Oración de la Noche

Ora, medita y descansa en la Palabra

7 de abril ·

La familia que Dios me dio

Oración del día, versículo del día y devocional de hoy para el 7 de abril.

Versículo del día: Efesios 4:1-6 RV1909

Tienes treinta y dos años y eres contadora en una fábrica de cigarros en Santiago de los Caballeros, República Dominicana. Cada domingo hay almuerzo en casa de tu mamá, y cada domingo vuelves de mal humor. Tu mamá te pregunta delante de todos cuándo vas a bajar de peso; tu hermana mayor presume a sus hijos y te compara; tu hermano menor llega tarde, come y se va sin lavar un plato; tu papá ve la pelota y casi no habla. En la oficina te ríes contando sus defectos, y hace meses silenciaste el chat de la familia. Esta semana, Yokasta, tu compañera de trabajo, te escuchó quejarte y te dijo en voz baja: “Yo daría lo que fuera por un domingo más con mi mamá”. La suya murió en marzo. No supiste qué contestarle.

Oración de la noche

Señor, gracias por este día y por la familia que me diste, con sus virtudes y sus defectos, como yo tengo los míos. Me quedo en silencio delante de ti… Pongo en tus manos a cada uno: a mi mamá, a mi papá, a mis hermanos; que se haga en nosotros tu voluntad. No quiero seguir viviendo desde la queja. Muéstrame qué quieres formar en mí a través de ellos, y dame mansedumbre para amarlos de obra. Acompaña también a Yokasta en su duelo. En el nombre de Jesús, amén.

Devocional de hoy: lectio divina en 5 pasos

No hay prisa. Este es tu espacio para estar con Dios, con libertad.

  1. Leer Lectio

    Palabra de Dios para hoy

    Lee el pasaje despacio, dos veces. Fíjate en la palabra o frase que más te llame la atención y, de manera especial, en el versículo resaltado.

    1Yo pues, preso en el Señor, os ruego que andéis como es digno de la vocación con que sois llamados; 2Con toda humildad y mansedumbre, con paciencia soportando los unos á los otros en amor; 3Solícitos á guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz. 4Un cuerpo, y un Espíritu; como sois también llamados á una misma esperanza de vuestra vocación: 5Un Señor, una fe, un bautismo, 6Un Dios y Padre de todos, el cual es sobre todas las cosas, y por todas las cosas, y en todos vosotros.

    Efesios 4:1-6 RV1909

  2. Meditar Meditatio

    Reflexión

    Pablo escribe esta carta desde la cárcel, y empieza así la parte práctica: «Yo pues, preso en el Señor, os ruego que andéis como es digno de la vocación con que sois llamados;» En la iglesia de Éfeso convivían personas muy distintas: judíos y no judíos, esclavos y libres, con costumbres que chocaban. Pablo no les pide que se caigan bien, sino que vivan de cierta manera: «Con toda humildad y mansedumbre, con paciencia soportando los unos á los otros en amor;» “Soportar” aquí es sobrellevar: cargar con paciencia las maneras del otro, sus manías y sus límites, como el otro carga con las nuestras. Y la “paciencia” es tener el ánimo largo, no explotar a la primera.

    Esto revela algo de Dios: él es «Un Dios y Padre de todos, el cual es sobre todas las cosas, y por todas las cosas, y en todos vosotros.» Nada en tu vida está fuera de su mirada, tampoco la familia donde naciste. Nos quejamos de los padres y los hermanos sin ver que Dios nos puso ahí con un propósito: muchas veces es en la casa donde él forma la humildad, la paciencia y el perdón que no aprenderíamos en otra parte. Eso no quiere decir que todo lo que pasa en una familia sea bueno ni que Dios lo apruebe. Y soportar en amor no significa aguantar violencia: si en una familia hay maltrato, golpes o abuso, lo que corresponde es protegerse y buscar ayuda. La Biblia misma reconoce ese límite: «Si se puede hacer, cuanto está en vosotros, tened paz con todos los hombres.» (Romanos 12:18).

    Jesús también tuvo una familia que no siempre lo entendió. El evangelio dice con sencillez: «Porque ni aun sus hermanos creían en él.» (Juan 7:5). Y sin embargo, en la cruz, con dolores terribles, se ocupó de su madre y la encomendó al discípulo que amaba: «Después dice al discípulo: He ahí tu madre. Y desde aquella hora el discípulo la recibió consigo.» (Juan 19:27).

    Tu parte es dejar de narrar los defectos de los tuyos y preguntarte qué quiere formar Dios en ti a través de cada uno: paciencia con tu papá, humildad frente a las comparaciones de tu hermana, sencillez para pedir ayuda a tu hermano. Tu valor no depende de lo que tu mamá diga de tu cuerpo, sino de lo que eres ante Dios; desde ahí puedes decirle, con respeto y a solas, que esos comentarios te hieren. Y Yokasta te recordó algo: tienes un domingo más. También ella necesita a alguien que la escuche.

    ¿Qué querrá formar Dios en ti a través de las personas de tu familia que más te cuestan?

  3. Orar Oratio

    Señor, gracias por mi familia: por mi mamá y su almuerzo de cada domingo, por mi papá, por mis hermanos y mis sobrinos, y porque todavía los tengo cerca. Tú sabes cuánto me molestan algunas cosas y cuánto me hieren ciertos comentarios. Reconozco que me he dedicado a contar sus defectos sin ver los míos. Ayúdame a entender para qué me pusiste en esta familia y qué esperas de mí en ella. Dame humildad, paciencia para sobrellevarlos en amor y valor para decir con respeto lo que me duele. Hágase tu voluntad en mi familia. En el nombre de Jesús, amén.

  4. Contemplar Contemplatio

    Ahora quédate en silencio, sin pedir nada. Orar también es escuchar y simplemente estar delante de Dios.

    Es normal que tu mente se vaya a los pendientes, las responsabilidades, los compromisos o los problemas. No te culpes. Cuando notes que te fuiste, vuelve con suavidad a la presencia de Dios. Esa es la disciplina: aquietar la mente y estar aquí, con él.

    Haz conciencia de que Dios está presente en el mundo y, de manera particular, en tu vida: en la salud, el alimento, tu familia, tu trabajo. Los problemas y las dificultades siguen ahí, pero no tienen que apartarte de su presencia.

    Reconoce que Dios está presente aquí, y que es Padre de todos: de ti, de tu mamá, de tus hermanos. Míralos un momento como él los mira. Que el Espíritu de Dios te dé un corazón manso y agradecido.

    3:00

    Empieza con 3 minutos. Cuando te sientas listo, amplía el silencio poco a poco; tu teléfono recordará el tiempo que elijas.

  5. Vivir Actio

    Lo que Dios me mostró

    ¿Qué te mostró Dios hoy sobre tu familia y sobre ti en medio de ella?

    Lo que pongo en sus manos

    ¿Qué queja, comparación o resentimiento con tu familia necesitas poner en las manos de Dios esta noche?

    Mi paso de obediencia

    Por ejemplo: “El domingo llegaré temprano a ayudar a mi mamá en la cocina y le agradeceré el almuerzo. Después, a solas y con calma, le diré que sus comentarios sobre mi peso me duelen. Me sentaré con mi papá a ver la pelota y le preguntaré cómo conoció a mi mamá. Y esta semana invitaré a Yokasta a almorzar y la dejaré hablar de su mamá todo lo que quiera”.

Si deseas profundizar

Otros pasajes de la Biblia sobre este mismo tema:

  • Juan 19:25-27. En la cruz, Jesús cuida de su madre y la encomienda al discípulo amado.
    «Después dice al discípulo: He ahí tu madre. Y desde aquella hora el discípulo la recibió consigo.» (Juan 19:27)
  • Romanos 12:14-18. Tener paz con todos, en lo que dependa de mí.
    «Si se puede hacer, cuanto está en vosotros, tened paz con todos los hombres.» (Romanos 12:18)
  • Colosenses 3:12-15. Sobrellevarse y perdonarse unos a otros, como Cristo nos perdonó.
    «Sufriéndoos los unos á los otros, y perdonándoos los unos á los otros si alguno tuviere queja del otro: de la manera que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros.» (Colosenses 3:13)
  • Rut 1:14-18. Rut decide quedarse con su suegra y hacer suya su familia.
    «Y Ruth respondió: No me ruegues que te deje, y me aparte de ti: porque donde quiera que tú fueres, iré yo; y donde quiera que vivieres, viviré. Tu pueblo será mi pueblo, y tu Dios mi Dios.» (Rut 1:16)

Puedes elegir cualquier fecha, pasada o futura, o moverte día por día.

Esta oración también está en el archivo: La familia que Dios me dio.

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