4 de enero · Hijos adultos y fe propia
Oración por los hijos adultos: no tengo mayor gozo
Oración del día, versículo del día y devocional de hoy para el 4 de enero.
Versículo del día: 3 Juan 1:1-8 RV1909
Tienes sesenta y seis años, eres jubilado y vives en Rosario. Con tu esposa criaron a sus tres hijos en la iglesia. La mayor, de cuarenta, dejó de congregarse hace años; dice que cree en Dios “a su manera”, pero cada sábado cocina en un comedor para niños del barrio. El del medio no falta un domingo, toca en el grupo de música, pero le habla con desprecio a su esposa y casi nunca pregunta por su mamá, que está enferma. El menor dice que esas cosas no le interesan. En las reuniones familiares sermoneas a la mayor y elogias al del medio delante de todos. Anoche tu esposa te preguntó en voz baja: “¿Estás seguro de que sabes cuál de tus hijos anda en la verdad?”. No pudiste dormir.
Oración de la noche
Señor, gracias por este día, por mi esposa, por cada uno de mis hijos y por mis nietos; gracias por la fe que me diste y por la paciencia que has tenido conmigo. Me quedo en silencio delante de ti… Te presento a mis tres hijos por su nombre. No te pido que sean como yo quiero, sino que anden en tu verdad. Ayúdame a amarlos sin condiciones, a respetar sus caminos y a corregir con mansedumbre cuando me toque. En el nombre de Jesús, amén.
Devocional de hoy: lectio divina en 5 pasos
No hay prisa. Este es tu espacio para estar con Dios, con libertad.
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Leer Lectio
Palabra de Dios para hoy
Lee el pasaje despacio, dos veces. Fíjate en la palabra o frase que más te llame la atención y, de manera especial, en el versículo resaltado.
1El anciano al muy amado Gaio, al cual yo amo en verdad. 2Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas cosas, y que tengas salud, así como tu alma está en prosperidad. 3Ciertamente me gocé mucho cuando vinieron los hermanos y dieron testimonio de tu verdad, así como tú andas en la verdad. 4No tengo yo mayor gozo que éste, el oir que mis hijos andan en la verdad. 5Amado, fielmente haces todo lo que haces para con los hermanos, y con los extranjeros, 6Los cuales han dado testimonio de tu amor en presencia de la iglesia: á los cuales si ayudares como conviene según Dios, harás bien. 7Porque ellos partieron por amor de su nombre, no tomando nada de los Gentiles. 8Nosotros, pues, debemos recibir á los tales, para que seamos cooperadores á la verdad.
3 Juan 1:1-8 RV1909
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Meditar Meditatio
Reflexión
La tercera carta de Juan es corta y personal. “El anciano” le escribe a Gaio, un hermano querido, y le cuenta lo que más lo alegra: «No tengo yo mayor gozo que éste, el oir que mis hijos andan en la verdad.» Los “hijos” de Juan eran las personas que él había acompañado en la fe. Y fíjate qué contaban de Gaio: no cuánto sabía, sino cómo trataba a los demás: «Amado, fielmente haces todo lo que haces para con los hermanos, y con los extranjeros,» Para Juan, la verdad no es solo tener ideas correctas; es una manera de andar, donde la fe y el amor coinciden. En la misma carta aparece Diótrefes, que estaba en la iglesia y quería ser el primero, pero no recibía a los hermanos (versículos 9 y 10).
Esto revela algo de Dios: mira el corazón y el fruto, no solo las apariencias. No quiere decir que congregarse no importe; la fe también se vive en comunidad. Quiere decir que ni la asistencia garantiza que alguien ande en la verdad, ni la ausencia significa que Dios haya dejado de obrar en una vida. Y la fe de un hijo adulto tiene que ser suya: no se hereda por obligación, se contagia por el ejemplo, como la “fe no fingida” que Timoteo recibió de su abuela y de su madre (2 Timoteo 1:5).
Jesús contó la historia de un padre con dos hijos: uno dijo que no iría a trabajar a la viña y luego fue; el otro dijo que sí y no fue (Mateo 21:28-31). Y advirtió: «No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos: mas el que hiciere la voluntad de mi Padre que está en los cielos.» (Mateo 7:21).
Tu parte, ahora que tus hijos son adultos, no es controlarlos sino acompañarlos: orar por cada uno por su nombre, dejar los sermones en la mesa, reconocer el bien que Dios ha sembrado en tu hija y hablar a solas, con cariño y con verdad, con tu hijo sobre cómo trata a su esposa; ella también es tu prójimo. Sobre todo, que tu propia vida, también en el cuidado de tu esposa enferma, les muestre lo que es andar en la verdad.
¿Qué te alegra más de tus hijos: que parezcan creyentes, o que anden en la verdad?
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Orar Oratio
Señor, gracias por mis tres hijos, por los años en que pude criarlos, por mi esposa y por mis nietos. Gracias por lo bueno que has sembrado en cada uno, aunque no siempre lo haya sabido ver. Reconozco que he juzgado por las apariencias. Muéstrame cómo acompañarlos ahora que son adultos; dame humildad para dejar los sermones, valor para hablar con verdad cuando haga falta y coherencia para que mi vida les hable de ti. En el nombre de Jesús, amén.
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Contemplar Contemplatio
Ahora quédate en silencio, sin pedir nada. Orar también es escuchar y simplemente estar delante de Dios.
Es normal que tu mente se vaya a los pendientes, las responsabilidades, los compromisos o los problemas. No te culpes. Cuando notes que te fuiste, vuelve con suavidad a la presencia de Dios. Esa es la disciplina: aquietar la mente y estar aquí, con él.
Haz conciencia de que Dios está presente en el mundo y, de manera particular, en tu vida: en la salud, el alimento, tu familia, tu trabajo. Los problemas y las dificultades siguen ahí, pero no tienen que apartarte de su presencia.
Reconoce que Dios está presente en la vida de cada uno de tus hijos, también en la de quien se ha alejado de la iglesia. Él los conoce y los ama más que tú. Que el Espíritu de Dios te enseñe a mirarlos con sus ojos.
3:00Empieza con 3 minutos. Cuando te sientas listo, amplía el silencio poco a poco; tu teléfono recordará el tiempo que elijas.
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Vivir Actio
Lo que Dios me mostró
¿Qué te mostró Dios hoy sobre la fe de tus hijos y sobre la tuya?
Lo que pongo en sus manos
¿Qué expectativa, orgullo o necesidad de controlar la fe de tus hijos necesitas poner en las manos de Dios?
Mi paso de obediencia
Por ejemplo: “Esta semana llamaré a mi hija para decirle que admiro lo que hace en el comedor, y le preguntaré si puedo acompañarla un sábado. Con mi hijo buscaré una conversación a solas, con cariño, sobre cómo trata a su esposa”.
Si deseas profundizar
Otros pasajes de la Biblia sobre este mismo tema:
- Mateo 21:28-32. Dos hijos: el que dijo que no y fue, y el que dijo que sí y no fue.
«¿Cuál de los dos hizo la voluntad de su padre? Dicen ellos: El primero. Díceles Jesús: De cierto os digo, que los publicanos y las rameras os van delante al reino de Dios.» (Mateo 21:31) - 2 Timoteo 1:3-5. La fe no fingida que pasa de la abuela y la madre al hijo.
«Trayendo á la memoria la fe no fingida que hay en ti, la cual residió primero en tu abuela Loida, y en tu madre Eunice; y estoy cierto que en ti también.» (2 Timoteo 1:5) - 2 Juan 1:4-6. Andar en la verdad es andar en el amor que Dios manda.
«Y este es amor, que andemos según sus mandamientos. Este es el mandamiento: Que andéis en él, como vosotros habéis oído desde el principio.» (2 Juan 1:6) - 3 Juan 1:9-11. El que hace bien es de Dios.
«Amado, no sigas lo que es malo, sino lo que es bueno. El que hace bien es de Dios: mas el que hace mal, no ha visto á Dios.» (3 Juan 1:11)
Puedes elegir cualquier fecha, pasada o futura, o moverte día por día.
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