje: “Pa, ¿me pasas para los pasajes?”, “Pa, se me acabaron los datos”. Le das con gusto, pero te duele que solo aparezca para pedir; nunca te pregunta cómo estás. Anoche, después de mandarle otra transferencia, te arrodillaste junto a la cama y empezaste a orar como siempre: que no te recorten las horas, que salga el préstamo, que a tu esposa se le quite el dolor de rodilla. Te detuviste a la mitad. Trataste de recordar cuándo fue la última vez que le hablaste a Dios sin pedirle nada, solo para estar con él, y no te acordaste.
Oración de la noche
Padre, gracias por este día, por el trabajo, por el pan de la mesa y por mi familia, que es un regalo tuyo. Me quedo en silencio delante de ti… No vengo con la lista de siempre. Vengo a estar contigo, porque eres mi Padre y eso me basta. Perdona las veces que solo te busqué por lo que podías darme. Enséñame a conocerte, a amarte por quien eres y a obedecerte también cuando no recibo lo que pido. En el nombre de Jesús, amén.
Devocional de hoy: lectio divina en 5 pasos
No hay prisa. Este es tu espacio para estar con Dios, con libertad.
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Leer Lectio
Palabra de Dios para hoy
Lee el pasaje despacio, dos veces. Fíjate en la palabra o frase que más te llame la atención y, de manera especial, en el versículo resaltado.
24Como vió pues la gente que Jesús no estaba allí, ni sus discípulos, entraron ellos en las navecillas, y vinieron á Capernaum buscando á Jesús. 25Y hallándole de la otra parte de la mar, dijéronle: Rabbí, ¿cuándo llegaste acá? 26Respondióles Jesús, y dijo: De cierto, de cierto os digo, que me buscáis, no porque habéis visto las señales, sino porque comisteis el pan y os hartasteis. 27Trabajad no por la comida que perece, mas por la comida que á vida eterna permanece, la cual el Hijo del hombre os dará: porque á éste señaló el Padre, que es Dios. 28Y dijéronle: ¿Qué haremos para que obremos las obras de Dios? 29Respondió Jesús, y díjoles: Esta es la obra de Dios, que creáis en el que él ha enviado. 30Dijéronle entonces: ¿Qué señal pues haces tú, para que veamos, y te creamos? ¿Qué obras? 31Nuestros padres comieron el maná en el desierto, como está escrito: Pan del cielo les dió á comer. 32Y Jesús les dijo: De cierto, de cierto os digo: No os dió Moisés pan del cielo; mas mi Padre os da el verdadero pan del cielo. 33Porque el pan de Dios es aquel que descendió del cielo y da vida al mundo. 34Y dijéronle: Señor, danos siempre este pan. 35Y Jesús les dijo: Yo soy el pan de vida: el que á mí viene, nunca tendrá hambre; y el que en mí cree, no tendrá sed jamás.
Juan 6:24-35 RV1909
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Meditar Meditatio
Reflexión
El día anterior, Jesús había alimentado a una multitud con cinco panes y dos peces. La gente quedó tan impresionada que quiso hacerlo rey a la fuerza (Juan 6:15), y al otro día cruzó el lago para buscarlo. Parecía mucha fe. Pero Jesús les habló con franqueza: «Respondióles Jesús, y dijo: De cierto, de cierto os digo, que me buscáis, no porque habéis visto las señales, sino porque comisteis el pan y os hartasteis.» En el evangelio de Juan, una “señal” es un milagro que apunta a algo más grande: a quién es Jesús y a quién lo envió. Ellos vieron el pan, pero no a quien el pan señalaba. Y aun después de escucharlo, siguieron pensando en el pan: «Y dijéronle: Señor, danos siempre este pan.» Jesús les respondió ofreciéndose a sí mismo: «Y Jesús les dijo: Yo soy el pan de vida: el que á mí viene, nunca tendrá hambre; y el que en mí cree, no tendrá sed jamás.»
Esto revela algo de Dios: es Padre, y es generoso. Imagina un hijo que solo se acerca a su papá para pedir, sin saber que todo lo que su papá tiene terminará siendo suyo. En la parábola del hijo pródigo, el padre le dice al hijo mayor: «El entonces le dijo: Hijo, tú siempre estás conmigo, y todas mis cosas son tuyas.» (Lucas 15:31). Dios no es un proveedor al que se busca por interés, ni un cajero que entrega todo lo que se le pide; un buen padre tampoco da todo lo que el hijo exige. Es nuestro Padre, y lo más valioso que tiene para darnos es a sí mismo. Cuando la oración se vuelve solo una lista de pedidos, es fácil enojarse o alejarse en cuanto la lista no se cumple.
Jesús elogió a María, que se sentó a sus pies a escucharlo mientras su hermana Marta se afanaba: «Empero una cosa es necesaria; y María escogió la buena parte, la cual no le será quitada.» (Lucas 10:42). Estar con él, escucharlo, conocerlo: esa es la buena parte.
No está mal pedir; Jesús mismo nos enseñó a pedir el pan de cada día. El problema es que pedir sea lo único. Tu parte es aprender a buscar a Dios por quién es, tu Padre y el Señor de tu vida: empezar dando gracias, quedarte en silencio, leer su Palabra para conocerlo y preguntarle qué espera de ti. Y quizá así también puedas enseñarle algo a Kevin: no con reproches, sino buscándolo tú, como tú aprendes a buscar a Dios, para estar con él aunque no haya nada que pedir.
Si tus oraciones de las últimas semanas fueran mensajes de un chat, ¿qué dirían de tu relación con Dios?
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Orar Oratio
Padre, gracias por todo lo que me has dado sin que te lo pidiera: la vida, el trabajo, mi esposa, mi hijo, el aire que respiro. Reconozco que muchas veces me acerco a ti solo para pedir, y que me olvido de quién eres. No quiero buscarte por el pan, sino por ti. Enséñame a escucharte, a estar contigo sin prisa y a preguntarte qué esperas de mí. Lo que necesito lo pongo en tus manos: si lo tienes a bien, dámelo, y si no, dame paz para seguir confiando en ti. En el nombre de Jesús, amén.
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Contemplar Contemplatio
Ahora quédate en silencio, sin pedir nada. Orar también es escuchar y simplemente estar delante de Dios.
Es normal que tu mente se vaya a los pendientes, las responsabilidades, los compromisos o los problemas. No te culpes. Cuando notes que te fuiste, vuelve con suavidad a la presencia de Dios. Esa es la disciplina: aquietar la mente y estar aquí, con él.
Haz conciencia de que Dios está presente en el mundo y, de manera particular, en tu vida: en la salud, el alimento, tu familia, tu trabajo. Los problemas y las dificultades siguen ahí, pero no tienen que apartarte de su presencia.
Reconoce que Dios está presente aquí, y que no necesitas pedirle nada para que te reciba. Esta noche no traigas la lista; trae solo tu corazón. Que el Espíritu de Dios te enseñe a estar con el Padre por quien él es.
3:00Empieza con 3 minutos. Cuando te sientas listo, amplía el silencio poco a poco; tu teléfono recordará el tiempo que elijas.
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Vivir Actio
Lo que Dios me mostró
¿Qué te mostró Dios hoy sobre las razones por las que lo buscas?
Lo que pongo en sus manos
¿Qué pedido, interés o expectativa necesitas soltar para buscar a Dios solo por quien él es? Entrégalo de corazón, no solo de palabra.
Mi paso de obediencia
Por ejemplo: “Mañana empezaré mi oración sin pedir nada: daré gracias y le diré a Dios lo que significa para mí. El domingo invitaré a Kevin a almorzar solo para conversar y escucharlo, sin hablar de plata, y antes de despedirnos le diré que lo quiero por quien es, no por lo que hace”.
Si deseas profundizar
Otros pasajes de la Biblia sobre este mismo tema:
- Lucas 15:25-32. El padre le recuerda al hijo mayor que siempre ha estado con él y que todo lo suyo ya es suyo.
«El entonces le dijo: Hijo, tú siempre estás conmigo, y todas mis cosas son tuyas.» (Lucas 15:31) - Lucas 10:38-42. María escoge la buena parte: sentarse a los pies de Jesús a escucharlo.
«Empero una cosa es necesaria; y María escogió la buena parte, la cual no le será quitada.» (Lucas 10:42) - Salmo 73:23-28. El salmista descubre que acercarse a Dios es el bien.
«Y en cuanto á mí, el acercarme á Dios es el bien: he puesto en el Señor Jehová mi esperanza, para contar todas tus obras.» (Salmo 73:28) - Salmo 27:4-8. Una sola cosa pide David: estar en la presencia de Dios y contemplar su hermosura.
«Una cosa he demandado á Jehová, ésta buscaré: que esté yo en la casa de Jehová todos los días de mi vida, para contemplar la hermosura de Jehová, y para inquirir en su templo.» (Salmo 27:4)
Puedes elegir cualquier fecha, pasada o futura, o moverte día por día.
Esta oración también está en el archivo: ¿Buscas a Dios por quién es o por lo que da?.