6 de octubre · El miedo y mi valor ante Dios
Mateo 10:31: más valéis vosotros que muchos pajarillos
Oración del día, versículo del día y devocional de hoy para el 6 de octubre.
Versículo del día: Mateo 10:26-31 RV1909
Tienes veintiocho años y eres temporera: desde diciembre cosechas uva de mesa en un fundo cerca de San Felipe, en el valle del Aconcagua. Llegaste desde un pueblo de Chiloé con tu hija de seis años, que se queda con una vecina mientras trabajas. El contratista que los lleva en bus cada madrugada paga por caja, descuenta una colación que nunca llega y a las mujeres les grita delante de todos: “lenta”, “inútil”, “si no te gusta, hay cien esperando”. La semana pasada viste que en la planilla te anotó menos cajas de las que llenaste, y no dijiste nada. Tienes miedo de que no te vuelva a llamar y de quedarte sin la plata para el invierno. Pero esta noche, contando las monedas, te descubres repitiendo sus palabras en voz baja: “soy lenta, no sirvo para nada”.
Oración de la noche
Padre, gracias por este día de trabajo, por las fuerzas que me diste, por mi hija dormida y por el techo que nos cubre aunque sea prestado. Me quedo en silencio delante de ti… Tú cuentas mis cabellos y conoces mis miedos mejor que yo. Pongo en tus manos al contratista, la planilla y mi futuro; que se haga tu voluntad y no la mía. No quiero acostarme creyendo que no sirvo; quiero dormir sabiendo lo que valgo para ti. Dame mañana valor para hablar con la verdad y un corazón atento a la compañera que también tiene miedo. En el nombre de Jesús, amén.
Devocional de hoy: lectio divina en 5 pasos
No hay prisa. Este es tu espacio para estar con Dios, con libertad.
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Leer Lectio
Palabra de Dios para hoy
Lee el pasaje despacio, dos veces. Fíjate en la palabra o frase que más te llame la atención y, de manera especial, en el versículo resaltado.
26Así que, no los temáis; porque nada hay encubierto, que no haya de ser manifestado; ni oculto, que no haya de saberse. 27Lo que os digo en tinieblas, decidlo en la luz; y lo que oís al oído predicadlo desde los terrados. 28Y no temáis á los que matan el cuerpo, mas al alma no pueden matar: temed antes á aquel que puede destruir el alma y el cuerpo en el infierno. 29¿No se venden dos pajarillos por un cuarto? Con todo, ni uno de ellos cae á tierra sin vuestro Padre. 30Pues aun vuestros cabellos están todos contados. 31Así que, no temáis: más valéis vosotros que muchos pajarillos.
Mateo 10:26-31 RV1909
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Meditar Meditatio
Reflexión
Jesús está enviando a sus doce discípulos a anunciar el reino, y no les esconde lo que vendrá: rechazo, tribunales, persecución. En medio de esas advertencias repite tres veces la misma frase: no temáis. Para explicarles por qué, usa una imagen del mercado: «¿No se venden dos pajarillos por un cuarto? Con todo, ni uno de ellos cae á tierra sin vuestro Padre.» Los pajarillos eran gorriones, el ave más barata que se vendía para comer, y un “cuarto” era una moneda de cobre de muy poco valor. Lo que en la plaza casi no valía nada, Dios no lo pierde de vista. Y luego viene un detalle que solo una madre o un padre muy atento podría tener: «Pues aun vuestros cabellos están todos contados.» De ahí saca Jesús su conclusión: «Así que, no temáis: más valéis vosotros que muchos pajarillos.»
Esto revela algo de Dios: tu valor no lo fija quien te paga ni quien te grita; lo fija el Padre que te conoce hasta en lo más pequeño. Pero hay que leer bien: Jesús no dice que los pajarillos nunca caen, sino que no caen “sin vuestro Padre”, es decir, sin que él lo sepa y sin que estén solos. El pasaje no promete que no te pasará nada malo; promete que nada de lo que te pasa queda fuera de la mirada de Dios. Por eso también dice: «Así que, no los temáis; porque nada hay encubierto, que no haya de ser manifestado; ni oculto, que no haya de saberse.» La planilla mal anotada, el grito y la humillación no están escondidos para él.
Jesús defendió siempre el valor de los que otros despreciaban: «Mirad no tengáis en poco á alguno de estos pequeños; porque os digo que sus ángeles en los cielos ven siempre la faz de mi Padre que está en los cielos.» (Mateo 18:10). Él miró con respeto a jornaleros, mujeres, extranjeros y niños, la gente que en su tiempo contaba poco.
Tu parte empieza por dentro: no repetir las mentiras que te dicen. No eres “inútil”; eres hija de Dios y trabajas con dignidad para tu hija. Desde ahí, el miedo puede seguir presente, pero ya no tiene que decidir por ti. Puedes anotar tú misma cada caja que llenas, hablar con otras compañeras que viven lo mismo y averiguar en la Inspección del Trabajo cuáles son tus derechos. Y quizá haya una temporera nueva, más asustada que tú, que necesita escuchar de tu boca que vale mucho más que muchos pajarillos.
¿Qué voz está definiendo tu valor: la de quien te humilla o la del Padre que cuenta tus cabellos?
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Orar Oratio
Padre, gracias por mis manos y por el trabajo que me da el pan, por mi hija, por la vecina que la cuida y por este valle lleno de fruta que tú hiciste crecer. Tú sabes cuánto miedo tengo y cómo me duelen los gritos y la injusticia de la planilla. Muéstrame qué esperas de mí; si lo tienes a bien, abre un camino justo para mí y para mis compañeras, y si no, dame paz para buscar otro. Dame valor para no creer las mentiras que me dicen, prudencia para defender lo que es justo y disciplina para cuidar mi dignidad. En el nombre de Jesús, amén.
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Contemplar Contemplatio
Ahora quédate en silencio, sin pedir nada. Orar también es escuchar y simplemente estar delante de Dios.
Es normal que tu mente se vaya a los pendientes, las responsabilidades, los compromisos o los problemas. No te culpes. Cuando notes que te fuiste, vuelve con suavidad a la presencia de Dios. Esa es la disciplina: aquietar la mente y estar aquí, con él.
Haz conciencia de que Dios está presente en el mundo y, de manera particular, en tu vida: en la salud, el alimento, tu familia, tu trabajo. Los problemas y las dificultades siguen ahí, pero no tienen que apartarte de su presencia.
Reconoce que Dios está presente aquí, en esta pieza sencilla, y que también estaba en el parrón esta mañana, mirando cada racimo que cortaste. Ni uno solo pasó sin que él lo viera. Que el Espíritu de Dios te recuerde en este silencio cuánto vales para él.
3:00Empieza con 3 minutos. Cuando te sientas listo, amplía el silencio poco a poco; tu teléfono recordará el tiempo que elijas.
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Vivir Actio
Lo que Dios me mostró
¿Qué te mostró Dios hoy sobre tu valor delante de él?
Lo que pongo en sus manos
¿Qué miedo, o qué palabra humillante que has creído sobre ti, necesitas poner en las manos de Dios? Entrégalo de corazón, no solo de palabra.
Mi paso de obediencia
Por ejemplo: “Mañana llevaré una libreta y anotaré cada caja que llene. En la colación le preguntaré a la Rosa si a ella también le anotan menos, y el fin de semana iremos juntas a preguntar a la Inspección del Trabajo. A la muchacha nueva de la cuadrilla le diré que no es inútil, y la ayudaré a amarrar sus cajas”.
Si deseas profundizar
Otros pasajes de la Biblia sobre este mismo tema:
- Lucas 12:4-7. Ni uno de los pajarillos está olvidado delante de Dios.
«Y aun los cabellos de vuestra cabeza están todos contados. No temáis pues: de más estima sois que muchos pajarillos.» (Lucas 12:7) - Isaías 43:1-4. Dios llama a su pueblo por su nombre y le dice que es de grande estima a sus ojos.
«Porque en mis ojos fuiste de grande estima, fuiste honorable, y yo te amé: daré pues hombres por ti, y naciones por tu alma.» (Isaías 43:4) - Salmo 139:13-16. Dios me formó y me conoce desde antes de nacer.
«Te alabaré; porque formidables, maravillosas son tus obras: estoy maravillado, y mi alma lo conoce mucho.» (Salmo 139:14) - Hebreos 13:5-6. El Señor es mi ayudador; no temeré lo que me hará el hombre.
«De tal manera que digamos confiadamente: El Señor es mi ayudador; no temeré lo que me hará el hombre.» (Hebreos 13:6)
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Esta oración también está en el archivo: Mateo 10:31: más valéis vosotros que muchos pajarillos.