5 de febrero · Qué consejos escuchas
Salmo 1:1: bienaventurado el varón
Oración del día, versículo del día y devocional de hoy para el 5 de febrero.
Versículo del día: Salmo 1:1-4 RV1909
En el almuerzo del domingo, delante de toda su familia, tu esposa contó entre risas que no sabes administrar la plata y que, si no fuera por ella, “estarían en la calle”. Todos se rieron; tú callaste. El lunes, a la hora del almuerzo, se lo contaste a tus compañeros de trabajo. “Mano, eso no se aguanta: no le hables en una semana, que sepa lo que es bueno”, dijo uno. Otro: “Haz lo mismo, cuéntales a tus amigos sus cosas”. Y el que siempre bromea: “Por eso yo no me caso”. Te reíste con ellos y te sentiste respaldado. Pero esta noche, en el bus de regreso, te das cuenta de que no llamaste a don Ernesto, el amigo mayor que siempre te habla con verdad, porque sabes muy bien lo que te diría.
Oración de la noche
Padre, gracias por mi esposa, por nuestra casa y por los amigos que me quieren, también los del trabajo, aunque no siempre me aconsejen bien. Me quedo en silencio delante de ti… Tú sabes que estoy herido y que una parte de mí quiere desquitarse. Reconozco que busqué a quienes me daban la razón y evité a quien me iba a decir la verdad. Dame humildad para escuchar buen consejo, mansedumbre para hablar con ella y disposición para reconocer también mis faltas. En el nombre de Jesús, amén.
Devocional de hoy: lectio divina en 5 pasos
No hay prisa. Este es tu espacio para estar con Dios, con libertad.
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Leer Lectio
Palabra de Dios para hoy
Lee el pasaje despacio, dos veces. Fíjate en la palabra o frase que más te llame la atención y, de manera especial, en el versículo resaltado.
1Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos, ni estuvo en camino de pecadores, ni en silla de escarnecedores se ha sentado; 2Antes en la ley de Jehová está su delicia, y en su ley medita de día y de noche. 3Y será como el árbol plantado junto á arroyos de aguas, que da su fruto en su tiempo, y su hoja no cae; y todo lo que hace, prosperará. 4No así los malos: sino como el tamo que arrebata el viento.
Salmo 1:1-4 RV1909
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Meditar Meditatio
Reflexión
El Salmo 1 abre todo el libro de los Salmos con una palabra que significa “dichoso”, “feliz de verdad”: «Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos, ni estuvo en camino de pecadores, ni en silla de escarnecedores se ha sentado;» “Varón” aquí no excluye a nadie: describe a toda persona que busca a Dios. Y lo primero que dice de ella no tiene que ver con lo que hace, sino con a quién escucha. En la Biblia, el “consejo” es más que una opinión: es una manera de mirar la vida que termina guiando las decisiones. El “consejo de malos” no siempre suena malvado; muchas veces suena a sentido común, a defensa propia, a “no te dejes”. Lo que lo hace malo es que deja a Dios por fuera.
La Biblia cuenta la historia de un rey joven, Roboam, que tuvo que decidir cómo responder a su pueblo. Los ancianos le aconsejaron servir y hablar con buenas palabras; sus amigos de juventud, mostrarse duro. «Mas él, dejado el consejo de los viejos que ellos le habían dado, tomó consejo con los mancebos que se habían criado con él, y estaban delante de él.» (1 Reyes 12:8). Escogió el consejo que halagaba su orgullo, y el reino se dividió. Esto revela algo de Dios: no nos deja sin consejo. Nos habla por su Palabra y también por personas sabias que nos dicen lo que no queremos oír: «Fieles son las heridas del que ama; pero importunos los besos del que aborrece.» (Proverbios 27:6). El consejo que solo me da la razón casi nunca me hace crecer.
Aun un amigo que nos quiere puede aconsejar desde lo puramente humano. Cuando Jesús anunció que iba a sufrir, Pedro lo llevó aparte y le dijo que eso no podía pasarle. Jesús le respondió con firmeza: «Entonces él, volviéndose, dijo á Pedro: Quítate de delante de mí, Satanás; me eres escándalo; porque no entiendes lo que es de Dios sino lo que es de los hombres.» (Mateo 16:23). Jesús no se dejó llevar por el consejo que le ofrecía el camino cómodo; lo midió con la voluntad del Padre. La pregunta no es si un consejo me hace sentir bien, sino si me acerca a lo que es de Dios.
Tu parte empieza por mirarte con honestidad: ¿a quién buscas cuando estás herido, y para qué? Lo que dijo tu esposa te dolió, y es justo que lo hables con ella; la Biblia no te pide fingir que no pasó nada. Pero no es lo mismo buscar la reconciliación que buscar munición. Tu esposa es tu prójimo más cercano, y la manera como le respondas dirá mucho de quién te aconseja. Busca a quien te habla con verdad, escucha antes de decidir y luego habla con ella a solas y con calma sobre cómo te sentiste. Si en tu matrimonio estas heridas se repiten, buscar juntos la orientación de un consejero preparado también es escoger buen consejo.
Cuando estás herido, ¿buscas el consejo que te da la razón o el que te acerca a Dios?
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Orar Oratio
Padre, gracias por mi esposa, por los años que hemos caminado juntos y por los amigos que me hablan con verdad, aunque a veces no los busco. Tú sabes cuánto me dolió lo del domingo. Ayúdame a reconocer qué consejos estoy escuchando, dame humildad para oír lo que no quiero oír y valor para hablar con ella con mansedumbre. En el nombre de Jesús, amén.
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Contemplar Contemplatio
Ahora quédate en silencio, sin pedir nada. Orar también es escuchar y simplemente estar delante de Dios.
Es normal que tu mente se vaya a los pendientes, las responsabilidades, los compromisos o los problemas. No te culpes. Cuando notes que te fuiste, vuelve con suavidad a la presencia de Dios. Esa es la disciplina: aquietar la mente y estar aquí, con él.
Haz conciencia de que Dios está presente en el mundo y, de manera particular, en tu vida: en la salud, el alimento, tu familia, tu trabajo. Los problemas y las dificultades siguen ahí, pero no tienen que apartarte de su presencia.
Reconoce que Dios está presente aquí, y que su consejo no grita ni halaga. Deja que se calmen las voces del almuerzo y escucha en el silencio. Que el Espíritu de Dios te enseñe a distinguir el consejo que viene de él.
3:00Empieza con 3 minutos. Cuando te sientas listo, amplía el silencio poco a poco; tu teléfono recordará el tiempo que elijas.
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Vivir Actio
Lo que Dios me mostró
¿Qué te mostró Dios hoy sobre los consejos que escuchas y las personas a quienes buscas?
Lo que pongo en sus manos
¿Qué orgullo herido, deseo de desquitarte o necesidad de tener la razón necesitas poner en las manos de Dios? Entrégalo de corazón, no solo de palabra.
Mi paso de obediencia
Por ejemplo: “Mañana llamaré a don Ernesto y le contaré todo, también lo que yo he hecho mal. Luego buscaré un momento a solas con mi esposa para decirle con calma cómo me sentí, sin castigarla con el silencio”.
Si deseas profundizar
Otros pasajes de la Biblia sobre este mismo tema:
- Mateo 16:21-23. Jesús rechaza el consejo que lo apartaba de la voluntad del Padre.
«Entonces él, volviéndose, dijo á Pedro: Quítate de delante de mí, Satanás; me eres escándalo; porque no entiendes lo que es de Dios sino lo que es de los hombres.» (Mateo 16:23) - 1 Reyes 12:6-11. Roboam deja el consejo de los ancianos por el que halagaba su orgullo.
«Mas él, dejado el consejo de los viejos que ellos le habían dado, tomó consejo con los mancebos que se habían criado con él, y estaban delante de él.» (1 Reyes 12:8) - Proverbios 27:5-9. Las heridas del amigo fiel valen más que los halagos.
«Fieles son las heridas del que ama; pero importunos los besos del que aborrece.» (Proverbios 27:6)
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Esta oración también está en el archivo: Salmo 1:1: bienaventurado el varón.