Oración de la Noche

Ora, medita y descansa en la Palabra

4 de octubre · Revisarme antes de juzgar

No juzguéis: la mota y la viga

Oración del día, versículo del día y devocional de hoy para el 4 de octubre.

Versículo del día: Mateo 7:1-5 RV1909

Tienes diecinueve años y prestas el servicio como policía bachiller en un CAI del suroccidente de Barranquilla. En el semáforo de la esquina, una mujer venezolana vende bombones con un bebé cargado al pecho, y tú y tus compañeros siempre tienen algo que decir: que “se gastan la plata en vicio”, que “vienen a vivir de los demás”. La semana pasada grabaste un video imitando su acento y lo subiste a un grupo; todos se rieron. Lo que nadie sabe es que en los últimos tres meses perdiste toda tu bonificación en apuestas por el celular, y que le pediste plata prestada a tu mamá diciéndole que era para unas botas del uniforme. Anoche ella te escribió: “Mijo, ¿ya compró las botas?”. Esta noche, de turno en la garita, no sabes qué contestarle.

Oración de la noche

Señor, gracias por este día de servicio, por haber llegado sano a esta noche, por mi mamá y por la vida de esa mujer y de su bebé, a quienes también amas. Me quedo en silencio delante de ti… Te entrego mis burlas, mis apuestas y la mentira que le dije a mi mamá. Que se haga tu voluntad y no la mía. Dame valor para enfrentar la verdad, humildad para buscar ayuda y ojos limpios para ver a cada persona como alguien que tú creaste. En el nombre de Jesús, amén.

Devocional de hoy: lectio divina en 5 pasos

No hay prisa. Este es tu espacio para estar con Dios, con libertad.

  1. Leer Lectio

    Palabra de Dios para hoy

    Lee el pasaje despacio, dos veces. Fíjate en la palabra o frase que más te llame la atención y, de manera especial, en el versículo resaltado.

    1No juzguéis, para que no seáis juzgados. 2Porque con el juicio con que juzgáis, seréis juzgados; y con la medida con que medís, os volverán á medir. 3Y ¿por qué miras la mota que está en el ojo de tu hermano, y no echas de ver la viga que está en tu ojo? 4O ¿cómo dirás á tu hermano: Espera, echaré de tu ojo la mota, y he aquí la viga en tu ojo? 5¡Hipócrita! echa primero la viga de tu ojo, y entonces mirarás en echar la mota del ojo de tu hermano.

    Mateo 7:1-5 RV1909

  2. Meditar Meditatio

    Reflexión

    Jesús sigue hablando en el Sermón del Monte, y dice: «No juzguéis, para que no seáis juzgados.» Aquí “juzgar” no es distinguir el bien del mal, sino condenar: ponerse en el lugar de juez del corazón del otro. Y advierte: «Porque con el juicio con que juzgáis, seréis juzgados; y con la medida con que medís, os volverán á medir.» La imagen viene del mercado, donde se medía el grano con un recipiente: la vara con la que mides a otros es la que se usará contigo. Después viene una escena casi cómica, de carpintero: «Y ¿por qué miras la mota que está en el ojo de tu hermano, y no echas de ver la viga que está en tu ojo?» La mota es una astilla diminuta; la viga es el madero grueso que sostiene un techo.

    Esto revela algo de Dios: solo él conoce los corazones y juzga con verdad y con misericordia a la vez. Pero Jesús no nos pide que nos volvamos indiferentes al mal ni que nunca ayudemos a otro a corregirse; marca un orden: «¡Hipócrita! echa primero la viga de tu ojo, y entonces mirarás en echar la mota del ojo de tu hermano.» Primero yo. Muchas veces juzgamos con más dureza en otros justamente lo que escondemos en nosotros. Tú dices que esa mujer “se gasta la plata en vicio”, mientras tu bonificación se ha ido en apuestas.

    Cuando le llevaron a Jesús a una mujer sorprendida en pecado, con las piedras listas, él respondió: «Y como perseverasen preguntándole, enderezóse, y díjoles: El que de vosotros esté sin pecado, arroje contra ella la piedra el primero.» (Juan 8:7). Uno a uno se fueron, empezando por los más viejos. Ninguno pudo sostener la piedra frente a su propia viga.

    Tu parte empieza por la verdad. Las apuestas pueden convertirse en una adicción, y no se vencen solo con fuerza de voluntad: díselo a tu mamá, busca al psicólogo de la institución o a un grupo de apoyo, y pide que alguien de confianza te ayude a manejar la plata por un tiempo. Tu valor no está en las risas de tus compañeros, sino en lo que eres ante Dios; por eso puedes borrar el video y decirles que estuvo mal, aunque se burlen. Y mira de nuevo a la mujer del semáforo: es una madre que huyó con su bebé buscando comida, alguien a quien Dios ama. El uniforme que llevas es para servir y proteger a todos, también a ella.

    ¿Qué viga hay en tu ojo que te hace tan duro con la mota de los demás?

  3. Orar Oratio

    Señor, gracias por mi mamá y por su confianza, por la oportunidad de servir en la policía, por mi salud y por los compañeros que tengo. Reconozco que me he burlado de una mujer que lucha por su bebé mientras yo escondía mis apuestas y le mentía a mi mamá. Muéstrame qué esperas de mí. Dame valor para decir la verdad, humildad para pedir ayuda con este hábito que no puedo controlar solo y disciplina para alejarme de las apuestas. Ayúdame a mirar a los demás como tú me miras a mí. En el nombre de Jesús, amén.

  4. Contemplar Contemplatio

    Ahora quédate en silencio, sin pedir nada. Orar también es escuchar y simplemente estar delante de Dios.

    Es normal que tu mente se vaya a los pendientes, las responsabilidades, los compromisos o los problemas. No te culpes. Cuando notes que te fuiste, vuelve con suavidad a la presencia de Dios. Esa es la disciplina: aquietar la mente y estar aquí, con él.

    Haz conciencia de que Dios está presente en el mundo y, de manera particular, en tu vida: en la salud, el alimento, tu familia, tu trabajo. Los problemas y las dificultades siguen ahí, pero no tienen que apartarte de su presencia.

    Reconoce que Dios está presente aquí, en la garita, y que te mira con verdad y con misericordia a la vez. No necesitas esconderte de él. Que el Espíritu de Dios te muestre en este silencio la viga que te toca sacar primero.

    3:00

    Empieza con 3 minutos. Cuando te sientas listo, amplía el silencio poco a poco; tu teléfono recordará el tiempo que elijas.

  5. Vivir Actio

    Lo que Dios me mostró

    ¿Qué te mostró Dios hoy sobre tu manera de juzgar a los demás?

    Lo que pongo en sus manos

    ¿Qué secreto, qué mentira o qué hábito necesitas poner en las manos de Dios? Entrégalo de corazón, no solo de palabra.

    Mi paso de obediencia

    Por ejemplo: “Mañana borraré el video del grupo y les diré a mis compañeros que estuvo mal. El fin de semana le contaré a mi mamá la verdad sobre la plata y buscaré al psicólogo de la estación. Cuando vuelva a ver a la señora del semáforo, le preguntaré su nombre y cómo está su bebé”.

Si deseas profundizar

Otros pasajes de la Biblia sobre este mismo tema:

  • Lucas 18:9-14. El fariseo que se creía mejor que los demás y el publicano que reconoce su pecado.
    «Os digo que éste descendió á su casa justificado antes que el otro; porque cualquiera que se ensalza, será humillado; y el que se humilla, será ensalzado.» (Lucas 18:14)
  • Romanos 2:1-4. Quien juzga a otro se condena a sí mismo cuando hace lo mismo.
    «Por lo cual eres inexcusable, oh hombre, cualquiera que juzgas: porque en lo que juzgas á otro, te condenas á ti mismo; porque lo mismo haces, tú que juzgas.» (Romanos 2:1)
  • Santiago 4:11-12. Uno solo es el juez; ¿quién eres tú para juzgar a otro?
    «Uno es el dador de la ley, que puede salvar y perder: ¿quién eres tú que juzgas á otro?» (Santiago 4:12)

Puedes elegir cualquier fecha, pasada o futura, o moverte día por día.

Esta oración también está en el archivo: No juzguéis: la mota y la viga.

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