Oración de la Noche

Ora, medita y descansa en la Palabra

6 de marzo · El esposo que se trabaja a sí mismo

Oración por mi esposa: honrarla y cuidarla

Oración del día, versículo del día y devocional de hoy para el 6 de marzo.

Versículo del día: 1 Pedro 3:7-12 RV1909

Tienes cuarenta y ocho años y eres jefe de producción en una planta de autopartes en Querétaro. En el trabajo te respetan porque das órdenes claras y no aceptas excusas. Hace un mes cambiaste la camioneta sin consultarle a Lupita, tu esposa, aunque ella llevaba meses pidiendo arreglar el baño. En la casa decides tú, hablas tú y, si ella opina distinto, la interrumpes. No le pegas ni le gritas, y por eso creías que eras un buen esposo. Pero el domingo, después del culto, ella te dijo con calma: “Me hablas como a uno de tus operarios. Hace años que no me preguntas qué pienso”. Esa noche intentaste orar y sentiste que tus palabras no pasaban del techo.

Oración de la noche

Señor, gracias por mi esposa, por su vida, por su fidelidad y por la valentía con que me dijo la verdad. Gracias por mi trabajo y por mi casa. Me quedo en silencio delante de ti… Reconozco que he confundido dirigir con amar, y que mi manera de tratarla ha estorbado mis oraciones. Muéstrame qué esperas de mí. Dame humildad para pedirle perdón, paciencia para escucharla y constancia para honrarla cada día, en lo pequeño. En el nombre de Jesús, amén.

Devocional de hoy: lectio divina en 5 pasos

No hay prisa. Este es tu espacio para estar con Dios, con libertad.

  1. Leer Lectio

    Palabra de Dios para hoy

    Lee el pasaje despacio, dos veces. Fíjate en la palabra o frase que más te llame la atención y, de manera especial, en el versículo resaltado.

    7Vosotros maridos, semejantemente, habitad con ellas según ciencia, dando honor á la mujer como á vaso más frágil, y como á herederas juntamente de la gracia de la vida; para que vuestras oraciones no sean impedidas. 8Y finalmente, sed todos de un mismo corazón, compasivos, amándoos fraternalmente, misericordiosos, amigables; 9No volviendo mal por mal, ni maldición por maldición, sino antes por el contrario, bendiciendo; sabiendo que vosotros sois llamados para que poseáis bendición en herencia. 10Porque el que quiere amar la vida, y ver días buenos, refrene su lengua de mal, y sus labios no hablen engaño; 11Apártase del mal, y haga bien; busque la paz, y sígala. 12Porque los ojos del Señor están sobre los justos, y sus oídos atentos á sus oraciones: pero el rostro del Señor está sobre aquellos que hacen mal.

    1 Pedro 3:7-12 RV1909

  2. Meditar Meditatio

    Reflexión

    Pedro escribe a creyentes dispersos por Asia Menor, que vivían como extranjeros en una sociedad que los miraba con sospecha. En ese tiempo el esposo tenía casi todo el poder en la casa, y la mujer tenía pocos derechos y poca protección. Por eso sorprende lo que pide a los esposos creyentes: «Vosotros maridos, semejantemente, habitad con ellas según ciencia, dando honor á la mujer como á vaso más frágil, y como á herederas juntamente de la gracia de la vida; para que vuestras oraciones no sean impedidas.» “Habitar según ciencia” es convivir con conocimiento: conocerla, entenderla, saber lo que piensa y lo que necesita.

    Cuando Pedro habla de “vaso más frágil” no la desprecia; reconoce que en aquella sociedad ella era la más expuesta, y le pide al que tenía más poder que la honre y la cuide, no que se aproveche. Enseguida pone a los dos al mismo nivel delante de Dios: “herederas juntamente de la gracia de la vida”. Esto revela algo de Dios: le importa cómo trato a quien tengo más cerca, y no separa mi oración de mi manera de vivir en casa. Luego Pedro da una regla para todos: «Porque el que quiere amar la vida, y ver días buenos, refrene su lengua de mal, y sus labios no hablen engaño;»

    Jesús enseñó lo mismo con otras palabras: «Deja allí tu presente delante del altar, y vete, vuelve primero en amistad con tu hermano, y entonces ven y ofrece tu presente.» (Mateo 5:24). Antes que el culto está la reconciliación. Y no basta con no pegar ni gritar: también hiere decidir solo, interrumpir, no escuchar y tratar a la esposa como a una subalterna.

    Orar por tu esposa empieza por mirarte a ti. No le pidas a Dios que ella sea más comprensiva; pídele que te muestre cómo la has tratado. Tu parte es escucharla sin defenderte, preguntarle qué piensa antes de decidir, reconocer en voz alta lo que ella hace y hablarle en casa con el tono que usarías con alguien a quien honras. Si descubres que el enojo o la necesidad de control te dominan, buscar a un consejero es parte de tu responsabilidad. Ella es tu prójimo más cercano, y también hija de Dios.

    ¿Tu esposa se siente honrada y escuchada por ti, o solo dirigida?

  3. Orar Oratio

    Señor, gracias por mi esposa, por los años que hemos compartido, por su paciencia y por todo lo que hace en nuestra casa, aunque casi nunca se lo digo. Reconozco que la he tratado como subalterna y no como compañera. Quiero hacer tu voluntad en mi casa. Muéstrame en qué la he herido, dame humildad para escucharla y disciplina para honrarla con mis palabras y mis decisiones. En el nombre de Jesús, amén.

  4. Contemplar Contemplatio

    Ahora quédate en silencio, sin pedir nada. Orar también es escuchar y simplemente estar delante de Dios.

    Es normal que tu mente se vaya a los pendientes, las responsabilidades, los compromisos o los problemas. No te culpes. Cuando notes que te fuiste, vuelve con suavidad a la presencia de Dios. Esa es la disciplina: aquietar la mente y estar aquí, con él.

    Haz conciencia de que Dios está presente en el mundo y, de manera particular, en tu vida: en la salud, el alimento, tu familia, tu trabajo. Los problemas y las dificultades siguen ahí, pero no tienen que apartarte de su presencia.

    Reconoce que Dios está presente en tu casa y que conoce a tu esposa mejor que tú. Él la mira con amor y te la confió. Que el Espíritu de Dios te muestre en este silencio cómo honrarla.

    3:00

    Empieza con 3 minutos. Cuando te sientas listo, amplía el silencio poco a poco; tu teléfono recordará el tiempo que elijas.

  5. Vivir Actio

    Lo que Dios me mostró

    ¿Qué te mostró Dios hoy sobre la manera en que tratas a tu esposa?

    Lo que pongo en sus manos

    ¿Qué necesidad de tener el control o la última palabra necesitas entregar a Dios de corazón, no solo de palabra?

    Mi paso de obediencia

    Por ejemplo: “Esta semana invitaré a mi esposa a un café, le pediré perdón por decidir sin ella y le preguntaré qué necesita de mí; solo escucharé, sin defenderme. Desde ahora, antes de cualquier gasto grande, lo hablaremos juntos”.

Si deseas profundizar

Otros pasajes de la Biblia sobre este mismo tema:

  • Mateo 5:21-24. Antes de la ofrenda, la reconciliación.
    «Deja allí tu presente delante del altar, y vete, vuelve primero en amistad con tu hermano, y entonces ven y ofrece tu presente.» (Mateo 5:24)
  • Colosenses 3:12-19. Amar a la esposa y no ser áspero con ella.
    «Maridos, amad á vuestras mujeres, y no seáis desapacibles con ellas.» (Colosenses 3:19)
  • Santiago 1:19-20. Pronto para oír, tardío para hablar y para enojarse.
    «Por esto, mis amados hermanos, todo hombre sea pronto para oir, tardío para hablar, tardío para airarse:» (Santiago 1:19)
  • Proverbios 31:25-31. El esposo que reconoce y alaba a su esposa.
    «Levantáronse sus hijos, y llamáronla bienaventurada; y su marido también la alabó.» (Proverbios 31:28)

Puedes elegir cualquier fecha, pasada o futura, o moverte día por día.

Esta oración también está en el archivo: Oración por mi esposa: honrarla y cuidarla.

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