5 de octubre · Mirar a la gente con la compasión de Jesús
Mateo 9:36: tuvo compasión de ellas
Oración del día, versículo del día y devocional de hoy para el 5 de octubre.
Versículo del día: Mateo 9:35-38 RV1909
Tienes sesenta y un años y vives en Iztapalapa, en Ciudad de México. Desde hace dos años cuidas a tu nieta Ximena, de cuatro, mientras tu hija Karla trabaja de lunes a viernes en un centro de llamadas y los sábados en un puesto del mercado. Te duelen las rodillas, el dinero no alcanza y vives cansada. Y has empezado a mirar a todos con fastidio: a los vendedores que se suben al micro, a la vecina que pide favores, y sobre todo a Karla. Cada noche le reclamas: “Yo ya crié a mis hijos; por andar de loca te pasó esto”. Ayer llegó a las once, se acostó vestida y con los zapatos puestos junto a la niña y se durmió. La miraste desde la puerta y, por primera vez en meses, sentiste algo distinto al enojo.
Oración de la noche
Señor, gracias por este día, por la sonrisa de Ximena, por mi hija, que llegó con bien a casa, y por las fuerzas que me alcanzaron hasta la noche. Me quedo en silencio delante de ti… Tú conoces mi cansancio y también la dureza que se me ha metido en el corazón. Te entrego mis reclamos, mi miedo al futuro y mis rodillas adoloridas. Que se haga tu voluntad y no la mía. Dame ojos compasivos para mirar a Karla, paciencia para criar a la niña con amor y humildad para descansar y pedir ayuda. En el nombre de Jesús, amén.
Devocional de hoy: lectio divina en 5 pasos
No hay prisa. Este es tu espacio para estar con Dios, con libertad.
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Leer Lectio
Palabra de Dios para hoy
Lee el pasaje despacio, dos veces. Fíjate en la palabra o frase que más te llame la atención y, de manera especial, en el versículo resaltado.
35Y rodeaba Jesús por todas las ciudades y aldeas, enseñando en las sinagogas de ellos, y predicando el evangelio del reino, y sanando toda enfermedad y todo achaque en el pueblo. 36Y viendo las gentes, tuvo compasión de ellas; porque estaban derramadas y esparcidas como ovejas que no tienen pastor. 37Entonces dice á sus discípulos: A la verdad la mies es mucha, mas los obreros pocos. 38Rogad, pues, al Señor de la mies, que envíe obreros á su mies.
Mateo 9:35-38 RV1909
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Meditar Meditatio
Reflexión
Mateo resume así el trabajo de Jesús: «Y rodeaba Jesús por todas las ciudades y aldeas, enseñando en las sinagogas de ellos, y predicando el evangelio del reino, y sanando toda enfermedad y todo achaque en el pueblo.» Iba de pueblo en pueblo, rodeado de gente que le pedía algo. Y en medio de esa multitud, dice el evangelio: «Y viendo las gentes, tuvo compasión de ellas; porque estaban derramadas y esparcidas como ovejas que no tienen pastor.» La palabra que se traduce “compasión” habla de las entrañas: una conmoción que se siente por dentro y que mueve a actuar. “Derramadas y esparcidas” describe a ovejas agotadas, maltratadas, tiradas en el camino, sin nadie que las cuide. Jesús no vio solo una multitud que exigía; vio el cansancio detrás de cada rostro.
Esto revela el corazón de Dios como el de un pastor que se conmueve por su pueblo. La compasión no es aprobarlo todo: no tienes que estar de acuerdo con cada decisión de Karla para mirarla con misericordia. Es ver a la persona detrás del problema. Luego Jesús dice: «Entonces dice á sus discípulos: A la verdad la mies es mucha, mas los obreros pocos.» «Rogad, pues, al Señor de la mies, que envíe obreros á su mies.» Esta oración no es para que otro haga el trabajo: en el capítulo siguiente, Jesús envía a esos mismos discípulos. Quien ora por los cansados termina convertido en obrero.
Marcos cuenta que, en una ocasión, Jesús quiso apartarse con sus discípulos porque no tenían tiempo ni para comer: «Y él les dijo: Venid vosotros aparte al lugar desierto, y reposad un poco. Porque eran muchos los que iban y venían, que ni aun tenían lugar de comer.» Pero la gente llegó antes que ellos: «Y saliendo Jesús vió grande multitud, y tuvo compasión de ellos, porque eran como ovejas que no tenían pastor; y les comenzó á enseñar muchas cosas.» (Marcos 6:31, 34). Jesús también estaba cansado, y aun así miró con compasión. Y también buscó descanso para él y para los suyos: la compasión incluye cuidarse.
Tu parte es mirar a Karla como una oveja cansada, no como una carga, y dejar los reclamos de cada noche. Eso es muy difícil cuando tú también estás agotada; por eso necesitas cuidarte. Habla con ella con calma sobre lo que puedes y lo que no puedes hacer, busquen juntas otras ayudas (algún familiar, una estancia infantil pública) y ve al médico por tus rodillas. Si el cansancio se ha vuelto una tristeza que no se va, pide ayuda a un profesional. Recuerda también que Ximena crece escuchando cómo habla su abuela de su mamá: ese es parte de tu legado. Y quizá, desde una mirada más tierna, los vendedores del micro y tu vecina también empiecen a parecerte personas con su propia historia.
¿A quién has dejado de mirar con compasión porque estás cansada, y qué ves cuando lo miras como lo mira Jesús?
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Orar Oratio
Señor, gracias por mi nieta Ximena y su risa en la casa, por mi hija Karla, que trabaja tanto, por el techo y la comida que no nos han faltado y por las fuerzas que me has dado estos dos años. Reconozco que el cansancio me ha endurecido y que he herido a mi hija con mis reclamos. Muéstrame qué esperas de mí. Dame ojos para verla como tú la ves, sabiduría para hablarle con verdad y sin desprecio, y humildad para pedir ayuda y descansar cuando lo necesite. En el nombre de Jesús, amén.
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Contemplar Contemplatio
Ahora quédate en silencio, sin pedir nada. Orar también es escuchar y simplemente estar delante de Dios.
Es normal que tu mente se vaya a los pendientes, las responsabilidades, los compromisos o los problemas. No te culpes. Cuando notes que te fuiste, vuelve con suavidad a la presencia de Dios. Esa es la disciplina: aquietar la mente y estar aquí, con él.
Haz conciencia de que Dios está presente en el mundo y, de manera particular, en tu vida: en la salud, el alimento, tu familia, tu trabajo. Los problemas y las dificultades siguen ahí, pero no tienen que apartarte de su presencia.
Reconoce que Dios está presente aquí, y que te mira a ti también con compasión: ve tus rodillas cansadas y tu esfuerzo escondido. Desde esa mirada puedes mirar a otros. Que el Espíritu de Dios ablande en este silencio lo que el cansancio endureció.
3:00Empieza con 3 minutos. Cuando te sientas listo, amplía el silencio poco a poco; tu teléfono recordará el tiempo que elijas.
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Vivir Actio
Lo que Dios me mostró
¿Qué te mostró Dios hoy sobre tu manera de mirar a los que te rodean?
Lo que pongo en sus manos
¿Qué cansancio, qué resentimiento o qué juicio sobre tu hija necesitas poner en las manos de Dios? Entrégalo de corazón, no solo de palabra.
Mi paso de obediencia
Por ejemplo: “Mañana, cuando Karla llegue, le tendré un plato de comida caliente y no le reclamaré nada. El domingo hablaremos con calma de cómo repartirnos el cuidado de Ximena, y le preguntaré a mi hermana si puede quedarse con la niña una tarde para que yo vaya al médico por mis rodillas”.
Si deseas profundizar
Otros pasajes de la Biblia sobre este mismo tema:
- Marcos 6:33-37. Jesús, cansado, ve a la multitud y tiene compasión; luego pide a sus discípulos: dadles vosotros de comer.
«Y saliendo Jesús vió grande multitud, y tuvo compasión de ellos, porque eran como ovejas que no tenían pastor; y les comenzó á enseñar muchas cosas.» (Marcos 6:34) - Mateo 11:28-30. Jesús invita a los trabajados y cargados a hallar descanso en él.
«Venid á mí todos los que estáis trabajados y cargados, que yo os haré descansar.» (Mateo 11:28) - Colosenses 3:12-14. Vestirse de entrañas de misericordia, benignidad, humildad y paciencia.
«Vestíos pues, como escogidos de Dios, santos y amados, de entrañas de misericordia, de benignidad, de humildad, de mansedumbre, de tolerancia;» (Colosenses 3:12)
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Esta oración también está en el archivo: Mateo 9:36: tuvo compasión de ellas.