Oración de la Noche

Ora, medita y descansa en la Palabra

4 de febrero · Si el Señor no edifica la casa

Oración para bendecir mi casa: si Jehová no edificare la casa

Oración del día, versículo del día y devocional de hoy para el 4 de febrero.

Versículo del día: Salmo 127:1-5 RV1909

Hace seis años tú y tu esposa compraron un lote en las afueras de Cochabamba y empezaron a construir por etapas. De lunes a viernes trabajas como chofer de una empresa, y los fines de semana haces de albañil en tu propia obra: levantas muros, cargas bolsas de cemento, vigilas al maestro de obra. Ya terminaron la planta baja y viven ahí, pero tú quieres el segundo piso para alquilarlo y pagar el préstamo más rápido. Duermes cinco horas, comes de pie y te enojas si alguien sugiere descansar un domingo. Tus hijos ya no te piden que juegues con ellos. Anoche tu esposa, mirando la pared sin revocar, te dijo: “Tenemos casa, pero ya no tenemos hogar”. Y el mes que viene pensaban invitar a la familia y a los hermanos de la congregación a orar por la casa.

Oración de la noche

Señor, gracias por este día de trabajo, por la casa que nos cobija aunque no esté terminada, por la comida en la mesa y por mi familia. Me quedo en silencio delante de ti… Reconozco que he trabajado como si todo dependiera de mí y he dejado a los míos esperando. Pongo en tus manos las deudas y los planes; quiero que seas tú quien edifique nuestra casa. Dame sabiduría para ordenar mis prioridades y humildad para recibir el sueño que das a los que amas. En el nombre de Jesús, amén.

Devocional de hoy: lectio divina en 5 pasos

No hay prisa. Este es tu espacio para estar con Dios, con libertad.

  1. Leer Lectio

    Palabra de Dios para hoy

    Lee el pasaje despacio, dos veces. Fíjate en la palabra o frase que más te llame la atención y, de manera especial, en el versículo resaltado.

    1Cántico gradual: para Salomón. SI Jehová no edificare la casa, en vano trabajan los que la edifican: si Jehová no guardare la ciudad, en vano vela la guarda. 2Por demás os es el madrugar á levantaros, el veniros tarde á reposar, el comer pan de dolores: pues que á su amado dará Dios el sueño. 3He aquí, heredad de Jehová son los hijos: cosa de estima el fruto del vientre. 4Como saetas en mano del valiente, así son los hijos habidos en la juventud. 5Bienaventurado el hombre que hinchió su aljaba de ellos: no será avergonzado cuando hablare con los enemigos en la puerta.

    Salmo 127:1-5 RV1909

  2. Meditar Meditatio

    Reflexión

    El Salmo 127 es un “cántico gradual”, de los que cantaban los peregrinos camino a Jerusalén, y lleva el nombre de Salomón, el gran constructor de Israel: levantó el templo y tardó trece años en terminar su propio palacio (1 Reyes 7:1). Aun así, el salmo empieza diciendo que ninguna obra se sostiene sin Dios: «Cántico gradual: para Salomón. SI Jehová no edificare la casa, en vano trabajan los que la edifican: si Jehová no guardare la ciudad, en vano vela la guarda.» En hebreo, “casa” significa a la vez el edificio y la familia que vive en él. Por eso el salmo pasa enseguida a hablar de los hijos: «He aquí, heredad de Jehová son los hijos: cosa de estima el fruto del vientre.»

    El segundo versículo es casi un retrato: «Por demás os es el madrugar á levantaros, el veniros tarde á reposar, el comer pan de dolores: pues que á su amado dará Dios el sueño.» Esto revela algo de Dios: no desprecia el trabajo, porque en el salmo hay constructores que construyen y guardas que vigilan. Lo que el salmo llama “en vano” es el afán de quien cree que todo depende de él. El “pan de dolores” es el que se come con angustia, de pie, sin disfrutarlo. Y el sueño es un regalo para el que confía. Este salmo tampoco es una fórmula para proteger la casa con una placa en la pared; es una invitación a que Dios sea quien ordene las prioridades. Otro sabio lo dijo así: «Mas vale el un puño lleno con descanso, que ambos puños llenos con trabajo y aflicción de espíritu.» (Eclesiastés 4:6).

    Jesús terminó su enseñanza más conocida hablando de casas: «Cualquiera, pues, que me oye estas palabras, y las hace, le compararé á un hombre prudente, que edificó su casa sobre la peña;» (Mateo 7:24). El cimiento que resiste las tormentas no es el concreto ni el segundo piso, sino oír sus palabras y vivirlas, y entre ellas está amar a los que tenemos más cerca.

    Trabajar para darle techo a tu familia es una responsabilidad buena. Pero vale la pena preguntarte para quién estás construyendo, si los tuyos se están quedando sin ti. Tu parte es sentarte con tu esposa a revisar las cuentas y acordar un ritmo realista, aunque el segundo piso tarde un año más; guardar el domingo para Dios y para tu familia; y tratar con justicia y respeto a quienes trabajan contigo en la obra. Orar por la casa será mucho más que una reunión si antes deciden juntos cómo quieren vivir en ella.

    ¿Estás construyendo una casa con Dios, o una obra en la que Dios y los tuyos tienen que esperar?

  3. Orar Oratio

    Señor, gracias por este techo, por el lote que pudimos comprar, por las fuerzas para trabajar y por mi esposa y mis hijos, que son mi verdadera casa. Tú sabes cuánto quiero darles seguridad y cuánto me angustian las deudas. Si lo tienes a bien, bendice la obra de nuestras manos, y si no es el tiempo, danos sabiduría para esperar. Ayúdame a ver qué estoy descuidando y dame valor para cambiar mi ritmo y descansar en ti. En el nombre de Jesús, amén.

  4. Contemplar Contemplatio

    Ahora quédate en silencio, sin pedir nada. Orar también es escuchar y simplemente estar delante de Dios.

    Es normal que tu mente se vaya a los pendientes, las responsabilidades, los compromisos o los problemas. No te culpes. Cuando notes que te fuiste, vuelve con suavidad a la presencia de Dios. Esa es la disciplina: aquietar la mente y estar aquí, con él.

    Haz conciencia de que Dios está presente en el mundo y, de manera particular, en tu vida: en la salud, el alimento, tu familia, tu trabajo. Los problemas y las dificultades siguen ahí, pero no tienen que apartarte de su presencia.

    Reconoce que Dios está presente en tu casa, en la parte terminada y en la que falta por hacer. Él es quien edifica y quien guarda. Que el Espíritu de Dios te enseñe a recibir el descanso como un regalo.

    3:00

    Empieza con 3 minutos. Cuando te sientas listo, amplía el silencio poco a poco; tu teléfono recordará el tiempo que elijas.

  5. Vivir Actio

    Lo que Dios me mostró

    ¿Qué te mostró Dios hoy sobre lo que estás construyendo y para quién?

    Lo que pongo en sus manos

    ¿Qué afán, deuda o miedo al futuro necesitas poner en las manos de Dios para poder descansar esta noche?

    Mi paso de obediencia

    Por ejemplo: “Este domingo no subiré a la obra: llevaré a mis hijos al parque y en la noche oraremos juntos en cada cuarto de la casa. Esta semana me sentaré con mi esposa a revisar las cuentas y a decidir juntos un ritmo de construcción que no nos robe la familia”.

Si deseas profundizar

Otros pasajes de la Biblia sobre este mismo tema:

  • Mateo 7:24-27. Jesús: la casa que resiste es la que se edifica oyendo y haciendo sus palabras.
    «Cualquiera, pues, que me oye estas palabras, y las hace, le compararé á un hombre prudente, que edificó su casa sobre la peña;» (Mateo 7:24)
  • Eclesiastés 4:4-8. Más vale un puño lleno con descanso que dos llenos de afán.
    «Mas vale el un puño lleno con descanso, que ambos puños llenos con trabajo y aflicción de espíritu.» (Eclesiastés 4:6)
  • Proverbios 24:3-4. La casa se edifica con sabiduría, no solo con ladrillos.
    «Con sabiduría se edificará la casa, y con prudencia se afirmará:» (Proverbios 24:3)

Puedes elegir cualquier fecha, pasada o futura, o moverte día por día.

Esta oración también está en el archivo: Oración para bendecir mi casa: si Jehová no edificare la casa.

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