3 de febrero · Dar fruto a su tiempo
Salmo 1:3: como el árbol plantado junto a arroyos de aguas
Oración del día, versículo del día y devocional de hoy para el 3 de febrero.
Versículo del día: Salmo 1:1-6 RV1909
Eres mecánico de motos, tienes cuarenta y siete años y desde hace seis abres tu taller los sábados para enseñarles el oficio a muchachos del barrio. Lo haces gratis, porque a ti un vecino te sacó de la calle cuando tenías quince. Les enseñas a desarmar un motor, pero también a llegar a tiempo, a respetar y a dar gracias antes de comer. Esta semana te enteraste de que Kevin, el más hábil de todos, fue detenido por robar un celular con un arma. Otros dos dejaron de venir. Tu esposa te dice que ya has dado bastante, que descanses los sábados. Mirando las herramientas guardadas, te preguntas si sirvió de algo y si Dios ve algún fruto en todo esto.
Oración de la noche
Señor, gracias por este día, por mis manos y mi oficio, por mi esposa que me cuida y por cada muchacho que ha pasado por el taller. Me quedo en silencio delante de ti… Te presento a Kevin, a su familia y a los que dejaron de venir. Tú sabes lo que sembré y lo que se perdió en el camino; el fruto es tuyo, no mío. Si lo tienes a bien, que Kevin encuentre en este tropiezo una oportunidad para volver a ti. A mí dame paciencia para esperar tu tiempo, humildad para descansar y fidelidad para seguir sembrando. En el nombre de Jesús, amén.
Devocional de hoy: lectio divina en 5 pasos
No hay prisa. Este es tu espacio para estar con Dios, con libertad.
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Leer Lectio
Palabra de Dios para hoy
Lee el pasaje despacio, dos veces. Fíjate en la palabra o frase que más te llame la atención y, de manera especial, en el versículo resaltado.
1Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos, ni estuvo en camino de pecadores, ni en silla de escarnecedores se ha sentado; 2Antes en la ley de Jehová está su delicia, y en su ley medita de día y de noche. 3Y será como el árbol plantado junto á arroyos de aguas, que da su fruto en su tiempo, y su hoja no cae; y todo lo que hace, prosperará. 4No así los malos: sino como el tamo que arrebata el viento. 5Por tanto no se levantarán los malos en el juicio, ni los pecadores en la congregación de los justos. 6Porque Jehová conoce el camino de los justos; mas la senda de los malos perecerá.
Salmo 1:1-6 RV1909
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Meditar Meditatio
Reflexión
El Salmo 1 describe al que se deleita en la Palabra de Dios con una imagen que cualquier campesino de Israel entendía: «Y será como el árbol plantado junto á arroyos de aguas, que da su fruto en su tiempo, y su hoja no cae; y todo lo que hace, prosperará.» En una tierra seca, los árboles no crecían solos junto al agua: el agricultor los sembraba a propósito al lado de los canales de riego, los “arroyos de aguas”. El árbol no se plantó a sí mismo ni hace llover; su tarea es permanecer donde fue plantado y dejar que sus raíces beban.
Fíjate en lo que dice y en lo que no dice. Dice “da su fruto en su tiempo”, no en el tiempo que yo quisiera. Un naranjo tarda años en dar su primera cosecha, y entre una cosecha y otra hay meses en que parece que no pasa nada. Dice “su hoja no cae”: aun en la sequía sigue vivo, porque se alimenta de una fuente que no se ve. Y “todo lo que hace, prosperará” no promete que todo saldrá como lo planeo, sino que la vida unida a Dios cumple su propósito. Esto revela algo de Dios: él es el dueño de la cosecha. A nosotros nos toca sembrar y regar; el crecimiento es suyo. Pablo lo dijo así: «Yo planté, Apolos regó: mas Dios ha dado el crecimiento.» (1 Corintios 3:6).
Jesús comparó el reino de Dios con una semilla que crece de manera misteriosa: «Decía más: Así es el reino de Dios, como si un hombre echa simiente en la tierra;» «Y duerme, y se levanta de noche y de día, y la simiente brota y crece como él no sabe.» (Marcos 4:26-27). El sembrador no ve la raíz trabajando bajo tierra. Jesús mismo dedicó su vida a unos pocos discípulos que lo abandonaron la noche en que lo arrestaron (Marcos 14:50); el fruto de esa siembra se vio después.
Tu parte no es medir el fruto, sino permanecer junto al agua y seguir sembrando con amor y con sabiduría. Kevin sigue siendo tu prójimo: quizá hoy lo que Dios espera de ti es visitarlo, escribirle o acompañar a su familia, sin justificar lo que hizo. Y escucha a tu esposa: un árbol también necesita su estación de descanso, y servir sin límites termina secando la raíz. Tal vez el paso sea organizar mejor los sábados, invitar a otros hombres del barrio o de tu comunidad a ayudarte, y no cargar solo con algo que es de Dios. Lo que sembraste en esos muchachos no lo puedes medir hoy; está en las manos del que da el crecimiento.
¿Mides tu servicio por los resultados que ves, o por la fidelidad con que siembras?
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Orar Oratio
Señor, gracias por mi oficio, por el taller, por los muchachos que han pasado por él y por el vecino que un día me sacó de la calle a mí. Tú sabes cuánto me duele lo de Kevin. Ayúdame a entender qué esperas de mí ahora, dame humildad para dejar el fruto en tus manos y sabiduría para servir sin descuidar a mi familia. En el nombre de Jesús, amén.
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Contemplar Contemplatio
Ahora quédate en silencio, sin pedir nada. Orar también es escuchar y simplemente estar delante de Dios.
Es normal que tu mente se vaya a los pendientes, las responsabilidades, los compromisos o los problemas. No te culpes. Cuando notes que te fuiste, vuelve con suavidad a la presencia de Dios. Esa es la disciplina: aquietar la mente y estar aquí, con él.
Haz conciencia de que Dios está presente en el mundo y, de manera particular, en tu vida: en la salud, el alimento, tu familia, tu trabajo. Los problemas y las dificultades siguen ahí, pero no tienen que apartarte de su presencia.
Reconoce que Dios está presente como el agua junto a la raíz: no se ve, pero sostiene. No necesitas ver el fruto hoy para seguir unido a él. Que el Espíritu de Dios te enseñe a esperar la cosecha a su tiempo.
3:00Empieza con 3 minutos. Cuando te sientas listo, amplía el silencio poco a poco; tu teléfono recordará el tiempo que elijas.
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Vivir Actio
Lo que Dios me mostró
¿Qué te mostró Dios hoy sobre el fruto y sobre los tiempos de la cosecha?
Lo que pongo en sus manos
¿Qué decepción, cansancio o necesidad de ver resultados necesitas poner en las manos de Dios? Entrégalo de corazón, no solo de palabra.
Mi paso de obediencia
Por ejemplo: “Esta semana averiguaré cómo visitar a Kevin o llamaré a su mamá para decirle que no lo olvidamos. Y hablaré con mi esposa para acordar un sábado al mes de descanso en familia y pedirle a otro vecino que me ayude con el taller”.
Si deseas profundizar
Otros pasajes de la Biblia sobre este mismo tema:
- Marcos 4:26-29. La semilla crece de noche y de día, aunque el sembrador no sepa cómo.
«Porque de suyo fructifica la tierra, primero hierba, luego espiga, después grano lleno en la espiga;» (Marcos 4:28) - 1 Corintios 3:5-9. Unos plantan y otros riegan; es Dios quien da el crecimiento.
«Así que, ni el que planta es algo, ni el que riega; sino Dios, que da el crecimiento.» (1 Corintios 3:7) - Gálatas 6:7-10. No cansarse de hacer el bien: a su tiempo se cosecha.
«No nos cansemos, pues, de hacer bien; que á su tiempo segaremos, si no hubiéremos desmayado.» (Gálatas 6:9) - Santiago 5:7-8. El labrador espera con paciencia el fruto de la tierra.
«Pues, hermanos, tened paciencia hasta la venida del Señor. Mirad cómo el labrador espera el precioso fruto de la tierra, aguardando con paciencia, hasta que reciba la lluvia temprana y tardía.» (Santiago 5:7)
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Esta oración también está en el archivo: Salmo 1:3: como el árbol plantado junto a arroyos de aguas.