Oración de la Noche

Ora, medita y descansa en la Palabra

5 de marzo · Construir desde el principio con Dios en el centro

Eclesiastés 4:12: el cordón de tres dobleces para los recién casados

Oración del día, versículo del día y devocional de hoy para el 5 de marzo.

Versículo del día: Eclesiastés 4:9-12 RV1909

Tienes veintisiete años y hace cuatro meses te casaste con Andrea en Bayamón, Puerto Rico. La boda fue hermosa: el pastor habló del “cordón de tres dobleces” y ustedes lo pusieron en las invitaciones. Ahora viven en un apartamento pequeño que todavía huele a pintura, y la realidad llegó rápido. Cada uno maneja su dinero por separado, y ya discutieron porque compraste unos audífonos caros sin decirle. Los viernes sigues saliendo con tus amigos como cuando eras soltero, y ella le cuenta a su mamá cada discusión por teléfono. Desde la boda no han orado juntos ni una vez; los domingos casi siempre se quedan durmiendo. Esta noche ella te dijo, con los ojos aguados: “Siento que vivo con un compañero de cuarto”.

Oración de la noche

Señor, gracias por este día, por mi esposa, por el hogar que estamos formando y por las personas que nos acompañaron el día de nuestra boda. Me quedo en silencio delante de ti… Reconozco que he querido un matrimonio sin dejar de vivir como soltero. Muéstrame qué esperas de mí como esposo. Dame humildad para hablar con ella, sabiduría para decidir juntos y constancia para que tú seas el centro de nuestra casa, no solo un versículo en la invitación. En el nombre de Jesús, amén.

Devocional de hoy: lectio divina en 5 pasos

No hay prisa. Este es tu espacio para estar con Dios, con libertad.

  1. Leer Lectio

    Palabra de Dios para hoy

    Lee el pasaje despacio, dos veces. Fíjate en la palabra o frase que más te llame la atención y, de manera especial, en el versículo resaltado.

    9Mejores son dos que uno; porque tienen mejor paga de su trabajo. 10Porque si cayeren, el uno levantará á su compañero: mas ¡ay del solo! que cuando cayere, no habrá segundo que lo levante. 11También si dos durmieren juntos, se calentarán; mas ¿cómo se calentará uno solo? 12Y si alguno prevaleciere contra el uno, dos estarán contra él; y cordón de tres dobleces no presto se rompe.

    Eclesiastés 4:9-12 RV1909

  2. Meditar Meditatio

    Reflexión

    El Predicador de Eclesiastés mira la vida con realismo. Acaba de describir a un hombre que trabaja sin descanso, solo, sin nadie con quien compartir (Eclesiastés 4:8), y concluye: «Mejores son dos que uno; porque tienen mejor paga de su trabajo.» Luego da tres imágenes de los caminos de su tiempo: el que cae en un hoyo y necesita que otro lo levante, las noches frías en que dos se calientan, y el ladrón que asalta al viajero solitario. Y cierra: «Y si alguno prevaleciere contra el uno, dos estarán contra él; y cordón de tres dobleces no presto se rompe.» Un cordón de tres hilos trenzados resiste mucho más que los hilos sueltos.

    En su contexto, el pasaje habla de la compañía en general, no solo del matrimonio. Pero muchas parejas creyentes ven, con razón, en ese tercer hilo a Dios mismo en el centro de su unión. Esto revela algo de Dios: no nos hizo para vivir solos. Desde el principio lo dijo: «Y dijo Jehová Dios: No es bueno que el hombre esté solo; haréle ayuda idónea para él.» (Génesis 2:18). Pero el texto no promete que, por haber puesto el versículo en la invitación, el cordón se trence solo. Un cordón se trenza hilo por hilo, día tras día. Poner a Dios en el centro no es un adorno de la boda; es una manera de vivir: orar juntos, decidir juntos, perdonarse pronto.

    Jesús, cuando le preguntaron por el matrimonio, volvió al principio: «Así que, no son ya más dos, sino una carne: por tanto, lo que Dios juntó, no lo aparte el hombre.» (Mateo 19:6). Ser “una carne” cambia el “yo” por el “nosotros”: el dinero, el tiempo, los amigos y la familia de cada uno.

    Los primeros meses son el tiempo de poner los cimientos. Tu parte no es esperar a que Andrea cambie, sino dejar de vivir como soltero: hablar del dinero con transparencia, ordenar tus salidas, acordar con ella qué cosas quedan entre ustedes dos y tomar la iniciativa para orar juntos. Si ya hay heridas que no saben manejar, buscar el consejo de una pareja madura o de un consejero no es fracaso, sino sabiduría. Tu esposa es el prójimo más cercano que Dios te ha dado.

    ¿Están trenzando su matrimonio con Dios en el centro, o cada uno sigue siendo un hilo suelto?

  3. Orar Oratio

    Señor, gracias por mi esposa, por el día de nuestra boda, por este apartamento y por todo lo que estamos empezando, aunque todavía no sepamos hacerlo bien. Reconozco que sigo viviendo como si estuviera solo. Muéstrame qué debo cambiar en mí, dame humildad para pensar en “nosotros” y disciplina para buscarte con ella cada día. En el nombre de Jesús, amén.

  4. Contemplar Contemplatio

    Ahora quédate en silencio, sin pedir nada. Orar también es escuchar y simplemente estar delante de Dios.

    Es normal que tu mente se vaya a los pendientes, las responsabilidades, los compromisos o los problemas. No te culpes. Cuando notes que te fuiste, vuelve con suavidad a la presencia de Dios. Esa es la disciplina: aquietar la mente y estar aquí, con él.

    Haz conciencia de que Dios está presente en el mundo y, de manera particular, en tu vida: en la salud, el alimento, tu familia, tu trabajo. Los problemas y las dificultades siguen ahí, pero no tienen que apartarte de su presencia.

    Reconoce que Dios está presente en tu nuevo hogar, entre las cajas que todavía no desempacan, y que quiere ser el hilo que los une. Que el Espíritu de Dios te enseñe en este silencio a construir con él desde el principio.

    3:00

    Empieza con 3 minutos. Cuando te sientas listo, amplía el silencio poco a poco; tu teléfono recordará el tiempo que elijas.

  5. Vivir Actio

    Lo que Dios me mostró

    ¿Qué te mostró Dios hoy sobre los cimientos de tu matrimonio?

    Lo que pongo en sus manos

    ¿Qué costumbre de soltero, orgullo o deseo de independencia necesitas entregar a Dios de corazón para que tu matrimonio sea un cordón de tres dobleces?

    Mi paso de obediencia

    Por ejemplo: “Esta semana le propondré a mi esposa que hagamos juntos un presupuesto, cambiaré una de mis salidas de los viernes por una noche con ella y antes de dormir oraremos juntos, aunque sea con pocas palabras”.

Si deseas profundizar

Otros pasajes de la Biblia sobre este mismo tema:

  • Mateo 19:3-6. Jesús vuelve al principio: dos que llegan a ser una sola carne.
    «Así que, no son ya más dos, sino una carne: por tanto, lo que Dios juntó, no lo aparte el hombre.» (Mateo 19:6)
  • Génesis 2:18-24. No es bueno estar solo: dejar padre y madre para unirse.
    «Por tanto, dejará el hombre á su padre y á su madre, y allegarse ha á su mujer, y serán una sola carne.» (Génesis 2:24)
  • Salmo 127:1-2. Si Dios no edifica la casa, en vano trabajan los que la edifican.
    «Cántico gradual: para Salomón. SI Jehová no edificare la casa, en vano trabajan los que la edifican: si Jehová no guardare la ciudad, en vano vela la guarda.» (Salmo 127:1)
  • Colosenses 3:12-15. El amor es el vínculo que mantiene unido todo lo demás.
    «Y sobre todas estas cosas vestíos de caridad, la cual es el vínculo de la perfección.» (Colosenses 3:14)

Puedes elegir cualquier fecha, pasada o futura, o moverte día por día.

Esta oración también está en el archivo: Eclesiastés 4:12: el cordón de tres dobleces para los recién casados.

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